February 3, 2023
De parte de Nodo50
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Portada del medio La Directa.

Han logrado verificar la identidad de un agente infiltrado durante tres a帽os en entornos militantes de Barcelona, con 鈥渕uchas horas y recursos del medio鈥. Y han logrado denunciar una grave pr谩ctica policial. Pero al hablar del trabajo hecho, lo que recalca la periodista de La Directa Gemma Garcia, una de las periodistas que ha participado en la investigaci贸n, es la relevancia de los interrogantes a煤n pendientes: 鈥淓s muy importante saber qui茅n da las 贸rdenes, con qu茅 objetivo, y qu茅 acciones ten铆a que llevar a cabo este agente para llegar a los espacios sociales鈥.

Seg煤n las investigaciones de La Directa, que el pasado junio destap贸 a otro agente, se trata de un nuevo episodio de una operaci贸n de 鈥渋ntroducci贸n m煤ltiple鈥 de infiltrados en los movimientos sociales de Barcelona. 鈥淵, probablemente, m谩s all谩鈥, afirma Garcia. Al seguir el hilo de este segundo caso, el equipo de redacci贸n encontr贸 varias coincidencias, como los apellidos -falsos- de ambos agentes y el hecho de que ambos procedieran de las Baleares. Sin embargo, descubrieron diferencias en su modus operandi. En esta ocasi贸n, el agente con la identidad falsa de Daniel Hern谩ndez Pons se dedic贸 a 鈥渆ntrelazar relaciones sexoafectivas鈥 con mujeres, a las que ha utilizado para 鈥渄ar credibilidad a la construcci贸n del personaje, generar confianzas y consolidar su presencia en los entornos鈥.

Para el centro de defensa de derechos humanos Iridia, esta actuaci贸n policial supone un caso de 鈥渧iolencia institucional sexualizada鈥, es decir, de violencia sexual a la vez que violencia institucional. 鈥淣o solo infractores individuales pueden ser responsables de violencia sexual contra las mujeres, tambi茅n los Estados鈥, remarca la abogada de Ir铆dia S貌nia Olivella.

La investigaci贸n period铆stica ha abierto la puerta a la v铆a judicial, la que 鈥渄eber铆a permitir conocer la magnitud de esta operaci贸n, dirimir responsabilidades y ver qu茅 derechos se han vulnerado鈥, plantea Garcia. Iridia y el sindicato CGT, en representaci贸n de -por ahora- cinco mujeres con quienes el agente policial estableci贸 relaciones sexoafectivas, han presentado una querella dirigida al agente D.H.P., a su superior jer谩rquico y al Ministerio del Interior. Los delitos atribuidos son abuso sexual, contra la integridad moral, revelaci贸n de secretos e impedimento de ejercer derechos c铆vicos.

Iridia observa que esta intervenci贸n policial es una actuaci贸n 鈥減lanificada, deliberada y con conocimiento鈥 a trav茅s de la que el Estado ha vulnerado el derecho de las mujeres afectadas a no sufrir tratos crueles o inhumanos. 鈥淟a conducta de este agente ha sido atentar contra la integridad de las mujeres, tanto f铆sica, como moral, y contra su libertad sexual鈥, detalla Olivella sobre el contenido de la querella tras unos hechos que, valora, 鈥渉an traspasado las l铆neas 茅ticas y legales鈥. Por ello, reclama, no solo una investigaci贸n penal, sino tambi茅n que el Estado 鈥渘o mire hacia otro lado鈥. 鈥淒ebe hacer un proceso de reconocimiento de los hechos, de reparaci贸n de las personas y entidades afectadas, y asumir pol铆ticas que garanticen que no vuelva a pasar鈥, defiende.

El primer caso de infiltraci贸n que public贸 La Directa fue tambi茅n denunciado judicialmente. En esa ocasi贸n, por parte de 脪mnium Cultural. La Audiencia Nacional rechaz贸 investigarlo argumentando, entre otros motivos, que el Ministerio del Interior hab铆a afirmado que las actividades de infiltraci贸n hab铆an cesado. 鈥淓ste nuevo caso demuestra que no han cesado y se tendr铆a que ver qu茅 conexi贸n hay entre ellas鈥, reclama Garcia.

En el plano institucional, el conseller de Interior de la Generalitat, Joan Ignasi Elena, ha hecho llegar una carta al titular del Ministerio del Interior, Fernando Grande-Marlaska, solicitando explicaciones. En el Congreso, ERC, Junts, PDeCAT, la CUP, EH Bildu y BNG han pedido al ministro que comparezca en la comisi贸n de Interior.

Por otro lado, Unidas Podemos, partido miembro de la coalici贸n que conforma el Gobierno espa帽ol, ha registrado preguntas dirigidas al Ministerio para saber qui茅nes activaron la actuaci贸n, con qu茅 cobertura legal, con qu茅 objetivo y con qu茅 indicaciones. Por ahora, el ministerio de Grande-Marlaska responde con silencio.

Instrumentalizar cuerpos y afectos, 驴estrategia autorizada?

Donde s铆 han tenido algo que decir desde el primer momento es en las calles del barrio barcelon茅s de Sant Andreu, escenario principal del polic铆a infiltrado con el nombre de Daniel Hern谩ndez Pons y donde logr贸 crear numerosas relaciones sociales. Sobre todo en torno al centro social autogestionado La Cin猫tika. All铆 no solo hay un cine, aunque la proyecci贸n de pelis es una de las actividades habituales. Tambi茅n acoge talleres y formaciones de distinto tipo en torno a derechos b谩sicos como la vivienda y problem谩ticas como la turistificaci贸n de la ciudad.

Ahora que se acerca el 8M, organizar esta jornada reivindicativa en Sant Andreu pasa por este espacio, como tantas otras acciones y reflexiones que ponen el foco en lograr vidas m谩s vivibles, y denuncian qu茅 factores las niegan. 鈥淢olestamos porque nos organizamos y generamos pr谩cticas basadas en el apoyo mutuo, el transfeminismo, el aprendizaje colectivo, los cuidados, la solidaridad, la equidad y el bien com煤n鈥, reivindicaban en un comunicado tras la revelaci贸n de La Directa. M谩s de mil personas se juntaron en las puertas del cine okupado esta semana para hacer visible la condena al 鈥渆spionaje sin escr煤pulos鈥 y tambi茅n la respuesta de los colectivos sociales de Barcelona: 鈥渟olidaridad sin l铆mites鈥.

鈥淟as infiltraciones en movimientos sociales que ejercen derechos fundamentales de asociaci贸n, libertad de expresi贸n y libertad ideol贸gica, en el marco de pr谩cticas absolutamente pac铆ficas, son ilegales. Adem谩s, causan impactos muy graves no solo en las personas afectadas, sino tambi茅n en el conjunto de la sociedad鈥, sostiene Olivella.

La letrada de Iridia recuerda que, dentro de la legalidad, solo se puede acordar infiltrar a un agente como m茅todo de investigaci贸n cuando lo ordena un juez dentro de investigaciones por organizaci贸n criminal por delitos 鈥渕uy graves鈥, como tr谩fico de drogas y terrorismo. 鈥淓stas no son las condiciones de los hechos que hemos denunciado鈥, remarca. Asimismo, la abogada apunta que, incluso contando con autorizaci贸n judicial, esta 鈥渘o da carta blanca al agente鈥: ante una posible vulneraci贸n de derechos fundamentales en el marco de una infiltraci贸n policial, debe ponderarse y autorizarse judicialmente, 鈥渟eg煤n los principios de proporcionalidad鈥, a帽ade.

Con alguien que no existe, 驴puede existir consentimiento?

El impacto emocional para las numerosas personas que establecieron relaciones con alguien que ha resultado no existir, no ha sido menor. Tenerlo en cuenta y procurar cuidarlas en el proceso, ha influido tambi茅n en los tiempos de la investigaci贸n de La Directa. 鈥淗emos procurado no ser nosotras directamente quienes transmiti茅ramos esta informaci贸n a las afectadas, sino que fuera en un entorno de m谩s confianza; tambi茅n, preservar el anonimato de las mujeres, que para ellas ha sido muy importante; y hacer las entrevistas en un momento en el que no estuvieran emocionalmente tan golpeadas鈥, cuenta Garcia.

Las testimonios que recoge el reportaje aseguran que no habr铆an mantenido una relaci贸n sexoafectiva con D.H.P. si hubieran sabido que es polic铆a. 鈥淪ienten que les ha vulnerado su autonom铆a sexual y el derecho a la intimidad鈥, destaca Garcia. La falta de consentimiento es una de las bases de la querella criminal presentada. 鈥淓n este caso no hay duda de que el consentimiento ha estado viciado, por la falta de informaci贸n鈥, afirma Olivella: 鈥渆l consentimiento no puede haber sido otorgado cuando ha habido un enga帽o, no solo en algunos t茅rminos de la persona, sino en toda la persona, que se ha construido una identidad falsa para conseguir establecer estas relaciones sexoafectivas e instrumentalizarlas鈥, argumenta.

La sentencia que obtuvo la activista Kate Wilson, en 2021, supone ahora un precedente para esta causa. Fue reconocida como v铆ctima de una vulneraci贸n de derechos fundamentales a ra铆z de la intervenci贸n de un miembro de la polic铆a brit谩nica infiltrado en movimientos sociales de Reino Unido. Wilson y el agente mantuvieron una relaci贸n sexoafectiva durante dos a帽os. 脡l ten铆a la misi贸n de espiarla tanto a ella como a sus entornos de militancia.

Pese al golpe inicial, la periodista Gemma Garcia destaca el valor que supone que varias de las mujeres afectadas m谩s directamente por la estrategia de infiltraci贸n hayan entrado en contacto y hayan hecho una denuncia p煤blica. Afirma que 鈥渟e sienten fuertes para abrir la v铆a judicial鈥, a la que puede que se sumen m谩s personas, porque quieren que esto no se vuelva a repetir; 鈥渜ue ninguna otra mujer vuelva a pasar por lo que ellas han pasado鈥.




Fuente: Lamarea.com