May 29, 2021
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Un juzgado de Barcelona investiga a dos Mozos d´Esquadra por la chica de 19 años a la que vaciaron el ojo hace tres meses, en la primera noche de protestas por el encarcelamiento de Pablo Hasél. Son escopeteros de la Brigada Móvil (Brimo) que dispararon balas de foam el 16 de febrero alrededor de las ocho y media de la tarde en el cruce de la calle Bosch y la Vía Augusta. El juez Joaquín Aguirre, titular del juzgado de instrucción número 1 de Barcelona, ha admitido a trámite la querella presentada por la víctima y ha citado a declarar para el 14 de junio a la chica, un testigo y los dos antidisturbios -los agentes lo harán en la condición de investigados.

«Uno de los dos presunta y probablemente es quien realizó el disparo que causó las gravísimas lesiones», explica el abogado de la acusación particular -que representa la víctima-, Xavier Muñoz. El juzgado también ha aceptado que Iridio sea la acusación popular del caso y la codirectora de la entidad, la abogada Anaïs Franquesa, ve «positivo» que se cite a los dos escopeteros como investigados por un delito de lesiones que ha provocado la pérdida o inutilidad de un órgano principal. Franquesa destaca que la identificación de los agentes «no habría sido posible» sin el nuevo formato del número de operativo policial (NOP) de los antidisturbios, porque ahora también lo llevan ante el uniforme.

Por ello Franquesa pide a los Mossos que extiendan el nuevo formato del NOP, que es más corto y también se incorpore al frente y en el casco, al ARRO (Área de Recursos Operativos). La abogada añade otra petición al departamento de Interior porque piensa que «debería ser capaz de determinar cuál de los dos agentes disparó y concretar aún más». Muñoz confía en que el cuerpo policial «colabore». Una de las diligencias que ha ordenado el juez, solicitada por la Fiscalía, es que la División de Asuntos Internos (DAI) de los Mossos aclare si los antidisturbios investigados tienen antecedentes penales. La DAI ha aportado un informe de las comunicaciones por emisora ​​del dispositivo policial y otro de la policía científica.

Como dispararon el foam

El abogado de la víctima espera que los agentes «puedan explicar cuál fue su actuación y si es meritoria de una reprobación penal». Â«Muy probablemente el disparo se realizó de forma antirreglamentaria, contraria al protocolo, y consideramos que es inaceptable que personas que asisten a una manifestación puedan estar sometidas a riesgos vitales», asegura Muñoz, que reclama que la investigación «satisfaga las necesidades de verdad y justicia». La joven fue operada en el Hospital Clínico de Barcelona y el juez ha pedido información al centro, como también lo ha hecho con el Sistema de Emergencia Médicas (SEM), que la atendió de entrada. La chica ha perdido por completo el ojo derecho y le ha sido necesaria la colocación de una prótesis ocular.

Un Mosso sujeta una pistola de proyectiles de ‘foam’ en las protestas por Hasel en Barcelona

Qué son las balas de foam

Desde la brutal represión a las manifestaciones en protesta contra la detención y encarcelamiento de Pablo Hasel han vuelto a poner en el centro del debate el uso de las balas de foam de los Mossos d’Esquadra, después de que la joven d 19 años perdiera su ojo en Barcelona tras el impacto de uno de estos proyectiles.

Estas balas de foam son las sustitutas de las pelotas de goma, que se prohibieron en Catalunya en 2014, aunque esta norma afecta únicamente a los Mossos d’Esquadra y no a la Policía Nacional o a la Guardia Civil. Esta medida se tomó, en parte, tras el caso de Ester Quintana, una mujer que perdió un ojo a causa del impacto de una pelota de goma en la manifestación por la huelga general del 14 de noviembre de 2012.

El foam, tiene forma de pelota de golf partida por la mitad, desde la fuerza de seguridad catalana justifican su utilización con que se trata de un arma de «precisión», por lo cual «el agente puede dirigir el impacto hacia la persona y la zona del cuerpo que considere». En el caso que nos ocupa, es evidente, que el Mosso que ha disparado contra la jóven eligió su ojo derecho como zona del cuerpo previamente considerada para dirigir su disparo.

Bala foam utilizada por los Mossos d´Esquadra

El proyectil de ‘foam’ recibe su nombre por el tipo de espuma con el que está fabricado. Tiene 40 milímetros de diámetro y al estar hecho de material viscoelástico su impacto queda repartido entre el proyectil y el objetivo. A diferencia de la bala de goma, el ‘foam’ no rebota cuando toca el suelo. Esto no quiere decir que sea menos lesivo que la bala de goma, sino que, al ser un proyectil de precisión, las lesiones que provoca se producen por un impacto directo en el cuerpo, y no fruto de un rebote incontrolado. Se dispara mediante un fusil de mira telescópica que incrementa su precisión.

Con un calibre de 40mm, un peso de 220gr y con velocidades superiores a los 300km/h, las balas de foam o Flash-Ball’s, dicen los Mossos que son «menos lesivas» que las pelotas de goma. No obstante la defensa que ejercen desde la institución policial sobre su utilización, se consideran igualmente armas peligrosas.

La joven que perdió un ojo durante la manifestación a favor de Pablo Hasél.

Protocolo de actuación

El protocolo establece que, antes de usar las lanzadoras de munición de precisión, será necesario haber agotado las vías de diálogo y mediación y hacer un aviso previo. El protocolo también obliga a apuntar por debajo del abdomen, sin aviso previo ante situaciones violentas y sin autorización del mando policial en casos de «peligro muy grave».

Las lanzadoras de precisión podrán ser utilizadas por el agente al que se haya asignado su uso y, por norma general, será necesaria la «autorización expresa de la persona que ejerce el mando del equipo o del dispositivo». No obstante, añade el protocolo, se podrán usar los proyectiles de precisión sin autorización «excepcionalmente, en casos de extrema necesidad con peligro muy grave para las personas, para los propios agentes de policía o para los bienes».

¿Cuándo se permite usar foam según el protocolo?

El protocolo establece que, con carácter general, se podrán usar en situaciones que comporten «desórdenes públicos graves y con peligro inminente para las personas, la policía y los bienes inmuebles» o que sea necesario «neutralizar conductas violentas individualizadas que pueden provocar lesiones a las personas o daños a los bienes».

Después del uso de la lanzadora, cada operador y mando policial deberá informar del tipo de proyectiles que se haya disparado en cada intervención, el lugar y la hora, de la forma más exacta posible, y las posibles incidencias detectadas.

REDCOM

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Fuente: Kaosenlared.net