March 28, 2023
De parte de Kurdistan America Latina
2,311 puntos de vista

Quiz谩s como nunca anteriormente, con la excepci贸n de los comienzos cronol贸gicos de la auto-titulada Revoluci贸n Isl谩mica, la teocracia de los ayatolas muestra un car谩cter intensamente represivo frente a cualquier demanda de libertad o de justicia que la poblaci贸n reclame.

El caso de la muerte de la joven de etnia kurda Mahsa Amini a manos de la 鈥減olic铆a de costumbres鈥, un cuerpo represivo encargado de velar por el respeto de la concepci贸n oficial rigorista del r茅gimen respecto de la religi贸n, fue el detonante para que multitudes de ciudadanos protestaran pac铆ficamente en todo Ir谩n.

驴Cu谩l fue el delito cometido por la joven Amini? Pues, el uso 鈥渋ncorrecto鈥 del hijab, el velo con que las mujeres musulmanas -cada vez menos- cubren sus cabellos y su pecho. Uso incorrecto significa una cobertura parcial de la cabeza.

Sin dudas, la muerte de Amini fue producto de un 鈥渆xceso鈥 policial. Exceso que nadie investig贸, que nadie sancion贸, que a nadie preocup贸 en el seno del gobierno. Contraste por dem谩s con la violencia de la represi贸n que caus贸 la muerte de 326 personas, entre ellas 43 ni帽os y 25 mujeres.

Pero, sobre todo, contrasta en materia de justicia. Frente a la nada en materia del exceso policial, la condena a muerte de 17 personas vinculadas con las protestas y reconocidas como culpables del delito de 鈥渕oharebeh鈥, que traducido del persa -idioma oficial iran铆- significa 鈥済uerra contra Dios鈥.

Es posible discutir el mayor o menor grado de ferocidad con que la dictadura de los ayatolas gobierna el pa铆s. As铆, el gobierno anterior del 鈥渞eformista鈥 -para los par谩metros ultra-religiosos de la 鈥淩evoluci贸n Isl谩mica鈥- Has谩n Rohan铆 fue mucho menos represivo que el actual presidido por el ayatola Ebrahim Raisi, cuyo sobrenombre popular es 鈥渆l verdugo鈥.

Pero no es quien ejerce el cargo de presidente la figura determinante del r茅gimen. Precisamente, muy por encima de la presidencia y el gobierno aparece quien detenta la jerarqu铆a de l铆der supremo de la Rep煤blica Isl谩mica de Ir谩n. Actualmente, ese l铆der supremo es el ayatola Al铆 Jamenei.

Jamenei es un anciano de 83 a帽os que fue presidente de la Rep煤blica Isl谩mica entre 1981 y 1989. Sucedi贸 como l铆der supremo al 鈥減adre鈥 de la 鈥淩evoluci贸n鈥, el ayatola Ruhollah Jomeini, a su muerte acontecida en 1989. Es la cabeza omnipresente del r茅gimen. No son pocos quienes atribuyen a su personalidad la ferocidad represiva de la dictadura.

Cuando fue designado sucesor del l铆der supremo a煤n en vida, Ruhollah Jomeini, Jamenei no contaba con el rango de ayatola, jerarqu铆a absolutamente necesaria para alcanzar el liderazgo supremo.

La desconfianza que el dictador-ayatola Jomeini resent铆a frente a sus colegas, impuls贸 los cambios necesarios para que Jamenei estuviese en condiciones de convertirse en sucesor.

A la fecha, Jamenei cuenta con la lealtad completa del 鈥渧erdugo鈥 Raisi, responsable como fiscal general por la muerte de miles de personas en 1989, precisamente en ocasi贸n de la sucesi贸n de Jomeini por Jamenei, y como presidente de la represi贸n actual a las manifestaciones opositoras, cuyo eslogan es 鈥渕ujer, vida, libertad鈥.

Seg煤n algunos observadores, Jamenei padece accesos cr贸nicos de depresi贸n, seguidos por ataques de paranoia sobre 鈥渃omplots鈥 para desestabilizarlo. Y es que Jamenei no es un anciano que se resigna a vivir en paz sus 煤ltimos a帽os. Por el contrario, su gran preocupaci贸n es su propia sucesi贸n.

De momento, se trata de una inc贸gnita, pero todo indica que Jamenei esboza un deseo 鈥渄in谩stico鈥. En agosto de 2022, promovi贸 a ayatola a su hijo Moytaba. El crimen de Masha Amini un mes despu茅s, y la consiguiente reacci贸n popular, pusieron en jaque a la 鈥渟ilenciosa鈥 pretensi贸n sucesoria.

El 鈥渆je de la resistencia鈥

La contestaci贸n de la poblaci贸n, particularmente de la juventud, las mujeres y los profesionales e intelectuales, obliga a la dictadura teocr谩tica a fortalecer su aparato de seguridad y su aparato de propaganda, en un intento de quebrar la protesta social.

Resultado: un pa铆s escaso de recursos, en funci贸n de las sanciones norteamericanas y, en menor medida, europeas, que privilegia la seguridad del r茅gimen, y la propagada incrementa el gasto p煤blico, emite moneda para financiarlo y reduce, inflaci贸n mediante, el poder adquisitivo de la poblaci贸n.

Una forma de echar le帽a al fuego en el seno de una sociedad que no aguanta m谩s la perversa combinaci贸n de falta de libertades y de empobrecimiento generalizado.

Pero las consecuencias van m谩s all谩. Abarcan el pomposamente llamado 鈥渆je de la resistencia鈥 que, geogr谩ficamente, coincide con la denominada 鈥渕edia luna chiita鈥, que incluye, adem谩s de Ir谩n, a Irak, a Siria y al L铆bano.

El mencionado 鈥渆je de la resistencia鈥 es una concepci贸n geopol铆tica inventada por la teocracia iran铆, cuyos objetivos consisten en quebrar su aislamiento internacional a trav茅s de la construcci贸n pol铆tica, conformada alrededor de las coincidencias religiosas. Es decir, del islam en su versi贸n chiita.

En ninguno de los cuatro pa铆ses, el islam chiita es religi贸n 煤nica. En Siria, el 58% de la poblaci贸n es musulmana sunita, el 16% es cristiana y el 4% drusa. Ergo, los chiitas solo totalizan el 22% de la poblaci贸n siria. Claro, el dictador Bashar Al-Assad es chiita, aunque en su versi贸n alauita, distinta del chiismo iran铆.

En el L铆bano, los chiitas y los sunitas representan el 27% de la poblaci贸n, respectivamente, frente al 40% de cristianos y el 6% de drusos. Claro, el temible ej茅rcito paramilitar Hezbollah est谩 铆ntegramente conformado por chiitas.

En Irak, los chiitas son mayor铆a con el 58% de la poblaci贸n, los sunitas el 37% y los cristianos y otras religiones totalizan el 5%. A la fecha, aunque divididos en dos variantes, los chiitas iraqu铆es gobiernan el pa铆s.

En rigor de la verdad, el componente religioso del 鈥渆je de la resistencia鈥 lejos est谩 de representar valores religiosos, por mucho que la teocracia iran铆 gaste en propaganda al respecto. Por el contrario, se trata de una pretendida alianza militar para enfrentar a los tres enemigos del r茅gimen de los ayatolas: las monarqu铆as del Golfo, Israel y Occidente.

Es pretendida porque no se trata de una alianza militar de las Fuerzas Armadas, sino de organizaciones militarizadas o paramilitarizadas, como son los Guardianes de la Revoluci贸n iran铆, las Fuerzas de Movilizaci贸n Popular -entre otros grupos- iraqu铆es, el ya citado Hezbollah en el L铆bano que, a su vez, junto con los Guardianes de la Revoluci贸n, act煤a en Siria.

Pues bien, semejantes estructuras armadas son financiadas, en gran medida, con el presupuesto iran铆 bajo el rubro Guardianes de la Revoluci贸n, rama pol铆tica de las Fuerzas Armadas. De all铆 que su futuro resulte incierto y, como ocurri贸 en otras partes del mundo, roten hacia el narcotr谩fico como fuente, por ahora, adicional de provisi贸n de recursos.

La presencia mundial

Claro que el financiamiento de una rama paramilitar de un pa铆s en crisis econ贸mica desde hace varias d茅cadas, y agudizada en los 煤ltimos a帽os, m谩s all谩 del da帽o que ocasiona al poder adquisitivo de la poblaci贸n, no puede sino achicarse.

Resultado: los pa铆ses del 鈥渆je de la resistencia鈥 se ven envueltos en la incapacidad de acumular reservas, en el desorden econ贸mico y por ende en el caos institucional cuando no, como en Siria, en la guerra civil.

Sin duda, las sanciones norteamericanas que pesan sobre Ir谩n y sobre Siria juegan un rol de primera l铆nea en la materia. No se trata de sanciones 鈥渋mperialistas鈥, como le encanta decir al relato de la 鈥渋zquierda boba鈥, siempre lista para condenar a Occidente -en particular, a Estados Unidos-, y siempre lista para apoyar dictaduras como China o Rusia.

Se trata de dos temas centrales que hacen el uno a la pol铆tica interior de los ayatolas, el otro a la pol铆tica exterior, dicho de otra manera, a la seguridad internacional. El primero se refiere a las violaciones sistem谩ticas a los derechos humanos que no solo afectan a los opositores al r茅gimen, sino a personas del corriente como el caso de la occisa Mahsa Amini.

El segundo radica en el proceso de enriquecimiento de uranio que la dictadura teocr谩tica lleva a cabo en un claro intento -m谩s all谩 de cualquier desmentida- de obtener capacidad militar de car谩cter nuclear.

Fue en 2015 cuando Ir谩n negoci贸 con los Estados Unidos, Rusia, China, Francia, el Reino Unido y Alemania un acuerdo nuclear cuya negociaci贸n dur贸 dos a帽os. El pacto contemplaba el levantamiento de las sanciones econ贸micas contra Ir谩n a cambio de una limitaci贸n en el programa de energ铆a at贸mica del pa铆s persa.

Una simple mirada sobre aquel acuerdo demuestra el grado de avance al que hab铆a llegado Ir谩n en su carrera hacia el arma nuclear. Abarcaba el funcionamiento de 20.000 centrifugadoras necesarias para enriquecer el uranio y el funcionamiento de un reactor de agua pesada capaz de fabricar plutonio.

No pocos expertos consideraban que la dictadura iran铆 estaba en condiciones, en poco tiempo -entre tres meses y dos a帽os- de acumular suficiente uranio enriquecido para producir su bomba nuclear.

Tres a帽os despu茅s, en 2018, el ex presidente norteamericano Donald Trump retir贸 a su pa铆s del acuerdo nuclear con Ir谩n. Su justificaci贸n fue que el pacto solo limita las actividades nucleares iran铆es a un per铆odo definido; que no evita el desarrollo de misiles bal铆sticos y que el gobierno teocr谩tico fue recompensado con 100.000 millones de d贸lares.

A la fecha, el presidente actual de los Estados Unidos Joe Biden, pese a su visi贸n extremadamente cr铆tica de la presidencia Trump, no reincorpor贸 el pa铆s al acuerdo, mientras que Ir谩n recomenz贸 el enriquecimiento de uranio para abandonar finalmente el conjunto de limitaciones t茅cnicas que impon铆a el pacto.

El retorno al poder en Israel del primer ministro Benjam铆n Netanyahu al frente de un gobierno con componentes de extrema derecha complica cualquier intento de retorno o de negociaci贸n de un nuevo acuerdo.

Y es que se trata, lisa y llanamente, de supervivencia. Para Ir谩n, de su maltrecho r茅gimen que dadas sus caracter铆sticas dictatoriales bien puede dar un salto al vac铆o y cumplir su promesa de borrar a Israel del mapa. Para Israel, la posibilidad de bombardear las instalaciones nucleares iran铆es a fin de destruirlas definitivamente.

Desastre econ贸mico

En noviembre de 2022, Ir谩n comenz贸 a producir, en su usina subterr谩nea de Fordo, uranio enriquecido al 60%. El incremento da por tierra cualquier intento de retorno al pacto del 2015.

Pero, adem谩s, revela dos realidades. La primera y m谩s importante: el programa nuclear iran铆 es un programa de corte militar cuyo objetivo es producir bombas at贸micas. Es as铆 porque no existe justificaci贸n alguna para enriquecer uranio destinado a un uso pac铆fico al 60%. El acuerdo del 2015 fijaba el porcentaje de enriquecimiento en 3,67%.

La segunda -principal para los civiles iran铆es- es que las inmensas inversiones para alcanzar el objetivo del arma nuclear implican un enorme gasto p煤blico que los ingresos del Estado no llegan a cubrir y, por ende, se lo lleva a cabo mediante la emisi贸n monetaria. De all铆, una inflaci贸n que supera al 50% anual.

El d茅ficit fiscal iran铆 supera el 4% del PIB, m谩s del doble de lo admitido para alcanzar una estabilidad de la econom铆a. De su lado, las sanciones norteamericanas, en particular el congelamiento de los activos iran铆es depositados en los Estados Unidos, complican a煤n m谩s la situaci贸n.

Se trata de 2.000 millones de d贸lares que la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos autoriz贸 a bloquear y que varios tribunales de ese pa铆s pretenden utilizar para indemnizar a los muertos norteamericanos por ataques terroristas cometidos por organizaciones sostenidas por la dictadura iran铆.

Por el contrario, no es improbable que la Corte Internacional de Justicia, organismo de las Naciones Unidas, con sede en La Haya otorgue la raz贸n a la dictadura de los ayatolas. Lo hizo en el pasado al invocar un tratado de amistad entre Ir谩n y los Estados Unidos firmado en 1955, antes de la Revoluci贸n Isl谩mica, con el entonces shah Mohamed Reza Pahlevi.

El tratado fue denunciado por el gobierno norteamericano, en 1979, tras la toma de rehenes en la embajada de los Estados Unidos en Teher谩n. Pero para Ir谩n y, posiblemente, para la Corte Internacional de Justicia, tiene vigencia, aunque no se entiende muy bien por qu茅.

Ir谩n recurri贸 nuevamente a la Corte Internacional de Justicia en un intento de recuperar esos fondos. Pese a que las decisiones de la Corte Internacional de Justicia no son vinculantes, dado que el tribunal no cuenta con recursos de fuerza para hacer cumplir sus sentencias.

Resulta cuanto menos curioso que la teocracia iran铆 invoque un tratado firmado por el derrocado, vilipendiado y odiado shah.

El fracaso de la auto-denominada Revoluci贸n Isl谩mica es por dem谩s visible. Cuarenta y cuatro a帽os despu茅s de su llegada al gobierno, la represi贸n social reaparece de manera constante cada vez que la sociedad reclama libertad. Un reclamo que el r茅gimen asocia siempre a las 鈥渕alas influencias鈥 y al 鈥渁ccionar p茅rfido鈥 de Occidente.

Hoy, Ir谩n conforma con Rusia y China, un contra modelo no del todo definido, opuesto al Occidente liberal y democr谩tico. Los tres consideraron que la 鈥渉egemon铆a鈥 de los pa铆ses occidentales, encabezados por los Estados Unidos, caer铆a por su propio peso.

Nada de esto ocurri贸. Por el contrario. Son las tres dictaduras quienes se debaten por su supervivencia. Ir谩n frente a la contestaci贸n civil. China frente al notorio fracaso de la pol铆tica sanitaria por el Covid y la reacci贸n popular al respecto. Rusia por su incapacidad pol铆tica y militar puesta de manifiesto en la invasi贸n a Ucrania.

A la fecha, ya no son los resultados de los contra modelos quienes galvanizan todav铆a las miradas de no pocos gobernantes de pa铆ses en v铆as de desarrollo. Hoy, Ir谩n, China y Rusia, en distinto grado, solo reclutan la admiraci贸n de dictadores y de populistas autoritarios en el resto del mundo.

FUENTE: Luis Domenianni / El Economista / Fecha de publicaci贸n original: 30 de enero de 2023

<!–

–>




Fuente: Kurdistanamericalatina.org