December 4, 2022
De parte de Nodo50
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El regreso al poder de Netanyahu y el auge de los partidos supremacistas jud铆os y racistas cuestionan el futuro de Israel. 驴Y si esta fuerza pol铆tica fuera solo la continuaci贸n l贸gica del sionismo, como ideolog铆a nacionalista y colonial?

Con catorce diputados y grandes posibilidades de entrar en el gobierno, la alianza de extrema derecha sionismo religioso monopoliza, con raz贸n, la atenci贸n medi谩tica.

Si algunos presentan esta fuerza pol铆tica como la emanaci贸n de un extremismo similar al de otras sociedades occidentales, su ascenso en realidad forma parte de la propia historia de Israel y de la evoluci贸n de su sociedad.

Esquem谩ticamente, y superando los m煤ltiples debates que han animado este proyecto nacionalista, el sionismo se articula alrededor de tres postulados: la existencia de un pueblo jud铆o; la voluntad de dar a esta naci贸n jud铆a un Estado, constatando la imposibilidad de suprimir el antisemitismo de las sociedades en las que residen las y los jud铆os; el derecho exclusivo de esta naci贸n a construir un hogar en la tierra de Palestina. Este 煤ltimo punto basa el car谩cter colonial del proyecto sionista.

Cuando se cre贸 el Estado de Israel en 1948, expulsando para ello a tres cuartas partes de la poblaci贸n aut贸ctona palestina, dot谩ndose de instituciones estables y viables, el movimiento sionista pudo creer en la realizaci贸n de una utop铆a formulada 51 a帽os antes.

Las guerras de 1967 y 1973 enraizaron a煤n m谩s a Israel en el Pr贸ximo Oriente, demostrando su superioridad sobre sus 鈥渁menazadores鈥 vecinos.

Una sociedad que se disloca, una ideolog铆a que se desmorona
驴Qu茅 pod铆a significar 鈥渟er sionista鈥濃 despu茅s de estos mort铆feros conflictos? Si la pregunta puede parecer abstracta, en realidad ha sacudido profundamente la sociedad jud铆a israel铆.

Por un lado, la d茅cada de 1970 estuvo marcada por el auge de grupos, organizaciones, movimientos intelectuales dispuestos a cuestionar los fundamentos de esta sociedad.

Estudiantes que cuestionaban el significado del servicio militar a medida que la amenaza extranjera parec铆a cada vez m谩s rid铆cula para la juventud jud铆a oriental decidida a denunciar el racismo del que sus progenitores y luego ella eran v铆ctimas por parte de los jud铆os askenaz铆es, toda la identidad nacional del ciudadano-soldado jud铆o israel铆 se desmoronaba.

Por otra parte, la conquista en 1967 del resto de la Palestina hist贸rica, a saber, la Franja de Gaza y Cisjordania, hab铆a allanado el camino para discursos pac铆ficos, incluso decoloniales, de intelectuales o militantes de la izquierda jud铆a no sionista.

Para ellos, despu茅s de la negativa de Israel a permitir una soluci贸n viable a la cuesti贸n de los refugiados palestinos, estas nuevas tomas de territorio constitu铆an nuevos puntos de fractura con las poblaciones de la regi贸n, impidiendo la emergencia de una paz real.

A esto se a帽adieron al menos dos traumatismos. El primero surgi贸 con las masacres de Sabra y Chatila, en 1982. Por primera vez, las y los israel铆es descubrieron que su ej茅rcito era capaz de actuar como agresor sin ning煤n argumento de leg铆tima defensa admisible.

El segundo trauma, de la memoria, se produce con las publicaciones de los 鈥渘uevos historiadores鈥 israel铆es que deconstruyen, uno a uno, todos los mitos sobre los que se construy贸 Israel, comenzando por la guerra de 1948.

Esta sociedad debilitada tuvo luego que enfrentarse a un acontecimiento inesperado. Cuando el establishment israel铆 minimizaba la cuesti贸n palestina, pensando que se podr铆a encontrar una salida mediante acuerdos con los Estados 谩rabes de la regi贸n, estall贸 la Primera Intifada.

En el coraz贸n mismo de los territorios bajo el control del ej茅rcito israel铆, la sociedad civil palestina iniciaba un inmenso movimiento de revuelta.

Sionista, post-sionista, neo-sionista
Los cuestionamientos dentro de la sociedad jud铆a israel铆 han dado lugar, grosso modo, a tres posturas.

La primera, procedente de la izquierda alternativa y no sionista, abogaba por una superaci贸n del sionismo. Al no estar ya Israel amenazado en sus cimientos, era hora, seg煤n estas y estos militantes, de hacer un aggiornamento para hacer emerger una sociedad verdaderamente democr谩tica, igualitaria y orientada a una pacificaci贸n de las relaciones con sus vecinos.

El 鈥減ost-sionismo鈥 ten铆a importantes intelectuales pero muy pocos v铆nculos en la sociedad civil, excepto en las esferas estudiantiles y militantes.

La segunda postura emanaba de la izquierda sionista tradicional. Incapaces de mirar fr铆amente el car谩cter colonial de la ideolog铆a que defend铆an, estos militantes se empe帽aron en creer en una soluci贸n simple: los fundamentos de Israel no tienen que ser cuestionados, hay que separarse de los palestinos y llegar a un acuerdo sobre los territorios conquistados en 1967.

Este postulado ha dado forma a la mayor parte del campo de paz israel铆 hasta convencer a los dirigentes de iniciar negociaciones con los representantes palestinos.

En los hechos, la incapacidad de plantear la cuesti贸n colonial en el centro de las discusiones, en beneficio de encuentros entre dos pueblos supuestamente en situaci贸n de igualdad, no pod铆a sino dar lugar al fracaso que represent贸 el proceso de Oslo.

La tercera postura forma parte del legado de los sionistas revisionistas que, dentro del movimiento sionista pre-Israel, constitu铆a una ala derecha belicosa y sin compromiso con la poblaci贸n aut贸ctona.

Durante la d茅cada de 1970, la derecha sionista hab铆a llegado a un acuerdo con las organizaciones religiosas y los partidos pol铆ticos jud铆os orientales contra la izquierda sionista, acusada de ser laica, racista hacia otras comunidades jud铆as y, sobre todo, pervertida por los movimientos alternativos dispuestos a dialogar con los 谩rabes.

Este c贸ctel nacionalista-religioso constituye el coraz贸n del 鈥渘eo-sionismo鈥, como lo llama el soci贸logo israel铆 Uri Ram.

Para las y los defensores de este postulado, el sionismo no est谩 de ninguna manera superado, al contrario, queda por construir: Israel solo puede ser un pa铆s exclusivamente jud铆o. Con la Biblia como catastro, consideran que la soberan铆a jud铆a debe ejercerse sobre el conjunto de los territorios de la Palestina hist贸rica. Finalmente, como Estado jud铆o, la religi贸n y sus representantes no pueden, seg煤n ellos, ser excluidos de la esfera pol铆tica.

El peligro demogr谩fico
Si bien la d茅cada de 1990 est谩 dominada en general por la izquierda sionista y su promesa de una soluci贸n pac铆fica a trav茅s de acuerdos con la Organizaci贸n para la Liberaci贸n de Palestina (OLP) y Yasser Arafat, la Segunda Intifada remueve la situaci贸n en el seno de la sociedad jud铆a israel铆.

Por un lado, Ariel Sharon, que gan贸 las elecciones de 2001, logra convencer a una parte considerable de la opini贸n p煤blica de que la perennidad de Israel no es algo que este conseguido ya. Despu茅s de los atentados del 11 de septiembre de 2001, proclam贸 que 鈥淎rafat es nuestro Bin Laden鈥.

Ya no se trata de cuestionar el servicio militar o la correcci贸n de la pol铆tica colonial de Israel: la supuesta lucha 鈥渃ontra el terrorismo鈥 hace que las demandas del pueblo palestino sean inaceptables, mientras que la presencia de israel铆es en la Cisjordania ocupada se arraiga y se normaliza.

Problema: cuando cualquier estado palestino se convierte en una perspectiva inalcanzable, Israel se enfrenta a un dilema.

O el pa铆s quiere ser una democracia ejemplar y se abre a la integraci贸n de millones de palestinos como ciudadanos. O el sionismo prima, y para seguir siendo un estado jud铆o, Israel enraiza su r茅gimen de apartheid y de jerarqu铆as de derechos y privilegios.

Si la izquierda sionista se mantiene en la indefinici贸n sobre una supuesta posible separaci贸n, las y los neo-sionistas hicieron su elecci贸n hace ya mucho tiempo. El conjunto de leyes liberticidas aprobadas durante los trece a帽os en el poder de Netanyahu, hasta la ley Estado-naci贸n del pueblo jud铆o que permite garantizar que, independientemente de la evoluci贸n demogr谩fica, el derecho a la autodeterminaci贸n solo pertenece a la poblaci贸n jud铆a, forma parte de este enfoque.

Ben-Gvir y Smotrich, paroxismos del colonialismo israel铆
Entonces, 驴qu茅 representan los fan谩ticos l铆deres del sionismo religioso, Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich? Ciertamente, forman parte del legado del movimiento extremista kahanista, inspirado en el rabino Meir Kahane, cuyo partido fue prohibido en Israel en 1985 y las organizaciones que se reclamaban de 茅l disueltas en 1994.

Muchos an谩lisis y comentarios se centran en su homofobia y racismo. Pero, 驴se diferencian mucho sus discursos sobre las y los palestinos de los de la derecha sionista tradicional?

En realidad, no son sino una representaci贸n desenfrenada de ideas que pueden ser o铆das, bajo una forma m谩s educada y con unas pocas menos referencias religiosas, dentro del Likud o de parte de las organizaciones consideradas centristas.

Adem谩s, ambos ponen a la izquierda y al centro sionista, que disfrutan c贸modamente de los privilegios que sus predecesores han moldeado y construido, frente a esta cruel realidad: Ben-Gvir y Smotrich, como los colonos fan谩ticos que representan, son la culminaci贸n de decisiones pol铆ticas y traiciones cuyos responsables son los l铆deres del centro y la izquierda.

La ocupaci贸n que echa ra铆ces cada vez m谩s profundas, la colonizaci贸n que se normaliza, el asesinato de palestinos (158 v铆ctimas desde el 1 de enero), la impunidad de los ataques de colonos (224 desde principios de a帽o), la destrucci贸n de casas, las expulsiones, el apartheid: todo esto se estableci贸 y legitim贸 sin ning煤n kahanista o sionista religioso en el gobierno.

El asesinato de Yitzhak Rabin, el 4 de noviembre de 1995, fue un electrochoque para la izquierda sionista, pero 茅sta solo sac贸 como 煤nica lecci贸n que Israel ten铆a sus extremistas como la sociedad palestina ten铆a a los suyos. 驴La llegada al poder de l铆deres de la misma ideolog铆a que caus贸 la muerte de la figura hist贸rica del Partido Laborista har谩 que despierte?

Una sociedad basada en privilegios 茅tnicos y en la que la sumisi贸n y opresi贸n del pueblo colonizado se ha convertido en una norma que cada nuevo gobierno hereda, debe considerar a Ben-Gvir y Smotrich como lo que son: la emanaci贸n natural de la ideolog铆a sionista, no de cuerpos ajenos.

9/11/2022

https://www.middleeasteye.net/fr/decryptages/israel-legislatives-victoire-finale-neo-sionisme-partis-supremacistes-racistes

Traducci贸n: Faustino Eguberri para viento sur

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Fuente: Vientosur.info