June 13, 2021
De parte de La Haine
312 puntos de vista


Finalmente, Bibi (Benjamin Netanyahu) ser谩 depuesto. Hoy (presumiblemente) el “parlamento” votar谩 su sustituci贸n

Ser谩 por Naftali Bennett, representante de una amplia 鈥搚 hasta bizarra鈥 coalici贸n de partidos pol铆ticos de izquierda, centro y derecha, que incluye a las formaciones 谩rabes. El resultado de las elecciones de marzo fue inobjetable al respecto: la mayor铆a de la poblaci贸n israel铆 quiere verlo fuera del gobierno y del poder. La celebraci贸n popular de su derrota alcanz贸 el paroxismo de un carnaval, pero Netanyahu es h谩bil hasta lo obsceno. Acusado de corrupci贸n, tr谩fico de influencias, coerci贸n a la prensa (y uno espera que pronto por cr铆menes de guerra) a煤n guarda sus 煤ltimos cartuchos para boicotear el mandato de las urnas. Hay algo que el pol铆tico-polic铆a no soporta: la lejan铆a del poder. El 煤nico error que cometi贸 Fouch茅 en su vida fue no saber cu谩ndo retirarse. El mismo que acab贸 con Fernando Guti茅rrez Barrios en M茅xico.

El dilema reside en la composici贸n del Kn茅set (“parlamento”), donde la aritm茅tica de la votaci贸n no correspondi贸 a la distribuci贸n de los curules. El bloque de derecha y ultraderecha que gobern贸 a Israel en el 煤ltimo cuarto de siglo qued贸 tan s贸lo a dos asientos de la mayor铆a. Una invitaci贸n a Bibi para maniobrar hasta el 煤ltimo momento. Habr谩 que aguardar.

Algunos observadores sostienen que el 煤ltimo y artero ataque militar contra la poblaci贸n de Gaza (derrotado por los misiles de la Resistencia) persegu铆a el prop贸sito de mantenerlo en el poder. No es improbable. En el gobierno, el primer ministro tiene poderes plenipotenciarios sobre el aparato tecnol贸gico-militar. Netanyahu es capaz de eso y mucho m谩s.

El 煤ltimo intento serio de la pol铆tica israel铆 por encontrar una soluci贸n pac铆fica al conflicto con los palestinos fue sepultado en 1995 con el asesinato de Isaac Rabin. Para percibir la dimensi贸n del efecto de este magnicidio, pi茅nsese tan s贸lo en que las estad铆sticas de homicidios en Israel son una de las m谩s bajas en el mundo. Hay a帽os que no suman m谩s de 150 casos. Matar entre israel铆es contin煤a siendo un acto en extremo sacr铆lego.

Ninguno de los gobiernos de Likud que sigui贸 a los acuerdos de Camp David, no s贸lo no busc贸 una soluci贸n pac铆fica, sino que, m谩s grave a煤n, nunca acept贸 la opci贸n de dos Estados. Antes lo ocultaban, hoy lo dicen abiertamente. 驴Cu谩l ha sido entonces el prop贸sito de esta pol铆tica extrema? Basta con examinar las estrategias que rigen a los ataques militares a Gaza para darse una idea. Est谩n siempre dirigidos contra escuelas, hospitales, caminos, ductos, silos de armas (por supuesto) y nuevas construcciones oficiales. El objetivo es sofocar las posibilidades de la vida en Gaza, crear las obscenas condiciones que obliguen a sus habitantes a la di谩spora. En resumen, una pol铆tica de expulsi贸n de la poblaci贸n. La sorpresa ha sido que los palestinos resisten (y resisten) frente a todas las inclemencias de este asedio.

Desde la percepci贸n oficial israel铆, la situaci贸n palestina se reduce, en esencia, a lo siguiente: una naci贸n sin Estado. Fue Hanna Arendt la que llam贸 la atenci贸n por primera vez a la condici贸n de los sin Estado como una de las claves para descifrar las transformaciones de la hegemon铆a y la dominaci贸n en la segunda mitad del siglo XX. Lo hizo de manera breve en un par de ensayos. La historiadora y soci贸loga Wendy Garc铆a expandi贸 recientemente, en su tesis de doctorado ( La naci贸n y lo vivo), la comprensi贸n de este concepto para descifrar los vericuetos del laberinto en el que hoy habitan, entre muchas otras, las vastas poblaciones de migrantes a los pa铆ses industriales, el drama del Tibet, la dilem谩tica situaci贸n de Catalu帽a, Escocia y Quebec y, por supuesto, la condici贸n de los palestinos.

Por su parte, la representaci贸n pol铆tica de quien hoy rige en Gaza no es precisamente un dechado de virtudes. Despu茅s de haber ganado las elecciones a Fatah 鈥搇a antigua organizaci贸n civil que inici贸 la resistencia desde la d茅cada de los 60鈥, y perseguir y expulsar a todos sus miembros de Gaza, Ham谩s nunca ha convocado a elecciones. No existe la libertad de expresi贸n y los partidos pol铆ticos no est谩n permitidos.

El poder se encuentra en manos exclusivas de esta organizaci贸n religiosa cuya misi贸n, seg煤n sus propios documentos, reside en la conformaci贸n de un Estado panisl谩mico en Palestina. En otras palabras, una teocracia hecha a la medida de hoy. Por supuesto, no reconoce la existencia del Estado de Israel. La paradoja es que el gobierno israel铆 fue el que m谩s apoy贸 su desarrollo, en parte, para debilitar la influencia de la Organizaci贸n para la Liberaci贸n de Palestina, de Yasser Arafat. En pol铆tica nunca se sabe d贸nde comienza el amigo y d贸nde el enemigo.

Se trata de un conflicto entre dos fuerzas que parecen darse la mano en aquello que precisamente las confronta. Una mano del todo asim茅trica: de un lado, una de las maquinarias teconol贸gico-militares m谩s mort铆feras y precisas; del otro, morteros manuales y recursos de combate precarios. La pol铆tica israel铆 parece haber olvidado del todo que incluso la guerra tiene un m茅todo de la dignidad. El saldo de todo esto: el sufrimiento interminable de la poblaci贸n palestina en Gaza. Para doblegar a la derecha que gobierna en el Kn茅set, el movimiento palestino requerir铆a de un Gandhi o un Nelson Mandela, y no de un grupo de jeques e imanes que prometen salvaci贸n a cambio del martirio de una poblaci贸n entera.

La Jornada




Fuente: Lahaine.org