October 21, 2020
De parte de El Libertario
259 puntos de vista


 




Mario
Di
Vito

 

La
noticia,
en
s铆
misma,
es
simple,
aunque
desagradable:
despu茅s
de
cuarenta
y
nueve
a帽os,

“A”

Rivista
Anarchica
cesa
sus
publicaciones.
La
primera
publicaci贸n
italiana
“en
orden
alfab茅tico”
ya
no
llegar谩
a
sus
suscriptores
y
sus
interlocutores,
dejando
un
hueco
donde
cada
mes
era
posible
leer
una
revisi贸n
bastante
exhaustiva
de
ideas,
temas
e
ideas
del
variado
mundo
libertario.
La
historia
es
conocida
y
te帽ida
de
leyenda:
el
vocero
mensual
favorito
de
Fabrizio
De
Andr茅
(quien
la
apoyo
financieramente),
la
voz
que
denuncio
la
“masacre
de
Estado”
en
Piazza
Fontana,
impulsora
de
la
campa帽a
por
la
liberaci贸n
de
Pietro
Valpreda,
siempre
con
la
铆ntima
convicci贸n
de
que
“no
hay
poderes
buenos”
y
que,
por
tanto,
la
anarqu铆a
no
es
una
posici贸n
extrema,
sino
la
煤nica
verdaderamente
aceptable.



ERA
LUNES
20
DE
JULIO
cuando
el
hist贸rico
fundador
y
editor
–en
realidad
director,
pero
odiaba
esa
palabra–
Paolo
Finzi
decidi贸
morir
arroj谩ndose
debajo
de
un
tren
en
Forl矛,
y
muchos
se
preguntaron
qu茅
ser铆a
de
la
revista
de
la
que
era
el
alma.
y
coraz贸n
palpitante
durante
d茅cadas.
La
respuesta
lleg贸
como
un
duro
golpe
a
finales
de
la
semana
pasada:
cese
de
actividades
“por
voluntad
testamentaria”,
dice
la
redacci贸n.
鈥淓st谩
claro
que
por
el
cari帽o
y
respeto
que
mostramos
por
Paulo
y
su
obra,
seguiremos
sus
indicaciones鈥,
reza
la
lac贸nica
carta
enviada
a
lectores
y
colaboradores.

El
soci贸logo
Enrico
Finzi,
hermano
comunista
de
Paolo,
sin
embargo,
habla
de
este
gesto
como
“una
infamia”
y,
como
albacea,
dice
estar
“amargado,
disgustado,
enfurecido”
porque
“la
decisi贸n
de
no
dar
un
futuro
a
A
fue
tomada
por
un
peque帽o
grupo
de
personas;
no
fue
compartido
por
m铆
y
por
muchos
compa帽eros
y
camaradas.
Invierte
las
pautas
aceptadas
hasta
hace
poco
禄.

De
ah铆
tambi茅n
la
definici贸n
de
lo
que,
seg煤n
茅l,
habr铆a
sido
el
futuro
de

A
:
un
n煤mero
dedicado
a
su
fundador
-ya
en
preparaci贸n
pero
nunca
concluido-,
la
publicaci贸n
de
otros
n煤meros
que
llegar谩n
la
pr贸xima
primavera,
es
decir,
el
cincuenta.
aniversario,
y
luego
芦una
continuaci贸n
a
costes
reducidos,
utilizando
el
formato
online禄.
En
esencia,
una
dulce
muerte:
si
A
sobrevivi贸
todo
este
tiempo
es
solo
porque
Paolo
Finzi,
mes
tras
mes,
por
milagro
(algo
en
lo
que
nunca
crey贸)
pudo
mantener
todas
las
piezas
juntas,
llegar
a
fin
de
mes
y
enviar
el
n煤mero
salido
en
la
imprenta,
listo
para
ser
distribuido.
Pensar
que
la
Revista
Anarquista
puede
seguir
existiendo
incluso
sin
茅l
requiere
un
esfuerzo
considerable
de
imaginaci贸n.

Dice,
con
una
buena
dosis
de
optimismo
de
voluntad,
Enrico
Finzi:
“La
idea
siempre
ha
sido
involucrar
a
la
maravillosa
comunidad
de
libertarios
y
algunos
partidarios
en
un
esfuerzo
compartido,
incluso
si
Paolo
lo
consideraba
improbable”.
Sobre
todo
en
los
煤ltimos
tiempos,
de
hecho,
el
editor
de

A

hab铆a
expresado
en
repetidas
ocasiones
pensamientos
muy
sombr铆os
sobre
el
futuro
de
la
publicaci贸n
mensual,
mientras
segu铆a
tejiendo
relaciones
y
organizando
iniciativas
para
un
ma帽ana
que
finalmente
decidi贸
no
presenciar.

LO
QUE
RESTA
del
equipo
editorial
de

A
,
sin
embargo,
no
pretende
responder
al
arrebato
del
hermano
del
fundador,
sino
que
simplemente
reitera
que
“lo
que
Editrice
A
ten铆a
que
decir
est谩
escrito”.
Y
eso
es
todo.

No
tiene
sentido
preguntarse
d贸nde
est谩
la
verdad,
en
el
duelo
y
la
derrota,
al
fin
y
al
cabo,
es
un
asunto
de
poca
relevancia,
bueno
s贸lo
para
incitar
a
notarios
y
abogados,
categor铆as
de
personas
que
los
anarquistas
mantienen
a
la
distancia
adecuada.
Lo
que
m谩s
duele
son
las
palabras,
los
pensamientos
y
sobre
todo
las
sospechas,
con
el
miedo
a
la
traici贸n
siempre
al
acecho
para
atormentar
las
conciencias
y
cuestionar
hasta
el
supuesto
m谩s
importante
de
todos,
el
del
bandido
anarquista
Jules
Bonnot:
“Se
lamenta,
s铆,
pero
en
todo
caso
no
hay
remordimiento
禄.

Estas
son
las
煤ltimas
reflexiones
de
una
dolorosa
historia
que
comenz贸
con
la
muerte
voluntaria
del
anarquista
Finzi
y
que
ahora
ve
a
una
hueste
de
hu茅rfanos
en
atroces
dificultades
para
manejar
un
legado
que
no
solo
es
ideal:
la
revista
y
sus
m谩s
de
cinco
mil
lectores
mensuales
son
un
capital
que
ser铆a
una
pena
dispersarse.

NO
ES
QUE
FALTEN
LAS
IDEAS,
en
cualquier
caso.
El
equipo
editorial
de
A
est谩
trabajando
para
poner
en
marcha
un
nuevo
proyecto
y
ya
ha
empezado
a
buscar
una
editorial
dispuesta
a
invertir
algo,
en
el
en茅simo
renacimiento
de
un
gran
cl谩sico
de
las
aventuras
anarquistas:
la
lucha
por
la
supervivencia
econ贸mica,
un
momento
que
se
suele
vivir
con
el
agua
constantemente
a
la
altura
de
la
nariz
pero
que
tambi茅n
acaba
cimentando
relaciones
y
el
descubrimiento
de
que
el
compromiso
de
los
militantes-lectores
se
traduce
muchas
veces
y
de
buena
gana
en
una
lluvia
de
donaciones.
Ha
sucedido
varias
veces,
no
se
puede
descartar
que
vuelva
a
ocurrir.

LA
ROTURA
PERMANECE
en
la
familia
anarquista
y
es
m谩s
que
un
mal
presagio.
Es
la
manifestaci贸n
de
un
cansancio
que
se
siente
desde
hace
a帽os,
como
si
la
historia
hubiera
ido
demasiado
lejos
y
hubiera
dejado
a
los
libertarios
atascados
pregunt谩ndose
qu茅
direcci贸n
tomar.
Un
drama
pol铆tico
que
se
cuela
en
lo
personal,
entre
camaradas
incluso
desde
hace
mucho
a
los
que
se
les
cuenta
de
todos
los
matices.
Ciertamente
no
es
un
buen
espect谩culo.

As铆
es
como
la
voluntad
de
Paolo
Finzi
tambi茅n
se
convierte
en
campo
de
batalla:
驴se
clausura
o
no?
E,
incluso
si
el
fundador
hubiera
decidido
llevarse
a
A
con
茅l,
驴ser铆a
realmente
correcto
cumplir
con
sus
deseos
o
ser铆a
mejor
discutirlos?
Hay,
por
ejemplo,
quienes
niegan
esta
decisi贸n,
verdadera
o
presunta,
como
expresi贸n
de
“autoritarismo”,
atributo
poco
an谩rquico
y,
por
tanto,
se
debe
rechazar
en
su
totalidad,
cueste
lo
que
cueste.

AL
FINAL,
QUIZ脕S,
el
legado
de
Finzi
no
se
busque
en
la
revista
que
cri贸
como
si
fuera
una
hija,
sino
en
sus
propias
palabras,
o
en
la
voluntad
siempre
perseguida
de
sacar
al
pensamiento
libertario
de
sus
lugares
can贸nicos,
m谩s
all谩
de
los
suyos.
de
susliturgias
y
sus
espacios
m谩s
o
menos
estrechos,
en
la
b煤squeda
continua
y
obstinada
de
ese
suspiro
que
se
siente
en
todas
partes
del
mundo.
La
antorcha
de
la
anarqu铆a
que
permanece
encendida
incluso
despu茅s
de
que
los
anarquistas,
por
definici贸n
“expulsados
鈥嬧媠in
culpa”,
se
hayan
ido.

[Originalmente
en
italiano
en

https://ilmanifesto.it/il-triste-dilemma-della-rivista-anarchica
.
Traducido
al
castellano
por
la
Redacci贸n
de

El
Libertario
.]




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com