August 4, 2022
De parte de Federacion Anarquista Iberica
190 puntos de vista

En estos meses en los que la tragedia de la guerra est谩 llamando cada vez m谩s la atenci贸n internacional por la crisis de Ucrania, el tema del anti-militarismo anarquista es m谩s convincente que nunca. Vemos c贸mo, ya antes de la invasi贸n rusa de Ucrania, algunxs individux y grupos que se declaran anti-autoritarixs, libertarixs o anarquistas, han realizado una cr铆tica muy dura a nuestro anti-militarismo tradicional. En los 煤ltimos meses hemos examinado detenidamente estas posturas y, hoy, creemos que debemos aclarar nuestro punto de vista.

Nuestro pensamiento se dirige, en primer lugar, a nuestrxs compa帽erxs que, hace m谩s de un siglo, antes de la tragedia de la Primera Guerra Mundial, sintieron la necesidad de afirmar que: 芦A todxs lxs soldadxs de todos los pa铆ses que creen luchar por la justicia y la libertad, tenemos que declarar que su hero铆smo y su valor no servir谩n m谩s que para perpetuar el odio, la tiran铆a y la miseria禄 (Manifiesto Anarquista Internacional contra la Guerra, 1915). Al igual que Goldman, Berkman, Malatesta, Schapiro y lxs dem谩s, creemos en la necesidad de que la voz internacionalista y solidaria del anarquismo, junto con sus principios de hermandad universal, vuelvan a hablar a todxs, m谩s a煤n en un mundo cada vez m谩s fragmentado por el odio nacional, 茅tnico e identitario.

La guerra est谩 en el origen del actual orden social, basado en la dominaci贸n, la explotaci贸n y la opresi贸n. 脡ste es un punto clave para la FAI, como se expone en el Programa Anarquista que es la referencia te贸rica de nuestra Federaci贸n: 芦Al no comprender las ventajas que podr铆an derivarse para todxs de la cooperaci贸n y la solidaridad, viendo en cada otrx un/a competidor/a y un/a enemigx, una parte de la humanidad ha tratado de acaparar la mayor cantidad posible de riqueza en detrimento de lxs dem谩s. En esa lucha, el/la m谩s fuerte, o el/la m谩s afortunadx, termina por ganar y oprimir y dominar de diversas maneras a lxs vencidxs禄.

Por eso mantenemos nuestra posici贸n de rechazo a todas las guerras y de apoyo a la idea del derrotismo revolucionario. Por derrotismo entendemos una posici贸n revolucionaria ante la guerra, que implica que se debe luchar por la derrota del gobierno y de las clases dominantes de su propio pa铆s, por considerar que las guerras se libran por los intereses y privilegios de lxs opresorxs y explotadorxs. A principios del siglo XX, y especialmente durante la Primera Guerra Mundial, algunos gobiernos europeos utilizaron la acusaci贸n de 芦derrotismo禄 para reprimir cualquier forma de disidencia, de oposici贸n a la guerra, de protesta pol铆tica o de lucha obrera, que rompiera la unidad nacional ante el/la enemigx. Por lo tanto, el derrotismo no acepta las suspensiones de las luchas sociales que imponen los gobiernos en tiempos de guerra mediante la censura, la represi贸n y las leyes marciales. Por el contrario, la lucha contra el gobierno en tiempos de guerra contin煤a, tanto saboteando la guerra como fomentando las luchas sociales. El derrotismo se inserta en una perspectiva internacionalista y revolucionaria que tiene como objetivo provocar la derrota del imperialismo de 芦nuestros禄 pa铆ses, y uno de sus puntos fundamentales es el rechazo a apoyar a cualquier parte beligerante en las guerras entre estados y/o bloques imperiales.

Actualmente se libran decenas de guerras, con su carga de muertes, destrucci贸n, violaciones, saqueos y deportaciones masivas. En los 煤ltimos quince a帽os, la crisis del sistema de hegemon铆a basado en la globalizaci贸n ha producido una tendencia mundial hacia el autoritarismo y la militarizaci贸n. La globalizaci贸n como forma de dominaci贸n mundial ha asegurado durante mucho tiempo un papel privilegiado en la explotaci贸n de los recursos del planeta al imperialismo anglo-americano, con el apoyo de las clases privilegiadas de varios pa铆ses. La entrada de Rusia y China en el Fondo Monetario Internacional y en la Organizaci贸n Mundial del Comercio ha demostrado que los conflictos entre estas potencias no cuestionan la divisi贸n de la sociedad en clases y diversas jerarqu铆as.

En el Congreso de la FAI que tuvo lugar en Empoli en junio de 2022, emitimos una declaraci贸n sobre las interpretaciones de la guerra en Ucrania, de la que citamos una parte: 芦En los 煤ltimos diez a帽os, un escenario muy diferente se ha definido por la intensificaci贸n de las tensiones entre los Estados, las guerras comerciales y financieras, el aislamiento progresivo de los mercados en mayor o menor medida, la extensi贸n de los conflictos que se producen en parte por delegaci贸n, pero cada vez m谩s en forma directa, entre las potencias mundiales y regionales en diferentes regiones del mundo. El modelo capitalista impuesto en el siglo pasado por la hegemon铆a estadounidense sigue siendo el horizonte en el que se desarrollan las contiendas entre Estados, pero el mundo ya no est谩 dominado por una 煤nica s煤per-potencia. Estados Unidos ha perdido las guerras de Afganist谩n, Irak y Siria y, en comparaci贸n con hace unas d茅cadas, su influencia en Am茅rica Central y del Sur, que sol铆a considerar su patio trasero, ha disminuido significativamente. El acuerdo AUKUS entre Australia, el Reino Unido y EE.UU., que reorient贸 la estrategia de estos Estados hacia el Pac铆fico con una alianza separada, parec铆a poner en entredicho la presencia estadounidense en Europa y la propia cohesi贸n, si no la existencia, de la OTAN. As铆, la invasi贸n rusa de Ucrania forma parte de un proceso de re-definici贸n del equilibrio de poder mundial.
La crisis de esta hegemon铆a global est谩 estrechamente relacionada con la crisis de los sistemas de gobierno basados en la cohesi贸n social, debido al recorte de las garant铆as sociales y al debilitamiento de los mecanismos de consenso. En muchos pa铆ses hemos visto el surgimiento de movimientos que, con diferentes formas y caracter铆sticas, cuestionan a los gobiernos y los acuerdos entre las clases dominantes. En este contexto, el uso de la fuerza se convierte en el principal instrumento de estas 煤ltimas para la conservaci贸n del poder y del orden social. En este sentido, en los 煤ltimos a帽os se ha discutido el creciente papel de los militares en las sociedades. El levantamiento en Bielorrusia en 2020 y la insurrecci贸n en Kazajist谩n en enero de 2022 han mostrado una grave crisis de consenso dentro del sistema dirigido por Rusia. En la celebraci贸n de la OTSC, los militares han asumido un papel clave. La intervenci贸n militar rusa en Kazajst谩n para aplastar sangrientamente los levantamientos populares fue una tr谩gica demostraci贸n de ello, y prepar贸 el camino para la invasi贸n de Ucrania en febrero. Incluso en Estados Unidos, las revueltas contra la violencia racista en 2020 llevaron a la c煤pula de las fuerzas armadas a apoyar la investidura de Biden como presidente en un preludio de la guerra civil a principios de 2021, para evitar que el supremacismo violento de Trump exasperara irremediablemente la crisis de consenso.禄

La respuesta a la crisis es el aumento del gasto militar y el refuerzo del papel de las fuerzas armadas en las decisiones pol铆ticas. Una vez destruidos los mecanismos de regulaci贸n econ贸mica y pol铆tica que establec铆an la jerarqu铆a entre las potencias y los flujos de beneficios hacia las metr贸polis imperialistas, las clases dominantes necesitan la guerra para restaurar la antigua dominaci贸n o para definir otras nuevas. En el contexto de este nuevo desorden mundial, el recurso a la guerra y a las misiones militares es cada vez mayor, sea cual sea la forma en que los gobiernos las definan en su propaganda.

De Ucrania a Yemen, de los pa铆ses del Sahel a Myanmar, de Afganist谩n a Tigray y otros lugares, pasando por todas las regiones en las que est谩n en marcha genocidios como el kurdo y los de las poblaciones ind铆genas y afro-descendientes, todos estamos potencialmente bajo las bombas y la amenaza de destrucci贸n, represi贸n y cambio autoritario. Sabemos bien que las puertas giratorias entre las llamadas democracias y las llamadas autocracias pueden moverse muy r谩pidamente, y que el estado de guerra reduce r谩pidamente el espacio para lxs que quieren actuar para la transformaci贸n social. Siempre damos nuestra solidaridad humana a quienes sufren y arriesgan su vida estando en situaciones dif铆ciles, aunque tengan ideas y pr谩cticas distantes de las que nosotrxs expresamos.

Sin embargo, el anarquismo social rompe con las actuales l贸gicas imperialistas, capitalistas, nacionalistas y autoritarias, rechazando las divisiones impuestas por las fronteras. No reconocemos el concepto de integridad territorial o de 芦defensa禄 territorial de un Estado o de cualquier entidad que aspire a ser como un Estado porque, asociados al principio de soberan铆a territorial, estos principios acaban inevitablemente por fomentar perspectivas nacionalistas o micro-nacionalistas. Sea cual sea el significado de la palabra 芦naci贸n禄, 茅sta esconde la divisi贸n entre explotadorxs y explotadxs, entre opresorxs y oprimidxs.

Reiteramos nuestra condena irrevocable e inequ铆voca del r茅gimen putiniano y de su criminal invasi贸n de Ucrania, as铆 como de su feroz represi贸n de la disidencia interna. Pero tambi茅n condenamos el papel criminal de todos los gobiernos que soplan sobre las llamas de este y otros conflictos proporcionando armas, a menudo ganando dinero con esos suministros. Nos oponemos en茅rgicamente a la OTAN, que desde hace tiempo trata de imponer la militarizaci贸n de la vida social y el aumento del gasto militar en los pa铆ses miembros, y que gracias a Putin ha cobrado nueva fuerza tras el inglorioso final de su agresi贸n en Afganist谩n. Del mismo modo, no compramos la narrativa de una guerra entre la libertad y la dictadura. Desde este punto de vista, la Ucrania de Zelensky es realmente una peque帽a Rusia, con un gobierno autoritario, un c铆rculo de oligarcas que saquean el pa铆s, actuando una represi贸n contra toda forma de protesta y contra las minor铆as que la guerra ha endurecido. Hoy Zelensky, para mantenerse en el poder, se endeuda y vende su pa铆s a Estados Unidos, al Reino Unido, a la Uni贸n Europea, a cambio de su apoyo militar. Pero la penetraci贸n de los intereses occidentales en Ucrania no se debe, ni mucho menos, s贸lo a la invasi贸n rusa del 24 de febrero: las multinacionales agro-alimentarias, muchas de ellas estadounidenses y una rusa, controlan parte del 芦granero禄 de Europa y su principal puerto comercial en Odesa desde hace m谩s de 10 a帽os.

Las consecuencias de esta guerra son dram谩ticas en ambos lados del frente. Son desastrosas tambi茅n para el resto de Europa, con el aumento de los precios debido a la especulaci贸n, la creciente militarizaci贸n y el rearme, el empeoramiento de las condiciones de vida de millones de proletarios, incluyendo el miedo y la violencia, que corren el riesgo de convertirse en peligrosas herramientas para los gobiernos autoritarios. Esta situaci贸n se percibe una vez m谩s en Europa, pero en realidad caracteriza a la mayor铆a de las regiones del mundo, en paralelo a la devastaci贸n medioambiental fomentada por las l贸gicas del beneficio, de los mercados y de los Estados, que amenazan la vida misma del planeta en el que vivimos.
El primer compromiso de quienes se oponen a la guerra es la construcci贸n y difusi贸n de pr谩cticas de ayuda mutua, como las redes de solidaridad desde abajo, para satisfacer las necesidades inmediatas de lxs individuxs que m谩s sufren las consecuencias del conflicto, sean 茅stas alimentarias o de apoyo m茅dico. Tambi茅n son necesarias las redes de apoyo a lxs que practican la huelga, el sabotaje, la deserci贸n, como las redes transnacionales para los que se esconden o huyen de o sobre ambos lados del frente. En este sentido, rechazamos y luchamos por deconstruir los modelos patriarcales y de dominaci贸n que impone el militarismo y que repite sin cesar la propaganda de guerra en los medios de comunicaci贸n oficiales y tambi茅n en las redes sociales, donde el protagonismo lo tienen siempre las mismas im谩genes de robustos y j贸venes combatientes masculinos.

Desde varias partes se sugiri贸 tomar partido luchando realmente por uno de los gobiernos que hacen esta guerra, como si fuera inevitable tomar partido por uno u otro.

Algunas reliquias del marxismo piensan que pueden apoyar a un imperialismo menor para derrotar la amenaza imperante que identifican con el 芦occidental禄. Pero la estrategia de jugar con las potencias imperialistas para agudizar sus contradicciones, como la alianza entre movimientos obreros y fuerzas nacionalistas que caracteriz贸 al estalinismo entre las dos guerras mundiales y despu茅s, llev贸 a destruir toda perspectiva revolucionaria y a obstaculizar toda acci贸n aut贸noma de las clases explotadas y oprimidas.

Otras interpretaciones siguen enfoques diferentes, evaluando el imperialismo ruso como un peligro para toda Europa y m谩s all谩. Estas interpretaciones tambi茅n son respaldadas por algunxs componentes de orientaci贸n libertaria. Sin cuestionar la amenaza que supone el autoritarismo y el militarismo ruso, creemos que no ser谩 la derrota militar de Rusia en Ucrania la que impida un giro autoritario en Europa Occidental. Los procesos sociales autoritarios que son evidentemente dominantes en Rusia y en los pa铆ses del OTSC tambi茅n se est谩n actuando desde hace a帽os en la Uni贸n Europea, y la guerra les est谩 dando ahora una mayor aceleraci贸n. Adem谩s, la 芦democracia禄 se basa en la condici贸n del privilegio de alguien. La visi贸n que presenta a la Uni贸n Europea como faro de la democracia, identificando en cambio a Rusia, China y sus sat茅lites como herederos del totalitarismo combinado con el capitalismo salvaje, es la quintaesencia de un occidentalismo que no nos pertenece.

脡stas son nuestras posiciones, que confirman nuestro anti-militarismo en una perspectiva internacionalista y revolucionaria que debe arraigarse concretamente en las luchas sociales y en las redes de solidaridad, para crear salidas colectivas y libertarias del v贸rtice de la guerra al que nos arrojan los Estados y el capitalismo mundial. 脡sta es nuestra contribuci贸n al debate internacional contra la guerra. Creemos que una cosa debe quedar clara por encima de todo: con o sin armas, para que sea efectiva, cualquier lucha debe hacerse y organizarse desde abajo, fuera de los aparatos de los estados, de los gobiernos y, especialmente, fuera de las fuerzas armadas.

Incluso los gobiernos beligerantes o co-beligerantes son conscientes de que la guerra implicar谩 masacres y devastaci贸n en las zonas directamente afectadas, pero tambi茅n miseria, desempleo y hambre en el resto del mundo, incluso en Europa, incluso en Estados Unidos. Los gobiernos son conscientes de que las condiciones est谩n madurando para una crisis social sin precedentes, por eso hacen sonar las bandas de m煤sica del militarismo y del nacionalismo, para impedir la solidaridad de las clases explotadas y oprimidas.

Como los gobiernos son los promotores y beneficiarios de las guerras, para detenerlas, los gobiernos deben tener miedo a los movimientos populares, porque el 煤nico l铆mite al capricho de cada gobierno es el miedo que los movimientos populares pueden infundirle. La oposici贸n a la guerra forma parte de nuestro compromiso diario, a partir de la denuncia y el boicot de las producciones de muerte y de la cr铆tica y deconstrucci贸n de la ret贸rica militarista, a partir de la educaci贸n y el lenguaje militarista a todos los niveles. Debemos oponernos a todas las guerras y a todos los ej茅rcitos desplegando una estrategia interseccional que identifique y contrarreste las conexiones entre el militarismo y otras formas de opresi贸n como el patriarcado, el racismo, el capitalismo y todo tipo de chauvinismo, a trav茅s de acciones colectivas y de relaciones personales.

S贸lo la acci贸n de las clases explotadas puede detener la guerra, boicoteando las producciones b茅licas, neg谩ndose a construir, comerciar y transportar armas y todos los instrumentos de muerte, participando en los movimientos de oposici贸n a las f谩bricas y bases militares, y promoviendo huelgas a nivel nacional e internacional contra la guerra y la econom铆a de guerra. El movimiento anarquista participa en estas luchas, de diferentes maneras seg煤n las circunstancias, criticando las ideolog铆as militaristas y nacionalistas, construyendo asociaciones de base y redes desde abajo, practicando la acci贸n directa, apoyando todas las formas de rechazo, deserci贸n y objeci贸n a las masacres promovidas por el capitalismo y los estados.

Estamos m谩s que nunca convencidos de la validez del principio anarquista de que los medios deben ser coherentes con los fines. No hay guerras buenas ni guerras justas, y en tiempos de creciente locura nacionalista y soberanista creemos que nunca debemos ponernos del lado de los gobiernos ni participar en guerras entre estados y bloques imperiales. Nunca se debe morir o matar por la soberan铆a territorial. Las guerras son todas criminales y los ej茅rcitos (incluidos sus cuerpos auxiliares) son todos instrumentos de explotaci贸n, de patriarcado y de dominaci贸n estatal m谩s o menos 芦leg铆tima禄 sobre los territorios y sobre los cuerpos de lxs individuxs. No reconocemos ninguna de estas legitimidades territoriales y no estamos dispuestxs a luchar por ninguna de ellas.

La historia muestra que las guerras se libran tradicionalmente para obstaculizar la acci贸n de las clases explotadas para su propia emancipaci贸n, por lo que es primordial para el anarquismo movilizarse ahora contra la guerra, fuera y contra todas las instituciones militares. Nuestra fuerza radica en primer lugar en la circulaci贸n de las ideas y en la defensa de los espacios de producci贸n y circulaci贸n del pensamiento cr铆tico, promoviendo la unificaci贸n de los movimientos pacifistas y anti-militaristas en una lucha com煤n contra los gobiernos. La capacidad del movimiento anarquista de ser coherente en la lucha contra la guerra es la forma de activar las pr谩cticas, la organizaci贸n y los ideales libertarios entre las clases explotadas y oprimidas que son las primeras en sufrir las consecuencias de las guerras. Sobre esta base, ser谩 posible una nueva agenda para dar una soluci贸n diferente a la crisis, con miras a la construcci贸n de una sociedad libertaria.

Federaci贸n Anarquista Italiana 鈥 FAI
[documento presentado en el XXXI Congreso (Empoli, junio de 2022) y ratificado en las siguientes semanas]




Fuente: Federacionanarquistaiberica.wordpress.com