August 1, 2022
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
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SILL脫N OREJERO

脕lvaro Gonz谩lez

Es un personaje de c贸mic que forma parte de la cultura popular. Su lema “quiero ser califa en lugar del califa” se emplea cuando se habla de poder y aparece en numerosas columnas de opini贸n pol铆ticas. Sin embargo, el personaje creado por Goscinny y Tabary viv铆a del humor absurdo. Avanzaba a base de chistes surrealistas y situaciones hilarantes y descontroladas que constituyeron unas de las vi帽etas de humor m谩s fino, sutil y genial del siglo XX que inspir贸 tantos tebeos infantiles de la 茅poca.

O al hacerse viejo se le funden a uno los recuerdos con la infancia o los l铆deres pol铆ticos actuales tienen mucho de Iznogud. El personaje que crearon Rene Goscinny y Jean Tabary ten铆a solo un objetivo en esta vida, “ser califa en lugar del califa”, y daba vueltas en c铆rculo desesperado, tramando y volviendo a desear solo una cosa “ser califa en lugar del califa”. En muchas de las apariciones de pol铆ticos en esta acumulaci贸n de elecciones que hemos superado este a帽o, las vi帽etas de Iznogud se me intercambiaban con las im谩genes televisivas, aunque esto no tiene nada de original, porque el personaje peg贸 tan fuerte que forma parte de la cultura popular y se ha utilizado hasta la saciedad en columnas y art铆culos pol铆ticos. Est谩, de hecho, insertado en el lenguaje.

Actualmente, no es extra帽o encontrar a lectores que experimenten sentimientos encontrados con esta historieta ambientada en Oriente Pr贸ximo. Entre esos ni帽os lectores de Bruguera, donde apareci贸 en sus publicaciones como la revista Mortadelo, o de los que eran fieles a El Peque帽o Pa铆s, no era muy popular. Era la historieta que todo el mundo conoc铆a, pero que a pr谩cticamente nadie le gustaba. Aburr铆a y no se llegaba a comprender.

Sin embargo, con esa generaci贸n un poco m谩s mayor, al crecer solo un poco, la cosa cambi贸 cuando ca铆an en sus manos los tomos que sac贸 Grijalbo. Se convert铆a en un relato apasionante, un c贸mic con un humor amable de tintes surrealistas que no se parec铆a absolutamente a nada. No hab铆a cambiado, pero con un pel铆n de madurez m谩s del joven lector, entraba que daba gusto cuando unos a帽os antes resultaba insoportable.

Ambientadas en el Bagdad de Las mil y una noches, estas vi帽etas vieron la luz en 1962 cuando la editorial Dargaud lanz贸 la revista Record Goscinny y Tabary aportaron esta nueva creaci贸n. Tres personajes, el califa Harun El Pussah, el visir Iznogud y su esbirro Dil谩 Lar谩 repet铆an constantemente un relato basado exactamente en lo mismo, pero que cada vez era diferente en todo. Una f贸rmula inspirada en la aludida recopilaci贸n de cuentos orientales.

Goscinny fue uno de los grandes nombres de la historia del c贸mic, suyos fueron Asterix o Lucky Luke. Tambi茅n marc贸 un hito en la literatura infantil con libros como los de El peque帽o Nicol谩s. De hecho, de un fragmento de un n煤mero de este 煤ltimo, Las vacaciones del peque帽o Nicol谩s, la frase “脡rase una vez, en Bagdad la magn铆fica, un Califa muy bueno, pero que ten铆a un visir mal铆simo….”, que se pronunciaba como el inicio de un cuento, surgi贸 la inspiraci贸n para el concepto de este tebeo en la primera reuni贸n que celebraron guionista y dibujante.

El primer n煤mero de Grijalbo comenzaba con una historia dif铆cil de explicar. Al califa le aconsejan que si le da una zanahoria a Iznogud, este se volver谩 bueno. Todas las buenas personas lo son porque comen zanahorias, dec铆a un sabio. Por ese motivo, el califa se adentra en el desierto en busca de zanahorias. En su odisea, termina vendido como esclavo. Cuando su amo cocina con zanahorias, monta un n煤mero y le implora que le d茅 una. Se confiesa, le dice que 茅l en realidad es califa y la necesita, lleva mucho tiempo en busca de una. Por supuesto, el amo se la da con la libertad incluida porque, respira aliviado, no quiere “chiflados” en su casa. El enredo era una tonter铆a, pero conforme iba avanzando y complic谩ndose absurdamente alcanzaba una hilaridad desternillante.

Otro ejemplo culinario aparec铆a en el tomo Inozgud y las mujeres. El visir no quer铆a que el califa le invitase a comer en una recepci贸n oficial porque no le gustaban “las porquer铆as venidas de Occidente”, como “ancas de rana cocidas con hierbas y ra铆ces, tripas de cerdo rellenas de sangre cuajada…” en lugar de los platos locales como “saltamontes asados en bo帽iga de camella, serpiente pit贸n cocida en la panza de un carnero viejo”. Luego iba y, efectivamente, le pon铆an un plato franc茅s, “tripas a la moda de Caen”. Primero, Iznogud ve铆a que las tripas no “ca铆an”, por lo que consulta un diccionario y encuentran que el Canc谩n franc茅s es un baile de moda, algo que no tiene relaci贸n con las “tripas a la moda” advierte Iznozgud, pero concluye que si el Canc谩n est谩 de moda, har谩 falta comer tripas para bailarlo. El equ铆voco sem谩ntico era el cl谩sico de la historieta infantil en aquella 茅poca, y llegaba a ser reiterativo como pocos recursos, pero aqu铆 alcanzaba la categor铆a de arte.

En los propios nombres de los personajes estaba ya presente ese tipo de humor. En el libro La oralidad fingida, Guilhem Naro, de la Univesitat Pompeu Fabra, lo analiz贸. Iznogud, en franc茅s Iznogoud, era la transcripci贸n de la expresi贸n inglesa “is no good”. El califa, Poussah en franc茅s, Pussah en castellano, es una palabra que hace referencia a las estatuas de divinidades orientales que se representan sentadas, como un Buda. De hecho, tiene un doble sentido coloquial para designar que alguien est谩 gordo y tambi茅n es el nombre de los tentetiesos, los juguetes que siempre vuelven a su posici贸n original. Ocurre lo mismo con el sirviente, Dilat Larath en franc茅s, que en espa帽ol se tradujo por Dil谩 Lar谩, como se pronunciar铆a all铆, que es donde est谩 el chiste que tambi茅n es v谩lido en nuestra lengua.

La pena es que estas historietas estaban repletos de esos juegos de palabras que no siempre se pod铆an traducir al castellano. En muchas fases de la traducci贸n, como cita el estudio de Naro, se perdieron m煤ltiples gui帽os y gracias. Sobre todo en el caso de los dobles sentidos y las expresiones hechas francesas, pues muchas veces, como en el nombre del sirviente, se recurr铆a al calambur intraducible derivado de la pronunciaci贸n.

Sin embargo, el idioma no era una barrera para gozar de la mayor parte de su particular humor. Por ejemplo, en la historieta El camino que no lleva a ninguna parte aparec铆a un romano haciendo autoestop en dos direcciones, porque todos los caminos llevan a Roma. Era este un sendero en el que se estaba construyendo una camellopista, donde todos los que circulaban estaban enloquecidos porque llevaban toda la eternidad yendo a ninguna parte, con situaciones como la del que cobra peajes para financiar la garita para cobrar peajes. Eran genialidades cuya estructura surrealista inspiraron a numerosos personajes de tebeos infantiles de aquella 茅poca por todos conocidos.

Por otro lado, Iznogud era, por su obstinaci贸n, un estereotipo totalmente negativo. Falso y ambicioso, un tramposo al que, como el Coyote del Correcaminos, todo le sal铆a mal. Era una forma elegante de ense帽ar a los peque帽os lectores que ser un trepa constituye un mal en s铆 mismo. La paradoja es que la premisa se cumpl铆a en esta divertid铆sima historieta surrealista, pero luego en la realidad, en lo realista, todos hemos podido comprobar despu茅s que trepar en muchos campos de la vida tiene recompensa. Sobre todo en uno: la pol铆tica. Un motivo m谩s para querer vivir dentro de las vi帽etas.

Fuente: https://valenciaplaza.com/iznogud-v…




Fuente: Grupotortuga.com