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Izquierda y pandemia: la ofrenda sanitaria


September 23, 2021
De parte de Asociacion Germinal
319 puntos de vista


Fuente: revista pol铆tica y letras

La izquierda occidental, heredera de una longeva tradici贸n de pensamiento, lucha y revuelta, de oposici贸n al modo de vida capitalista y anhelo de un mundo distinto erigido sobre otros valores de autonom铆a, igualdad y libertad, ha protagonizado en las 煤ltimas d茅cadas sucesivas renuncias 茅ticas y pol铆ticas, mimetiz谩ndose cada vez m谩s con el proyecto hegem贸nico de una sociedad articulada en torno a las esferas del consumo, la tecnolog铆a y el entretenimiento.

Ahora, con la pandemia de covid-19, presenciamos la culminaci贸n de ese proceso: una izquierda mayoritariamente alineada con el relato de los gobiernos, instituciones mundiales como FMI u OMS, las corporaciones farmac茅uticas y los grandes entes medi谩ticos, relato seg煤n el cual llevar铆amos m谩s de un a帽o bajo la amenaza de un virus letal, cuya erradicaci贸n justificar铆a estados de excepci贸n, confinamientos domiciliarios, restricciones a la movilidad as铆 como a la vida social, p煤blica y pol铆tica, vacunaciones masivas cuasiobligatorias, y dem谩s medidas sanitarias. Este relato dista mucho de ser real, pero los intentos de favorecer un debate cr铆tico se ha topado con la censura, el silencio o la indiferencia de la izquierda. En el presente art铆culo tratar茅 de apuntar los porqu茅s de esa posici贸n.

驴Izquierda? La necesidad de un nuevo vocabulario pol铆tico

La irrupci贸n, a帽os atr谩s, de partidos pol铆ticos como Podemos en Espa帽a, o 5 Stelle en Italia, pareci贸 conllevar el cuestionamiento de las cl谩sicas etiquetas de izquierda y derecha. Con la ocupaci贸n de plazas en el 15-M ya se hab铆a apuntado la tendencia a trascender (presuntamente) esa distinci贸n, pero los ide贸logos populistas en los que beb铆an estas nuevas formaciones confirmaban la pretensi贸n de querer construir oposiciones despojadas de referentes ideol贸gicos claros, oponiendo de manera m谩s vaga a los de abajo, el pueblo, contra los de arriba, las 茅lites, la casta, los gobernantes, la banca, etc. 芦Somos el 99%禄, se o铆a en muchas de sus movilizaciones.

Era un mensaje que calaba con facilidad, sobre todo en dos pa铆ses donde la corrupci贸n pol铆tico-empresarial, lejos de constituir un hecho aislado, permeaba y estructuraba las relaciones de poder en su conjunto. Supon铆a, adem谩s, un aliento de entusiasmo tras las dos d茅cadas transcurridas desde el 芦fin de la Historia禄, esto es, el derrumbe de la Uni贸n Sovi茅tica y pa铆ses sat茅lites, acompa帽ada de una marea ultraliberal que dejaba a la izquierda en parte anquilosada en unas coordenadas pol铆ticas obsoletas, y en parte refugiada en un activismo marginal (aunque no exento de gran arrojo y dignidad en muchos casos).

La 芦nueva pol铆tica禄 ha tardado poco tiempo en consumirse y en integrarse en la vieja pol铆tica. Sin embargo, la necesidad de trascender los ejes izquierda-derecha, de cuestionar cu谩l es el proyecto pol铆tico de la izquierda sigue resultando vital, en especial para poder entender la devoci贸n con se suman las formaciones progresistas a la doxa salubrista. Para ello, nos serviremos de las reflexiones de un radical americano escritas hace nada menos que tres cuartos de siglo.

En 1946, se publicaba La ra铆z es el hombre, de Dwight Macdonald, ensayista muy conocido por su faceta de cr铆tico cultural, pero no tanto como instigador 鈥攅n la senda de los Albert Camus, Simone Weil, Nicola Chiaromonte o George Orwell鈥 de un socialismo cr铆tico con los dos grandes totalitarismos del siglo XX: el del Estado y el de la Industria. En el primer cap铆tulo, Macdonald explicaba por qu茅 urg铆a cambiar el vocabulario pol铆tico, proponiendo la distinci贸n entre progresistas y radicales.

Seg煤n Macdonald, los progresistas ser铆an aquellos que ven como algo positivo el dominio del hombre sobre la naturaleza, y que consideran que los problemas del mundo vienen de no utilizar lo bastante la ciencia y la tecnolog铆a. Por su parte, los radicales ver铆an que se ha sobrestimado la capacidad de la ciencia para guiar los asuntos humanos, prefiriendo poner 茅nfasis en el aspecto 茅tico de la pol铆tica; pensar铆an, adem谩s, que el control del hombre de la naturaleza puede ser negativo, y que habr铆a que adaptar la tecnolog铆a al ser humano, aunque ello implicara una regresi贸n tecnol贸gica.

Macdonald exhortaba a la izquierda a plantear, frente al frenes铆 desarrollista del proyecto modernizador del capital, una suerte de principio de precauci贸n tecnol贸gica: sopesar siempre los pros y los contras de cada innovaci贸n, no considerar que todo progreso t茅cnico o cient铆fico deba implicar per se un progreso para la humanidad.

Se trataba de una senda que contaba con otros precedentes, como lo refleja la obra de Bernard Charbonneau y Jacques Ellul, precursores de la ecolog铆a en Francia. Ya en los a帽os 30 y 40, consideraban vital que las decisiones 芦t茅cnicas禄 y 芦cient铆ficas禄 no dependieran 煤nicamente de los expertos. Tras el lanzamiento de las bombas at贸micas sobre Jap贸n, Charbonneau reflexionaba:

La bomba at贸mica plantea el problema del control humano de la t茅cnica. Que me escuchen aquellos que confunden la aventura del conocimiento con el instinto mec谩nico. No se trata de someter el conocimiento, sino de controlar sus aplicaciones pr谩cticas. En la medida en que es una aventura solitaria, el conocimiento es libre; pero en la medida en que sus aplicaciones pr谩cticas transforman las condiciones de la vida de los hombres, es una cuesti贸n que debemos juzgar. Porque si no todos los hombres son competentes para juzgar en materia de f铆sica, todos son competentes para juzgar la forma en que sus vidas ser谩n trastornadas por la f铆sica, y en este caso no es s贸lo el inter茅s de la ciencia lo que debe tenerse en cuenta, sino todos los intereses humanos[1].

La mutaci贸n antropol贸gica

Esta advertencia 鈥攄e extraordinaria importancia en el contexto actual de restricciones en nombre de la 芦guerra contra el virus禄鈥 no encontr贸 casi acogida en la izquierda. M谩s all谩 de unos pocos intelectuales aislados, y de algunas corrientes del ecologismo m谩s radical, las organizaciones de perfil socialista, comunista y anarquista fueron incorporando a su imaginario, como algo positivo para sus respectivos proyectos emancipatorios, la pr谩ctica totalidad del repertorio ofrecido por la modernizaci贸n capitalista. Desarrollo de infraestructuras, 茅xodo rural e industrializaci贸n de la agricultura, motorizaci贸n de las ciudades, el consumo y la televisi贸n 鈥攜, m谩s adelante, las tecnolog铆as inform谩ticas鈥 como horizonte de ocio: la izquierda fue asumiendo y haciendo suya toda una nueva relaci贸n del ser humano y de la sociedad respecto a las esferas del trabajo, de la cultura, del entorno.

Uno de los primeros en ser conscientes de este cambio, en las d茅cadas de 1960 y 1970, fue Pier Paolo Pasolini. Para el escritor y cineasta italiano, est谩bamos ante una mutaci贸n antropol贸gica: la modernizaci贸n capitalista estaba extendiendo e imponiendo por el conjunto del planeta una hegemon铆a totalitaria, un modo de estar y ser en el mundo que se llevaba por delante toda una pl茅yade de culturas particulares, con sus lenguas, sus tradiciones, sus modos de cultivar la tierra. Para Pasolini, se trataba de un genocidio, y la izquierda callaba y colaboraba en su implantaci贸n.

El 芦progreso禄 ten铆a un precio. Varios, en realidad, pero para la izquierda representaba la paulatina p茅rdida de autonom铆a ante el poder desorbitado que ganaban los Estados y la Industria: al delegar en ellos la satisfacci贸n de las necesidades b谩sicas, as铆 como de las necesidades 芦creadas禄 (como lo enunciara G眉nther Anders) encomend谩ndose al saber de los cient铆ficos, los t茅cnicos y los expertos, se despojaba a las comunidades y los individuos no s贸lo de la posibilidad de proveerse de manera aut贸noma sus bienes imprescindibles, sino de dotarse de 鈥攐 siquiera so帽ar con鈥 un proyecto pol铆tico con la capacidad de emanciparse de las estructuras capitalistas. La izquierda se hab铆a tragado el sapo del progreso, incapaz de reconocer la naturaleza nociva y opresiva del Estado y del desarrollo tecnol贸gico-industrial.

La ofrenda sanitaria

La gesti贸n de la pandemia de la covid-19 ha puesto de relieve la colaboraci贸n entusiasta de la izquierda en todo el aparato de medidas desplegado por los gobiernos. En nombre de la salud, y apelando a la evidencia cient铆fica, desde febrero de 2020 padecemos un autoritarismo sanitario que magnifica tanto el poder de los Estados como el de de ciertos sectores del capitalismo, sobre todo en el 谩mbito farmac茅utico y digital.

Armados de una epidemiolog铆a punitiva, los gobiernos sacan provecho del p谩nico a la muerte y a la enfermedad para instaurar lo que Edward Snowden calificaba hace un a帽o como la 芦arquitectura de la opresi贸n del futuro禄: en nombre de la guerra contra el virus se implanta progresivamente un control biosanitario de la poblaci贸n, y, como indicaba el activista norteamericano, la historia demuestra que las medidas que las autoridades dicen adoptar 芦temporalmente禄 luego terminan qued谩ndose de manera indefinida.

Las corporaciones farmac茅uticas, por su parte, incrementan su poder, influencia y beneficios (de vastas dimensiones ya antes de febrero de 2020) al erigirse la vacuna como 煤nico salvoconducto para 芦acabar con el virus禄 y poder recuperar ciertas libertades y beneficios que cre铆amos naturales, incluyendo el mism铆simo acto de caminar al aire libre o ver y abrazar a los tuyos. Son ya muchos los pa铆ses donde, aun no siendo 芦obligatorio禄 vacunarse por ley, sin el pinchazo se vuelven imposible cosas como cruzar fronteras nacionales, entrar a ciertos establecimientos comerciales o asistir a eventos multitudinarios.

Y en el terreno de las tecnolog铆as inform谩ticas estamos presenciando c贸mo el capitalismo digital adquiere una presencia a煤n m谩s vasta y extraordinaria: las empresas conocidas como GAFAM se frotan las manos ante la perspectiva de ver c贸mo ciertas tendencias ya presentes en la sociedad se asientan a煤n m谩s, ya sea por imperativo legal o mediante la rueda de molino de la propaganda: en ambos casos, la autonom铆a del ciudadano para decidir viene aniquilada, que asiste en una postura entre colaboracionista y pasiva viendo c贸mo se impone la digitalizaci贸n de la educaci贸n, de las comunicaciones, del ocio, y hasta del activismo pol铆tico, que no ve ni como una castraci贸n ni como una contradicci贸n las asambleas o las reuniones mediante videollamadas por Zoom u otras plataformas an谩logas.

Llegamos, como dec铆amos al principio de este texto, al momento en el que la gran mayor铆a de la izquierda culmina el proceso de desposesi贸n de la autonom铆a e independencia de su proyecto pol铆tico, entreg谩ndose, como si de una ofrenda y un sacrificio se tratara, a una dictadura sanitaria y digital que persigue, m谩s que nunca, eliminar todo resquicio de oposici贸n a su proyecto totalitario.

Salvador Cobo es padre, editor en Ediciones El Salm贸n, librero en Fahrenheit451 y creador de Pol铆tica y Letras.


[1] Somos revolucionarios a nuestro pesar. Textos pioneros de ecolog铆a pol铆tica, Jacques Ellul y Bernard Charbonneau, Ed. El Salm贸n, 2020.




Fuente: Asociaciongerminal.org
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