January 1, 2022
De parte de Amor Y Rabia
209 puntos de vista


por revista Incapi茅

13 agosto de 2021  

El mismo a帽o de la liberaci贸n de Par铆s frente a la ocupaci贸n nazi, Jean-Paul Sartre escrib铆a un art铆culo para Lettres Fran莽aises, titulado 芦La rep煤blica del silencio禄, que comenzaba as铆:

Jam谩s fuimos tan libres como bajo la ocupaci贸n alemana. Hab铆amos perdido todos nuestros derechos y, ante todo, el de hablar; diariamente nos insultaban a la cara y deb铆amos callar [鈥 como una polic铆a todopoderosa procuraba constre帽irnos al silencio, cada palabra se volv铆a preciosa como una declaraci贸n de principios; como nos persegu铆an, cada uno de nuestros gestos ten铆a el peso de un compromiso [鈥

Habr谩 quien se escandalice porque piense que estoy tratando de comparar la gesti贸n pol铆tica de la actual pandemia con la ocupaci贸n nazi. Y eso es precisamente lo que voy a hacer. El estado de excepci贸n, de suspensi贸n de derechos y libertades, mantenido durante los 煤ltimos diecisiete meses, se parece cada vez m谩s a la imposici贸n de una dictadura pol铆tico-sanitaria cuyo efecto fundamental es reducir al silencio a quien alce la voz contra los repetidos abusos y gestos autoritarios. Por supuesto, tambi茅n existen diferencias evidentes entre ambas situaciones; ser铆a ingenuo pensar que siempre vamos a combatir el mismo tipo de opresi贸n. Cada 茅poca cultiva sus maneras. Pero como las consecuencias para nuestra libertad, cada d铆a que pasa, se asemejan m谩s a una existencia en la que 芦una polic铆a todopoderosa procuraba constre帽irnos al silencio禄, viene al caso decir que nunca hemos sido m谩s libres que durante la pandemia. Pues cada palabra en contra de las medidas gubernamentales se vuelve una declaraci贸n de principios y cada gesto cotidiano tiene hoy el peso de un compromiso.

Claro que esa 芦libertad禄 a la que apelaba Sartre se circunscrib铆a a aquellas personas que asumieron la responsabilidad de resistir a la opresi贸n con los medios que ten铆an a su alcance. Y de esas personas siempre hay pocas. Por lo menos en el momento en que las atrocidades se generalizan y el terror, a trav茅s de la propaganda diaria, se difunde entre una mayor铆a social que prefiere seguir pensando que 芦pronto pasar谩 todo禄 o que, en realidad, esas supuestas atrocidades no le conciernen y lo fundamental es adaptarse a lo que venga con el mejor de los talantes. Colaborar y no presentar resistencia para pasar el trago lo antes posible.

El aprendizaje en la obediencia y la sumisi贸n al que hemos asistido durante este a帽o y medio abre, sin duda, un nuevo cap铆tulo hist贸rico en lo que a servidumbre voluntaria se refiere. Pero, siguiendo la l贸gica que vengo describiendo, eso no hace m谩s que aumentar las posibilidades para el ejercicio de nuestra libertad. Por supuesto, en las circunstancias actuales, el precio a pagar puede ser alt铆simo, pero 驴no hace eso que nuestra libertad sea m谩s valiosa?

Negarse a la inoculaci贸n de compuestos que contienen OMG鈥檚 (Organismos Modificados Gen茅ticamente) y que, a falta de mejor nombre, han llamado 芦vacunas禄 鈥 comercializados bajo una licencia provisional a la espera de constatar posibles efectos adversos a medio y largo plazo鈥, supondr谩 pasar a formar parte de una categor铆a social que algunos pesimistas han llamado 芦ciudadanos de segunda禄, pero que en realidad nos abrir谩 nuevas oportunidades para ser libres.

No poder aportar el pasaporte inmunitario nos liberar谩 de los viajes internacionales, del turismo de masas y de los humillantes controles aeroportuarios. Al mismo tiempo, y en un mismo y elegante movimiento, podremos prescindir de la asistencia a centros y eventos culturales de todo tipo donde el martilleo ideol贸gico nos descerebra desde hace tiempo y en los que no dejar谩n de celebrarse las conquistas de esta nueva normalidad del sometimiento. Muchas de las supuestas bendiciones de las sociedades de consumo nos estar谩n vetadas, por lo que tendremos la libertad de dejar de participar en muchos de los rituales de esa forma de vida. Es posible, incluso, que llegue el momento en el que pertenecer a esta nueva categor铆a social de los 芦no inoculados禄 nos libere del trabajo asalariado, porque no habr谩 nadie que quiera explotarnos. Y, as铆, un largo etc茅tera de situaciones en las que ejerciendo nuestra libertad de decir 芦no禄, tendremos que asumir otras libertades que como en un efecto domin贸 se nos ir谩n presentando en el camino que conduce hasta nuestra condici贸n de enemigos p煤blicos o parias de la dictadura pol铆tico-sanitaria.

Habr谩 quien piense que la perspectiva que ofrecen dichas libertades es m谩s bien sombr铆a, pero piensen por un momento en aquellas personas que, aprovechando las condiciones derivadas de una opresi贸n in茅dita para ejercer su albedr铆o, pasaron a formar parte de la resistencia frente a la ocupaci贸n nazi: 驴creen que lo hac铆an esperando el reconocimiento o el perd贸n de sus verdugos?

A partir de ahora el ejercicio de nuestra libertad tendr谩 que desarrollarse en condiciones cada vez m谩s duras. Es decir, en condiciones inmejorables. No hay que esperar que grandes masas secunden la desafecci贸n al nuevo r茅gimen dictatorial pol铆tico-sanitario, por m谩s que las movilizaciones en varios pa铆ses est茅n empezando a ser numerosas. En el corto plazo, la represi贸n recaer谩 sobre los pocos que se hayan negado a aceptar las nuevas condiciones de miseria social y, adem谩s, osen expresarlo p煤blicamente. Estamos entrando en una nueva 芦rep煤blica del silencio禄, en la que la resistencia frente a la tiran铆a encontrar谩, como siempre lo ha hecho, su forma de abrirse camino entre las sombras. 




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com