September 24, 2021
De parte de Nodo50
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El pasado 17 de Septiembre, a la edad de 84 a帽os, se nos fue Jimena Alonso; una muerte pl谩cida, pero en soledad, que la atrap贸 en el bello hogar que hab铆a levantado en la finca 鈥淟a republicana鈥, en la falda del Almanzor, el rinc贸n de paz y naturaleza que la acogi贸 sus 煤ltimos 20 a帽os de merecido descanso en la localidad abulense de Poyales del Hoyo. Una muerte repentina, demasiado repentina e imprevista que nos ha dejado en shock a las personas que la amamos tanto, que recibimos tantos dones de esta mujer excepcional鈥 As铆 que me dispongo a escribir las l铆neas m谩s tristes de mi vida dedicadas a una de mis mejores amigas, a una de las personas m谩s importantes que he conocido en mi tr谩nsito por Gaia.

Estuve con Jimena apenas 24 horas antes de su 煤ltimo vuelo. Durante estos 20 a帽os de estancia en la vera del Ti茅tar hab铆amos mantenido una largu铆simo e intenso di谩logo infinito que se articulaba en torno a peri贸dicos encuentros en los que antes, durante y sobre todo despu茅s de unas suculentas comidas, unos vinos y ese humo azul que nos brindaba espor谩dicas pero efectivas briznas de cielo, desmenuz谩bamos la actualidad pol铆tica (cada vez m谩s amarga, ciertamente), compart铆amos la pasi贸n por la historia y la literatura, por la m煤sica y el arte, nos desliz谩bamos con delicadeza por las confidencias emocionales y sentimentales que nos curaban de la soledad y el aislamiento que ambos sent铆amos en un entorno rural socialmente hostil, confidencias y confianzas que fueron el cimiento sentimental de una amistad tan profunda como intensa, tan apasionada como terap茅utica.

Compart铆amos la pasi贸n por la historia y la literatura, por la m煤sica y el arte, nos desliz谩bamos con delicadeza por las confidencias emocionales y sentimentales que nos curaban de la soledad y el aislamiento que ambos sent铆amos en un entorno rural socialmente hostil

En esa 煤ltima conversaci贸n que se ha quedado clavada en mi alma como un tesoro, pero tambi茅n como un dolor infinito, tratamos de importantes cuestiones personales que no vienen al caso, me relat贸 su reciente visita al Museo del Prado con su muy querido nieto mayor, tratando de transmitirle su pasi贸n por la pintura y por esa pinacoteca que hab铆a visitado con tanta frecuencia鈥 Y es que Jimena es un ser de muchas y grandes pasiones. Pero en esta ocasi贸n el encuentro inclu铆a la tarea de delimitar los l铆mites de una entrevista y pactar sus preguntas, una entrevista que 铆bamos a grabar una semana despu茅s y que luego publicar铆amos en la edici贸n extreme帽a de El Salto.

La idea se me ocurri贸 al principio del verano; en una de nuestras tertulias estuvimos hablando largo y tendido del dolor que nos provocaba a ambos pero a ella m谩s la deriva que hab铆a tomado el movimiento feminista peninsular desde las esperanzadoras huelgas del 8M (que parecen tan lejanas) a las actuales fracturas en torno a cuestiones como la prostituci贸n, la Ley Trans, lo queer鈥 Ella se sent铆a especialmente indignada por el papel que en estas discusiones estaban teniendo sus antiguas compa帽eras de activismo feminista desde los tiempos del tardofranquismo y los primeros a帽os de la transici贸n. No dar茅 sus nombres porque en la cabeza de todas est谩n algunas de las veteranas lideresas de la actual deriva reaccionaria y/o institucional de un sector minoritario del feminismo, algunas de las cuales hab铆an sido tambi茅n, junto con Jimena, pioneras del movimiento en los albores de la 鈥渄emocracia otorgada鈥 del 78. Me fui a casa pensando en que era una verdadera l谩stima personal y una p茅rdida colectiva que las opiniones tan cargadas de sentido com煤n, pero tambi茅n de radicalidad y modernidad, de esta mujer se quedaran circunscritas al 谩mbito privado de nuestras conversaciones personales. As铆 que me atrev铆 a ofrecerle las p谩ginas de El Salto para que expusiera sus luminosas ideas.

Jimena Alonso, que hab铆a sido una persona muy p煤blica, que hab铆a estado en el coraz贸n del activismo feminista hasta principios de los 80, se hab铆a sumido en un silencio total que ya duraba 35 a帽os despu茅s de su traum谩tico descenso al infierno de la c谩rcel

La cuesti贸n de una entrevista era delicada incluso en el plano personal pues Jimena Alonso, que hab铆a sido una persona muy p煤blica, que hab铆a estado en el coraz贸n del activismo feminista hasta principios de los 80, se hab铆a sumido en un silencio total que ya duraba 35 a帽os despu茅s de su traum谩tico descenso al infierno de la c谩rcel. Una mujer tan luchadora y apasionada no iba a renunciar a sus ideas por mucho que sufriera torturas y m谩s de cuatro a帽os de dura prisi贸n, por mucho que sufriera la p茅rdida de su trabajo o por mucho que padeciera el ostracismo incluso respecto al movimiento que hab铆a contribuido a forjar. As铆 que durante estos 35 a帽os no dej贸 de implicarse en las luchas de su entorno m谩s cercano: desde la defensa del Parque Natural de Cabo de Gata a la recuperaci贸n de la memoria hist贸rica, el municipalismo, la oposici贸n a las guerras de Irak (causa que le tocaba en lo personal, porque hab铆a vivido en Bagdad, d贸nde nacieron sus dos hijas Alda y Viviana), el 15M o el primer momento ilusionante de Podemos, y por supuesto siempre apoyando las movilizaciones feministas鈥 Pero ya todo eso lo hac铆a en segundo plano, con una humildad encomiable pero injusta consigo misma, porque ella ten铆a madera de l铆der, era una maestra natural, una dirigente nata no por ambici贸n sino por claridad de ideas, don de gentes y fuerza personal, una persona de mente despierta y pasi贸n audaz. Podemos considerar la p茅rdida de esta l铆der natural como otro efecto colateral de la violenta conformaci贸n del estado centralista en la reforma posfranquista.

En este sentido, ofrecerle una entrevista conllevaba el riesgo de que otra vez renovar谩 su autocensura, pero sea por las causas que fueran esta vez acept贸, para alegr铆a de la redacci贸n de El Salto Extremadura y sobre todo para alegr铆a de sus hijas e hijos, porque m谩s all谩 de las cosas interesant铆simas que pudiera decir, el aceptar salir de nuevo a la tribuna p煤blica era un signo de curaci贸n o superaci贸n de su profundo y lacerante trauma personal-pol铆tico. 隆En mala hora decidimos postergar la publicaci贸n de la entrevista a septiembre para que tuviera una mejor difusi贸n!

El jueves 16 de septiembre, en nuestra 煤ltima reuni贸n antes de la grabaci贸n le plante茅 que la pregunta que yo consideraba que deb铆a abrir la entrevista era, precisamente, por qu茅 hab铆a aceptado despu茅s de 35 a帽os de silencio hablar en nuestro medio, de modo que explicara c贸mo su experiencia carcelaria le hab铆a sumido en tan largo silencio. Y, contra todo pron贸stico, me dijo que ella lo hab铆a pensado tambi茅n y estaba dispuesta a hablar de ello, 鈥渓os errores que pudiera haber cometido los pagu茅 con creces, y no me arrepiento de nada鈥. Se me encoje el coraz贸n al recordar esta frase y sentir que algo se hab铆a curado en ella, que esa profunda herida que hab铆a marcado su biograf铆a y la de sus hijas e hijos, por fin se iba a airear. El d铆a despu茅s de su 煤ltimo vuelo una compa帽era suya de cautiverio coincid铆a en alegrarse de que, por fin, hubiera estado dispuesta a hablar de 鈥渁quello鈥, de que hubiera roto los sellos que enclaustraban aquel tab煤. Pero, por desgracia, nos vamos a tener que imaginar la ense帽anzas que Jimena sac贸 de su particular descenso al infierno en las cloacas de esta democracia.

Jimena me ha dejado la dif铆cil tarea de tratar de transmitiros algo de lo mucho que hablamos en las tres reuniones preparatorias de la entrevista, que por desgracia no grab茅 y de las que solo guardo unas notas manuscritas y lo que alberga la memoria

Como nos vamos a tener que imaginar igualmente el resto de la entrevista, Jimena me ha dejado la dif铆cil tarea de tratar de transmitiros algo de lo mucho que hablamos en las tres reuniones preparatorias de la entrevista, que por desgracia no grab茅 y de las que solo guardo unas notas manuscritas y lo que alberga la memoria. Creo que el simple relato de los temas que quer铆a abordar en la entrevista y los apuntes de respuestas que ya hizo en esta preparaci贸n nos pueden dar una idea de lo mucho que a煤n ten铆a que aportar Jimena al debate p煤blico y dan indicios de la lucidez mental y el esp铆ritu cr铆tico y rebelde que tuvo a gala mantener hasta el final.

Tras esa primera pregunta acerca de su silencio de d茅cadas, ella quer铆a hacer un par de breves referencias hist贸ricas antes de entrar en lo que verdaderamente le preocupaba, que eran las cuestiones de la actualidad y del futuro inmediato. La primera reflexi贸n quer铆a dedic谩rsela a la expulsi贸n de las representantes femeninas en la Convenci贸n Internacional Antiesclavista de Londres en 1840, y a la fren茅tica actividad que aquellas pioneras, Elizabeth Cady Stanton y Lucrecia Mott, desarrollaron hasta la celebraci贸n en 1848 de la Convenci贸n de S茅neca Falls en Nueva York y la redacci贸n de La Declaraci贸n de Sentimientos, momento seminal de la larga marcha de las mujeres en su emancipaci贸n.

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Despu茅s, tambi茅n iba a hacer un balance de lo mucho que se hab铆a logrado en las 煤ltimas 5 d茅cadas del movimiento de mujeres en el estado espa帽ol, desde las primeras luchas en la fase final de la dictadura, los primeros momentos de la transici贸n, los deseos de ruptura democr谩tica frente a los planes de reforma de las 茅lites, etc. En este per铆odo quer铆a hacer una parada en lo que textualmente defini贸 como 鈥渓a gran traici贸n de la Constituci贸n鈥, en referencia a los debates en torno al sentido del voto en el refer茅ndum constitucional de la Coordinadora Feminista en su encuentro de 1976, en que por mayor铆a ajustada, pero mayor铆a, las mujeres decidieron oponerse al texto, bien votando no, o bien absteni茅ndose, un acuerdo roto por las mujeres del PSOE y del PCE, que acabaron por pedir el voto afirmativo para el texto constitucional. Jimena me explic贸 que en aquellos tiempos la inmensa mayor铆a de las mujeres que participaban en el Frente de Liberaci贸n de la Mujer y en la Coordinadora Feminista estaban al margen de los partidos de la izquierda, pero la minor铆a de mujeres de partido fueron ocupando posiciones e instrumentalizando la lucha aut贸noma de las mujeres para sus intereses partidarios. Un proceso de cooptaci贸n y apaciguamiento que despu茅s se ha repetido demasiadas veces en otros movimientos sociales, que a Jimena le pes贸 mucho y del que se hac铆a mucha autocr铆tica: 鈥溍﹔amos muy ingenuas, cometimos el error de permitir la doble militancia鈥.

Me cont贸 c贸mo en los primeros tiempos del movimiento entraron en contacto con mujeres que ejerc铆an la prostituci贸n y c贸mo, cuando 茅stas les contaron sus vidas y sus deseos, se les rompieron muchos de los esquematismos ideol贸gicos que portaban, y eso para ella(s) fue bonito y bueno

En torno al balance de la lucha de las mujeres en ese per铆odo valoraba exitosamente el haber introducido el debate sobre el trabajo asalariado y el trabajo de reproducci贸n social del que se apropia, sin remunerarlo, el capitalismo, y el haber abierto el tema de la sexualidad como una cuesti贸n pol铆tica, separando sexualidad y reproducci贸n, liberando la sexualidad femenina del mandato maternal, y plantear pol铆ticas y m茅todos de control de natalidad, anticonceptivos, derecho al aborto, diversidad sexual鈥 Aqu铆 se preguntaba: 鈥溌縞贸mo es posible que las mujeres, que abrieron el debate de la sexualidad en este pa铆s, rompiendo los tab煤es de la tradici贸n cat贸lica, se opongan ahora a las sexualidades diversas de los trans, lo queer鈥?鈥. En este balance quer铆a a帽adir alguna referencia al 鈥渇racaso鈥 de la primera Ley del Aborto y c贸mo algunas militantes de entonces hicieron negocio a costa de una ley infame e insuficiente, y m谩s all谩 de esa derrota concreta quer铆a hacer una cr铆tica tan dura como, a mi juicio, acertada del progresivo proceso de institucionalizaci贸n del movimiento feminista, una alianza con el poder pol铆tico que era una degeneraci贸n y una renuncia a los principios que inspiraron la eclosi贸n de las luchas de las mujeres.

Pese a todas las sombras, hay que subrayar las luces de este profundo cambio social en la condici贸n de las mujeres que Jimena gest贸, empuj贸 y propicio en comunidad con otras muchas pioneras. Hemos de mirar con perspectiva para calibrar la enormidad de este cambio social, cultural y pol铆tico: cuando Jimena empez贸 su lucha y participaba en Mujeres Universitarias, a principios de los 70, las mujeres no pod铆an ni abrir una cuenta corriente sin contar con el padre o el marido, los anticonceptivos estaban prohibidos, el aborto era un privilegio para las 茅lites que pod铆an pagar vuelos a Londres o Amsterdam a sus hijas 鈥渄escarriadas鈥, el lesbianismo era tab煤 e ilegal, el divorcio estaba prohibido y el adulterio femenino penado con prisi贸n. Si miramos la situaci贸n actual podemos afirmar que en estas cuestiones se ha producido un gran cambio social, quiz谩 el m谩s importante de los avances sociales de este 煤ltimo medio siglo.

Aqu铆 debo hacer un inciso. Durante nuestra 煤ltima conversaci贸n, cuando yo le preguntaba sobre el movimiento feminista ella siempre me correg铆a: 鈥渘o, movimiento de las mujeres鈥. As铆 que una de las preguntas que iba a hacerle en la entrevista era por qu茅 ya no quer铆a emplear la designaci贸n de movimiento feminista. Nos quedaremos sin conocer la respuesta, pero por las conversaciones que mantuvimos tantas veces, puedo intuir que era porque se sent铆a profundamente decepcionada con la deriva del movimiento que hab铆a contribuido a forjar; no as铆 con las mujeres j贸venes que hab铆an ido tomando el protagonismo de las luchas, de las calles, de las huelgas del 8M, etc., pero s铆 con el 鈥渇eminismo oficial鈥, institucionalizado, de las de su generaci贸n. Intuici贸n que me corrobor贸 Mavi Lorente que, con Justa Montero, estaba en el proceso de terminar de grabar una larga entrevista del recorrido hist贸rico de Jimena desde los a帽os 70 en el movimiento feminista, un trabajo de recuperaci贸n de la memoria hist贸rica feminista que por desgracia tambi茅n ha quedado incompleto.

Pese a todas las sombras, hay que subrayar las luces de este profundo cambio social en la condici贸n de las mujeres que Jimena gest贸, empuj贸 y propicio en comunidad con otras muchas pioneras. Hemos de mirar con perspectiva para calibrar la enormidad de este cambio social, cultural y pol铆tico

El bloque central de la entrevista Jimena lo quer铆a dedicar a las cuestiones de actualidad y a las perspectivas de futuro del movimiento de mujeres. Deseaba exponer su apoyo a la extensi贸n de los derechos civiles y pol铆ticos a la minor铆a trans, no pod铆a entender c贸mo hab铆a sectores autodenominados feministas que vieran en los derechos trans un menoscabo de la lucha de las mujeres, 鈥溌i fuimos nosotras las que primero planteamos la libertad sexual!鈥. Por supuesto que aspiraba a la abolici贸n de la prostituci贸n, se indignaba de ver la tolerancia institucional con el negocio de las mafias de trata de mujeres (y ni帽as/os), pero no se le pasaba por la cabeza considerar que las prostitutas en general, y las organizadas en particular, fueran rivales o enemigas del feminismo. Me cont贸 c贸mo en los primeros tiempos del movimiento entraron en contacto con mujeres que ejerc铆an la prostituci贸n y c贸mo, cuando 茅stas les contaron sus vidas y sus deseos, se les rompieron muchos de los esquematismos ideol贸gicos que portaban, y eso para ella(s) fue bonito y bueno. Y tampoco quer铆a dejar pasar Jimena la ocasi贸n de exponer su indignaci贸n ante aberraciones como los vientres de alquiler o la llamada gestaci贸n subrogada, la mercantilizaci贸n de la vida en su sentido m谩s profundo y perverso, as铆 como su desprecio por el denominado 鈥渇eminismo liberal鈥, en las ant铆podas del sentido com煤n femenino que ella encarnaba y defend铆a.

Pero lo que m谩s le dol铆a era que el movimiento de las mujeres se atascara en los debates, a su juicio secundarios, sobre estos temas, mientras descuidaba la tarea fundamental: defender la vida ante la amenaza global de destrucci贸n ecol贸gica y clim谩tica que representaba el sistema capitalista y patriarcal. Desde que la conoc铆 me fascin贸 su amor por los animales, su pasi贸n por las plantas, su gusto sincero y su habilidad por la jardiner铆a, su entusiasmo ante la belleza sencilla pero conmovedora de la naturaleza. Que eligiera la falda de Gredos, en la que resisten algunos de los mejores bosques de la pen铆nsula, para vivir su jubilaci贸n no era casualidad, y durante estos 20 a帽os hemos coincidido y compartido un progresivo ahondamiento de nuestra conciencia de la ecodependencia.

Vivir en el campo posibilita una aguda empat铆a con la tierra y las otras especies, con sus bellezas, con sus ense帽anzas, pero tambi茅n con sus padecimientos. Para Jimena era indiscutible que la principal amenaza para las mujeres y los ni帽os, y para la especie toda, es la disrupci贸n del clima, la extinci贸n acelerada de especies, la desertizaci贸n y la sequ铆a provocadas por la locura desarrollista-consumista de nuestro modelo econ贸mico. Dec铆a: 鈥渓as mujeres que damos la vida deber铆amos estar defendi茅ndola ahora que est谩 amenazada鈥.

Jimena no necesitaba reclamarse ecofeminista, para ella la contradicci贸n fundamental y fundante de todas las dem谩s desigualdades era la de g茅nero, en ella se subsum铆an las dem谩s contradicciones: las de clase, las nacionales, las raciales, e incluso las ecol贸gicas

Sosten铆a que todo el trabajo de difusi贸n, concienciaci贸n y debate estaba muy bien, pero que 鈥渉ac铆a falta acci贸n鈥, que las mujeres no pod铆an seguir analizando y criticando y que deb铆an pasar a actuar porque estaba en peligro el cimiento de la vida toda y la situaci贸n era de una urgencia dram谩tica. Jimena no necesitaba reclamarse ecofeminista, para ella la contradicci贸n fundamental y fundante de todas las dem谩s desigualdades era la de g茅nero, en ella se subsum铆an las dem谩s contradicciones: las de clase, las nacionales, las raciales, e incluso las ecol贸gicas, porque para ella lo femenino incluye, abarca y engloba con toda naturalidad la apolog铆a y defensa de la naturaleza y de la tierra. El patriarcado es la ra铆z de todas las desdichas de las mujeres, de los ni帽os, pero tambi茅n de los hombres y de las otras especies, y por eso las mujeres, las dadoras de vida, deb铆an estar a la vanguardia de la lucha por la supervivencia colectiva, siendo esa la tarea primordial que tenemos en el presente y en el inmediato futuro. A m铆 me estremece recordar la pasi贸n que pon铆a al hablar de todo esto, compart铆 con ella el sentimiento de terror ante el colapso que ya hemos empezado a recorrer, anticip谩bamos el monumental sufrimiento colectivo que la crisis ecol贸gica nos va a traer en un futuro cada vez m谩s cercano, y nos sent铆amos tan impotentes鈥 No por casualidad ella eligi贸 este tema para acabar la entrevista. Era sin duda el mensaje que quer铆a dejarnos como legado de una vida dura, ardua, trabajosa, pero espl茅ndida de significado y de una generosidad sin l铆mite.

Que Jimena pusiera a lo largo de su vida la cuesti贸n femenina en el centro de su activismo y de su pensamiento-sentimiento no le impidi贸 ocuparse y preocuparse de todas las dem谩s causas colectivas en pro de la libertad y la igualdad social. Siendo y reivindic谩ndose castellana y amando con pasi贸n la flor m谩s linda de 鈥渘uestra naci贸n鈥 (tambi茅n en esto conflu铆amos), su lengua, fue una incansable defensora del derecho de autodeterminaci贸n de las naciones sin estado de la pen铆nsula. La consigna de solidaridad internacionalista ella la encarn贸 en cuerpo y alma en su amor por Euskal-Herria (d贸nde no en vano ha dejado tantos afectos y complicidades), por Catalunya, por Galiza y Al-andalus, y pag贸 un alto precio personal por este compromiso en tiempos de cerraz贸n centralista como los que hemos padecido en las 煤ltimas d茅cadas. Que Alfonso Sastre, otro castellano irredento y amante de las tierras vascas, falleciera el mismo d铆a tiene un sobrecogedor simbolismo, y no en vano a ambos se les llora mucho estos d铆as en Euskadi.

Si hab铆a que hacer una huelga de hambre contra la especulaci贸n urban铆stica que quer铆a destruir (a煤n m谩s) el Cabo de Gata en el que tuvo que hacerse hostelera al salir de la c谩rcel, all铆 estaba ella. Si hab铆a que desenterrar las insidiosas fosas comunes que el franquismo hab铆a dejado diseminadas por las cunetas en el Valle del Ti茅tar y La Vera, all铆 estaba ella. Si hab铆a que construir un partido-movimiento que llevara los deseos democratizadores del 15M a las instituciones, all铆 estaba ella. Particip贸 en una de las primeras experiencias municipalistas avant la lettre en Poyales del Hoyo; apoy贸 los centros sociales de su comarca (La Candela, Tiritanas鈥); colabor贸 econ贸micamente (pero no s贸lo) en el nacimiento de la Libreria y Editorial Traficantes de Sue帽os, en la fundaci贸n del peri贸dico Gara despu茅s del cierre de Egin; tambi茅n en la sombra y en silencio apost贸 por Diagonal y El Salto. En su haber habr铆a que resaltar la cofundaci贸n de la primera Librer铆a de Mujeres de Madrid, como tambi茅n fue trascendental su trabajo codirigiendo Tribuna Feminista, que en los 70 en la public贸 tantos textos fundamentales que nutrieron el pensamiento feminista peninsular y espolearon el cambio de conciencia colectivo que en esos a帽os se fragu贸.

Si hab铆a que hacer una huelga de hambre contra la especulaci贸n urban铆stica que quer铆a destruir (a煤n m谩s) el Cabo de Gata en el que tuvo que hacerse hostelera al salir de la c谩rcel, all铆 estaba ella. Si hab铆a que desenterrar las insidiosas fosas comunes que el franquismo hab铆a dejado diseminadas por las cunetas en el Valle del Ti茅tar y La Vera, all铆 estaba ella 

Su relaci贸n con los libros merecer铆a un cap铆tulo aparte, nunca he conocido a una persona tan lectora, tan cultivada, con un espectro tan amplio de intereses y pasiones. Ella misma librera y madre de librer@s, que gustaba de vivir rodeada de textos repartidos por todas las mesas, por todas las estancias, a su muerte deja una biblioteca descomunal. Siempre me dec铆a que 鈥渓os libros eran su refugio鈥 en un mundo cada vez m谩s cruel y enloquecido, encontrando aliento y medicina en ellos y la m煤sica. Fue una lectora incansable, insaciable, que practic贸 esta virtud hasta el 煤ltimo momento. Siendo profunda y justificadamente atea (en un pa铆s con el peor catolicismo del orbe y la peor y m谩s podrida curia de occidente, el ate铆smo es una v铆a de redenci贸n, m谩xime en la noche franquista) amaba la m煤sica sacra y creo que ah铆 conectaba con lo trascendente. Ah铆, y en el amor a Gaia y sus criaturas.

Para sus hijas e hijos, sus nietos, sus amigas y amigos ha sido una maestra de vida, siempre independiente, irreverente, con una cultura tan extensa como sentida en el coraz贸n, siempre rebelde, siempre cr铆tica, din谩mica, hospitalaria, gozaba cocinando para los suyos, gozaba cuid谩ndonos, pero no dudaba en espolear, en criticar, en empujar a sus seres queridos a ser mejores personas, a trabajar par ser las mejores versiones de s铆 mismas; era exigente, mandona, pero cuidadosa y respetuosa de un modo delicado y elegante; muy trabajadora, una virtud que ha legado en su progenie. Tambi茅n ten铆a mala hostia (en eso tambi茅n empatiz谩bamos), y rabia, y enfado, leg铆timo enfado contra las injusticias que se perpetran cotidianamente. Sufri贸 mucho en sus propias carnes y sufri贸 mucho por la onda compasi贸n que sent铆a hacia sus semejantes. En la entrevista no habr铆an faltado referencias indignadas a la situaci贸n de las mujeres y las ni帽as y ni帽os afganos, una pena que en los 煤ltimos d铆as de su vida se actualiz贸 dram谩ticamente. Sufr铆a por el colectivo humano, yo la he visto sufrir por tantas tragedias en estos a帽os; le dol铆a el mundo 谩rabe especialmente, Palestina, las mujeres del Magreb, amaba la cultura 谩rabe…

Fue una maestra de vida, pero tambi茅n de esa parte de la vida que es la muerte. Todas las personas a las que he descrito c贸mo hizo su 煤ltimo vuelo han sentido sana envidia, todas querr铆an una muerte as铆 para ellas: en su casa, sin enfermedad previa, rodeada de libros, de m煤sica, con la mente clara y el coraz贸n limpio

Fue una maestra de vida, pero tambi茅n de esa parte de la vida que es la muerte. Todas las personas a las que he descrito c贸mo hizo su 煤ltimo vuelo han sentido sana envidia, todas querr铆an una muerte as铆 para ellas: en su casa, sin enfermedad previa, rodeada de libros, de m煤sica, con la mente clara y el coraz贸n limpio; sola f铆sicamente, s铆, pero rodeada del amor de sus familias, la carnal y las otras, las de elecci贸n. Hasta su forma de morir le tenemos que agradecer, hasta en esa hora tremenda nos brind贸 otra ense帽anza, nos hizo otro regalo de vida.

Tiempo habr谩 de hacerle los merecidos homenajes, de que otras manos y otras voces escriban sobre su vida intensa, rica y productiva que da para un libro o m谩s; tiempo habr谩 y hoy s贸lo quer铆a pagar la deuda de la entrevista que no pudo ser, dejar constancia por escrito de que Jimena, en su paso por este mundo y este pa铆s ha hecho de ellos un lugar mejor, m谩s libre, m谩s culto, m谩s amable, y dar testimonio de las semillas que ha dejado sembradas en nuestros corazones, semillas de un mundo nuevo, mejor, m谩s humano, m谩s femenino, m谩s cuidadoso y delicado, m谩s hermanado con los animales y las plantas, m谩s atento a la felicidad de las ni帽as y ni帽os que tienen derecho a vivir y gozar en Gaia. Gracias Jimena. Eskerrik Asko Jimena. Amor que repartiste, amor que te devolvemos. 隆隆Estamos juntas!!




Fuente: Elsaltodiario.com