August 15, 2022
De parte de Kurdistan America Latina
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鈥溌緾u谩ntos a帽os crees que tiene mi madre? Mira qu茅 guapa es鈥, pregunta Ciya, un ni帽o vivaracho, mientras teje pulseras de colores en una cama en la esquina de una gran habitaci贸n. 鈥淭engo 28 a帽os y he pasado por muchas cosas鈥, dice Zeynep, de Gewer, en el norte del Kurdist谩n, sentada mientras sirve bebidas de una humeante tetera de plata. 鈥淪olo ten铆a 15 a帽os cuando fui casada con un hombre 20 a帽os mayor que yo, que me encerr贸 en casa para hacer de trabajadora dom茅stica鈥, asegura, colocando un cuenco de caramelos sobre una alfombra.

鈥淣i siquiera sab铆a c贸mo nac铆an los beb茅s hasta que un d铆a descubr铆 que estaba embarazada. Naci贸 Ciya y no ten铆a ropa para los dos. No sab铆a hacer nada, excepto pegar a mi hijo: lo hab铆a aprendido de las palizas que me daba mi marido. Al fin y al cabo, yo tambi茅n era una ni帽a鈥. Un velo de tristeza empa帽a la mirada de Zeynep. 鈥淐uando hui a Maxumur, en el sur del Kurdist谩n, quise suicidarme. Estuve a punto de dar a mi hijo en adopci贸n, pero me lo replante茅 gracias al apoyo de algunos amigos y amigas que conoc铆 durante esos meses鈥, recuerda mirando con cari帽o a Ciya. 鈥溌緾贸mo dejar una parte de mi coraz贸n?鈥.

Entonces Zeynep se enter贸 de que en el noreste de Siria hab铆a nacido Jinwar, una aldea ecol贸gica donde mujeres y ni帽os llevan libremente una vida comunitaria. La palabra 鈥渏inwar鈥 significa en kurmanji 鈥渢ierra de mujeres鈥 y se inspira en la jineoloj卯: la ciencia de las mujeres teorizada por el l铆der kurdo Abdul谩 Ocalan, que reclama una sociedad libre de patriarcado. 鈥淎qu铆 me he vuelto a encontrar a m铆 misma, y ya no me veo a trav茅s de los ojos de un hombre que solo es capaz de denigrarme. S茅 que puedo salir adelante por m铆 misma y tengo muchos intereses, como la jardiner铆a y la costura鈥, explica Zeynep. 鈥淣unca me ir铆a. Todas las mujeres merecen una segunda oportunidad para ser felices鈥.

Mujeres en el frente

Sobre Jinwar, en el cant贸n nororiental de Hasaka, el cielo parece un manto de estrellas y el estruendo de los disparos de armas pesadas y artiller铆a rompen el silencio de la noche. A pocos kil贸metros, desde los territorios sirios ocupados por Erdogan desde 2019, las milicias sirias vinculadas a Turqu铆a y el ej茅rcito de Ankara atacan a diario la ciudad de Tel Tamer y los pueblos cercanos al r铆o Khabur, a lo largo de la carretera internacional M-4.

Zilan Tal Tamr forma parte de las Unidades de鈥疨rotecci贸n de las Mujeres (YPJ) y es comandante del consejo militar de Tel Tamer (que forma parte de las Fuerzas Democr谩ticas Sirias, las milicias kurdas). 鈥淓l contexto patriarcal de la sociedad dificult贸 inicialmente la presencia de las mujeres junto a los combatientes masculinos鈥, reconoce. 鈥淪in embargo, la comunidad pronto acept贸 este proceso, y hoy somos uno de los principales componentes en la batalla contra la ocupaci贸n鈥, afirma. 鈥淓n el noreste de Siria somos activas en todos los 谩mbitos sociales, no solo en el militar, y luchamos por la igualdad de g茅nero que favorece todo el proceso revolucionario鈥, proclama.

La zona de Tel Tamer est谩 habitada por sirios, cristianos asirios (uno de los primeros pueblos en convertirse al cristianismo en el siglo I), kurdos y 谩rabes que fueron masacrados por el avance del Estado Isl谩mico en 2015. La l铆nea del frente est谩 a pocos kil贸metros de la colina que domina la ciudad. All铆, una iglesia emerge entre algunas casas. Es la 煤nica que queda en pie, dice Nabil Warda, portavoz de la milicia asiria Guardas de Khabur. 鈥淗emos dado cobijo a cincuenta familias que hu铆an de aldeas atacadas por los turcos. Quieren eliminar la presencia sirio-asiria de la zona. Estamos dispuestos a proteger a toda la comunidad hasta la 煤ltima gota de sangre鈥.

Una aldea autogestionada

La brisa fresca del atardecer roza las espigas de trigo en torno a Jinwar. Una mujer habla en voz alta desde una casa con telas multicolores abandonadas por todas partes, entre m谩quinas de coser y retales: 鈥溌espacio con ese pedal! Eso es, 隆buena chica!鈥, anima a una compa帽era.

Amara, una joven vecina, recuerda c贸mo el 8 de marzo de 2017 pusieron la primera piedra del pueblo. Jinwar abri贸 sus puertas un a帽o despu茅s, el 25 de noviembre, coincidiendo con el D铆a Internacional de la Eliminaci贸n de la Violencia contra la Mujer. Las casas est谩n hechas de arcilla, seg煤n la tradici贸n, para que sean frescas en verano y c谩lidas en invierno. Las nuevas habitantes construyeron 30 viviendas con la ayuda de vecinos, explica. Y contin煤a: 鈥淗ace diez a帽os, las mujeres desempe帽aron un rol fundamental en la revoluci贸n. Desde entonces, en esta parte de Oriente Medio, muchas de ellas no obedecen las 贸rdenes de su padre o de su t铆o, piden el divorcio y estudian鈥. Tambi茅n se han abierto Mala J卯ne 鈥揷asas de mujeres鈥 para debatir problemas de igualdad de g茅nero.

Jinwar es casi autosuficiente: en sus campos se cultivan olivos y albaricoques, hornean pan, y han creado una cooperativa agr铆cola, se帽ala Amara mientras recorre la avenida que conecta el grupo de casas a la escuela, la granja y la cl铆nica de medicina natural. En este camino polvoriento, tres chicos j贸venes montan una bicicleta dorada mientras bromean entre ellos.

Una mujer llamada J卯yan, sentada en el fresco de su jard铆n, explica que viaj贸 desde Afrin (en el noroeste de Siria) hasta Shahba (al sur) para unirse al movimiento de liberaci贸n. 鈥淟uego decid铆 ir a Jinwar. Estaba esperando de mi hermano los documentos para ir a Alemania. No estaba acostumbrada a la vida del pueblo鈥. J卯yan empez贸 a cuidar de los jardines arom谩ticos y se hizo cargo de la tienda del pueblo, hasta que fue detenida en la frontera iraqu铆. 鈥淚ba de camino a una reuni贸n de jineoloj卯 en Europa. Me liberaron hace poco鈥, comenta. 鈥淎hora ya no ir铆a a Alemania. No sabr铆a dejar atr谩s Jinwar鈥.

En otro edificio, un taller de teatro representa una obra contra la violencia machista. 鈥溌a libertad pertenece a las mujeres, pero en algunas familias no existe! Si est谩n unidas, las mujeres son m谩s fuertes que los hombres鈥, recita una joven frente a un muro cubierto con los rostros de combatientes que cayeron en los enfrentamientos contra el Estado Isl谩mico y Turqu铆a.

鈥淓n mi familia, en Alepo, no hab铆a diferencias entre mis hermanos y yo. Todo cambi贸 cuando tuve que casarme con mi primo a los 18 a帽os鈥, recuerda Rojida (nombre cambiado para preservar su identidad), de 32 a帽os, colocando una bandeja con una cafetera turca entre los sof谩s del suelo de su casa. 鈥淎qu铆, casarse es una especie de obligaci贸n, pero en casa de la familia de mi marido perd铆 mi libertad. Me dedicaba a las tareas dom茅sticas y no pod铆a hablar鈥, a帽ade, bebiendo una taza de caf茅. 鈥淨uer铆a huir, pero entonces naci贸 mi hija. Me qued茅 all铆 intentando divorciarme. 脡l no quiso, as铆 que huimos y encontramos refugio en una casa segura. Luego vinimos a Jinwar鈥, comenta la mujer. 鈥淐on mi hija tomamos clases de ingl茅s. Aqu铆 estamos bien鈥.

Es la hora de la cena. Dos chicas extienden un mantel en el centro de una peque帽a sala y traen platos llenos de dolma, unos panecillos t铆picos de hoja de parra. 鈥淓n Jinwar convivimos con mujeres kurdas, 谩rabes y yazid铆es. La lucha de las kurdas, que comprenden la opresi贸n de sus hermanas, tiene que ver con la libertad de todas las mujeres del mundo. Por eso esperamos que otras sigan el ejemplo de Jinwar, apoyando a las mujeres para que salgan de la violencia鈥, a帽ade Amara. 鈥淓n este lugar estamos librando la misma batalla que el pueblo kurdo emprende desde hace m谩s de 50 a帽os por su libertad鈥, afirma Rojda, que se sienta junto a Lucy, una perrita. 鈥淪i a partir de Jinwar puede nacer una ciudad de mujeres en todas partes, entonces el patriarcado puede ser derrotado y este modelo puede extenderse a otros sitios, haciendo del mundo un planeta de paz y hermandad鈥.

FUENTE: Alessia Manzi 鈥 Giacomo Sini / Fotos: Giacomo Sini / El Pa铆s

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Fuente: Kurdistanamericalatina.org