October 13, 2020
De parte de El Libertario
392 puntos de vista

 




Gerardo
Del
Val

 

El
9
de
Octubre
de
2020
se
cumplieron
ochenta
años
del
nacimiento
de
John
Lennon.
Sobre
su
aportación
a
la
música
contemporánea
se
han
escrito
miles
de
libros
y
artículos.
Lennon
fue
el
más
carismático
de
los
miembros
de
The
Beatles,
el
mayor
fenómeno
musical
del
siglo
XX. 
Hoy
todavía
sus
discos
grabados
hace
más
de
cincuenta
años
siguen
estando
de
actualidad
y
en
las
listas
de
discos
más
vendidos
y
escuchados
en
“streaming”.
 

Pero,
en
paralelo,
Lennon
desempeñó
un
papel
muy
importante
en
las
luchas
políticas,
sociales
y
culturales
de
los
años
sesenta
y
setenta. 
El
instrumento
de
su
influencia
eran
sus
canciones
(con
su
música
y
letras)
pero
también
lo
que
declaraba
públicamente,
lo
que
escribía
e,
incluso,
lo
que
pintaba.
Lennon
y
otros
muchos
artistas
comprometidos
fueron
una
expresión
muy
importantes
de
las
luchas
sociales
que
se
estaban
produciendo
en
el
mundo
de
postguerra.




Origenes
de
clase
trabajadora

Nacido
en
plena
segunda
guerra
mundial
de
una
madre
trabajadora
y
un
padre
marinero
de
Liverpool, 
Lennon
era
un
producto
típico
de
su
ciudad
y
de
su
clase
social,
la
clase
obrera
inglesa
de
mediados
del
siglo
XX.
El
fervor
patriótico
de
esos
momentos
llevó
a
sus
padres
a
ponerle
un
segundo
nombre
(Winston)
en
homenaje
al
entonces
primer
ministro
británico. 
Sin
embargo,
a
finales
de
los
años
sesenta
Lennon
se
desprendería
de
esa
reminiscencia
que,
para
él,
representaba
lo
más
oscuro
de
la
política
y
también
los
intereses
de
los
poderosos
en
el
agonizante
imperio
británico.

Su
familia
se
desestructuró
pronto.
Su
padre
desapareció
y
su
madre
se
caso
por
segunda
vez,
pero
dejando
a
John
al
cuidado
de
su
tía. 
Esta
situación,
junto
a
su
origen
social,
condicionaría
siempre
la
vida
y
actos
de
Lennon.
Fue
un
estudiante
conflictivo
y
rebelde,
pero
reconocido
por
sus
profesores
por
su
inteligencia,
agudeza
de
observación
y
temperamento
artístico. 
Todo
ello
le
llevó
a
salir
del
carril
convencional
pronto
y
estudiar
Arte. 
La
influencia
del
rock
and
roll
norteamericano
y
el
soul
le
marcó
desde
su
primera
adolescencia.  
Elvis
le
influyó
algo
musicalmente
pero,
sobre
todo,
los
y
las
cantantes
y
músicos
afroamericanos.

Con
otros
dos
jóvenes
de
su
misma
condición
social
y
de
barrios
obreros
cercanos
(Paul
McCartney
y
George
Harrison)
iniciaron
el
camino
del
grupo
más
influyente
de
la
música
de
los
últimos
cien
años. 
Sus
primeros
pasos
tuvieron
que
ver
con
lo
que
entonces
predominaba,
el
rock
and
roll. 
Sin
embargo,
su
estancia
en
Hamburgo
(Alemania)
les
haría
madurar
musicalmente
a
partir
de
1960
pero
también
intelectualmente. 
Allí
compartían
escenario
con
otros
grupos
entre
los
cuales
conocieron
a
otro
paisano
de
Liverpool, 
Ringo
Starr,
que
sería
el
cuarto
Beatle
a
partir
de
1962.

En
Hamburgo
(ciudad
portuaria
y
obrera
como
Liverpool)
trabaron
amistad
con
un
grupo
de
jóvenes
universitarios
muy
influidos
por
el
marxismo
y
el
existencialismo. 
Lennon
encontró
un
caldo
de
cultivo
perfecto
para
sus
tempranas
inquietudes
sociales, 
leyendo,
dibujando
y
compartiendo
el
ambiente
de
vanguardia
cultural
en
el
que
se
movían
sus
amigos
Klaus
y
Astrid
Voorman. 
Los
peinados
beat
y
su
alejamiento
del
modelo
machista
de
rockero
blanco
de
los
años
cincuenta
fueron
consecuencia
de
aquello.
También
lo
fue
la
permeabilidad
hacia
la
literatura,
el
arte
y
la
cultura
europea
en
general.

La
vuelta
a
Gran
Bretaña
de
Hamburgo
en
1962
y
sus
primeras
grabaciones
a
finales
de
ese
año
y
principios
de
1963, 
les
lanzaron
a
la
fama
tanto
en
Gran
Bretaña,
como
en
los
Estados
Unidos
y
el
resto
del
mundo.


The
Beatles:
El
éxito
y
sus
consecuencias

Al
principio
todo
eran
canciones
de
amor,
amistad,
relaciones
entre
jóvenes,
no
exentas
de 
rebeldía
generacional
y
social;
pero
desde
muy
pronto
se
podía
distinguir
a
Lennon,
porque
además
de
su
papel
de
compositor
principal,
cantante
y
guitarrista,
hablaba
en
las
actuaciones,
en
la
radio
y
en
la
televisión.
Su
origen,
sus
experiencias
vividas
y
su
carácter
crítico,
le
llevaban
a
proponer
al
público,
cosas
como
las
que
hizo
en
el
Albert
Hall
de
Londres
en
1963: 
“Los
del
gallinero
aplaudid,
por
favor. 
Los
de
los
palcos,
es
suficiente
con
que
hagan
sonar
sus
joyas”.

En
paralelo
al
inicio
de
su
carrera
musical,
se
desarrollaba
la
guerra
fría,
la
guerra
de
Vietnam
y
algún
que
otro
conflicto
colonial
del
propio
Reino
Unido.
La
Unión
Soviética
había
situado
primero
su
Sputnik
orbitando
la
tierra
y
el
presidente
Kennedy
había
sido
asesinado
en
los
Estados
Unidos.
La
revolución
cubana
había
triunfado
en
1959,
se
había
producido
el
intento
de
desembarco
en
la
bahía
de
cochinos
y
la
crisis
de
los
misiles.

La
primera
vez
que
viajaron
a
los
Estados
Unidos
y
fueron
aupados
por
la
industria
musical
y
millones
de
seguidores,
eran
conscientes
(especialmente
Lennon)
de
que
en
ese
país
había
ciudadanos
de
primera
y
de
segunda. 
El
racismo
y
la
segregación
estaban
presentes
en
el
día
a
día,
tanto
para
los
afroamericanos
como
para
los
latinoamericanos. 
Casi
sesenta
años
después
se
sigue
produciendo
violencia
y
discriminación
de
hecho
contra
los
afroamericanos
y
latinoamericanos. 
En
las
manifestaciones
de
Kenosha,
Nueva
York
o
Seattle
se
siguen
escuchando
los
himnos
compuestos
por
Lennon.

En
cuanto
Lennon
y
sus
compañeros
supieron
en
1963-64
que
en
los
estadios
donde
actuaban
querían
segregar
a
las
personas
por
su
raza
(como
era
costumbre
por
otro
lado) 
impusieron
como
condición
(al
margen
del
parecer
de
su
casa
discográfica)
que
no
habría
separación
de
ningún
tipo
en
los
estadios
y
teatros
donde
ellos
actuarían
en
los
Estados
Unidos.
Se
prodigaron
en
actuaciones
en
abierto
en
televisión
y
radios,
con
la
finalidad
de
que
la
gente
que
no
podía
pagarse
una
entrada
o
que
no
podía
comprar
un
disco,
también
pudieran
disfrutar
de
su
música
y
su
fuerza
comunicativa.
Los
problemas
de
Lennon
con
los
gobernantes
de
Estados
Unidos
no
habían
hecho
más
que
comenzar.

Según
avanzaba
su
evolución
musical
en
esos
años
63-66
también
avanzaba
su
primera
madurez
personal
e
intelectual.
La
comicidad
de
Groucho
Marx,
sus
lecturas
del
otro
Marx
(Karl)
y
el
contacto
cotidiano
con
sus
amigos
y
familia
de
Liverpool
(en
especial
su
tía
Mimi),
hacían
el
efecto
de
toma
de
tierra
para
John,
evitando
el
desclasamiento.
Las
ruedas
de
prensa
y
comparecencias
en
la
radio
se
convertían
en
quebraderos
continuos
de
cabeza
para
su
casa
musical
y
para
los
dueños
de
los
medios. 
Aún
así,
se
habían
convertido
en
el
producto
comercial
más
importante
de
Gran
Bretaña. 
Por
ello
fueron
condecorados
por
la
reina
Isabel
II
con
la
Orden
del
imperio
británico. 
Esa
medalla
solo
estaría
en
poder
de
Lennon
poco
más
de
tres
años.
Por
supuesto,
marcarían
ya
entonces
la
diferencia
fumándose
unos
canutos
en
los
lavabos
antes
de
asistir
bastante
“contentos”
a
la
ceremonia
de
entrega
de
las
medallas.
Algún
compañero
suyo
de
grupo
negó
tal
extremo,
tal
vez
a
la
espera
del
título
de
Sir. 
Por
supuesto,
para
los
diarios
conservadores
británicos
aquello
fue
una
vergüenza.
Lo
que
producía
desazón
a
esos
caparazones
imperiales
británicos,
suponía
la
única
motivación
para
Lennon
a
la
hora
de
recoger
aquel
reconocimiento.
Efectivamente
un
grupo
de
impresentables
de
Liverpool,
de
baja
condición,
melenudos,
rockeros
y
aficionados
a
las
drogas,
interesaban
más
a
la
juventud
británica
que
el
ejército,
la
iglesia
anglicana
o
las
seculares
tradiciones
inglesas.

No
parece
que
sea
una
anécdota
que
la
visita
de
admiración
de
los
cuatro
Beatles
a
Elvis
Presley
fuera
un
auténtico
fiasco
para
los
de
Liverpool.
Se
encontraron
con
un
tipo
inexpresivo
y
distante.
Luego
se
sabría
que
Elvis
había
colaborado
con
los
servicios
secretos
norteamericanos
para
desprestigiar
al
grupo
británico,
especialmente
llamando
la
atención
sobre
los
hábitos
y
formas
de
pensar
de
Lennon
que
contravenían
el
statu-quo
social
de
los
Estados
Unidos,
y
del
que
Presley
era
un
defensor
reaccionario.
Elvis
comentó
tras
el
encuentro
en
Los
Ángeles
que
eran
unos
tipos
izquierdistas
y
hippies,
peligrosos
para
“América”. 
Lennon,
por
su
parte,
dijo
que
aquel
tipo
(Elvis)
que
habían
visitado
era
un
auténtico
desconocido.
Años
más
tarde,
a
la
muerte
de
Elvis,
Lennon
dijo
que
Elvis
había
muerto
en
1958,
cuando
se
alistó
al
ejército,
contribuyendo
al
belicismo
de
los
Estados
Unidos.

En
contraste
destacan
sus
encuentros
con
cantantes
negras
admiradas
por
ellos
como
Ronettes,
Shirelles
y
también
en
hombres
con
Chuck
Berry,
Little
Richard
y
muchos
otros
artistas
afroamericanos
que,
a
pesar
de
su
éxito,
seguían
siendo
poco
más
que
semiclandestinos. 
En
estos
casos
la
sintonía
era
muy
clara
entre
ellos
y
los
afroamericanos, 
en
su
origen
de
clase
social,
sus
hábitos
desinhibidos
y
su
lógica
oposición
a
la
segregación
racial
y
social.

El
encuentro
de
John
con
Bob
Dylan
fue
muy
importante
para
ambos,
y
también
para
potenciar
y
mancomunar
sus
ideas
musicales
y
sus
puntos
de
vista
contestatarios
con
el
sistema,
con
las
guerras
y
la
alienación
de
la
juventud. 
A
partir
de
ahí
la
influencia
de
ambos
sobre
la
juventud
fue
muy
importante
en
las
movilizaciones
estudiantiles,
antirracistas
y
antibélicas
de
mediados
y
finales
de
los
años
sesenta.
Lennon
continuaría
con
esa
impronta
hasta
su
muerte. 
Dylan
se
hizo
católico
en
1978
y
su
relación
con
el
ámbito
público
y
social
se
diluyó,
no
restando
calidad
poética,
eso
sí.


Compromiso
con
su
tiempo
(Ni
dioses,
no
reyes….)

El
desarrollo
de
la
guerra
de
Vietnam,
el
impacto
de
las
sectas
religiosas
y
la
discriminación
racial
que
Luther
King
y
Malcolm
X
denunciaban,
llevó
en
1966
al
grupo
y,
sobre
todo,
a
Lennon
a
dar
un
paso
más. 
“Somos
más
famosos
que
Jesucristo”
fue
una
frase
con
la
que
denunciaba
el
endiosamiento
al
que
se
les
había
conducido
por
la
industria
musical.
En
Estados
Unidos,
la
derecha,
el 
“ku
klux
klan”
y
muchos
medios
de
comunicación
promovieron
quemas
de
discos
de
los
Beatles
por
las
declaraciones
de
Lennon.
Por
mucho
que
John
intentó
explicar
sus
palabras
en
términos
no
ofensivo
ni
para
creyentes
ni
para
la
figura
histórica
de
Jesús
de
Nazareth 
(aunque
él
era
ateo),
no
sirvió
de
mucho
para
la
opinión
pública
conservadora
norteamericana
y
mundial.  
A
partir
de
entonces
era
el
Beatle
peligroso
y
mala
influencia
para
la
juventud.

Como
anécdota
española,
vino
a
Almería
en
1966
a
rodar
con
Richard
Lester
“Como
gané
la
guerra”
(una
parodia
crítica
del
militarismo)
y
allí
compuso
una
de
sus
más
bellas
canciones,
“Strawerry
fields
forever”.
Sobre
esa
realidad,
David
Trueba
desarrolló
en
2013
su
bellísima
película
“Vivir
es
fácil
con
los
ojos
cerrados”,
llena
de
rebeldías
y
luminosidad
Beatle.

El
rechazo
del
establihment
a
John
Lennon
supuso
un
acicate,
una
referencia
y
un
impulso
para
que
cientos
de
experiencias
culturales,
musicales
y
sociales
alternativas
tuvieran
en
Lennon
a
un
aliado
y
colaborador
incondicional. 
Sus
experiencias
con
el
LSD
para
estimular
su
composición
y
su
encuentro
con
Yoko
Ono
serían
fundamentales
para
dar
un
salto
de
universalidad
y
aún
más
compromiso
para
John
Lennon.

Desde
el
inicio
de
su
unión
sentimental
con
Yoko
Ono,
su
vinculación
con
el
mundo
de
la
cultura
alternativa
se
profundizó. 
Ono
era
una
artista
underground
y
marginal
japonesa,
no
muy
agraciada
físicamente,
pero
que
enamoró
a
John.
David
Forenkinos
habla
de
la
mayor
historia
de
amor
del
siglo,
refiriéndose
a
la
pareja
Lennon-Ono.
No
es
el
objeto
de
mi
reflexión,
pero
sin
duda
tuvo
una
influencia
muy
grande
en
el
compromiso
con
las
ideas
revolucionarias,
con
el
feminismo
y
con
la
lucha
por
la
Paz
y
contra
las
guerras.
En
paralelo
a
mayo
del
68
Lennon
publica
con
los
Beatles
“Revolution”, 
un
apoyo
a
la
revolución,
a
la
democracia
por
abajo
y
al
pacifismo.  
Esta
ruta
continuaría
en
el
grupo
y,
sobre
todo,
en
su
trayectoria
por
separado.

A
finales
del
69
Lennon
devuelve
la
medalla
de
la
orden
del
imperio
británico,
envuelta
en
papel
higiénico,
en
protesta
por
la
intervención
británica
en
Biafra
(en
el
centro
de
Africa).
Participaba
en
manifestaciones
antibélicas
en
Londres
y
se
encerró
en
la
cama
de
un
hotel
en
Amsterdam
con
Yoko
Ono
y
un
grupo
de 
activistas
europeos
por
la
Paz
para
denunciar
la
guerra
de
Vietnam
y
demás
guerras
imperialistas
de
entonces. 
De
allí
salió
un
himno
que
sigue
acompañando
a
todas
las
movilizaciones
antitéticas
desde
entonces.
En
las
calles
españolas
ha
sido
la
banda
sonora
del
recibimiento
de
Reagan
en
1985,
de
la
primera
y
segunda
guerra
del
golfo,
por
poner
algunos
ejemplos.


New
York.
“Los
Estados
Unidos
contra
John
Lennin”.
La
cima
de
su
aportación
a
la
cultura
contemporánea

En
1970
se
traslada
a
los
Estados
Unidos
de
América.
O
mejor
dicho,
se
traslada
a
Nueva
York,
que
Lennon
consideraba
la
Roma
de
nuestros
tiempos,
donde
se
daban
cita
lo
peor
y
lo
mejor
y
donde
creía
que
era
su
sitio
como
altavoz
de
su
arte
musical
y
de
sus
opiniones.
Desde
el
minuto
uno,
tal
y
como
se
pone
de
relieve
en
el
magnífico
documental
“Los
Estados
Unidos
contra
John
Lennon”
inicia
un
proceso
continuo
de
conflicto
con
el
gobierno
de
Estados
Unidos
(Nixon
y
Ford
fundamentalmente), 
hasta
su
asesinato,
recién
elegido
el
ultraconservador
Ronald
Reagan
(ninguna
casualidad).

En
Nueva
York
toma
contacto
con
músicos
como
David
Bowie,
Frank
Zappa
o
Lou
Reed,
y
con
políticos
anticapitalistas
como
Ángela
Davis
(que
estaba
en
prisión,
liderada
los
Panteras
Negras
y
llegó
a
ser
candidata
a
la
vicepresidencia
de
EEUU
por
el
Partido
Comunista).
También
con
Tarik
Ali
y
otros
líderes
izquierdistas
estadounidenses.
Su
admiración
por
Luther
King
y
Malcolm
X
era
bien
conocida.
Todo
ello
se
plasmó
en
diferentes
canciones
con
claro
contenido
revolucionario
y
pacifista,
potenciado
por
la
genialidad
musical
del
beatle.

Así
“Cold
Turkey”
en
1969
y,
anteriormente,
“Happines
is
a
warm
gun”
”(La
felicidad
es
una
pistola
-jeringuilla-
cargada)
eran
un
aviso
contra
la
dependencia
que
las
drogas,
pero
no
como
un
consejo
biempensante,
sino
como
una
reflexión
del
doble
filo
que
tenían
las
sustancias
que
ampliaban
la
consciencia,
pero
también
te
podían
conducir
a
la
marginación
de
la
realidad,
lo
cual
era,
evidentemente,
muy
conveniente
para
los
que
deseaban
que
la
nueva
generación
de
contestatarios
tuvieran
poca
o
nula
incidencia
en
la
vida
de
los
países
capitalistas
avanzados.

En
su
primer
disco
en
solitario
(Plástic
Ono
Band)
se
desnudó
en
su
intimidad
emocional
en
temas
como
“Mother”
(madre)
o
“Isolation”(aislamiento),
muy
alejados
del
endiosamiento
impersonal
de
muchos
músicos
y
compositores
de
su
época.

En
“God”
(Dios)
expresa
que
“Dios
es
un
concepto
por
el
que
medimos
nuestro
dolor
y
nuestro
miedo”,
para
a
continuación
desmontar
todos
los
“dioses”
presentes
en
su
siglo
como
Hitler,
Mantra,
Krisna,
Dylan,
Elvis
o
los
propios
Beatles.
Y
en
“Working
class
hero”
seguía
reconociéndose
en
sus
orígenes
de
clase
obrera
de
Liverpool,
haciendo
una
crítica
durísima
a
la
alienación
contemporánea
de
la
clase
trabajadora
y
de
la
juventud
con
la
televisión,
la
opresión
cultural
y
social
que
se
vivía
en
el
occidente
capitalista
de
finales
de
los
sesenta
y
principios
de
los
setenta,
muy
presente
también
en
la
obra
filosófica
y
sociológica
de
H.
Marcuse,
Marvin
Harris
o
T.
Adorno,
entre
otros.

“Power
to
the
people”
(Poder
para
el
pueblo),
“I
dont
wanna
be
a
soldier”,
y
,
sobre
todo
“Imagine”, 
trazan
perfectamente
su
ideario
y
sus
convicciones. 
Son
declaraciones
claramente
revolucionarias,
de
democracia
alternativa,
antibélicas
militantes,
críticas
con
las
“religiones”
y
no
exentas
del
utopismo
de
un
artista
integral
comprometido.
“Imagine”
es
el
himno
por
el
que
no
pasa
el
tiempo
y
que
resume
las
aspiraciones
y
las
luchas
que
se
estaban
produciendo
en
todo
el
mundo,
contra
el
racismo,
por
la
democracia
real,
por
la
liberación
del
tercer
mundo
y
contra
las
dictaduras
fascistas,
no
exentas
de
crítica
al
socialismo
burocrático
de
los
países
del
Este
y
de
su
animadversión
por
la
revolución
cultural
de
Mao. 
El
Che
Guevara
era
un
referente
importante
para
John,
ético
y
político.
No
es
casual
que
La
Habana
sea
uno
de
los
pocos
sitios
donde
hay
una
preciosa
estatua
de
Lennon
en
un
parque,
que
rememoró
lo
inspirador
que
fue
para
ellos
la
lucha
de
Lennon
desde
la
música
comprometida
y
su
influencia
en
la
juventud
de
todo
el
mundo.

En
1972, 
mientras
luchaba
contra
su
expulsión
de
Estados
Unidos, 
había
puesto
en
marcha
un
álbum
donde
condensaba
todo
su
ideario
político.
Sometimes
in
the
New
York
City
no
es
su
mejor
disco
musicalmente
hablando,
pero
es
un
auténtico
alegato
a
favor
de
todas
las
luchas
sociales
y
políticas
de
ese
momento.
“Woman
is
the
nigger
of
the
word”
es
un
compromiso
duro
e
inequívoco
con
el
feminismo. 
Pero
no
solo
palabras.  
Lennon
había
prescindido
del
“Winston”
(en
referencia
Churchill)
de
su
nombre
y
había
incluido
el
de
su
pareja,
Yoko
Ono.

Las
mujeres
en
el
mundo
anglosajón
llevan
el
apellido
de
sus
maridos. 
Hasta
los
artistas
procedían
así. 
Linda
McCartney
o
Bianca
Jagger,
por
poner
algunos
ejemplos.  
Lennon
no. 
Yoko
Ono
era
Yoko
Ono
y
John,
era
John
Ono
Lennon,
como
un
gesto
inequívoco
de
amor
y
de
feminismo. 
Estamos
hablando
de
1972.
Los
“cuñaos”
de
entonces
hablaban
del
calzonazos
y
abducido
Lennon. 
Estamos
ante
un
gran
músico
y
gran
pensador
adelantado
a
su
tiempo. 
Por
último,
para
no
dejar
fuera
ningún
aspecto
de
crítica,
abordaba
la
situación
de
las
cárceles
en
“Born
in
a
prision”
y
en
“Attica
State”.
En
“Angela”,
junto
a
Yoko
Ono,
dedican
un
alegato
poético
a
favor
de
la
liberación
de
Angela
Davis. 
En
“John
Sinclair”,
por
pedir
la
legalización
del
cannabis.
Lo
mismo
pasa
con
“Sunday,
Bloody
Sunday”,
(Domingo
Sangriento)
y
The
luck
of
the
irish
(La
suerte
de
los
irlandeses)
donde
el
compromiso
con
la
lucha
de
los
irlandeses
por
la
unidad
irlandesa
y
frente
a
la
ocupación
británica
es
rotunda. 
Estamos
hablando
de
un
inglés
de
Liverpool
que
seguía
“haciendo
amigos”
en
Gran
Bretaña.

Y
todo
el
disco
está
lleno
de
menciones
a
las
luchas
de
los
pueblos
del
tercer
mundo,
a
las
luchas
sociales
y
antirracistas
en
occidente
y
Estados
Unidos,
al
feminismo
y
también
a
la
lucha
por
la
preservación
del
medio
ambiente. 
Sisters
oh
sisters
pone
en
primer
término
a
Yoko
Ono
en
un
tema
de
compromiso
ecologista
y
feminista.
La
portada
del
disco
era
un
remedo
de
una
portada
del
New
York
Times,
pero
lleno
de
sus
canciones
a
modo
de
noticias. 
En
medio
de
todo,
destaca
una
foto
arreglada
de
Nixon
y
Mao
bailando
desnudos, 
en
alusión
sarcástica
a
las
relaciones
de
los
Estados
Unidos
y
China.  
Kissinger
no
se
lo
perdonaría
nunca. 
Sigo
pensando
firmemente
que
su
asesinato
a
finales
de
1980
tiene
que
ver
y
mucho
con
la
victoria
de
los
republicanos
de
Ronald
Reagan
y
la
influencia
que
en
sus
mandatos
tuvo
el
oscuro
personaje
de
Kissinger.

Las
Navidades
del
72-73
grabó
con
un
coro
de
niños
afroamericanos
del
Harlem
su
felicitación
cargada
de
contenido
pacifista,
multicultural
y
anti
racista.
Los
años
siguientes
Lennon
sacó
álbumes
donde
siguió
desarrollando
su
evolución
musical
y
personal. 
Lennon
había
optando
por
la
vía
difícil,
pero
la
necesaria. 
Esa
vía
le
llevó
a
la
persecución
política
y
personal. 
Esa
vía
le
llevó
a
perder
millones
de
dólares,
con
las
campañas
contra
su
música
y
su
compromiso.
Sólo
pensar
que
“Imagine”
no
fuera
ni
siquiera
número
6
en
las
listas
de
ventas
indica
lo
feroz
que
fue
la
persecución.  
Como
tantas
otras
obras
no
valoradas
en
su
tiempo
de
otros
artistas,
el
tiempo
ha
situado
las
cosas
en
su
sitio.


Epílogo:
Sus
contradicciones,
su
legado

John
Lennon
tuvo
una
coherencia
vital,
musical
y
social
evidente,
pero
también
sus
contradicciones. 
Le
gustaban
las
actuaciones
en
directo
y
los
aplausos,
como
a
toda
persona
que
se
dedica
a
la
música,
era
un
hombre
con
carencias
personales
muy
fuertes
por
la
pérdida
temprana
de
su
madre
y
la
ausencia
de
su
padre.
Tuvo
una
gran
mansión
en
Gran
Bretaña
y
unos
apartamentos
de
lujo
en
Central
Park,
Nueva
York.
Osciló
entre
la
euforia
y
el
abatimiento. 
Estuvo
enganchado
a
varias
drogas
duras
ilegales.
Todo
aquello
a
lo
que
se
podía
ver
expuesto
un
beatle
y
mucho
más
lo
experimentó
Lennon
por
la
personalidad
y
el
liderazgo
social
que
ejercía.
Lennon
no
fue
ningún
santo,
sino
un
tipo
directo
y
cínico
a
la
vez,
camorrista
y
pacífico.
Era
el
resultante
de
la
mezcla
de
esas
miserias
con
las
grandezas
de
su
genio
musical
y
su
visión
alternativa
del
mundo,
desde
una
crítica
radical
del
mismo.

El
testigo
musical
de
Lennon
lo
recogieron
gente
como
David
Bowie
o
Freddie
Mercury
(para
los
que
Lennon
era
su
principal
inspiración). 
En
el
compromiso
de
clase
trabajadora
ha
continuado
Bruce
Springsteen
y
en
su
estética
musical
y
contenido
lo
han
hecho
Lenny
Kravitz,
Smashing
Pumkins
o
Green
Day.
En
España
influyó
en
músicos
de
rock,
de
folk,
pop,
indies
y
alternativos.
Para
muchas
y
muchos
jóvenes
músicos,
Lennon
sigue
siendo
hoy
una
inspiración
y
una
motivación.
También
para
los
que
dejamos
de
ser
jóvenes
hace
algún
tiempo.

Su
compromiso
por
otra
vida
y
otra
forma
de
vivirla
se
plasmó
en
la
decisión
de
dejar
la
música
activa
en
1975
para
atender
a
su
hijo
con
Yoko
Ono
(Sean). 
Siempre
le
acompañó
el
abandono
a
que
sometió
a
su
primer
hijo
(Julian)
que
había
nacido
en
1962,
en
pleno
lanzamiento
de
los
Beatles.  
Desde
1975
a
1979
estuvo
en
su
casa
en
Nueva
York
cuidando
de
su
hijo
pequeño,
mientras
Yoko
Ono
se
dedicaba
a
sus
ocupaciones
profesionales.
En
1980
se
mete
en
el
estudio
con
un
buen
puñado
de
músicos
importantes
y
lanza
Double
Fantasy
a
principios
del
Otoño
de
1980. 
Su
vuelta
se
ve
acompañada
de
declaraciones
y
entrevistas
en
diversos
medios. 
Por
ejemplo,
en
Time
habla
de
su
música,
de
su
vida,
de
sus
compañeros
de
los
Beatles,
pero
avisa…….
“Sigo
siendo
“socialista”
y
mantengo
las
opiniones
que
“forjé”
a
lo
largo
de
mi
vida”
y
que
ahora
se
veían
acompañadas
con
un
reencuentro
con
su
yo
más
personal,
el
de
la
crianza
de
su
hijo
Sean
y
su
reconciliación
con
su
hijo
mayor,
Julian.   
El
término
“socialista”
en
Estados
Unidos
y
en
Gran
Bretaña
no
es
el
que
tenemos
en
España
y
en
Europa.
Significa
algo
diferente
de
un
socialdemócrata,
un
liberal
de
izquierdas
o
un
laborista. 
 

Para
alguien
que
puso
en
la
portada
del
disco
“Sargent
Peppers”
(1967)
a
Karl
Marx
significa
lo
que
siempre
significó
para
él,
lucha
por
una
sociedad
alternativa
al
capitalismo.
Y
eso,
creanme,
no
pasó
desapercibido
para
los
republicanos
norteamericanos,
ni
para
Kissinger
ni
para
las
agencias
de
seguridad
de
los
Estados
Unidos… 
La
historia
oficial
dice
que
un
tal
Michael
Chapman
acabó
de
cinco
disparos
con
la
vida
de
John
Lennon
la
madrugada
del
8
al
9
de
Diciembre
de
1980.
Y
que
actuó
en
solitario
…..

[Tomado
de

https://www.sinpermiso.info/textos/lennon-y-el-siglo-xxi
.]




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com