October 4, 2021
De parte de La Haine
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Cooke es inasimilable para buena parte de la izquierda argentina. Nosotr@s pretendemos aprovechar la oportunidad para proponer un debate sobre el sentido de su figura

Se van a cumplir 102 a帽os del nacimiento de John William Cooke [peronista revolucionario, Delegado de Per贸n en los primeros a帽os del golpe de 1955 y colaborador del Che Guevara en Cuba]. Desde algunos espacios, seguramente, se suceder谩n los rituales huecos de siempre. Cooke es excesivo para el peronismo. Otros espacios optar谩n por el silencio. Tal vez no tengan nada que decir o consideren que no vale la pena decir algo. Cooke es inasimilable para buena parte de la izquierda argentina. Nosotr@s pretendemos aprovechar la oportunidad para proponer un debate sobre el sentido de su figura. Una figura clave para el pensamiento pol铆tico argentino y para el pensamiento emancipador de toda Nuestra Am茅rica.

Revoluci贸n, liberaci贸n nacional, imperialismo, colonialismo, latinoamericanismo, son t茅rminos que parecen haber desaparecido del l茅xico pol铆tico contempor谩neo. Una gruesa capa de polvo (formada por la mugre de mil derrotas) los cubre se帽alando su aparente car谩cter de antig眉edad y quienes se atreven a evocarlos seriamente son se帽alados como nost谩lgicos del pasado.

Extra帽a situaci贸n (o no tanto si releemos la historia reciente como una lucha por desterrar esos t茅rminos de la vida pol铆tica nacional) cuando la enunciaci贸n de esas palabras se帽alan situaciones sin resolver en nuestro pa铆s desde el siglo pasado hasta nuestro presente Esos conceptos son con los que nos habla un personaje casi m铆tico de la historia nacional: John William Cooke.

La figura de Cookeest谩 indisolublemente ligada en el imaginario colectivo a la emergencia de la 鈥渋zquierda peronista鈥 y la estrategia insurreccional para la toma del poder en la d茅cada del sesenta. La figura de Cooke es presentada casi de forma rom谩ntica (inevitable situaci贸n frente a los personajes derrotados que dejan la sensaci贸n de algo que debiera haber sido y finalmente no fue) como la voz de la conciencia que le habla al exiliado l铆der acerca de la inevitabilidad de volcar al peronismo a posiciones socialistas y de cambiar la 鈥渃谩rcel de oro鈥 que representaba Espa帽a para Per贸n por la 鈥渇uente revolucionaria鈥 cubana como residencia f铆sica e ideol贸gica de la primera figura del movimiento peronista.

Sin embargo Cooke no empieza su vida pol铆tica cuando decide trasladarse a Cuba y abraza al marxismo como proyecto pol铆tico, ni siquiera hace su aparici贸n como figura importante cuando Per贸n delega en el su representaci贸n y lo nombra heredero pol铆tico en caso de muerte tras la Revoluci贸n Libertadora. Cooke es una figura importante para el peronismo ya desde el primer gobierno de Juan Domingo Per贸n. Con veintis茅is a帽os asume como Diputado Nacional por la Capital Federal como parte del bloque oficialista por la Uni贸n C铆vica Radical Junta Renovadora.

Durante esos a帽os parlamentarios Cooke expondr谩 en el Congreso un pensamiento nacionalista, antiimperialista, antiliberal y revisionista con respecto a la historia nacional, y en esos cuatro ejes de an谩lisis estar谩n las bases de un pensamiento que ir谩 enriqueci茅ndose pero no transform谩ndose tan profundamente como proponen algunos autores. Ciertamente las palabras de Cooke o el foco de su pensamiento difiere cuando comparamos sus expresiones en la C谩mara de Diputados con lo dicho durante la d茅cada del sesenta, pero esos cambios de enfoque no responde tanto a una 鈥渆voluci贸n鈥 de su pensamiento como a un cambio en el contexto particular que a 茅l le toca vivir dentro de la estructura del peronismo y al contexto general del peronismo como movimiento de masas que se ve impedido de llegar el poder por canales institucionales.

Cooke es revolucionario desde el minuto cero de su adscripci贸n al peronismo como movimiento popular de liberaci贸n nacional. Pero solo a condici贸n de redefinir el t茅rmino Revoluci贸n, adapt谩ndolo a la realidad nacional de los pueblos latinoamericanos, que requieren conjugar en un mismo proceso la cuesti贸n nacional con la cuesti贸n social.

Para Cooke la revoluci贸n no era un t茅rmino absoluto que implicaba seguir un mismo camino de desarrollo revolucionario al margen de la realidad hist贸rica de cada pueblo, sino que era una lucha que adquir铆a entidad solo cuando se adaptaba a las necesidades de cada naci贸n. En la Argentina la revoluci贸n implicaba fortalecer al Estado para lograr la independencia econ贸mica, asegurar la soberan铆a pol铆tica y garantizar la justicia social.

La liberaci贸n nacional era la conjugaci贸n de las tres banderas del peronismo en un proyecto pol铆tico que ampliara los m谩rgenes de libertad obtenidos hist贸ricamente hasta el momento. Cooke cre铆a que la Revoluci贸n Peronista ven铆a a actualizar los alcances de la libertad, superando la abstracci贸n individual del liberalismo para desarrollar un concepto igualitario y concreto que sea amparado por la intervenci贸n estatal para superar las desigualdades socioecon贸micas del capitalismo.

Desde su banca de diputado, Cooke defendi贸 la idea de que hab铆a que completar el proceso de liberaci贸n nacional iniciado en 1810, pues cre铆a que la libertad pol铆tica conseguida mediante las luchas de independencia poco significaba frente a la ausencia de libertad econ贸mica que implicaba la adopci贸n del liberalismo como norte ideol贸gico que hab铆a adquirido la clase dirigente nacional.

La Argentina, entonces, era un pa铆s 鈥渟emicolonial鈥 donde las decisiones que afectaban a la totalidad de la comunidad pol铆tica depend铆an de las decisiones econ贸micas tomadas por poderes particulares con sede en Europa y en alianza con la oligarqu铆a terrateniente local.

De esta manera para completar el proceso de liberaci贸n nacional deb铆a enfrentarse un factor externo y uno interno de dominaci贸n. El factor externo estaba representado en el imperialismo y su intervencionismo econ贸mico en los pa铆ses de Latinoam茅rica. El factor interno, era la existencias de oligarqu铆as gobernantes que se hab铆an apropiado del poder p煤blico y lo utilizaban como un poder privado para anteponer sus intereses (vinculados al imperialismo) por sobre el inter茅s p煤blico.

As铆, el problema de la libertad requiere actuar en dos sentidos. El primero, en fortalecer al poder p煤blico para enfrentar a los poderes privados que le disputan su soberan铆a, dicho en otros t茅rminos enfrentar al imperialismo que toma las decisiones importantes desde y para afuera de la comunidad nacional. El segundo, era desplazar a la oligarqu铆a del papel que hist贸ricamente hab铆a cumplido como clase dirigente, remplaz谩ndola por el pueblo como legitimo gobernante. Para Cooke la oligarqu铆a y el imperialismo eran dos caras dela misma moneda, pues su 鈥渟ociedad鈥 ten铆a como objetivo la explotaci贸n del pueblo argentino. Al respecto de esa asociaci贸n dec铆a:

鈥淟a clase dirigente argentina siempre ha sabido cu谩l es su verdadera posici贸n frente al pueblo y por eso, por boca de uno sus prohombres, enunci贸 su famosa frase: 芦hay que educar al soberano禄, y le neg贸 al pueblo la madurez y capacidad para regir sus propios destinos. Es sobre la sangre y el aislamiento del hombre argentino que la oligarqu铆a, a trav茅s de cien a帽os, pudo edificar ese tremendo aparato jur铆dico, econ贸mico y social, como consecuencia del cual nuestro patrimonio fue explotado por una casta de traidores nativos que siempre actuaron como gerentes del imperialismo europeo en Am茅rica.鈥 (Cooke en Duhalde, 2007: 417).

El desarrollo institucional argentino, entonces, no hab铆a partido de las necesidades de la regi贸n sino que era la consecuencia de la adopci贸n de conceptos formados en Europa y pensados para esas realidades (aunque ni siquiera all铆 funcionaban muy bien sol铆a decir Cooke) pero que no serv铆an para promover pol铆ticas liberadoras en un pa铆s semicolonial.

Para Cooke la Revoluci贸n pasaba en gran medida por la superaci贸n de los esquemas mentales promovidos por el Estado olig谩rquico durante la mayor parte de la historia nacional para arribar a un pensamiento nacional que piense los problemas y la realidad de la regi贸n. La revoluci贸n entonces implicaba denunciar al liberalismo como la herramienta de dominaci贸n que el imperialismo y la oligarqu铆a utilizaba para someter al pueblo, para luego generar instituciones que superen el car谩cter abstracto de esa libertad.

Cooke afirmaba que el liberalismo promov铆a una definici贸n de libertad individual y abstracta. En efecto, la libertad negativa (Berl铆n, 1998) consiste en la ausencia de intervenci贸n externa para la acci贸n, siendo los individuos m谩s libres cuanto menos trabas tienen para actuar y decidir su propia conducta. El gran problema es que, usualmente, no existen individuos aislados sino que lo que existe son individuos sociales cuyas vidas est谩n ligadas a 鈥渙tros鈥 individuos. Para el liberalismo, esa situaci贸n social pone trabas a la libertad del individuo desde el inicio y requiere establecer reglas (leyes) de comportamiento que regulen las interacciones sociales. Pero esas leyes son consideradas 鈥渕ales necesarios鈥 que coartan parte de la libertad para instituir una situaci贸n de seguridad en que los individuos puedan interactuar. De este modo las leyes son siempre un freno a la libertad, freno que solo es aceptable en la medida que permita la convivencia. El Estado es considerado, de esta forma, como un peligro para la libertad, pues su capacidad de sancionar leyes y hacerlas cumplir lo pone siempre en el papel de poder desmedido con capacidad para interferir en la vida de los individuos.

Para el liberalismo el Estado debe encogerse a su m铆nima expresi贸n, la necesaria apenas para garantizar el cumplimiento de las leyes que sancionan la libertad individual y garantizar la 鈥渋gualdad鈥 jur铆dica de los ciudadanos. El crecimiento del Estado y la acumulaci贸n de poder son siempre considerados como un avance de la sociedad sobre la libertad individual.

Esta forma de concebir a la libertad y de generar instituciones p煤blicas era para John William Cooke lo que propiciaba la dominaci贸n pol铆tico-econ贸mica del imperialismo sobre lo nacional y la dominaci贸n social de la oligarqu铆a sobre el pueblo.

La liberaci贸n requer铆a aceptar que, en los pa铆ses coloniales, el Estado deb铆a ser un poder popular que act煤e para enfrentar a los poderes privados que interven铆an para perpetuar la dominaci贸n. En otras palabras, subvertir el sentido com煤n acerca de cu谩l es la relaci贸n entre la libertad y el Estado

Esos poderes privados con vocaci贸n de dominaci贸n cobraban entidad en el imperialismo (durante la mayor parte de la etapa en que el peronismo est谩 en el poder es el imperialismo brit谩nico el que preocupaba a Cooke. Su preocupaci贸n por el vecino del norte comenzara a cobrar fuerza en los 煤ltimos a帽os del gobierno de Per贸n, en las campa帽as llevadas a delante desde la revista De Frente por la unidad latinoamericana para enfrentar los bloques de poder de la guerra fr铆a) y su faceta de capital internacional.

Como diputado nacional Cooke present贸 el proyecto de ley de represi贸n de actos de monopolio. En la fundamentaci贸n del proyecto afirmaba que el monopolio comercial era la consecuencia de la econom铆a de libre mercado, pues mediante la competencia lo 煤nico que sucede es que el gran capital subordina y elimina a los peque帽os empresarios. Pero que no era ese el 煤nico problema de los monopolios, sino que en Am茅rica Latina las empresas monop贸licas eran de capital internacional y cumpl铆an un papel determinante en el estancamiento econ贸mico de las naciones, impidiendo el desarrollo.

Para Cooke el imperialismo requer铆a de un mundo colonial que se perpet煤e en ese papel. Por lo tanto, todo intento de salirse del libreto de productor de materias primas y alimentos para iniciar un proceso de desarrollo industrial era contrario a sus intereses. El capital internacional cumpl铆a en las econom铆as nacionales de la regi贸n la funci贸n de asegurar que Latinoam茅rica no inicie el camino de la liberaci贸n econ贸mica. Para hacerlo, adquir铆a un car谩cter monop贸lico y a su poder econ贸mico lo transformaba en poder pol铆tico, compitiendo con el Estado en la toma de decisiones de car谩cter p煤blico.

Durante la mayor parte de la historia nacional, el Estado hab铆a funcionado bajo la l贸gica liberal de reprimirse a s铆 mismo para evitar avanzar sobre la libertad individual. Eso hab铆a generado un poder p煤blico d茅bil con poca capacidad para enfrentar a los poderes econ贸micos que lo presionaban para que al momento de definir pol铆ticas econ贸micas tenga en cuenta sus propios intereses.

Para Cooke la debilidad del Estado sumada al car谩cter monop贸lico del capital redundaba en que esas empresas monop贸licas eran las que dirig铆an el rumbo econ贸mico del pa铆s, convirti茅ndose de hecho en un poder privado con capacidad para tomar decisiones que afectan a toda la comunidad. Las decisiones econ贸micas del pa铆s, con un Estado d茅bil que permite la formaci贸n de monopolios, se toman 鈥渁 puertas cerradas y en reuniones de directorio鈥 dec铆a Cooke, sin consultar a los afectados por esas decisiones. Al respecto del monopolio dec铆a en el congreso:

鈥淓xiste tambi茅n un problema que afecta ya a la soberan铆a del Estado, porque al lado de las autoridades constituidas de acuerdo con las cartas constitucionales se forma el gobierno de los consorcios financieros, de los hombres de la banca, del comercio y de la industria, que por medio de esta vinculaci贸n realizada a espaldas de los intereses populares, llegan incluso a posesionarse del gobierno por los resortes que ponen en juego cuando se trata de la defensa de sus intereses.鈥 (Cooke en Duhalde, 2007: 87).

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La soluci贸n que Cooke propon铆a frente al problema de los monopolios era que cuando una actividad requiera para su funcionamiento adoptar un car谩cter monop贸lico, dicha actividad deb铆a ser ejercida directamente por el Estado, 煤nico interesado en hacerlo desde una posici贸n que persiga el inter茅s general. A帽os despu茅s desde la revista De Frente iniciar谩 una larga campa帽a contra las empresas que ten铆an la concesi贸n del servicio el茅ctrico, reclam谩ndole al gobierno que les quite la concesi贸n (en base al mal servicio y la intenci贸n de cobrar a los consumidores m谩s de lo debido) y cree empresas estatales que presten el servicio en forma directa.

En el pensamiento de Cookeno existen lugares de poder vac铆os. Solo existen dos posibilidades: los lugares de poder son ocupados por un poder p煤blico o por un poder privado. De m谩s est谩 decir cual puede ejercerlo en forma liberadora y cual necesariamente lo har谩 persiguiendo su propio inter茅s.

Que el imperialismo act煤a bajo la m谩scara del capital era una certeza que se corroboraba cuando se analizaba el desarrollo de la deuda externa y la creaci贸n del Banco Central de la naci贸n. Al respecto de ambos temas Cooke cre铆a que era necesario sacudirse de encima el peso de las deudas, que nunca son un factor de liberaci贸n, sino un fortalecimiento de las cadenas que someten el pa铆s al imperialismo y que era necesario nacionalizar el banco Central para que funcione revolucionariamente y permita al Estado planificar una econom铆a para la liberaci贸n.

En 1946 Cooke presentaba los decretos de ley referentes al sistema de r茅gimen bancario y a las organizaciones econ贸micas para que sean ratificados por la C谩mara de Diputados. All铆 planteaba el papel de econom铆a semicolonial que cumple la Argentina en el sistema econ贸mico internacional, sosteniendo que dicho papel hab铆a sido tomado en desmedro de los intereses nacionales. Por lo tanto, el bloque legislativo peronista propon铆a la nacionalizaci贸n del Banco Central.

En defensa de dicho proyecto refer铆a Cooke a la p茅rdida de soberan铆a que habr铆a implicado no aprobarlo, ya que los bancos privados ten铆an participaci贸n en el Banco Central por ser este una instituci贸n mixta, existiendo as铆, por fuera del control p煤blico, una instituci贸n con capacidad de emisi贸n financiera al margen de la planificaci贸n econ贸mica.

De esta forma, Cooke propon铆a que la nacionalizaci贸n del Banco Central fuera acompa帽ada por la nacionalizaci贸n de los dep贸sitos y por el control del cr茅dito por parte del Estado para enfrentar las situaciones de inflaci贸n. Para Cooke la liberaci贸n pasaba por la planificaci贸n econ贸mica y esa planificaci贸n encontraba trabas en el capital internacional. No exist铆an posibilidades de 鈥渃onsensuar鈥 con el imperialismo en esta instancia, o de integrarse al mundo mediante la adopci贸n del liberalismo que propugnaban los pa铆ses centrales. Liberarse era aceptar el car谩cter conflictivo de la pol铆tica y actuar en consecuencia. Ese era el sentido que segu铆a la nacionalizaci贸n de los dep贸sitos y del Banco Central.

Respecto de la deuda externa Cooke afirmaba que era necesario nacionalizarla y desligarla del patr贸n oro para poder planificar la econom铆a desde una posici贸n de autonom铆a. Pero no solo hab铆a que nacionalizarla, sino que el endeudamiento externo deb铆a comenzar a ser encarado desde otra perspectiva. Para Cooke, hasta el peronismo, los pr茅stamos de capital provenientes del exterior solo hab铆an servido a los acreedores, nunca a las naciones latinoamericanas.

El imperialismo hab铆a utilizado el endeudamiento para reducir la capacidad de decisi贸n de los Estados latinoamericanos y aumentar la capacidad de presi贸n que pod铆a ejercer sobre ellos. Al respecto dec铆a Cooke en 1946:

鈥淟a deuda externa ha sido fomentada por los pa铆ses de penetraci贸n imperialista en nuestro continente, porque muchos gobiernos endeudados han sido arcilla en manos de los fuertes consorcios internacionales.

Los d茅ficit de presupuestos han correspondido, desde hace muchos a帽os, al monto de la deuda p煤blica, y cuando los gobiernos han sido complacientes se ha conseguido aumentar el monto de la deuda a veces con el pretexto de dar a los empr茅stitos un destino que nunca se ha llegado a cumplir.鈥(Cooke en Duhalde, 2007: 112).

El endeudamiento era entonces en provecho del imperialismo y no de la liberaci贸n nacional, pues nunca hab铆a servido para promover el desarrollo industrial sino que buscaba perpetuar el car谩cter agr铆cola de la econom铆a nacional.

La alianza entre el imperialismo y la oligarqu铆a terrateniente que se hab铆a apropiado del poder p煤blico hab铆a llevado a la formaci贸n de un pensamiento nacional hegem贸nicamente liberal. La integraci贸n al mundo consist铆a en abrazar el liberalismo (econ贸mico con fuerza, pol铆tico hasta ah铆 nom谩s) como sentido com煤n que regulase las interacciones entre los individuos y las naciones. Desde esta perspectiva las naciones se relacionaban entre si desde una posici贸n de libertad e igualdad, principalmente mediante el comercio.

La relaci贸n entre Argentina y Gran Breta帽a consist铆a en la exportaci贸n de materias primas y alimentos por parte de la Argentina hacia Gran Breta帽a, y en la importaci贸n de productos industriales y de capitales, tanto en la forma de empr茅stitos como en la de inversi贸n directa en las principales columnas del dise帽o econ贸mico nacional.

Esta relaci贸n econ贸mica, aparentemente basada en la 鈥渓ibre concurrencia a los mercados鈥, se convert铆a, para Cooke, en una relaci贸n pol铆tica de subordinaci贸n indirecta, tal como lo expresa en el Presupuesto general de gastos para 1948 o en el proyecto de reforma del art铆culo 26掳 de la Constituci贸n Nacional referente a la navegaci贸n de los r铆os interiores, ya que la Rep煤blica, que hab铆a obtenido su libertad pol铆tica en las guerras de Independencia del siglo XIX, carec铆a a煤n de libertad econ贸mica y de libertad cultural.

Cooke se tomaba en serio la nomenclatura de 鈥淩evoluci贸n Peronista鈥. El car谩cter revolucionario del peronismo lo ve铆a en la vocaci贸n de superaci贸n de la dominaci贸n colonial del imperialismo sobre lo nacional y de la oligarqu铆a sobre el pueblo, para redefinir a la libertad desde una 贸ptica igualitaria. Esa doble liberaci贸n (nacional y social) era posible generando un pensamiento propio que supere el papel hegem贸nico del liberalismo en la definici贸n de instituciones estatales.

Para eso era necesario apelar al pueblo, al que Cooke consideraba guardi谩n de los 鈥渧alores morales nacionales鈥 formados hist贸ricamente y en contacto con la tierra. Esos valores eran despreciados por la oligarqu铆a como s铆mbolo de la barbarie a la que hab铆a que civilizar. Pero m谩s importante a煤n, para Cooke esos valores morales no pod铆an ser comprendidos desde el liberalismo, pues no pon铆an al individuo por encima de la comunidad y defin铆a a la igualdad como un valor real y material.

De cierta forma, la distinci贸n entre el pueblo y la oligarqu铆a que est谩 presente en el pensamiento de Cooke nos remite a aquella que expresaba Maquiavelo en el siglo XV. El pensador florentino aseguraba que las sociedades estaban divididas en dos polos opuestos: los Grandi y el Popolo.

Los grandes eran impulsados por la voluntad de dominar. El pueblo, en cambio, quer铆a no ser dominado. Este mismo razonamiento es el que orienta el pensamiento de Cooke. Para 茅l, la hegemon铆a de la oligarqu铆a hab铆a generado una forma estatal que tend铆a a la dominaci贸n social en detrimento de la liberaci贸n. Remplazando a la oligarqu铆a por el pueblo en el manejo de la cosa p煤blica, se instaurar铆a una forma estatal diferente, orientada por la pulsi贸n de no ser dominado, remplazando a lo que defin铆a como el Estado Gendarme por el Estado social.

La forma de transformar al Estado era tendiendo puentes entre los valores morales que habitan en el pueblo y la generaci贸n de instituciones. En el proyecto de reforma Constitucional que presenta en 1948 propone una serie de reformas pol铆ticas que tend铆an a acortar las distancias entre el pueblo y los representantes, proponiendo la elecci贸n directa (hasta entonces se realizaba mediante Colegio Electoral), la reducci贸n de los mandatos legislativos (eran de nueve a帽os y Cooke afirmaba que pod铆an ser un factor conservador, contrario para el desarrollo de la revoluci贸n) y la reelecci贸n presidencial.Estas reformas, afirmaba desde su papel de diputado, permitir铆an la emergencia peri贸dica de gobiernos populares que muevan al Estado en un sentido liberador.

Es que para Cooke la liberaci贸n siempre pasa por el Estado, en cuanto considera a este el poder p煤blico de la comunidad pol铆tica y a la libertad como una situaci贸n pol铆tica, econ贸mica y social que se ve en peligro en la esfera del 谩mbito privado de la vida. Para Cooke, no es el Estado (tal como lo plantea el liberalismo) el peligro para la libertad (al menos no a priori) sino que el peligro para la libertad esta en las relaciones privadas entre individuos 鈥渓ibres e iguales鈥, formalmente, pero sometidos y desiguales en los hechos por que esas relaciones se dan en situaciones de poder desparejas.

La revoluci贸n en los pa铆ses de Am茅rica Latina estaba, entonces, en restituir el poder p煤blico, que estaba tomado por las oligarqu铆as, al pueblo y fortalecerlo para enfrentar al imperialismo que buscaba condenarlo a un papel de sat茅lite de sus propias econom铆as nacionales. La revoluci贸n y la liberaci贸n no son contra el Estado en general, sino contra cierta forma estatal a la que podemos denominar liberal, burguesa u olig谩rquica.

Ciertamente las palabras que utiliza un pensador revolucionario cambia seg煤n el lugar que ocupe en la estructura de la revoluci贸n en la que esta enrolado, as铆 como tambi茅n en el momento que esa revoluci贸n est谩 atravesando. Desde su papel de diputado nacional Cooke afirmaba:

鈥淟leg贸 la revoluci贸n, y el pueblo fue nuevamente interpretado. La revoluci贸n inici贸 la supresi贸n de todo lo antinacional, liquid贸 malas deudas, cancel贸 contratos humillantes y onerosos, retom贸 lo que leg铆timamente la pertenec铆a al pa铆s e inici贸 su r茅gimen con el capital permanente de la Naci贸n: pueblo y trabajo.

Del Estado prescindente en materia econ贸mica, del cl谩sico Estado gendarme, sumiso con el amo, duro con el d茅bil, se ha pasado, por imperio de los hechos y de las circunstancias, a un Estado planificador y equilibrador de todas las actividades.

De un Estado insensible al 鈥渄ebe鈥 y al 鈥渉aber鈥 de las transacciones internacionales en materia de productos y de moneda, la necesidad de salvaguardar la riqueza y el porvenir del pa铆s ha impuesto un Estado comprador y vendedor 煤nico de sus productos y sus divisas, ante el extranjero.

De un Estado que no ten铆a intervenci贸n, en materia de trabajo y de salarios, de acuerdo con las supuestas leyes de la oferta y la demanda, se ha llegado a un Estado de justicia social, que vela por el bienestar y la seguridad efectiva y real de todos los habitantes.

De un Estado manejado por cen谩culos de notables y camarillas 谩ulicas, se ha llegado a un Estado donde el pueblo, despu茅s de estar fuera del conocimiento y de la cosa p煤blica, manifiesta, reci茅n ahora, su voluntad lib茅rrima en limpios comicios.

Y todo ello, bajo el imperio del actual texto constitucional. No se hizo una revoluci贸n contra la Constituci贸n, sino dentro de ella, buscando interpretarla lealmente en lo mucho que tiene de democr谩tico, de popular, de justiciero.鈥 (Cooke en Duhalde, 2007: 197).

Creo (aunque admito que es discutible) que la definici贸n de Cooke acerca del car谩cter liberador del Estado no cambia a lo largo de toda su vida. Cambia, quiz谩s, el modo en que ese Estado se define a s铆 mismo y se organiza, pero siempre el poder p煤blico es factor de liberaci贸n que puede enfrentar a los poderes particulares con la fuerza del pueblo y no de individuos dispersos que son libres de ser dominados.

Pensar en t茅rminos revolucionarios en el siglo XXI requerir谩 superar las experiencias traum谩ticas de fines del siglo pasado, donde el Estado claramente se convirti贸 en factor de represi贸n y terror social adoctrinador. Hay que mantener una 鈥渟aludable desconfianza鈥 hacia el poder de los gobiernos que manejan el Estado, pero no olvidar que donde el Estado no est谩 para garantizar derechos e igualdad est谩n los poderes privados que se apropian de esos derechos y promueven la desigualdad.

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Bibliograf铆a

Maquiavelo, Nicol谩s (2003), Discursos sobre la primera d茅cada de Tito Livio, Alianza Editorial, Madrid.

Berlin, Isaiah (1998) Cuatro ensayos sobre la libertad. Alianza editorial, Madrid.

Cooke, John William (2007) Obras Completas (ed.: Eduardo L. Duhalde), Tomo I, Colihue, Buenos Aires.

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Fuente: Lahaine.org