November 30, 2020
De parte de SAS Madrid
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Ahora es el coronavirus, pero desde hace a帽os otra epidemia acecha a las sociedades occidentales: la depresi贸n. De acuerdo con los datos de la Organizaci贸n Mundial de la Salud, dentro de 10 a帽os la depresi贸n ser谩 una de las enfermedades m谩s comunes. En la actualidad, se calcula que m谩s de 400 millones de personas en el mundo padecen trastornos relacionados con la ansiedad y en los 煤ltimos 25 a帽os se ha multiplicado por cuatro la producci贸n y el consumo de antidepresivos.

La fil贸sofa holandesa Joke J. Hermsen lleva toda una vida investigando en qu茅 momento las sociedades occidentales decidieron transformar el sentimiento de melancol铆a que, seg煤n ella, siempre nos acompa帽a, en una verdadera epidemia de depresi贸n. 鈥淭odo empez贸 hace 100 a帽os con Sigmund Freud. 脡l fue el primero que utiliz贸 la palabra depresi贸n. En sus libros cada vez escribi贸 menos sobre el concepto de melancol铆a y se centr贸 m谩s en el concepto de depresi贸n鈥, afirma.

En su 煤ltimo libro 鈥楲a melancol铆a en tiempos de incertidumbre鈥 analiza de manera pormenorizada ese sentimiento que nos genera una mezcla de inquietud, miedo, nostalgia del pasado, inseguridad鈥 pero que, en cualquier caso, tenemos por el hecho de ser conscientes del paso del tiempo y de que todo tiene un principio y un final, incluso nosotros mismos. Defiende que, a lo largo del siglo XX, el paradigma cient铆fico dominante ha reducido todo lo relacionado con el tratamiento de esta enfermedad a criterios neurobiol贸gicos y que ha sustituido progresivamente el t茅rmino 鈥渕elancol铆a鈥 por el de 鈥渄epresi贸n鈥. 驴El resultado? En Holanda, el pa铆s de nacimiento de la Hermsen, se prescribieron antidepresivos a m谩s de un mill贸n de personas en el a帽o 2014, el 7,5% de la poblaci贸n. Exactamente el mismo porcentaje de espa帽oles que toman una dosis diaria de estos f谩rmacos: 鈥淟a depresi贸n no es solo una cuesti贸n m茅dica. Todo el 谩mbito de la melancol铆a se ha convertido en una enfermedad. La sociedad occidental es una sociedad neoliberal que no recompensa los valores sociales o el pensamiento reflexivo o cosas que no tienen inter茅s desde un punto de vista econ贸mico鈥.

Durante d茅cadas, relata la fil贸sofa en el ensayo, la industria farmac茅utica ha invertido ingentes cantidades de dinero en influir para que se prescriban medicamentos antidepresivos con mayor facilidad y ahora, cuando comprobamos que los resultados distan mucho de los esperados 鈥渢enemos una poblaci贸n enganchada a las pastillas y a una industria que no quiere saber nada del tema鈥. Para Hermsen, muchas de las depresiones diagnosticadas no son m谩s que sentimientos de melancol铆a pasados por el filtro de un sistema capitalista que durante a帽os ha presionado a las instituciones que vertebran la sociedad: la sanidad y la educaci贸n. 鈥淓n esta sociedad hipercapitalizada no hay espacio para el duelo ni para la tristeza. Si nuestro jefe no nos da los suficientes d铆as para llorar la muerte de nuestra pareja, nuestro familiar o nuestro amigo, no podremos procesar el duelo. Y, sino lo procesamos, no aceptamos la p茅rdida que hemos sufrido y entonces es cuando terminaremos desarrollando una depresi贸n鈥, reflexiona. Sostiene que necesitamos dotar de un enfoque m谩s humanista al tratamiento de la enfermedad de la depresi贸n.

En un mundo en el que se premia m谩s a la persona que act煤a de manera r谩pida que a la que hace un an谩lisis pausado y meditado, en un momento hist贸rico en el que prevalece lo medible y lo cuantificable por encima de la imaginaci贸n, resulta complicado encontrar el silencio y pensar. 鈥淟a sociedad capitalista exige mucho a la gente. De hecho, nos ense帽an a ver al pr贸jimo no como un amigo, un compa帽ero o un vecino, sino como un rival, como un competidor, como alguien a quien tenemos que ganar鈥, razona.

Es precisamente en los valores que fomenta el actual sistema econ贸mico, como la competici贸n o el individualismo, y en la soledad no buscada donde Hermsen sit煤a el comienzo de los males en las sociedades occidentales: 鈥淟a p茅rdida de la vida comunitaria es uno de los motivos que ha propiciado la llegada de una epidemia de depresi贸n鈥. Reivindica la necesidad de pararse a pensar en medio de la vor谩gine fren茅tica de un mundo en el que muchas personas necesitan tener dos o tres trabajos para llegar a fin de mes y en el que 鈥渓a espera es una forma de protesta moderna y la b煤squeda del silencio una necesidad鈥.

La sensaci贸n continua de que nos falta tiempo, de que 鈥渆l tiempo es oro鈥 y de que vivimos bajo la dictadura del reloj no hace sino acrecentar el estr茅s y el miedo. Un miedo que genera grandes beneficios econ贸micos y sirve de herramienta pol铆tica para populismos que tambi茅n acrecientan la ansiedad y el cansancio social y que sacan provecho del desarraigo colectivo. 鈥淗ay mucha gente en los pa铆ses occidentales que se sienten dejados de lado, que sienten que nadie los escucha. Y, si la gente piensa que las autoridades pol铆ticas no los ven y no los escuchan, puede facilitar la entrada de l铆deres totalitarios鈥, manifiesta.

Hannah Arendt, tras la derrota nazi en la II Guerra Mundial, afirm贸 que ten铆amos que seguir alerta para impedir que 鈥渓as malas hierbas de la tiran铆a, el despotismo y la demagogia volvieran a echar ra铆ces鈥, pero la realidad es que hay mucha gente que prefiere abrazar una mentira consistente a una verdad compleja. Para Hermsen, 鈥渢enemos que empezar a crear nuevas comunidades y averiguar qu茅 es lo que nos une y nos conecta (鈥) la vida humana no gira entorno a conseguir m谩s dinero porque eso no nos satisfar谩. Lo que queremos es que nos quieran, conectar con el pr贸jimo y ser capaces de contar historias mediante la m煤sica o mediante la literatura鈥 eso es lo verdaderamente importante y es lo que el capitalismo no nos ha ense帽ado鈥, concluye.

Enlace relacionado CadenaSer.com (29/11/2020).




Fuente: Sasmadrid.org