November 7, 2021
De parte de Amor Y Rabia
1,702 puntos de vista


por Elvis Guevara

A mediados de los 60s, California era el epicentro de la Contracultura Hippie, una fuente centrífuga del viejo ideario de la Norteamérica Convencional. De aquellos grupúsculos religiosos o místicos, sobresalía El Templo del Pueblo, una utópica comunidad agraria en Ukiah, cerca de San Francisco. Su fundador, el carismático predicador Jim Jones, militante de un comunismo estalinista desde Indiana, habiendo sido su padre miembro del KKK. Cohesionado y atrayente, el Templo proponía una pacífica y multiracial misión, armoniosa y devota, refugio del pobre desclasado. Cientos de seguidores (la mayoría afroamericanos) vivían y trabajaban en el campo, y otros tantos extendían la buena nueva por toda California.

Local en San Francisco del El Templo del Pueblo, la iglesia de Jim Jones

Las malas lenguas aseguraban que Jones practicaba abusos físicos, lavado de cerebro y rituales mesiánicos, cuya disidencia se pagaba con la muerte.

Con todas las cuentas económicas de los miembros transferidas al líder (muchos eran jubilados con pensiones estatales), éste pudo comprar una extensión de tierra en la antigua colonia británica de la Guyana, en la costa Atlántica, entre Brasil y Venezuela… a donde trasladó al total de la secta, huyendo de una supuesta investigación de la hacienda californiana por evasión de impuestos, en 1977… y fundó una colonia bautizada como Jamestown.

Entrada a Jamestown

Pero, los rumores de asesinatos de miembros arrepentidos de la secta, más los rutinarios abusos físicos llegaron a los familiares de los residentes en San Francisco, la matriz original. Un congresista demócrata por dicha localidad, Leo Ryan, decidió investigar en persona. Acompañado de un grupo de periodistas, llegó a Guyana el 14 de noviembre de 1978, y visitó Jonestown con el delegado local de la embajada de EEUU, Richard Dwyer. Fue un completo fracaso, con la guardia de corps de Jones restringiendo zonas a visitar, imposibilitando el diálogo directo con el congresista por los miembros de la secta, aunque muchos de ellos le rogaron que les llevara con él, de vuelta a EEUU.

El congresista Leo Ryan

No se sabe muy bien como, los secuaces armados del Templo del Pueblo emboscaron a las pocas familias que pretendían huir junto a Ryan y los periodistas, entablándose un tiroteo al pie de pista de las dos avionetas, resultando muertos el congresista y 4 personas más, y heridos otros tantos.

Mientras, en el campo de concentración idílico, el Pastor graba uno de tantos sermones en cinta cassette, afirmando que todo está acabado, con el congresista Ryan muerto, y que la represalia será terrible.

Fotografía en el aeropuerto, al pie del avión del senador Ryan, en el que se puede ver como la guardia de corps de Jones dispara a su comitiva

Jones ofrece a todos sus seguidores un trago de refresco de naranja Kool-Aid mezclado con cianuro… o sufrir un fusilamiento masivo de su guardia de corps.

De hecho, no queda claro di Jones se suicidó de un tiro en la cabeza o fue disparado por uno de sus hombres. Son conocidas las fotografías importantes de los centenares de cuerpos, yaciendo sobre el suelo, pareciendo dormir, apilados uno tras otro: 913 víctimas, la mayoría mujeres negras y sus 276 hijos.

La masacre de Jamestown

El Comité de investigación federal, creado al efecto (HFAC), concluyó, un año más tarde, que la masacre fue resultado de la “extrema paranoia” de Jones. En un detallado informe de 782 páginas, se califica el luctuoso incidente como de suicidio de masas… y de ahí al inconsciente colectivo mediático. Como el libro La masacre de Guyana, editado en España por Bruguera (enero 1979) por Charles A. Krause (Washington Post), y diversos artículos en las revistas Time, Newsweek y Rolling Stone… aparte de dos adaptaciones al cine: Guyana Tragedy (1979 con Stuart Whitman de Predicador Loco) y la más reciente Guyana – The Jim Jones Story (1980, con el protagonismo de Powers Boothe, el de “La selva esmeralda”).

300, 400, 775 muertos

¿Demasiados muertos?

El New York Times y The Baltimore Sun dieron la cifra inicial de 400 muertos en la Tragedia de Jonestown, mientras que 700 personas habrían huido por la selva circundante. ¡A la semana, nueva cifra! Eran 900 los asesinaos, sugiriendo que los cientos de personas que huyeron también fueron asesinadas. Periódicos locales (“Guyanese Daily Mirror“) informaron que cientos de tropas de Guyana, con apoyo de especialistas de EEUU (Boinas Verdes) y UK (Batallón Black Watch) estaban de maniobras por la jungla en aquella época. ¿Haciendo exactamente, qué? Eso fue lo que les pasó a los acólitos del Templo que huyeron del envenenamiento masivo, que murieron de todas, todas formas?

Larry Layton siendo detenido en la Guayana por participar en el asesinato de Ryan

Otra cosa curiosa, la pistola que acabó con la vida de Jim Jones fue encontrada a… 200 pies (casi 60 metros) del cadaver (eso se llama tener retroceso de arma al disparar), y, como puede comprobarse por multitud de registros (y morbosos) gráficos, el resto de los cadáveres yacen unos al lado de los otros, de cara al suelo, en hileras ordenadas (ni rastro de la rigidez propia del envenenamiento por cianuro, ni posturas tensas, descompuestas…). El forense encargado, el doctor Leslie Mootoo dijo en su informe judicial, que encontró picaduras de inyecciones en muchas, muchas víctimas. El ejército de USA no encargó autopsia alguna, la causa de la muerte estaba clara (envenenamiento por cianuro). Los cuerpos fueron dejados pudrirse al aire libre, sin identificación alguna; luego se trasladaron a una base militar USA donde se embalsamaron o fueron directamente al crematorio.

Conexión CIA

Muchas opiniones han circulado sobre el Templo del pueblo. Como una tapadera para un siniestro ejercicio de lavado de cerebro colectivo a cargo de la Agencia de Seguridad USA. Todo estaba monitorizado desde Langley, Virginia: Guyana era un campo de la CIA; el embajador local, que escapó milagrosamente del tiroteo en el aeropuerto, Dwyer, un agente de la Estación local (CIA). La ex-miembro y contable de la secta, también superviviente, Teresa Buford, era la hija de un comandante naval y espía EEUU, y apoya el lavado de cerebro que se usaba en la secta. Otro ex-miembro, Larry Layton, era hijo de un investigador químico militar del area de armas biológicas.

Con el paso del tiempo se ha sabido que Richard Dwyer, representante de la embajada de EEUU en la Guayana que llevó a Ryan al aeropuerto y sobrevivió al tiroteo, era también agente de la CIA

La conexión con el programa MK-ULTRA (presuntamente clausurado en 1973) resulta más que evidente. Jim Jones siempre fue un agente de la CIA encubierto, instruido en Brasil a través de la secta cristiana World Vision (la misma en la que militó el asesino de Lennon, Mark David Chapman).La causa final del traslado a la Guyana fue evitar las miradas indiscretas del departamento del tesoro EEUU. La megalomanía de Jones arruinó el proyecto encubierto, y se cerró de la peor manera: asesinando a todos los testigos. La maqueta de un lavado de cerebro, y posterior eliminación de las minorías raciales molestas?

La familia del senador Ryan nunca estuvo conforme con los resultados d ela investigación oficial

Otros investigadores (Robert Sterling, Michael Meyers) van más allá: el montaje de la secta no solo se proyectó, sino que el control real del día a día corría a cargo de la propia CIA. El congresista Ryan fue asesinado para matar dos pájaros de un tiro, ya que había descubierto el montaje y amenazó con hacerlo público, al igual que muchas otras operaciones encubiertas al margen de la fiscalización del parlamento. (Curiosamente, la Secta de la Cienciología, en una de sus publicaciones, argumentó dicha tesis).

El órgano de expresión de los Black Panthers informando sobre el escándalo de Jim Jones: por un lado, aprovechan la igualdad de blancos y negros practicada por la secta para equipararla con la muerte, y por otro lado relacionan a Jones con la CIA (The Black Panther, Vol XVIII, Nr. 26)

¿La conexión soviética?

Hay quien argumenta que Jim Jones, un declarado comunista ortodoxo (Stalin) tenía contacto directo con la URSS, a través de la embajada de Guyana, con conexiones cubanas. Y que todo fue un pulso entre Israel y la URSS (hay quien sitúa la organización del campo como un Kibbutz, y que Jones era un judío encubierto). O, ya puestos, una estrategia de la tensión de la ultraderecha utilizando, una vez más, la pantalla títere del Maoísmo.

La conexión californiana / el Partido Demócrata de California

Al poco del luctuoso hecho, The Washington Post estableció a conexión local con actos políticos del Partido Demócrata en California (recordemos, el presidente contemporáneo, Jimmy Carter y su cristiano renacido). Veinte mil seguidores de Jones en California, bien pudieron inclinar la balanza en las elección del político demócrata George Moscone, para la alcaldía de San Francisco, en 1975. Un fraude encubierto de 26 millones en propiedades e hipotecas liquidadas del entorno de la secta, que bien pudieron tener destino en financiación de la campaña electora al margen de Hacienda.

Harvey Milk, concejal demócrata de San Francisco y activista gay, junto a Jim Jones

El 27 de noviembre de 1978, el alcalde George Moscone y el concejal, activista gay, Harvey Milk fueron asesinados (menos de 2 semanas del asesinato colectivo en Guyana) por un concejal recién dimitido, Dan White (a 10 meses de tomar posesión del cargo, aduciendo lo eximio del salario público), y del que no se permitió reincorporarse a sus tareas en pro de un substituto en linea con la diversidad étnica de San Francisco (¿se estaba fabricando una coartada mediática para cerrar un misterioso plan B de escape?).

19 de febrero de 1978: Carta de Harvey Milk al presidente demócrata de EEUU, Jimmy Carter, defendiendo a Jim Jones

White, un ex-marine, veterano de Vietnam, y de la policía, y también condecorado bombero de la ciudad (All American Boy). Un católico que fue finalmente condenado a 7 años por homicidio involuntario (alegó depresión). Solo cumpliría 5 años de condena en L.A. Liberado el 6 de enero de 1984, cerrado el expediente un año y medio más tarde, el 21 de octubre de 1985. Dan White se suicidó por inhalar monóxido de carbono en el garaje de su casa. El editor de USA Today, Jeff Schnepper, argumenta que el católico White nunca cometería suicidio, y que su muerte nunca se investigó, siendo enterrado con honores militares.

Jim Jones (en el medio) con el alcalde de San Francisco y el vicegobernador de California en 1977

Cientos de hojas documentadas del informe del HFAC nunca han sido desclasificadas ante la opinión pública. La versión oficial sigue siendo la de suicidio colectivo (pese a que 412 de los cadáveres nunca han sido reclamados por pariente alguno). Se han erigido placas conmemorativas tanto en Guyana, como en el cementerio de Oakland, EEUU, con los nombres de 918 personas grabadas (incluyendo el diabólico pastor Jim Jones, como poner a Hitler entre las víctimas del Holocausto.

Carta manuscrita enviada a Jim Jones por Rosalynn Carter, la esposa del presidente de EEUU Jimmy Carter, el 12 de abril de 1977

Las instalaciones de Jonestown fueron reconvertidas para uso y disfrute de otra secta religiosa, World Vision (la pela es la pela, que dirían en Langley, Virginia).

ANEXO: Jim Jones

Desde joven, el estadounidense James Jones (1931-1978) quiso ser pastor metodista, fundando su propia iglesia a los 18 años, y más tarde, unirse al Partido Comunista de EE.UU. en 1951. Dotado de un gran carisma y un poder de convicción fuera de lo común, su ecléctica doctrina mezclaba fundamentalismo bíblico y férreo leninismo. En 1955, a los 24 años, fundó en Indianápolis su congregación afiliada al movimiento pentecostal, el Templo del Pueblo, a la vez que dirigía obras de beneficencia en favor de drogadictos, personas sin hogar, y apoyaba el movimiento antisegregacionista por los derechos civiles.

La primera iglesia de Jim Jones, fundada en 1955 en Indianapolis

Una secta que exigía obediencia ciega al líder (“reencarnación de Jesús, Lenin, Akenatón, Buda y el Divino Padre”). Su rostro pentagonal, con los pómulos marcados, se asociaba a las étnias descalzadas de los pieles rojas (era falso), siendo los negros desplazados del sistema el grupo mayoritario de su composición.

Jim Jones en el anuario de 1949 de la escuela de secundaria de Richmond

En 1965 se establecieron en la comunidad agraria de Ukiah, California, en plan comuna agraria cerrada y antártica. Para captar más adeptos, en 1972 se establecieron en San Francisco. Ganando Jones fama por sus “curaciones por la fé”, y la inquebrantable disciplina comunista de sus filas. Las crecientes denuncias en la prensa sobre la explotación laboral de sus seguidores (ya 3000), las palizas disciplinarias. En junio de 1977, Jones compró al gobierno izquierdista de la Guyana una grana de 12 km2 al noreste del país sudamericano. En principio de gestión autoabastecida, los fieles cuidaban de niños y mayores. Pero el paraíso comunista escondía otros aspectos idílicos. La condición de los 900 miembros para ingresar en el templo del Pueblo era transferir todas las posesiones materiales al pastor Jones. Los miembros con problemas disciplinarios eran encerrados en una caja de madera de 2,5 m x 1 m. Los que intentaban huir, eran sedados con drogas. A los niños no se les permitía ver a sus padres, salvo un rato por la noche, y sólo podían llamar “papá” a Jones. Los que se portaban mal eran arrojados a un foso. La guardia personal, armada, estaba encargada de mantener el orden. 




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com