January 18, 2021
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Los falangistas pasearon a su marido y ella, maestra socialista como 茅l, fue condenada por un delito de rebeli贸n militar. Gracias a su ingenio y a la ayuda de un m茅dico, logr贸 salvar su vida y relatar con crudeza la represi贸n franquista.

publico.es / Henrique Mari帽o / 16/01/2021

Pasearon a su marido y a ella la condenaron a la pena capital, aunque Josefa Garc铆a Segret se las ingeni贸 para librarse de la muerte. Ambos eran maestros y socialistas, dianas y v铆ctimas de la represi贸n. El pacense Hip贸lito Gallego Camarero fue ejecutado tras una saca de la c谩rcel de Tui, el pueblo donde hab铆a nacido su mujer. Daba clases en la aldea de Forcadela (Tomi帽o) y era un destacado agrarista, pero el golpe de 1936 lo llev贸 a encabezar la resistencia armada en la comarca pontevedresa del Baixo Mi帽o.

Pronto no le qued贸 otra escapatoria que echarse al monte, si bien al poco fue detenido y torturado, antesala de la ejecuci贸n por parte de los falangistas, quienes abandonaron su cuerpo en Mondariz. Aquel 4 de octubre Josefa estaba presa en Tui, encerrada desde agosto en una 鈥減ocilga maloliente鈥 donde, a falta de colch贸n, dorm铆a sobre hojas de ma铆z. Le esperaba el mismo destino, aunque su muerte fue anunciada por v铆a judicial: el 8 enero de 1937 un consejo de guerra la condena en Vigo por un delito de rebeli贸n militar.

Sin embargo, quince d铆as despu茅s ve conmutada la pena capital por la cadena perpetua gracias a una artima帽a que nunca podr铆a haberle salido m谩s cara que la muerte: finge estar embarazada para evitar la ejecuci贸n o, en el peor de los casos, para prolongar su fecha de caducidad impresa en la sentencia. 鈥淨uien diagnostic贸 el embarazo fue el doctor Dar铆o 脕lvarez Bl谩zquez, jug谩ndose la vida, no solo por la deliberada falsedad del diagn贸stico sino por pertenecer a una familia perseguida鈥, escribe Xes煤s Alonso Montero en Cartas de republicanos galegos condenados a morte (1936-1948), publicado por Xerais.

De hecho, su padre, el m茅dico Dar铆o 脕lvarez Limeses, hab铆a sido fusilado por ser militante de Izquierda Republicana y hacerle frente a los rebeldes. Tambi茅n caer铆a su primo pol铆tico Alexandre B贸veda, motor del Partido Galeguista. No obstante, 茅l no dud贸 en arriesgar su pellejo para proteger el de Josefa. 鈥淎cud铆 a la c谩rcel y la buena se帽ora me dijo que no estaba embarazada al tiempo que me ped铆a que le salvase la vida, porque pronto triunfar铆a la causa republicana y saldr铆a en libertad, con lo que yo no correr铆a riesgo鈥, recordaba en Historias de la retaguardia nacionalista, publicado en la revista Historia y vida en 1975.

鈥淣o tuve fuerzas para desenga帽arla de sus ilusiones 鈥攍os de fuera, como m谩s informados, no ten铆amos el mismo optimismo que los de dentro鈥 y menos para negarme a su desesperado ruego y emit铆 un informe diciendo que exist铆an ciertos signos de gravidez que tendr铆an que confirmarse en semanas sucesivas鈥, escrib铆a el doctor, quien en realidad era el segundo especialista que le echaba un cabo a Josefa Garc铆a Segret. Antes la hab铆a examinado un m茅dico forense, pero la maestra le hab铆a confesado que el embarazo era simulado y, tras un equ铆voco informe que no pas贸 por el cedazo del juez militar, le pidi贸 que recomendase a 脕lvarez Bl谩zquez 鈥渃omo m谩s experto en cuestiones tocol贸gicas鈥.

Josefa inflaba su vientre con toallas mientras aguardaba la victoria del Ej茅rcito Republicano, que para ella 鈥渆ra cosa de d铆as鈥, aunque el m茅dico, temeroso de que el juez a quien rend铆a cuentas descubriese el enga帽o, le pidi贸 que abortara lo antes posible. Una madrugada, el responsable de la prisi贸n lo llam贸 para que la asistiera. 鈥淟a hemorragia menstrual de la propia penada y la de su compa帽era de celda, cuidadosamente guardadas, ensangrent贸 un envoltorio que yo califiqu茅 de feto inviable鈥.

Ella hab铆a visto conmutada la pena capital por la cadena perpetua y 茅l, al fin, pod铆a respirar tranquilo, pues el jefe de la c谩rcel mand贸 enterrar aquella caja de cart贸n sin comprobar qu茅 hab铆a en su interior. Sin embargo, Josefa le advierte en junio de 1937 de que una compa帽era de celda podr铆a delatarla. 鈥淧udiera ser que el secreto que hasta ahora me salv贸 la vida fuese conocido de alguna persona que deseara ver correr mi sangre鈥, anuncia la maestra en la 煤nica misiva escrita por una mujer recopilada por Xes煤s Alonso Montero en Cartas de republicanos galegos condenados a morte (1936-1948).

El ensayista y fil贸logo subraya su optimismo y el convencimiento de que Franco no ganar谩 la guerra civil, como se refleja en la correspondencia: 鈥淧or si caigo antes de que llegue el momento de la liberaci贸n, agradecida le env铆a la consideraci贸n m谩s distinguida Josefa Garc铆a Segret del Gallego. Tenga la bondad de quemar la presente鈥. No obstante, alberga el temor de que la reclusa se chive y ella sea condenada de nuevo a muerte, aunque le deja claro al m茅dico que si es descubierta no lo comprometer谩.

脕lvarez Bl谩zquez comentaba en su art铆culo que Josefa lo visit贸 cada a帽o durante largo tiempo. Eso fue posible porque en 1944 le conmutaron la cadena perpetua 鈥攓ue se extingu铆a a los treinta a帽os鈥 por una pena de seis a帽os y un d铆a, que ya hab铆a cumplido con creces, por lo que le concedieron la libertad provisional el 21 de marzo. Entonces pod铆a describir a la perfecci贸n las c谩rceles de Tui, Saturrar谩n y Palma de Mallorca. Sobre todo la guipuzcoana, donde ser铆a ingresada por segunda vez como medida de castigo despu茅s de que le interceptasen a una compa帽era unos partes de guerra.

Josefa Garc铆a Segret y su marido, Hip贸lito Gallego Camarero, represaliados por el franquismo.

Ella no tuvo nada que ver, como tampoco hab铆a hecho nada malo antes de ser condenada, pero fue igualmente represaliada. Le prohibieron escribir cartas, recibir visitas y la amenazaron con trasladarla a la prisi贸n de Burgos, aunque finalmente recalar铆a de nuevo en Saturrar谩n, donde tambi茅n fue recluida la ilustrada antifascista Urania Mella. Las penalidades, el acoso y las agresiones sexuales que all铆 sufrieron las presas a manos de las monjas, a quienes describe como 鈥渃arceleras del dolor鈥, fueron reflejadas en el libro Abajo las dictaduras, que autoedit贸 en 1982.

鈥淪ujetas a una disciplina f茅rrea, tan f茅rrea en Saturrar谩n, cuya superiora, sor Mar铆a Aranzazu 鈥攃onocida entre nosotras por la Pantera Blanca鈥, s贸lo satisfac铆a sus entra帽as con castigos glaciales; la m谩s ligera ondulaci贸n en la disciplina acarreaba un castigo, que pod铆a llamarse ejemplar. Hab铆a que ce帽irse, pues, a la disciplina si no se quer铆a ir a parar a los s贸tanos, lugar de tortura e inundados por el r铆o, siempre que la crueldad lo requer铆a鈥, escrib铆a Josefa en una obra que 鈥渢ambi茅n es una formaci贸n para los j贸venes que no conocen las guerras ni sus horrores鈥.

Dedicado 鈥渁 mi esposo, a mi padre y a todos aquellos que han luchado por la libertad鈥, en una nota aclaratoria aconseja vivamente que 鈥渓ean las narraciones ver铆dicas para que las juzguen como el peor mal que cae sobre la humanidad, cuando alguien por ambici贸n desata una guerra y con ella quiz谩鈥 una conflagraci贸n mundial鈥. Y da entrada a unas p谩ginas que ilustran con crudeza la represi贸n franquista con un 鈥淰ivamos en paz y apartemos los mal entendidos鈥. Fallecida en 1986, una calle la recuerda hoy en Santiago de Compostela.

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Fotograf铆a destacada: Josefa Garc铆a Segret, maestra socialista represaliada por el franquismo.

Fuente:https://www.publico.es/politica/josefa-presa-republicana-pena-muerte-embarazo-franquismo.html?utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_campaign=web




Fuente: Memoriahistorica.org.es