January 23, 2021
De parte de La Haine
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La dimensi贸n de la crisis que parece corroer a EEUU qued贸 expuesta en tres mi茅rcoles consecutivos de enero. El d铆a 6, una movilizaci贸n convocada por el presidente Donald Trump tom贸 el Capitolio, el 13 fue aprobado el segundo impeachment contra Trump en la c谩mara de Representantes, y el 20 ocurri贸 la toma de posesi贸n del presidente Joe Biden y la vicepresidenta Kamala Harris con un despliegue de 25 mil efectivos en la ciudad de Washington.

El pa铆s atraviesa una superposici贸n de crisis que no logra ocultar. En el tiempo de un a帽o se vio la incapacidad de enfrentar la pandemia, la violencia sist茅mica de las fuerzas policiales sobre la poblaci贸n afroamericana, los levantamientos y movilizaciones contra esa violencia, las respuestas a煤n m谩s represivas, la acci贸n de milicias armadas en su mayor铆a de supremacistas blancos, la defensa de esas organizaciones por parte de Trump, el desconocimiento de los resultados electorales de Trump y una mayor铆a de sus votantes, las falencias estructurales del sistema electoral, hasta los hechos de un enero que quedar谩 en la historia.

Biden asumi贸 en ese marco con un discurso de apelaci贸n a la unidad, la necesidad del reencuentro nacional, con un gabinete que, en t茅rminos de imagen, busca proyectarse como progresista: una mujer vicepresidenta, un afroamericano, Lloyd Austin, al frente de la secretar铆a de Defensa, una mujer ind铆gena, Deb Haaland en la secretar铆a de Interior, un cubano-americano, Alejandro Mayorkas, en la Seguridad Nacional, una mujer transg茅nero, Rachel Levine, como asistente de salud.

Pero la multiculturalidad, el primer plano de las denominadas minor铆as en el gobierno, no indica cu谩les ser谩n las pol铆ticas, algo que no augura cambios progresistas en vista de los recorridos de hombres y mujeres que est谩n en puestos claves de la nueva administraci贸n. Un repaso por las trayectorias de Biden, el secretario de Estado, Antony Blinken, la subsecretaria de Asuntos Pol铆ticos, Victoria Nuland, la directora de la USAID, Samantha Power, el secretario de la CIA, William Burns, y el mismo Austin -que proviene adem谩s de la contratista militar Raytheon- muestran una historia de realizaci贸n directa o apoyo de acciones armadas abiertas o encubiertas en Iraq, Siria, Libia, Yemen y Ucrania, para mencionar algunos casos.

Biden se encuentra ante dos objetivos centrales. Por un lado, recomponer las crisis internas, en el orden de lo econ贸mico, sanitario, y la fractura social que con Trump -emergente de esa misma crisis- adquiri贸 nuevas formas y radicalidades que, todo indica, continuar谩n. Y si el nuevo presidente apel贸 a la unidad, tambi茅n volvi贸 a referirse al concepto de 鈥渢erroristas internos鈥, en un posible punto de inflexi贸n en una pol铆tica interna de criminalizaci贸n y vigilancia que podr谩 extenderse hasta donde lo permita el t茅rmino 鈥渢errorista鈥, es decir, hasta donde lo necesite la administraci贸n y los poderes generalmente invisibles que, en los 煤ltimos meses, emergieron por momentos a la luz.

Por otro lado, el nuevo gobierno est谩 ante la necesidad de recomponer el frente externo, tanto en el regreso a multilateralidades abandonadas por Trump, como el Acuerdo Clim谩tico de Par铆s -reingreso ya decretado por Biden-, y la Organizaci贸n Mundial de la Salud, como en la reconstrucci贸n de la imagen y mitolog铆a internacional estadounidense que se encuentra en deca铆da internacional, buscando encabezar un autoproclamado eje democr谩tico, as铆 como la recuperaci贸n de espacios perdidos ante el crecimiento de potencias, como China y Rusia, que continuaron su avance durante el 2020 en varias partes del mapa, como en nuestro continente.

Am茅rica Latina

Blinken, interrogado por Marco Rubio en el Senado, sostuvo la necesidad de 鈥渁umentar la presi贸n sobre el r茅gimen del brutal dictador鈥 Nicol谩s Maduro, en una audiencia en el Senado el d铆a martes, en la cual expuso cu谩les ser谩n las l铆neas de pol铆tica exterior. Las palabras de Blinken no fueron sorpresivas: se anticipa que la probabilidad m谩s grande sea que la nueva administraci贸n no realice grandes cambios en su narrativa p煤blica hacia Venezuela, y que el asunto no sea prioridad en medio del incendio estadounidense y asuntos exteriores prioritarios, como China, Rusia o Ir谩n.

Sin embargo, tras el posible mantenimiento de un discurso similar ante el expediente Venezuela que ha sido bipartidista, tambi茅n se anticipa que podr铆an ocurrir modificaciones en el abordaje, en el regreso de di谩logos y, tal vez, de acuerdos. Uno de los hombres se帽alados como centrales esa nueva posibilidad es Gregory Meeks, nuevo presidente de Asuntos Exteriores de la c谩mara de Representantes, que fue parte de la fundaci贸n del Grupo de Boston, un grupo entre parlamentarios venezolanos y estadounidenses creado tras el golpe de Estado en abril del 2002. Meeks, quien estuvo en Caracas en el funeral de Hugo Ch谩vez y luego dos veces m谩s, aparece como un actor de la trama, casi siempre invisible, de acercamientos, intentos de di谩logos y mediaciones, que suelen ocurrir entre ambos pa铆ses.

Venezuela ser谩 uno de los temas centrales de Am茅rica Latina, un continente bajo disputas e inestabilidades. La victoria de Biden representa una derrota de la apuesta pol铆tica del presidente Jair Bolsonaro, quien manifest贸 una y otra vez su cercan铆a con Trump, as铆 como del partido del gobierno de Colombia, el Centro Democr谩tico, conducido por 脕lvaro Uribe, se帽alado de hacer campa帽a en el estado Florida a favor del ahora ex presidente. Este escenario, si bien anticipa posibles tensiones, las mismas, a menudo maximizadas medi谩tica y pol铆ticamente, no deben hacer perder de vista que existen acuerdos pol铆ticos permanentes que no se modifican sustancialmente con cambios de administraci贸n en la Casa Blanca y la superficie del departamento de Estado.

El punto en el cual puede ocurrir un cambio significativo es en el caso Cuba, donde la diferencia entre la administraci贸n de Barack Obama, que abri贸 un acercamiento, y la de Trump, que redobl贸 el bloqueo, fue significativa. El plan de Biden, seg煤n se anticip贸, es el de regresar a las claves desarrolladas con la isla con el anterior gobierno dem贸crata, es decir cuando 茅l era vicepresidente.

El nuevo gobierno estadounidense asume en medio de crisis extraordinaria y una geopol铆tica en reconfiguraci贸n y sin marcha atr谩s. La posibilidad de continuidades, de reproducci贸n de mecanismos, como la infiltraci贸n en los poderes judiciales en Am茅rica Latina para desarrollar el ‘lawfare’ [guerra judicial], con el objetivo de garantizar los intereses estadounidenses en nuestra regi贸n, parece m谩s probable que un giro sorpresivo.

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Fuente: Lahaine.org