April 22, 2022
De parte de ANRed
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Agustín Santamarina

Agustín Santamarina es un joven argentino de 23 años que reside en Alemania desde el año pasado. Fue atacado en el tren, mientras se dirigía a su trabajo, sin motivo alguno. Contó su testimonio en la red social Twitter y se hizo viral. «Dos años tomándome el Roca para ir a la facultad y nunca me pasó nada. Hoy me fajaron en el tren en Alemania” dijo. Además destacó que mientras era agredido otros pasajeros que viajaban en el mismo coche no intervinieron o intentaron frenar la situación. “Eso tal vez en la Argentina no pasa. Había mucha gente pero nadie dijo ni hizo nada. Todos miraron la situación sin decir nada”, relató. Por ANRed


Agustín Santamarina es un joven argentino de 23 años que decidió migrar a Alemania y actualmente reside en la ciudad de Colonia desde el año pasado. Oriundo de la localidad de Monte Grande al sur del conurbano bonaerense, el joven a finales de 2020 decidió postularse para Tripulante de Cabina en una de las aerolíneas low cost más reconocidas de Europa, de origen irlandés, y finalmente consiguió su puesto de trabajo.

Su nombre llegó a los medios de comunicación tras hacerse viral su testimonio narrado en la red social Twitter dónde describe una situación violenta que le tocó vivir en el transporte público alemán cuando se dirigía a su trabajo.

“Dos años tomándome el Roca para ir a la facultad y nunca me pasó nada. Hoy me fajaron en el tren en Alemania” dijo Agustín y si tuit alcanzó 48 mil “me gusta”en dos días.

“El tren me lo tomé 4.40 de la mañana y me senté en uno de esos lugares donde hay dos pares de asientos enfrentados entre sí, con un espacio en el medio. Estaba solo en ese lugar y en paralelo, al otro lado de pasillo había un hombre, también solo”, relató.

“Era un tipo de unos 30 años más o menos, que no llamaba mucho la atención por su aspecto. Tenía campera azul, zapatillas blancas, unos jeans y poco más. También había otra gente en el vagón”, añadió.

Continuó â€œel tipo se me puso al lado en un momento y me pegó una patada en la pierna. Yo estaba escuchando música. Me shockeó. Lo miré, me asusté por la situación, pero me hice el boludo”. “Después, volvió a ponerse al lado mío y esta vez me dio un golpe de puño en la cara. Ahí me asusté mucho, me levanté sin decir nada y me fui a sentar a otros asientos. Pero el problema siguió, el tipo volvió a hacer lo mismo, y cuando estábamos llegando a la estación donde me tenía que bajar, volvió a acercarse y me dio dos golpes más en la cara”, explicó al medio Infobae.

El joven muestra su rostro después de los golpes recibidos (Instagram.com/agus.santa)

“Recién cuando terminé la jornada laboral, pude volver a meterme en el tema. Me dolía la cara porque además, días antes me habían sacado dos muelas de juicio. Entonces, fui a la comisaría más cercana de mi casa para hacer la denuncia. Allí me atendieron lo más bien, me sacaron una foto de la cara con las heridas que me causaron los golpes y me dijeron que me darían noticias pronto. También me aseguraron que ellos tienen acceso al sistema de cámaras privadas de los trenes para observar lo que me ocurrió”.

La noticia generó sorpresa porque resulta impensada ésta situación en un país que se presenta como ejemplo de bienestar sobre todo a los latinoamericanos dónde se suponen «comunes» dichas situaciones de violencia. Sin embargo Agustín destacó que nadie lo ayudó mientras era agredido, dejando en evidencia la poca empatía de quienes viajaban con él en el mismo vagón. “Eso tal vez en la Argentina no pasa. Había mucha gente pero nadie dijo ni hizo nada. Todos miraron la situación sin decir nada”, rememorando quizás atisbos de comunidad que aún se sostienen en nuestra sociedad a pesar de las continuas crisis económicas y sociales que atravesamos.

“Acá a veces lo veo en la calle. Hay mucha gente sin techo con problemas de salud mental, que agreden a la gente en la calle porque sí. Este tipo creo que también atravesaba algún trastorno de salud mental, no fue normal lo que hizo”, concluyó Agustín.





Fuente: Anred.org