February 22, 2022
De parte de La Haine
320 puntos de vista

Las primeras tareas que emprende Almeida como jefe de columna fueron la organizaci贸n de los grupos de escopeteros que ya exist铆an

Naci贸 en La Habana, el 17 de febrero de 1927. Hijo de una familia humilde, solo hab铆a alcanzado el octavo grado y su mayor experiencia de trabajo la ten铆a como alba帽il. En la escuela lleg贸 hasta octavo grado, y algunos cursos de academias, que por su precaria econom铆a no pudo concluir; sin embargo le gustaba leer y se interesaba vivamente por el acontecer pol铆tico del pa铆s. Fue cuando comenz贸 a trabajar en el Balneario Universitario que, por el trato diario con estudiantes, pudo tener un mayor contacto con las actividades culturales. Quien lo vincula a la Generaci贸n del Centenario fue su amigo, Armando Mestre, alba帽il tambi茅n y vecino como 茅l del capitalino reparto Poey.

Almeida hab铆a conocido a Fidel Castro en el balneario de la Universidad de La Habana, cuando Fidel estudiaba. Por aquellos d铆as Almeida trabajaba en el balneario como taquillero, mozo de limpieza y alba帽il; hac铆a cualquier trabajo por duro que fuera, el caso era tener para ayudar a su numerosa familia 鈥攐nce hermanos, la madre trabajaba en quehaceres de su casa atendiendo a los hijos y el padre como periodista honrado devengaba un sueldo modesto que no alcanzaba para el sost茅n del hogar鈥. Antes de trabajar en el balneario hab铆a sido pe贸n de Obras P煤blicas en construcci贸n y reparaci贸n de calles.

Desde los primeros momentos de conocer a Fidel entabl贸 una franca amistad con 茅l y pronto este le comunic贸 sus inquietudes revolucionarias, las cuales coincidieron con una 铆ntima convicci贸n que pose铆a Almeida, quien fue estimulado por las frecuentes charlas con Fidel.

En la c茅lula clandestina que comenz贸 a integrar Almeida hab铆a otros j贸venes obreros de la construcci贸n: los hermanos Wilfredo y Horacio Matheu, quienes eran masilleros, al igual que Remberto Abad Alem谩n Rodr铆guez.

Asalto al Moncada

En v铆speras del Asalto al Moncada, Mestre se le apareci贸 a Almeida a una obra en construcci贸n donde trabajaba en el Nuevo Vedado.

鈥淭enemos que salir para Oriente a una pr谩ctica de tiro鈥, solo le dijo. 鈥溌縏an lejos para una pr谩ctica de tiros? 驴Vamos a tirar con calibre 50 o con ca帽贸n para ir tan lejos?鈥, brome贸 Almeida.

Llegaron a Santiago el 25 de julio. Un auto con m谩s pasajeros que lo estipulado los condujo esa noche a la Granjita Siboney. Antes de partir al combate, repartieron los uniformes.

Yo quiero uno de sargento鈥, dijo bromeando Almeida a Melba Hern谩ndez. 鈥淪argento no, porque no tienes el tipo, no eres alto, ni fuerte, ni gordo, ni barrig贸n鈥, le respondi贸 ella en el mismo tono.

A帽os despu茅s rememorar铆a Almeida: 鈥淎 la hora de repartir las armas, ped铆 un M-1, un Springfield o una pistola. Me dijeron: 鈥楴o, nada de eso hay aqu铆. A ti lo que te toca es un fusil calibre 22″.

En el juicio a los moncadistas, ante el fiscal que le interrogaba, contest贸: 鈥淵o declaro bajo juramento que s铆 particip茅 en el asalto al cuartel Moncada y que nadie me indujo, a no ser mis propias ideas, que coinciden con las del compa帽ero Fidel Castro y que en el caso m铆o provienen de la lectura de las obras de Mart铆 y de la historia de nuestros mambises鈥. Cuando le preguntaron si se arrepent铆a de su participaci贸n en los hechos, replic贸: 鈥淣o, se帽or, si tuviera que volver a hacerlo, lo har铆a, que no le quepa la menor duda a este tribunal鈥. Es condenado a diez a帽os de prisi贸n a consecuencia de este hecho.

Presidio

El 12 de octubre, el Ministro de Gobernaci贸n, Ram贸n Heredia, dispuso que el grupo de revolucionarios condenados por los sucesos del Moncada, dentro del cual se encontraba, fuera trasladado al Reclusorio Nacional de la Isla de Pinos.

Seg煤n las disposiciones del Tribunal deber铆an permanecer en locales especiales, separados de los presos comunes. En aviones DC3, del ej茅rcito, bajo fuerte custodia militar fueron trasladados desde la provincia de Oriente hasta la Isla de Pinos.

Juan Almeida Bosque, el preso 3833

Fue ubicado, junto al resto de sus compa帽eros, en una de las salas del hospital del presidio, separados de los presos comunes por una pared de ladrillos que fue levantada para ese fin. Poco despu茅s se le permiti贸 recibir una visita al mes y alguna correspondencia, que siempre era severamente revisada y censurada.

Como el resto de sus compa帽eros se neg贸 a aceptar la cena especial del 24 de diciembre de 1953 en protesta por los asesinatos cometidos por el ej茅rcito y la guardia rural durante los sucesos del Moncada.

El 12 de febrero de 1954, cuando el dictador Fulgencio Batista visitaba el Penal para inaugurar la planta el茅ctrica de la prisi贸n, junto a sus 25 compa帽eros enton贸 a toda voz la Marcha del 26 de Julio. Batista prest贸 atenci贸n a la letra y visiblemente disgustado s贸lo pregunt贸 qui茅nes cantaban, luego abandon贸 r谩pidamente el reclusorio.

Por esta acci贸n ser铆an castigados severamente Fidel Castro, Ramiro Vald茅s, Ernesto Tizol, Israel T谩panes y Agust铆n D铆az Cartaya. A 茅l, y al resto de sus compa帽eros les retiraron el aparato de radio que ten铆a el pabell贸n y les suspendieron la entrega de peri贸dicos adem谩s de prohibirles comunicarse con el exterior.

Desde 1954 y con mayor fuerza a partir de 1955 comenz贸 un amplio movimiento nacional, que abarc贸 a casi todas las tendencias pol铆ticas y clases del pa铆s, en pro de una amnist铆a general que incluyese a los moncadista. El 10 de marzo de 1955, en medio de los festejos oficiales por el tercer aniversario del golpe de estado, se presentaron en ambas c谩maras del Congreso Cubano sendos proyectos de amnist铆a general. El 6 de mayo, luego de ser aprobada por ambas c谩maras del Congreso Cubano, Fulgencio Batista firm贸 la Ley de amnist铆a que pon铆a en libertad a todos los presos pol铆ticos, incluidos los asaltantes de los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de C茅spedes que cumpl铆an su condena en el presidio de la Isla de Pinos.

Amnist铆a y exilio

Bajo la presi贸n del pueblo, Batista se vio obligado a conceder la amnist铆a a los moncadistas. Pero no por ello cej贸 en su persecuci贸n y a los pocos meses de la salida del presidio (15 de mayo de 1955), Ra煤l primero y luego Fidel tuvieron que marchar a M茅xico. A los combatientes que permanecieron en Cuba la Direcci贸n del Movimiento 26 de Julio les dio la indicaci贸n de que cuando el acoso del r茅gimen dificultara su movilidad y les hiciera casi imposible desarrollar sus actividades como militantes, partieran tambi茅n hacia el exilio.

Sobre Almeida el aparato represivo de la tiran铆a desarroll贸 una vigilancia tenaz. Un polic铆a de paisano, frente a la puerta de su casa, intentaba controlar sus salidas y lo segu铆a a todas partes. El joven alba帽il lo eludi贸 varias veces cuando sal铆a por el patio trasero y se internaba en un terreno sin edificar al fondo de su vivienda. La polic铆a tom贸 represalias y el 30 de diciembre, a media tarde, irrumpi贸 en su hogar. Un esbirro lo enca帽ona: 鈥淧谩rate ah铆 mismo donde est谩s, no te muevas鈥. No dejaron rinc贸n por registrar. 鈥溌縃asta cu谩ndo durar谩 esto con el muchacho?鈥, protesta la madre.

Lo llevaron al tenebroso Servicio de Inteligencia Militar (SIM) y le asignaron el n煤mero 2204 de los fichados por actividades subversivas. Sufri贸 un in煤til y largo interrogatorio. Respondi贸 con monos铆labos y frases cortas. Lo retuvieron unas 24 horas. Hayd茅e Santamar铆a comenz贸 a hacerle los tr谩mites para el pasaporte y mediante Antonio Dar铆o L贸pez consigui贸 un pasaje en barco para Veracruz, M茅xico. Parti贸 el 9 de febrero de 1956.

Tras su llegada a M茅xico, particip贸 en los entrenamientos de preparaci贸n organizados en la hacienda San Miguel, ubicada en la zona de Chalco, a 40 kil贸metros al suroeste de la capital mexicana. El entrenamiento era duro. Almeida emprendi贸 caminatas de cinco o seis kil贸metros diarios que luego se extendieron a ocho y nueve kil贸metros. Cruce de farallones con sogas, salto, dormir a la intemperie, andar de noche sin luna agarrados uno de otro por una soga.

De nuevo en la capital mexicana, Antonio Dar铆o present贸 un cuadro de fiebre. Fidel le orient贸 a Almeida que llevara al enfermo a casa de Mar铆a Antonia. Mientras la mujer comienza a atender al afiebrado, env铆a a su compa帽ero al mercado en busca de unos pollos para hacer un caldo.

Al regresar, dos polic铆as se le abalanzaron pistola en mano: 鈥淨uieto, moreno, las manos en alto鈥. Se identificaron: 鈥淧olic铆a Federal, est谩s detenido. 驴Eres cubano?鈥 鈥淪铆.鈥 El joven alba帽il se present贸 como joven estudiante, residente en Veracruz. 鈥淰amos, vamos, te conocemos, eres compa帽ero de Alejandro鈥 (seud贸nimo de Fidel).

Lo llevan detenido junto con la due帽a de la casa. Dar铆o ir铆a a un hospital en ambulancia. En la Polic铆a Federal ya se encontraban Fidel y cuatro combatientes m谩s. 鈥溌縇os conoces?鈥 Almeida niega tal cosa. Lo sometieron luego a un prolongado interrogatorio. Como era usual en 茅l, les respondi贸 con monos铆labos y breves frases.

Todos los cubanos fueron trasladados despu茅s a la c谩rcel de Miguel Schulz 136. La solidaridad mexicana no se hizo esperar y diversas organizaciones estudiantiles y profesionales reclamaron su libertad. El general L谩zaro C谩rdenas intercedi贸 ante el presidente de la rep煤blica y los revolucionarios lograron salir de la prisi贸n.

El 25 de noviembre de ese mismo a帽o, muchos de ellos partieron en el yate Granma a reiniciar la lucha. Entre ellos estaba Juan Almeida y el Che.

Lucha insurreccional

En la Sierra

Tras el penoso desembarco en Los Cayuelos, Almeida, al igual que sus compa帽eros, fue sorprendido por las fuerzas del ej茅rcito mientras descansaba al borde de un ca帽averal en la zona conocida como Alegr铆a de P铆o. En el combate rescat贸 a Ernesto Guevara, m茅dico de la expedici贸n, quien se encontraba herido en el cuello. Al escuchar los gritos que intimaban a la rendici贸n grit贸: 鈥溌qu铆 no se rinde nadie, carajo!鈥

Frase que llegar铆a a convertirse en uno de los lemas de la Revoluci贸n Cubana. Posteriormente se retir贸 al frente de un peque帽o grupo, del que formaban parte, adem谩s del Che Guevara, Ramiro Vald茅s Men茅ndez, Rafael Chao Santana y Reinaldo Ben铆tez N谩poles. Durante la marcha hacia la Sierra Maestra se les incorporaron Camilo Cienfuegos, Francisco Gonz谩lez y Pablo Hurtado que tambi茅n hab铆an quedado dispersos.

Logr贸 reagruparse con Fidel Castro en Cinco Palmas y form贸 parte del n煤cleo inicial del Ej茅rcito Rebelde.

El 17 de enero de 1957 mand贸 una escuadra durante en el ataque al cuartel de La Plata, primera acci贸n victoriosa de los rebeldes en la Sierra Maestra. Luego participar铆a en la exitosa emboscada rebelde a las tropas de 脕ngel S谩nchez Mosquera en Arroyo del Infierno y estar铆a presente tambi茅n en la sorpresa de Altos de Espinosa. Pocos d铆as despu茅s dirigi贸 la patrulla que, por orden de Fidel, hizo prisionero al traidor Eutimio Guerra, quien hab铆a delatado la posici贸n de los guerrilleros.

A mediados de marzo de 1957 el peque帽o grupo guerrillero recibi贸 el primer gran refuerzo en hombres y armas enviado desde el llano por el jefe de Acci贸n y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio, Frank Pa铆s. Conformaban el mismo unos cincuenta hombres bajo el mando del capit谩n Jorge Sot煤s. Con esta tropa se reestructur贸 la columna rebelde y se formaron tres pelotones, uno de los cuales qued贸 al mando del Almeida, con grado de capit谩n.

Durante el ataque al cuartel de El Uvero el 28 de mayo, Almeida recibi贸 la orden de avanzar desde el norte con sus hombres y liquidar una de las postas que defend铆an esa posici贸n. Los soldados ofrecieron gran resistencia y Almeida fue herido en el hombro y la pierna izquierda mientras trataba de cumplir su misi贸n. Una parte importante de los hombres de su pelot贸n fueron muertos o heridos por los disparos de las postas y el cuartel antes de que este finalmente se rindiera.

Tercer Frente

El 27 de febrero de 1958, Fidel informaba que 鈥渉a sido ascendido al grado de Comandante el capit谩n Juan Almeida Bosque y se le nombra jefe de la columna 3 que operar谩 en el territorio de la Sierra Maestra al este del poblado de Mar铆a Tomasa, debiendo extender el campo de operaciones lo m谩s lejos posible hacia esa direcci贸n鈥.

El primero de marzo, despu茅s de reunirse con Fidel en el campamento del Che, ubicado en el hoy municipio serrano de Buey Arriba, de la provincia Granma, las columnas de Ra煤l y Almeida emprendieron la marcha hacia sus futuras zonas de operaciones.

En Puerto Arturo, ambas fuerzas se separaron. A partir del 5 de marzo la columna 3 iniciaba la primera etapa de lo que despu茅s se conocer铆a como el Tercer Frente Mario Mu帽oz Monroy, en la actual provincia de Santiago de Cuba.

Las primeras tareas que emprende Almeida como jefe de columna fueron la organizaci贸n de los grupos de escopeteros que ya exist铆an en esa zona y la preparaci贸n de acciones con vistas a apoyar la Huelga General Revolucionaria que la direcci贸n del Movimiento 26 de Julio estaba preparando en el llano.

En la comandancia del III Frente

Cumpliendo orientaciones de Fidel, los hombres de la columna 3 comenzaron a hostigar movimientos del enemigo por las carreteras y a acometer sabotajes. Entre el 10 y el 11 de abril, efectuaron ataques al entronque de Mergarejo y al poblado de El Cobre. En esta 煤ltima localidad, volaron el polvor铆n.

El rev茅s de la Huelga del 9 de abril provoc贸 que Fidel ordenara el regreso secreto y paulatino de las columnas de Camilo, Almeida, Ramirito y Crescencio P茅rez, ya que la tiran铆a batistiana se propon铆a desarrollar la famosa Ofensiva de Verano o plan FF (Fin de Fidel) contra el basti贸n guerrillero de la Sierra Maestra. Almeida acudi贸 con el grueso de su tropa al llamado de Fidel, aunque cuando se march贸 con ellas a encontrarse con la columna Uno el 18 de mayo de 1958, 鈥渆l Tercer Frente no dej贸 de existir ni de luchar. Aqu铆 qued贸 un valeroso grupo de oficiales y combatientes que, mal armados y sometidos a las continuas acciones de las tropas y la aviaci贸n enemigas, supieron comportarse ejemplarmente y mantuvieron en alto las insignias de este baluarte revolucionario鈥.

Derrotada la ofensiva batistiana, el 16 de agosto de 1958 Juan Almeida estableci贸 su campamento en La Lata. El Tercer Frente, con m谩s efectivos y tres columnas, ten铆a ahora como misi贸n estrechar el cerco a Santiago de Cuba.

Primero de Enero

Fuerzas del Tercer Frente en coordinaci贸n con unidades del Primer y Segundo frentes participaron durante los 煤ltimos d铆as de la tiran铆a en varios combates decisivos, como los de San Jos茅 del Retiro, Maffo, Baire Abajo, Central Palma y Palma Soriano. Paralelamente columnas de ese frente culminaban el cerco a Santiago de Cuba.

El 1ro. de Enero de 1959, amaneci贸 con una agradable noticia que propagaba la radio: 鈥淪e fue el tirano鈥. Los rebeldes se emocionaron y sin reflexionar que el ej茅rcito batistiano acampado en Santiago y en Bayamo a煤n no se le hab铆a rendido a Fidel, comenzaron a disparar al aire y originaron una balacera que parec铆a no terminar nunca. Fidel, muy molesto, envi贸 a Almeida a detener al culpable. Le trajeron detenido a un combatiente a quien acusaban de iniciar esta indisciplina.

Almeida intercedi贸 por el combatiente. Celia S谩nchez y el capit谩n Felipe Guerra Matos apoyaron las palabras de Almeida. Ante esos razonamientos, Fidel le condon贸 la pena: 鈥淨ue lo pelen al rape y le afeiten la barba鈥. El combatiente, seg煤n Almeida 鈥渃on respeto pero con firmeza鈥, protest贸: 鈥淧refiero, Comandante, que me fusilen, porque este pelo y estas barbas son lo m谩s digno que traigo desde la Sierra鈥. Fidel, conmovido, le orden贸 marcharse.

Revoluci贸n en el poder

Desde mediados de junio de 1959 se convirti贸 en jefe de la Fuerza A茅rea Revolucionaria al sustituir de forma interina al traidor Pedro Luis D铆az Lanz. El 29 de marzo de 1962 particip贸 como vocal del Tribunal Revolucionario -presidido por el comandante Augusto Mart铆nez S谩nchez- que se encarg贸 de juzgar en juicio sumar铆simo a los participantes de la invasi贸n mercenaria en Playa Gir贸n de abril de 1961. Este tribunal lo integraban adem谩s los comandantes Guillermo Garc铆a Fr铆as, Sergio del Valle y Manuel Pi帽eiro.

Asumi贸 importantes responsabilidades en las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), el Gobierno y en el Partido Comunista de Cuba (PCC), entre ellas, la jefatura del Estado Mayor del Ej茅rcito Rebelde al morir en accideente de aviaci贸n el comandante Camilo Cienfuegos y del Ej茅rcito Central, del cual fue fundador, viceministro y ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), integrante del Comit茅 Central y del Bur贸 Pol铆tico del PCC desde 1965 hasta su muerte, delegado de este 贸rgano en Oriente, presidente de la Comisi贸n de Revisi贸n y Control del Comit茅 Central, vicepresidente del Consejo de Estado hasta el momento de su muerte y, desde 1993, presid铆a la Asociaci贸n de Combatientes de la Revoluci贸n Cubana (ACRC).

Trayectoria intelectual

Como hombre tambi茅n de cultura, Almeida fue autor de una docena de libros y obtuvo el premio Casa de las Am茅ricas en 1985 por ‘Contra el agua y el viento’, texto que narra los hechos acontecidos tras el paso del cicl贸n Flora por la Isla en octubre de 1963. Una obra conmovedora que devela magistralmente el trayecto desde La Habana de una cuadrilla de helic贸pteros al frente de la cual viajaba, siendo entonces Jefe de la Fuerza A茅rea cubana. Estos hechos se imbrican con sus recuerdos sobre varios momentos duros para Cuba como los sabotajes realizados en distintos puntos del pa铆s por la contrarrevoluci贸n armada, el ataque a Playa Gir贸n y la Crisis de Octubre en 1962.

En su desempe帽o se incluye adem谩s ‘La 煤nica ciudadana’, volumen publicado ese mismo a帽o (1985), en el cual el Comandante de la Revoluci贸n evoca los d铆as de la Sierra Maestra, la formaci贸n del guerrillero, las primeras escaramuzas, los contactos con el campesinado, el paisaje, la flora y, como protagonista, la 煤nica ciudadana que ense帽a a curar con su medicina verde y reclama el amor a la tierra.

Poco despu茅s se editan sucesivamente en 1986, 1987 y 1988 la trilog铆a ‘Presidio, Exilio y Desembarco’. En ella Almeida devela an茅cdotas de los primeros tiempos de la Revoluci贸n, y resalta la figura de Fidel en su dimensi贸n humana y pol铆tica. ‘Sierra Maestra’ y ‘Por las faldas del Turquino’, ambas publicadas en 1989, vuelven sobre la importancia decisiva de aquella etapa para toda la historia posterior en Cuba.

Muerte

El d铆a 11 de septiembre de 2009 a las 23:30, hora cubana, falleci贸 debido a un paro cardio-respiratorio a la edad de 82 a帽os. En su honor, el Consejo de Estado decret贸 duelo oficial que se extendi贸 desde el d铆a 12 hasta el d铆a 13 de septiembre.

Sus restos mortales reposan en el Mausoleo del III Frente Oriental, en Santiago de Cuba, junto a otros combatientes de la Revoluci贸n cubana.

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Fuente: Lahaine.org