August 20, 2021
De parte de SAS Madrid
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El rey em茅rito se aprovech贸 de la exenci贸n fiscal de Patrimonio Nacional para no pagar impuestos por donaciones valoradas en m谩s de 100 millones de euros. Tambi茅n blanque贸 al r茅gimen de Arabia Saud铆 con un di谩logo interreligioso en Madrid presidido por el rey Abdal谩 (a quien un a帽o antes otorg贸 el Tois贸n de Oro) s贸lo tres semanas antes de recibir en Suiza los 65 millones saud铆es.

En el cap铆tulo anterior de esta serie de investigaci贸n ya planteamos el misterio sobre el origen y el motivo del “regalo puro” por valor de 65 millones de euros que recibi贸 Juan Carlos I en Suiza, el 8 de agosto de 2008, s贸lo cinco meses despu茅s de que su intervenci贸n ante el Tribunal Constitucional lograse librar de prisi贸n, a costa de un grave enfrentamiento interno en el Poder Judicial, a Los Albertos (Alcocer y Cortina) que administraban su fortuna.

Esa transferencia lleg贸 a la cuenta 505.523 que acababa de abrir (el d铆a anterior) el propio Juan Carlos I en la banca Mirabaud de Ginebra, como titular y en nombre de la “cocontratante Fundaci贸n Lucum de Panam谩”, dando como residencia “Palacio de la Zarzuela 鈥 Madrid”. Seg煤n el extracto bancario de esa cuenta correspondiente a agosto y septiembre de ese a帽o, que public贸 la Tribune de Gen猫ve, el ordenante fue el “Ministerio de Finanzas de Riad”, y el concepto “donaci贸n del rey de Arabia Saud铆” por 100 millones de d贸lares (64.884.405,58鈧).

Lo que no est谩 aclarado, y actualmente investiga el fiscal federal suizo Yves Bertossa, es la verdadera raz贸n de que el Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas regalase al rey de Espa帽a esa cantidad astron贸mica (unos 10.800 millones de las antiguas pesetas). Un “obsequio” cuya recepci贸n hab铆a anunciado meses antes Juan Carlos I a sus dos br贸kers suizos, Arturo Fasana y Dante Canonica, quienes constituyeron (como presidente y secretario) la Fundaci贸n Lucum en Panam谩, el 31 de julio de 2008, precisamente para percibir tan enorme cuant铆a de dinero.

Para explicarlo, aseguran a P煤blico fuentes de toda solvencia que ten铆an estrechas relaciones con el monarca en aquellos a帽os, hay que remontarse a septiembre de 2004, cuando el presidente Jos茅 Luis Rodr铆guez Zapatero present贸 ante la ONU su proyecto de la  “Alianza de Civilizaciones”, como respuesta no militar al terrorismo islamista del 11-S y 11-M. Su gran aliado en esa iniciativa, duramente criticada por la derecha espa帽ola, fue el entonces primer ministro de Turqu铆a, Recep Tayip Erdogan, y dos a帽os despu茅s EEUU se sumaba al respaldo obtenido de la Liga 脕rabe y de una veintena de pa铆ses europeos, latinoamericanos, asi谩ticos y africanos.

En abril de 2007, el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, nombr贸 al expresidente portugu茅s Jorge Sampaio como Alto Representante de la Organizaci贸n para la Alianza de Civilizaciones y dio el espaldarazo definitivo a ese foro mundial. Algo que no gust贸 nada a la dinast铆a Al Saud, gran rival de Turqu铆a desde el Imperio Otomano y que padec铆a oprobio internacional por su financiaci贸n de Al Qaeda y los talibanes.

Juan Carlos I devolvi贸 el favor al rey saud铆, y cobr贸 otra vez

As铆 que el rey Abdal谩 bin Abdelaziz al Saud pidi贸 a su “hermano” Juan Carlos I (a quien tanto hab铆a apoyado Riad financieramente desde que empez贸 a fraguar su fortuna con la venta de armas a pa铆ses 谩rabes) que le ayudara a blanquear su r茅gimen teocr谩tico y a contrarrestar la influencia turca en el panorama internacional. La respuesta del hoy em茅rito fue inmediata: invit贸 al monarca saud铆 a visitar Espa帽a a finales de junio y le concedi贸 el Collar de la Insigne Orden del Tois贸n de Oro, la mayor distinci贸n que el soberano espa帽ol puede conceder a t铆tulo personal, sin consultar al Gobierno, y la de m谩s prestigio en todo el mundo. Un hecho sin precedentes porque condecor贸 al rey de Arabia Saud铆, cabeza del wahabismo salafista m谩s integrista e impulsor del r茅gimen talib谩n, con una sagrada orden de caballer铆a cristiana cuyos principios originales eran la lucha contra el Imperio Otomano y “la liberaci贸n de los Santos Lugares”.

En enero de 2008 se celebr贸 en Madrid el primer Foro de la Alianza de Civilizaciones, presidido por Zapatero y Erdogan, con la presencia de m谩s de 400 personalidades entre jefes de Estado y de Gobierno, cancilleres, dirigentes religiosos, pol铆ticos, empresarios y acad茅micos. Unos actos cuyo coste fue muy criticado por los medios espa帽oles de derechas, pero que dieron paso, a finales de 2009, a la resoluci贸n de la Asamblea General A64/L14, aprobada por consenso y copatrocinada por 96 pa铆ses, que formaliz贸 el apoyo de la ONU a la iniciativa espa帽ola.

La respuesta de Juan Carlos I, en apoyo de sus “hermanos saud铆es”, fue tambi茅n r谩pida: a mediados de julio ejerc铆a de anfitri贸n en el Palacio del Pardo, conjuntamente con el rey Abdal谩 bin Abdelaziz, de una Conferencia Internacional para el Di谩logo interreligioso, con expertos musulmanes, jud铆os, cristianos y de otros credos. Aparte de ellos dos, las m谩s importantes personalidades que asistieron a ese foro fueron el secretario general de la Liga del Mundo Isl谩mico, Abdal谩 al Turki, y el ministro de Cultura liban茅s, Tarik Mitra. Pero el monarca de Arabia Saud铆 qued贸 reivindicado a pesar de que su pa铆s hubiera financiado e instigado a los que cometieron las matanzas del 11-S y el 11-M.

Donaciones y regalos por los que el rey nunca tribut贸

Las fuentes consultadas por este diario subrayan que “el puro regalo de cien millones de d贸lares del rey saud铆 Abdal谩 lleg贸 a la flamante cuenta de Juan Carlos I en Suiza exactamente tres semanas despu茅s de que terminara el in煤til Di谩logo Interreligioso en El Pardo, que no tuvo continuidad internacional ninguna, ni siquiera repercusi贸n medi谩tica en Espa帽a. Esa coincidencia de una donaci贸n de semejante calibre por parte del monarca que acaba de ser beneficiado por los 煤nicos fastos y condecoraciones que puede conceder personalmente el jefe del Estado espa帽ol, sin depender de las decisiones del Gobierno, es m谩s que sospechosa”.

En cualquier caso, Juan Carlos I deber铆a haber tributado por ese “regalo” saud铆, seg煤n obliga el Impuesto de Donaciones a todos los contribuyentes, pero a lo largo de su reinado jam谩s tuvo que pagar impuestos por los millonarios obsequios y donaciones que recib铆a, gracias a que el Gobierno de UCD aprob贸 en 1982, justo antes de dejar el poder y a trav茅s de una nueva Ley Reguladora del Patrimonio Nacional, “las donaciones hechas al Estado a trav茅s del Rey”. Legislaci贸n que el PSOE respald贸 en 1987 con un reglamento que permite al monarca recibir donaciones ilimitadas, para su uso personal, y disfrutarlas sin condicionantes ni plazos para que pasen al Patrimonio p煤blico.

Esa ley y su reglamento siguen hoy vigentes y han eximido a Juan Carlos I de pagar impuestos por todos los bienes que recib铆a, al ingresarlos en el Patrimonio Nacional pese a disfrutarlos 茅l personalmente, como la finca de La Mareta en Canarias (regalo del rey de Jordania), los yates Fortuna II y Fortuna III, o la colecci贸n de m谩s de 70 coches de alta gama: desde Ferraris, Porsches y Maserattis, hasta el majestuoso Maybach C么te d麓Azur 57S que le regal贸 el presidente de Daimler-Chrysler, Dieter Zetsche, pasando por el Audi RS6, el Lancia Delta HF Turbo o el Nissan 350ZX que le enviaron esas marcas.

De hecho, muchos fabricantes de veh铆culos (coches y motos) de lujo, como Mercedes o Honda, regalaron a帽o tras a帽o sus modelos m谩s suntuosos de la gama al rey de Espa帽a, quien no s贸lo los aceptaba, sino que incluso los reclamaba para s铆 (igual que decenas de relojes de alt铆simo precio), seg煤n han narrado en detalle a P煤blico varios de los que frecuentaron La Zarzuela a lo largo de esos a帽os. En cuanto a motocicletas, Juan Carlos I recibi贸 la Harley Davidson del magnate Malcolm Forbes y la MV Augusta que le dej贸 en herencia el dise帽ador Nicola Trussardi. Una flota automotriz tan amplia que oblig贸 a la Guardia Real a dedicar a su mantenimiento una unidad especial de 42 militares y once civiles.

La Casa Real nunca ha informado sobre el monto total de las donaciones que Juan Carlos I ha recibido para su disfrute personal, aunque una valoraci贸n aproximada de los regalos conocidos supera f谩cilmente los 100 millones de euros.

La reforma del palacete de Corinna junto a la Zarzuela

M谩s grave a煤n, es que Patrimonio Nacional se hizo siempre cargo con fondos propios del mantenimiento o rehabilitaci贸n de todos esos bienes, y de los salarios de los m谩s de cien (122, en 2015) asistentes personales de la familia real en la Zarzuela, e incluso de los gastos generados por las numerosas amantes de Juan Carlos I, especialmente por Marta Gay谩, B谩rbara Rey y, sobre todo, Corinna Larsen, cuya residencia durante m谩s de cuatro a帽os en la finca La Angorrilla (en el monte de El Pardo, a s贸lo 19 kil贸metros de la Zarzuela) acab贸 desencadenando un esc谩ndalo que fue tapado a duras penas por el Gobierno de Rajoy.

Aquel tan notable a帽o de 2008, Juan Carlos I encarg贸 una reforma integral de La Angorrilla para que se instalara all铆 su amante y socia (de negocios y de comisiones) con su hijo. La propia Corinna decidi贸 las mejoras, supervis贸 las obras y dio el visto bueno a los acabados, todo ello sufragado por Patrimonio Nacional, de cuyo presupuesto se abona la conservaci贸n de todos los palacios que disfruta el rey y sus hu茅spedes, como La Zarzuela, El Pardo o La Almudaina en Mallorca (el Gobierno balear paga los gastos del Palacio de Marivent).

En La Angorrilla, oculta bajo el seud贸nimo Ingrid, y protegida por un despliegue sin precedentes de medios de la Guardia Real y del CNI (tambi茅n a cargo de los contribuyentes), Corinna Zu Sayn-Wittgenstein (apellido del arist贸crata con el que estuvo casada) convirti贸 aquella finca de guardias forestales en un palacete con piscinas de invierno y de verano, modernos salones y todas las comodidades, con una v铆a r谩pida asfaltada hasta La Zarzuela. Una reforma que cost贸, seg煤n la revista Lecturas, dos millones de euros.

Cuando finalmente estall贸 el esc谩ndalo, en 2013, la entonces vicepresidenta Soraya S谩enz de Santamar铆a despleg贸 una pormenorizada exposici贸n sobre la ley de Patrimonio Nacional para argumentar que su normativa impide al Ejecutivo tener datos sobre el patrimonio “exclusivamente afecto” al uso de la Jefatura de Estado, pese a que todos sus gastos de conservaci贸n y seguridad corren a cargo de los Presupuestos Generales del Estado. Ese mismo a帽o, 35 a帽os despu茅s de la aprobaci贸n de la Constituci贸n democr谩tica, la Casa Real hizo p煤blico por primera vez el sueldo asignado a Juan Carlos I: 292.000 euros anuales.

Este pasado marzo, ante las preguntas de parlamentarios, el Gobierno se ha limitado a informar de que, entre 2006 y 2020, Patrimonio se gast贸 casi 700.000 euros en las 39 casas forestales que posee la familia real en El Pardo, una extensi贸n de 16.000 hect谩reas, sin especificar cu谩nto se dedic贸 a reformar La Angorrilla.

En la donaci贸n a Corinna se agreg贸 la fecha a mano

Aquel revuelo sobre La Angorrilla desenmascar贸 definitivamente a Corinna Larsen no s贸lo como amante del monarca sino tambi茅n, y sobre todo, como conseguidora en negocios estrat茅gicos para empresas espa帽olas. Desde el intento de compra de acciones de Repsol por las gigantes rusas Lukoil y Gazprom, o la compra por Abu Dhabi de Gemasolar en Fuentes de Andaluc铆a (Sevilla), hasta las negociaciones para la adjudicaci贸n del AVE La Meca-Medina (donde la mediadora fue Shahpari Azam Zanganeh, tercera esposa del traficante de armas Adn谩n Khashoggi), cuya comisi贸n es la que ahora alega Corinna que corresponde a los cien millones de d贸lares recibidos en la cuenta de la Fundaci贸n Lucum en Mirabaud Ginebra y procedentes del Ministerio de Finanzas saud铆.

No obstante, como ya explicamos anteriormente, esa versi贸n es inveros铆mil “pues es muy raro, casi imposible, que se cobre tres a帽os antes de la adjudicaci贸n del proyecto del AVE a La Meca [que no concedi贸 Riad hasta octubre de 2011] y que no lo pague el contratista sino el 贸rgano adjudicador, que ya abonar谩 el astron贸mico importe total del proyecto”, como explic贸 a P煤blico una fuente que conoci贸 en el pasado el manejo de comisiones por parte de Juan Carlos I y de los administradores de sus fondos.

Supuestamente, el hoy em茅rito hizo en 2012 una “onaci贸n irrevocable” a Corinna Larsen por los 65 millones de euros que recibi贸 en 2008, mediante una transferencia desde la banca Mirabaud hasta una cuenta que ella abri贸 para ese prop贸sito en Gonet Bahamas, a nombre de Solare, otra sociedad instrumental creada con la ayuda de Canonica, que gestion贸 la operaci贸n en la central de la vetusta banca Gonet en Ginebra con el propio Nicolas Gonet (director y socio propietario de la entidad), seg煤n su declaraci贸n judicial. Despu茅s, Corinna reenvi贸 la mitad de esa cantidad a su reci茅n constituido Chycknell Trust en Inglaterra y a una cuenta en Nueva York, pero nada se sabe de la otra mitad. 驴Sigue en Gonet Bahamas?

Adem谩s, otro misterio envuelve ese trasiego de capitales: el documento de “donaci贸n irrevocable” de Juan Carlos I a Corinna Larsen tiene la fecha escrita a mano, a diferencia del resto del redactado en ordenador, con lo que da la impresi贸n de haber sido preparado sin fecha, en previsi贸n de presentarlo a las autoridades judiciales con la m谩s conveniente para su defensa si se abr铆a una investigaci贸n. Es decir, el rey habr铆a preparado una excusa para trasladar el dinero a otro para铆so fiscal en vista de que Suiza negociaba en aquel momento adherirse a las normas de intercambio autom谩tico de informaci贸n de la OCDE.

Lo que costaron a Patrimonio los yates ‘Fortuna’ del rey

Aquel 2013 del esc谩ndalo de La Angorrilla llov铆a sobre mojado porque el a帽o anterior hab铆a salido a la luz el papel de Corinna Larsen en la desastrosa cacer铆a de elefantes en Botsuana donde el rey se rompi贸 la cadera. As铆 que (tras el famoso “Lo siento mucho, me he equivocado y no volver谩 a ocurrir”) tocaba tambi茅n renunciar al tercer yate Fortuna de Juan Carlos I, que fue devuelto a los empresarios de Baleares que se lo regalaron en 2000 y alegaron trece a帽os despu茅s que su donaci贸n a Patrimonio Nacional era “modal y finalista para el uso y disfrute de su Majestad el Rey y de los miembros de la Familia Real”, y no una verdadera donaci贸n al Estado.

De esta forma quedaba claro que los car铆simos regalos (ese yate hab铆a costado 3.000 millones de pesetas, unos 18 millones de euros) de los que disfrutaba el monarca eran exclusivamente suyos y no ten铆an raz贸n ninguna para estar exentos de impuestos. Igual que qued贸 de manifiesto el mal uso, para su mantenimiento, de los recursos de Patrimonio Nacional, que tuvo que desembolsar adem谩s 铆ntegramente los 1.253.441 euros del pago de las indemnizaciones a los diez trabajadores de la tripulaci贸n, cuyos elevados salarios hab铆an salido del bolsillo de los contribuyentes durante m谩s de una d茅cada.

El enorme tama帽o (41 metros de eslora) y gran lujo de ese yate real Fortuna (considerado uno de los m谩s r谩pidos del mundo, con una velocidad m谩xima de 70 nudos, 贸 130 km/h, gracias a sus potentes motores Rolls Royce) queda patente en la siguiente imagen de un detalle de su sal贸n principal, tal como se muestra en el cat谩logo de la empresa Royal Yacht Brokers, que lo tiene en venta (con el nuevo nombre de Forners) por s贸lo 3,9 millones de euros:

Pero Juan Carlos I ya hab铆a tenido que renunciar, veinte a帽os antes, a otro mega-yate que pidi贸 que le construyeran en su desmedida ambici贸n por superar en ostentaci贸n a los mayores magnates del mundo: en 1988, Patrimonio Nacional encarg贸 a Mecanizaciones y Fabricaciones S. A. (Mefasa), que ya hac铆a el mantenimiento del segundo Fortuna en sus astilleros de San Juan de Nieva (Castrill贸n), una nueva embarcaci贸n: el Corona del Mar, para sustituir a la que le hab铆a regalado el rey Fahd de Arabia Saud铆 en 1979 y el rey hizo reformar dos veces para a帽adir tres metros de eslora a popa, cambiar sus motores y agregar camarotes.

Las reformas de aquel segundo Fortuna tambi茅n hab铆an sido abonadas por Patrimonio Nacional, al que Juan Carlos I hab铆a donado ese regalo de sus “hermanos” saud铆es para no pagar ni impuestos, ni reparaciones, mantenimiento o tripulaci贸n. Pero un cortocircuito en alta mar, en 1988, dej贸 inmovilizado el nav铆o cuando navegaba con el pr铆ncipe Carlos de Inglaterra y se sinti贸 avergonzado. Por tanto, hizo que Patrimonio encargara a Mefasa (propiedad de Mario Conde a trav茅s de AZSA y dirigida por su gran amigo Francisco Javier Sitges) un nuevo yate, de unos 27 metros de eslora y 7 de manga, con dos motores de 9.000 CV cada uno fabricados en aluminio. Y en mayo de 1991 se anunci贸 que los reyes lo estrenar铆an en verano.

Pero en aquel momento el jefe de la Casa del Rey era el teniente general Sabino Fern谩ndez Campo, veterano de la Guerra Civil con la Falange y secretario de seis ministros del Ej茅rcito durante la dictadura, al que le pareci贸 un alarde excesivo en plena crisis econ贸mica y se opuso f茅rreamente a ese nuevo signo de ostentaci贸n, bloqueando la operaci贸n. La compra del yate se iba a presentar como un regalo de Mario Conde, pero al final tuvo que ser una vez m谩s Patrimonio Nacional el que corriera con las p茅rdidas, pues cost贸 1.200 millones de pesetas y tuvo que ser vendido a la empresaria viguesa Mar铆a D谩vila, viuda del fundador de Pescanova, por s贸lo 900 millones鈥 y a plazos.

La desastrosa defenestraci贸n de Sabino Fern谩ndez Campo

Frustrado, Juan Carlos I se empe帽贸 en defenestrar a Sabino, pero 茅ste ten铆a grandes apoyos en el Ej茅rcito y se resisti贸 durante dos largos a帽os, impidiendo su sustituci贸n por el nuevo secretario general de la Casa del Rey designado por el soberano para sucederle (Jos茅 Joaqu铆n Puig de la Bellacasa).

Esa pugna se convirti贸 en una guerra medi谩tica que tir贸 de la manta de las infidelidades del rey, sobre las cuales El Mundo comenz贸 una campa帽a de exclusivas en el verano de 1992 que culmin贸 en agosto sacando a la luz la relaci贸n estable con una “bella catalana” (Marta Gay谩). La Casa del Rey y el Gobierno intentaron acabar con el peri贸dico de Pedro J. Ram铆rez, incluso presionando al magnate italiano Gianni Agnelli (que pose铆a la cabecera) y s贸lo la intercesi贸n de Mario Conde evit贸 el cierre del diario, al que le estaba filtrando esas informaciones el propio Sabino Fern谩ndez Campo. As铆 que Conde propici贸 una cita entre Pedro Jota y el rey, a quien el director de El Mundo le revel贸 que Sabino hab铆a sido la fuente de que Juan Carlos I incluso hab铆a firmado leyes desde fuera de Espa帽a porque estaba de viaje con su amante.

“Durante esa guerra interna en la Casa Real”, explica a P煤blico una fuente que conoci贸 de primera mano aquella pugna, “Sabino iba por Madrid buscando a gente influyente que le ayudara a conseguir el finiquito que reclamaba para no airear trapos sucios: un marquesado, una casa grande en Oviedo y pisos para cinco de sus diez hijos. Y en esas largas veladas, varias veces se fue de la lengua sobre el maltrato de Juan Carlos a Sof铆a, a la que 鈥揺so dec铆a鈥 el rey hab铆a pegado durante a帽os. Varios de sus interlocutores me confirmaron que tambi茅n se lo hab铆a contado Sabino en esa etapa”, asegura dicha fuente.

Al final, Sabino se sali贸 con la suya: el rey ya le hab铆a concedido en abril el t铆tulo de conde de Latores, con Grandeza de Espa帽a para compensar que no fuera un marquesado, pero como no le bast贸 (quer铆a ser marqu茅s), “despu茅s de la reuni贸n con Conde y Pedro Jota, que tuvo lugar en el chalet de Sitges en La Moraleja, Juan Carlos hizo que Patrimonio le proporcionase una casa-palacio cercana al Teatro Campoamor y consiguiese los pisos para sus hijos”, afirma la fuente ya citada. Finalmente, el 9 de enero de 1993 Fern谩ndez Campo fue sustituido por Fernando Almansa, el candidato de Mario Conde.

El abuso de Patrimonio tambi茅n camufl贸 su fortuna

Ese largo affaire del Fortuna y Sabino fue paradigm谩tico de c贸mo se utiliz贸 reiteradamente a Patrimonio Nacional para enjuagar los extraordinarios gastos suntuosos requeridos por Juan Carlos I, sin que trascendiesen las irregularidades hasta que en 2016 el Tribunal de Cuentas present贸 su primer informe sobre la gesti贸n de esa instituci贸n (el primero en 40 a帽os de democracia), centrado en el ejercicio 2013.

La informaci贸n que hizo El Pa铆s sobre el contenido del informe fue demoledora: vocales del Consejo de Administraci贸n que cobraban elevadas dietas por reuniones a las que no asist铆an; troceo de contratos menores para adjudicarlos a帽o tras a帽o a las mismas empresas violando la Ley de Contrataci贸n; trucos para que los bienes del Estado fueran disfrutados permanentemente por las mismas personas; alquileres de edificios y solares p煤blicos por cantidades rid铆culas (como tres euros al mes); cesiones gratuitas de bienes p煤blicos a terceros鈥 y mucho m谩s. El descontrol y aprovechamiento ileg铆timo que el rey instaur贸 en Patrimonio Nacional se hab铆a extendido en todos los escalafones de la instituci贸n.

Por eso result贸 tan falsa la versi贸n que dio la Casa del Rey en respuesta a la informaci贸n que public贸 The New York Times en 2012 estimando la fortuna de Juan Carlos I en unos 2.300 millones de d贸lares (1.825 millones de euros en esa fecha): supuestamente, el prestigioso diario estadounidense se hab铆a confundido al considerar como propiedad del monarca bienes que en realidad pertenec铆an a Patrimonio Nacional.

Un desmentido id茅ntico al que se hab铆a empleado diez a帽os antes cuando en 2002 la revista brit谩nica Eurobusiness estim贸 que Juan Carlos I ten铆a una fortuna de 1.681 millones de euros (545 millones de capital personal y 1.136 millones en bienes familiares) y el embajador espa帽ol en Londres, Santiago de Mora-Figueroa, marqu茅s de Tamar贸n, respondi贸 por carta: “La disparatada cifra de 1.700 millones de euros s贸lo se puede explicar por haber entendido ustedes, err贸neamente, que los bienes p煤blicos propiedad del Patrimonio Nacional, del Estado espa帽ol, son propiedad privada de Su Majestad el Rey, lo cual es evidentemente inexacto”.

“En realidad, es notable la gran diferencia de percepci贸n de la moral p煤blica que muestra Juan Carlos I antes y despu茅s del conflicto con Sabino, en 1993, y del reemplazo al a帽o siguiente de Manolo Prado [y Col贸n de Carvajal], como administrador de su fortuna, por Alberto Alcocer”, subraya a P煤blico la fuente antes citada. “Antes, la discreci贸n sobre los negocios y devaneos del rey era sagrada, pero desde que Los Albertos (condenados dos veces por estafa) toman el relevo como gestores de sus cuentas se pone en marcha un mecanismo descarado de comisiones y sociedades pantalla a gran escala. Le presentan a los br贸kers suizos de la cuenta Soleado y las falsas fundaciones Lucum y Zagatka. Incluso a la propia Corinna, que Cortina present贸 a Juan Carlos durante una cacer铆a en 2004 en la inmensa finca del Duque de Westminster [La Garganta, entre Ciudad Real y C贸rdoba]”.

“Los Albertos trataron de separar sus negocios en 2012 por miedo a las estrictas regulaciones de la nueva legislaci贸n suiza, y para que no les alcanzaran las investigaciones del fiscal Bertossa sobre los manejos de Blanco Bal铆n, Canonica, Fasana y, sobre todo, la realidad de la cuenta Soleado鈥”, contin煤a dicha fuente. “Tanto se han querido apartar de lo que ahora est谩 saliendo a la luz, que incluso hicieron que El Mundo citase espec铆ficamente que algunos antiguos amigos del em茅rito no hab铆an querido poner dinero para la liquidaci贸n de cuatro millones ante la Agencia Tributaria, y que el 煤nico nombre que pusiera como ejemplo de los que no lo hab铆an puesto fuera el de Alberto Cortina. Como para pasar desapercibido. Pero ya se sabe que excusatio non petita, acusatio manifesta”.

*Para la realizaci贸n de esta investigaci贸n se han consultado decenas de fuentes, numerosos materiales y se ha obtenido el testimonio confidencial de algunos de los m谩s estrechos amigos y colaboradores de Juan Carlos I.

Enlace relacionado P煤blico.es 19/08/2021.




Fuente: Sasmadrid.org