December 22, 2021
De parte de Nodo50
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Por John Pilger*. LQSomos.

Julian Assange sac贸 a la luz la forma en que Washington ha gobernado el mundo, y al hacerlo realiz贸 quiz谩s el mayor servicio p煤blico que cualquier periodista haya realizado en los tiempos modernos

鈥淒ebemos volver la mirada hacia nosotros mismos,
si tenemos el valor de hacerlo,
para ver qu茅 hay en nosotros鈥
Jean-Paul Sartre

Estas palabras de Sartre deber铆an resonar en todas nuestras mentes tras la grotesca decisi贸n del Alto Tribunal brit谩nico de extraditar a Julian Assange a Estados Unidos, donde se enfrenta a 鈥渦na muerte en vida鈥. Este es su castigo por el crimen de periodismo aut茅ntico, preciso, valiente y vital.

En estas circunstancias, fallo judicial es un t茅rmino inadecuado. El 10 de diciembre, los cortesanos con peluca del ancien regime brit谩nico tardaron s贸lo nueve minutos en estimar una apelaci贸n estadounidense contra la aceptaci贸n 鈥 en enero, por parte de un juez del Tribunal de Distrito 鈥 de una catarata de pruebas de que a Assange le esperaba el infierno en la tierra al otro lado del Atl谩ntico: un infierno en el que, se predijo de forma precisa, encontrar铆a la manera de quitarse la vida.

Fueron ignorados m煤ltiples testimonios de personas prestigiosas, que examinaron y estudiaron a Julian, diagnosticando su autismo y s铆ndrome de Asperger y revelando que ya hab铆a estado a punto de suicidarse en la prisi贸n de Belmarsh, el mism铆simo infierno brit谩nico.

Fue ignorada la reciente confesi贸n de un informante crucial del FBI y t铆tere de la fiscal铆a, un estafador y mentiroso en serie, de que hab铆a fabricado sus pruebas contra Julian. La revelaci贸n de que la empresa de seguridad (dirigida por espa帽oles) de la embajada ecuatoriana en Londres (donde se hab铆a concedido refugio pol铆tico a Julian) era una fachada de la CIA que espiaba a los abogados, m茅dicos y confidentes de Julian (incluy茅ndome), tambi茅n fue ignorada.

Incluso, fue ignorada la reciente revelaci贸n period铆stica, repetida gr谩ficamente por el abogado de la defensa ante el Tribunal Superior en octubre, de que la CIA hab铆a planeado asesinar a Julian en Londres.

Cada una de estas 鈥渕aterias鈥, como les gusta decir a los abogados, era suficiente por s铆 sola para que un juez que defiende la ley desechara el vergonzoso caso montado contra Assange por un corrupto Departamento de Justicia de Estados Unidos y sus pistoleros a sueldo en Gran Breta帽a. El estado mental de Julian, bram贸 James Lewis, abogado, el hombre de Estados Unidos en el Old Bailey el a帽o pasado, no era m谩s que 鈥渕alingering鈥 ([hacerse el enfermo], un t茅rmino victoriano arcaico utilizado para negar la existencia misma de la enfermedad mental).

Para Lewis, casi todos los testigos de la defensa 鈥 incluidos los que describieron desde la profundidad de su experiencia y conocimiento el b谩rbaro sistema penitenciario estadounidense 鈥 deb铆an ser interrumpidos, maltratados, desacreditados. Sentado tras 茅l, pas谩ndole notas, estaba su director de orquesta estadounidense: joven, de pelo corto, claramente un hombre de la Ivy League en ascenso.

En sus nueve minutos de desestimaci贸n del destino del periodista Assange, dos de los jueces m谩s veteranos de Gran Breta帽a, incluido el presidente del Tribunal Supremo, Lord Burnett (compa帽ero de toda la vida de Sir Alan Duncan, el ex ministro de Asuntos Exteriores de Boris Johnson que organiz贸 el brutal secuestro policial de Assange en la embajada ecuatoriana) no se refirieron a ni una sola de la larga lista de verdades ventiladas en audiencias anteriores en el Tribunal de Distrito, verdades que hab铆an luchado por ser escuchadas en un tribunal inferior presidido por una jueza extra帽amente hostil, Vanessa Baraitser. Su comportamiento insultante hacia un Assange claramente afectado, que luchaba por vislumbrar su propio nombre entre la niebla de la medicaci贸n suministrada por la prisi贸n, es inolvidable.

Lo realmente chocante durante este 10 de diciembre fue que los jueces del Tribunal Superior 鈥 Lord Burnett y Lord Justice Timothy Holroyde, que leyeron sus palabras 鈥 no mostraron ninguna vacilaci贸n en enviar a Julian a la muerte, vivo o no. No ofrecieron ninguna atenuaci贸n, ninguna se帽al de atormentarse por alg煤n criterio legal o moral b谩sico.

Su fallo a favor, si bien no es en nombre de Estados Unidos, se basa directamente en 鈥済arant铆as鈥 transparentemente fraudulentas, reunidas por el Gobierno de Biden cuando parec铆a que la justicia podr铆a prevalecer en enero.

Estas 鈥済arant铆as鈥 se traducen en que, una vez bajo custodia estadounidense, Assange no ser谩 sometido a las orwellianas SAMS (Medidas Administrativas Especiales), que lo convertir铆an en una persona no identificada; que no ser谩 encarcelado en ADX Florence, una prisi贸n de Colorado condenada desde hace tiempo por juristas y grupos de derechos humanos como ilegal: 鈥渦n pozo de castigo y desaparici贸n鈥; que puede ser trasladado a una prisi贸n australiana para terminar all铆 su condena.

El absurdo reside en lo que los jueces omitieron decir. Al ofrecer sus 鈥済arant铆as鈥, Estados Unidos se reserva el derecho de no garantizar nada en caso de que Assange haga algo que desagrade a sus carceleros. En otras palabras, como ha se帽alado Amnist铆a Internacional, se reserva el derecho de romper cualquier promesa.

Hay suficientes ejemplos de que eso es, precisamente, lo que hace EE.UU. Como revel贸 el periodista de investigaci贸n Richard Medhurst el mes pasado, David Mendoza Herrarte fue extraditado de Espa帽a a Estados Unidos con la 鈥減romesa鈥 de que cumplir铆a su condena en Espa帽a. Los tribunales espa帽oles lo consideraron una condici贸n vinculante.

鈥淒ocumentos clasificados revelan las garant铆as diplom谩ticas dadas por la Embajada de EE.UU. en Madrid y c贸mo EE.UU. viol贸 las condiciones de la extradici贸n鈥, escribi贸 Medhurst, 鈥淢endoza pas贸 seis a帽os en EE.UU. intentando volver a Espa帽a. Los documentos judiciales muestran que Estados Unidos deneg贸 su solicitud de traslado en m煤ltiples ocasiones鈥.

Los jueces del Alto Tribunal 鈥 que conoc铆an el caso de Mendoza y la duplicidad habitual de Washington 鈥 describen las 鈥済arant铆as鈥 de no arremeter bestialmente contra Julian Assange como un 鈥渃ompromiso solemne ofrecido por un Gobierno a otro鈥. Este art铆culo se extender铆a hasta el infinito si enumerara las veces en que los rapaces Estados Unidos han incumplido 鈥渃ompromisos solemnes鈥 con los Gobiernos, como los tratados que se rompen sumariamente y las guerras civiles que se alimentan. Es la forma en que Washington ha gobernado el mundo, y antes de 茅l Gran Breta帽a: es, como nos ense帽a la historia, la forma del poder imperial.

Es esta mentira y duplicidad institucional la que Julian Assange sac贸 a la luz y al hacerlo realiz贸 quiz谩s el mayor servicio p煤blico de cualquier periodista en los tiempos modernos.

El propio Julian ha sido prisionero de Gobiernos mentirosos durante m谩s de una d茅cada. Durante estos largos a帽os, me he sentado en muchos tribunales mientras Estados Unidos ha intentado manipular la ley para silenciarlo a 茅l y a WikiLeaks.

Esto lleg贸 a un punto realmente estrafalario cuando, en la diminuta embajada ecuatoriana, nos vimos obligados a conversar a trav茅s de un bloc de notas, aplastados contra una pared, teniendo cuidado de proteger lo que nos hab铆amos escrito de las omnipresentes c谩maras esp铆a (instaladas, como ahora sabemos, por un apoderado de la CIA, la organizaci贸n criminal m谩s duradera del mundo).

Esto me lleva a la cita que encabeza este art铆culo: 鈥淒ebemos volver la mirada hacia nosotros mismos, si tenemos el valor de hacerlo, para ver qu茅 hay en nosotros鈥. Jean-Paul Sartre escribi贸 esto en su prefacio a Los condenados de la tierra, de Frantz Fanon, el estudio cl谩sico de c贸mo los pueblos colonizados y seducidos y coaccionados y, s铆, cobardes, cumplen la voluntad de los poderosos.

驴Qui茅n de nosotros est谩 dispuesto a levantarse en lugar de permanecer como meros espectadores de una parodia 茅pica como el secuestro judicial de Julian Assange? Lo que est谩 en juego es tanto la vida de un hombre valiente como, si es que permanecemos en silencio, la conquista de nuestros intelectos y del sentido del bien y del mal: de hecho, nuestra propia humanidad.

#FreeAssange #WeAreAllAssange #AssangeLibertad #FreeAssangeNOW

* Periodista, escritor y documentalista australiano. Antiimperialista y cr铆tico con los grandes medios. Ha apoyado a Assange a lo largo de su reclusi贸n. Se le puede seguir en su web www.johnpilger.com  Traducido por https://www.alainet.org

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Fuente: Loquesomos.org