April 28, 2021
De parte de CGT Correos Madrid
131 puntos de vista


No sólo las personas que pueden optar a un trabajo asalariado aceptado por el sistema capitalista que nos oprime. Aquí también estamos las que cuidan y ejercen trabajos no remunerados, estudiantes, amas de casa, pensionistas. La clase trabajadora no son sólo hombres blancos cis-heteros, aquí estamos les vidas negras y marrones, gitanas, asiáticas, migrantes, trabajadoras sexuales, trans, juventud, infancia y mayores, disidentes de género, sexuales y/o cuerpo, discas, supervivientes de la psiquiatría, precarias, obreras, jornaleras, trabajadoras domésticas.
Este último año hemos constatado que la crisis sanitaria causada por la pandemia ha recrudecido todos los aspectos de las crisis económica, social, política y ecológica que empeoran las condiciones materiales de la clase trabajadora a costa del enriquecimiento de las grandes fortunas. La relación entre esta crisis y el capitalismo es clara: las 50 personas más ricas del mundo han visto crecer sus fortunas 640.000 millones de euros durante la pandemia, mientras muchas y muches compañeres se han quedado sin sustento y sin techo, en ERES, ERTEs, o en desempleo.

Esta crisis ha puesto de manifiesto la importancia de los trabajos más esenciales para el sostenimiento de la vida, a menudo realizados por personas migrantes en situación irregular, en condiciones de semiesclavitud, así como todo el trabajo de cuidados no remunerado. Estas personas han estado durante toda la pandemia expuestas, sobre todo las mujeres pobres, y también han sido estigmatizadas y criminalizadas por los gobiernos acusándolos de “propagar el virus por sus modos de vida”.

La pandemia ha aumentado de forma salvaje el racismo y la xenofobia sistémicos, estructurales y sociales hacia las personas racializadas, especialmente hacia las personas asiáticas, quienes están sufriendo todo tipo de vejaciones. La pandemia ha sido el caldo de cultivo del autoritarismo racista que legitima las redadas y detenciones por perfil étnico con la excusa de la seguridad sanitaria. La violencia policial ha ido en aumento, cebándose contra quienes están en situación de máxima vulneralidad. También han aumentado las agresiones y crímenes machistas, contra las mujeres* y disidentes de género y sexuales.

Vivimos en una sociedad que encarcela a las personas que se oponen a las jerarquías existentes, ya sea a través de canciones, de manifestaciones o de diferentes tipos de acción directa. La existencia de estas instituciones de castigo y de encierro no es casual: están diseñadas tanto para acabar con la disidencia política como para reforzar la marginación de las personas pobres, migrantes y racializadas.

Nos oponemos frontalmente a una estructura que defiende los privilegios de los verdaderos criminales: quienes gobiernan, ya sean de la derecha o se llamen a sí mismos “progresistas”, que reinan y ostentan el monopolio de la violencia a través de su sistema legal y penitenciario para defender la propiedad y los privilegios de los capitalistas. Aparte de las cárceles y otras instituciones de encierro como los CIEs, el sistema se vale de leyes autoritarias y arbitrarias que anulan la existencia de las personas como la Ley Mordaza y la Ley de Extranjería.

Nos oponemos a un sistema que castiga al antifascismo y deja propagar mensajes filonazis y de odio con total impunidad. Que se vale de unos medios de comunicación adictos al régimen que limpian la cara a la extrema derecha y estigmatizan constantemente a las personas migrantes. Un sistema que se sostiene mediante la aplicación de políticas neocoloniales que dan validez al expolio de tierras, océanos y cuerpos ajenos para satisfacer la voracidad ilimitada de las transnacionales, como ahora mismo está ocurriendo con el robo del pescado senegalés por multinacionales europeas o con el Tratado entre la Unión Europea y Mercosur que contribuirá a saquear más fácilmente la selva amazónica y los recursos de Abya Yala, generando un desequilibrio climático que creará un futuro aún más incierto e inseguro para las clases trabajadoras. Un sistema en el que aún se debate si las personas trans* existimos y merecemos ser tratadas como seres humanas con plenos derechos civiles. Un sistema y sus gobiernos, que por más que se digan “progresistas”, permiten que haya personas viviendo en la Cañada Real sin luz durante meses. Un sistema que dificulta el asilo a las personas migrantes encerrándoles en CIEs improvisados como el campamento de migrantes en Gran Canaria. En definitiva, un sistema que a la vez que genera pobreza y precariedad, criminaliza y persigue a las personas pobres.

Compañeras, compañeros, compañeres, hoy nos unimos para luchar contra la patronal, contra un sistema económico creado para explotar a la clase trabajadora, sea asalariada, no asalariada o pagada sin contrato de trabajo.

Porque no queremos ser precarias en el trabajo, ni esclavas en casa. Frente a la sed de ganancias de los capitalistas que nos explotan y precarizan, extendiendo nuestras jornadas laborales mientras condenan a millones al paro, exigimos la prohibición de despidos y EREs y el reparto de las horas de trabajo para trabajar menos y para trabajar todes, todas y todos con el mismo salario y pensión suficiente y que nadie quede excluide de poder ganarse la vida, ya sea por su origen, por ser trans* o disidente de género, por su diversidad funcional o diagnóstico psiquiátrico. También luchamos por la ocupación bajo control obrero de toda empresa que pretenda cerrar o despida masivamente para preservar las fuentes de trabajo.

Luchamos juntas contra las burocracias sindicales de CCOO y UGT que se han convertido en aliados del gobierno y la patronal pacificando y dividiendo a la clase trabajadora.

Luchamos porque la vivienda es un derecho y ¡si no podemos tener casa, la cogemos! Por ello, exigimos la expropiación y uso social de los pisos en manos de la SAREB, los grandes bancos y especuladores.

Luchamos desde el antirracismo y exigimos la regularización inmediata y sin condiciones de todas las personas en situación irregular en el Estado español, porque ninguna persona es ilegal y sus fronteras son muros que debemos derribar.

Exigimos una sanidad 100% pública y universal, porque la salud no es un negocio ni un privilegio. No vamos a consentir más privatizaciones y demandamos que todos los servicios privatizados vuelvan a ser públicos. En un contexto de pandemia mundial, en el que las desigualdades entre países se agudizan, exigimos la liberación de las patentes de forma global. Las vacunas son un derecho para millones de personas en todo el planeta, no un negocio para los propietarios de las farmacéuticas.

Exigimos una educación pública, laica y de calidad, (que no nos eduque en la sumisión y la uniformidad) porque sabemos que una sociedad sana se crea desde abajo, educando y no reproduciendo máquinas de trabajo sumisas y obedientes, carne de cañón para el capitalismo.

Luchamos contra todos los estereotipos, normas y disciplinas que nos apresan en nuestros cuerpos; por un amor libre y compañero. Por la emancipación de nuestra juventud y la dignidad de las personas mayores. Llamamos a la organización, a la revuelta, a la unión de todas las luchas desde la horizontalidad y la coordinación democrática, sabiendo que nuestras diferencias nos hacen más fuertes. Desde el respeto, el diálogo, sabiendo que buscamos un mundo donde quepan muchos mundos. Volveremos a las calles una y otra vez porque no podemos permitirnos que nadie se quede atrás.

Recordamos que la lucha de los, les y las trabajadoras es global, aprendamos de las luchas de los pueblos originarios en resistencia y rebeldía, de las compañeras kurdas, zapatistas, mapuches…, de la lucha de la clase trabajadora en Francia, en Chile, en el movimiento Black Lives Matter en EEUU y tantas otras que nos recuerdan que la lucha obrera es siempre internacionalista.

Por todo esto, permanecemos juntas por un 1º de mayo interseccional y de clase, para exigir la derogación de las reformas laborales, acabar con los recortes y privatizaciones de las pensiones, la derogación de la Ley de Extranjería y el cierre de los CIES, una sanidad y educación 100% pública, gratuita y universal. Exigimos también la derogación de la Ley Mordaza y la libertad para las personas presas por motivos políticos. Demandamos la abolición de la policía racista, xenófoba y machista y del sistema carcelario pensado para que los ricos mantengan su poder. Luchamos por la abolición de la psiquiatría y denunciamos sus protocolos que permiten la tortura. Exigimos una ley trans estatal que incluya las identidades no binarias, a la infancia, adolescencia y migrantes porque la autodeterminación de género debe ser un derecho universal.

Luchamos por terminar con este régimen monárquico que nos fue impuesto para preservar los privilegios de los ricos y poderosos y también por la apertura de procesos constituyentes libres y soberanos en los que podamos decidirlo todo.

No queremos que la crisis económica se vuelva a sostener a hombros de la clase trabajadora, porque QUEREMOS que la crisis la paguen los capitalistas.

¡Seguiremos luchando por la abolición del trabajo asalariado, los CIES y las prisiones, que están llenas de víctimas de este sistema clasista, imperialista, colonial, racista, LGTBIAQ+ fóbico patriarcal y capacitista!

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Fuente: Cgt.info