August 19, 2022
De parte de El Topo
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La historia de Mar铆a Salmer贸n, su sufrimiento por el maltrato padecido por parte de su expareja y la posterior violencia institucional, se remonta a 2001. Mar铆a, con una hija de pocos meses, se separ贸 de su pareja por las vejaciones y humillaciones que ven铆a sufriendo. El maltratador, su exmarido y padre de su hija, fue condenado con sentencia firme en 2008, ratificada por el Tribunal Supremo. La condena contemplaba una pena de prisi贸n de venti煤n meses, pero al no ser reincidente y ser esta inferior a dos a帽os, el maltratador nunca pis贸 la c谩rcel. Ello no excluy贸 que siguiera ejerciendo violencia, a trav茅s de su hija, pues, a pesar de la sentencia, el padre segu铆a manteniendo visitas con ella, pese a solicitar reiteradamente no querer ver al padre. La ni帽a no fue escuchada por lxs togadxs hasta cumplidos los quince a帽os. El delito que se le ha acusado a Mar铆a Salmer贸n no es otro que el de proteger a su hija, respetar su voluntad de no querer ver a su padre. Mar铆a fue condenada por el poder judicial por incumplimiento del r茅gimen de visitas ante las denuncias presentadas por el exmarido que se prolongaron durante d茅cadas; a lo largo de todo este calvario judicial, Salmer贸n obtuvo tres indultos. Es en 2019 que se dict贸 una nueva sentencia por la Audiencia Provincial de Sevilla, confirmada en 2020, en la que se le impone una pena de nueve meses de prisi贸n por desobediencia, agravada de reincidencia por hechos que se remontan a una d茅cada atr谩s.

Su caso es de una relevancia particular porque aglutina temas que tenemos en agenda quienes luchamos desde los feminismos de base: la justicia patriarcal, los diferentes niveles de violencia, vicaria e institucional, y las contradicciones en materia de la mujer y las disidencias sexuales del actual gobierno espa帽ol.

En primera instancia la Justicia. En el caso de Salmer贸n, la Justicia ha olvidado los deseos manifiestos de la menor y el da帽o que pudieran reportarle los encuentros con su padre; estos se produjeron obviando los acuerdos internacionales existentes en esta materia sobre el inter茅s superior de lxs menorxs (Convenci贸n de los Derechos de la Infancia, ratificada por Espa帽a en 1990 y leyes de protecci贸n al menor) que establecen que, a partir de los doce a帽os, lxs menorxs deben ser escuchadxs por lxs juecxs de familia en este tipo de litigios. La Justicia, entonces, podemos decir que act煤a de forma sorda y patriarcal, y aporta inseguridad y desconfianza jur铆dica a las v铆ctimas: la menor y su madre.

En segundo lugar, los niveles de violencia que se trasladan de un contexto privado a uno p煤blico. El nivel privado, seg煤n la definici贸n de Sonia Vaccaro, es el de la violencia vicaria que es 芦aquella violencia que se ejerce sobre lxs hijxs para herir a la mujer. Es una violencia secundaria a la v铆ctima principal, que es la mujer. Es a la mujer a la que se quiere da帽ar y el da帽o se hace a trav茅s de tercerxs, por interp贸sita persona. El maltratador sabe que da帽ar, asesinar a lxs hijxs, es asegurarse de que la mujer no se recuperar谩 jam谩s. Es el da帽o extremo禄. El nivel p煤blico, por otro lado, es el de la violencia institucional, que juega con la ambig眉edad o el descargo de responsabilidades entre los 贸rganos de gobierno. 芦Es una competencia del Ministerio de Justicia禄, declara Irene Montero, ministra de Igualdad, a la vez que sostiene que la condena por violencia en contra del exmarido de Salmer贸n aplicar铆a para la suspensi贸n del r茅gimen de visitas. Pero la violencia institucional tambi茅n es lavarse las manos por parte del Gobierno ante el aparato de justicia. 芦El Gobierno no ha tenido margen [鈥 el Gobierno tiene que cumplir la ley禄, Pilar Llop, ministra de Justicia. Lo que es evidente con estas justificaciones es la falta de empat铆a, la ceguera y la incapacidad de respuesta del Gobierno.

Finalmente, queremos se帽alar el alto componente de hipocres铆a por parte del Gobierno actual 芦el m谩s feminista y progresista禄 que ha denegado el indulto alegando que Salmer贸n fue reincidente y que obtuvo informes desfavorables por parte de la fiscal铆a y el tribunal sentenciador, bas谩ndose
en antecedentes prescritos, pese a la reforma de la Ley Org谩nica 1/2015 y en base a la Ley de Indultos de 1870, 芦Ley nada garantista, inapropiada en un Estado de Derecho, olvidada por la complicidad de sucesivos gobiernos y nuestros representantes en el Parlamento禄 (R. Soriano). Evidentemente, es una ley obsoleta, in煤til en la sociedad y realidad actual: en el siglo XXI cuesta comprender estas sentencias. La orden de entrar en prisi贸n, que tiene una funci贸n de reinserci贸n (aunque en realidad diste mucho de ello), es hacia una mujer cuyo delito ha sido proteger a su hija y a s铆 misma durante veinte a帽os y que est谩 plenamente insertada e integrada en su contexto social, familiar y laboral.

Una vez m谩s, nos encontramos con un aparato judicial que pone de manifiesto discursos que est谩n lejos de la realidad, con leyes por las que se condenan o excluyen a las mujeres y a otros colectivos vulnerables en el campo social y laboral, neg谩ndoles sus derechos humanos, a pesar de las promesas electorales. El de Mar铆a no es un caso aislado, muchas mujeres est谩n en esa misma situaci贸n y lo vivido por ellas, adem谩s de que arrastra la violencia contra la mujer, incorpora tortura y violencia por parte de las instituciones. Estos casos persisten tambi茅n porque en Espa帽a la violencia vicaria no est谩 claramente tipificada como delito, a pesar del debate que sobre ella hay desde 2015.

El recurso presentado ante el Ministerio de Justicia para el indulto denegado fue inadmitido el 1 de junio de 2022, y el 9 de junio de 2022 Mar铆a Salmer贸n ingres贸 voluntariamente en el Centro de Inserci贸n Social (CIS) de Sevilla, con un r茅gimen con el que podr谩 salir diariamente para acudir a su trabajo. La lucha contin煤a con m谩s de cien mil firmas, huelgas de hambre, vigilias y manifestaciones. La sociedad civil ha manifestado su respaldo incondicional, estamos seguras de que las mujeres que Mar铆a conocer谩 en el CIS le dar谩n calor humano, estrategias de resistencia y tambi茅n momentos de felicidad. Este art铆culo est谩 dedicado a ellas tambi茅n y a todxs quienes viven en el encierro. El mundo al rev茅s, eso s铆, y lo es con el Gobierno que se jacta de ser 芦el m谩s progresista y feminista de la historia禄.

Las autoras de este art铆culo denuncian y se solidarizan con toda vulneraci贸n de los derechos, no solo de Mar铆a Salmer贸n y las mujeres v铆ctimas de violencia, sino tambi茅n de todxs los colectivos e individuos, incluyendo a las personas trans y todas las disidencias sexuales, lxs trabajadorxs sexuales, lxs trabajadorxs jornalerxs, entre muches otres.




Fuente: Eltopo.org