February 21, 2021
De parte de Briega
322 puntos de vista


Las maneras de resolver conflictos que no se sostengan con el derecho penal ni con la prisi贸n no son nada nuevo en la historia. Precisamente la historia y la antropolog铆a, a pesar de ser grandes disciplinas de control social, son al mismo tiempo las ventanas d贸nde poder observar esto. La justicia restaurativa, los procesos de reparaci贸n, la mediaci贸n comunitaria etc, no son por ello, una moda acad茅mica y progre de nuestro tiempo. Son herramientas usadas por pueblos y comunidades a lo largo y ancho del planeta. No son la panacea, ni resuelven todos nuestros problemas. Pese a la c谩rcel, existen.

Pero la recuperaci贸n y la asimilaci贸n son herramientas muy potentes del capitalismo para hacer de posibles medios emancipatorios, aliados c贸mplices para apuntalar el sistema. Resulta que cuando dejamos que todos estos medios se instrumentalicen, se institucionalicen y se hagan copart铆cipes de las estructuras de poder, surgen insultos a la dignidad tan fuertes como la noticia publicada hace unas semanas.

Un atracador de bancos que cumple condena pide perd贸n al Banco Santander tras cartearse con Ana Patricia Bot铆n. Este hecho se enmarca dentro de los encuentros de justicia restaurativa que se est谩n introduciendo en las c谩rceles. No nos sorprendemos ni nos extra帽ar谩 que esta cuesti贸n sea vista como un avance incluso dentro de una parte de los movimientos sociales. Quiz谩s, un ejemplo de la poca incidencia social que tenemos los movimientos contra las prisiones y su mundo.

Vamos a ver. Entonces nos est谩is diciendo que una persona que sufre la c谩rcel ha pedido perd贸n a una de las empresas criminales m谩s grandes del planeta 驴y a esto se le llama justicia restaurativa? Nos est谩is diciendo que la persona que ocupa el m谩s alto cargo de uno de los bancos l铆deres en financiar la econom铆a de guerra, invirtiendo o concediendo cr茅ditos a una serie de empresas vinculadas con el negocio de la guerra, el dise帽o y mantenimiento de armamento nuclear, la militarizaci贸n y la securitizaci贸n de nuestras fronteras y sociedades, se ha carteado con una persona que ha atracado uno de sus bancos? 驴Y su perd贸n entra dentro de la justicia restaurativa?

Repugna es la prepotencia moral que rezuma la imagen del banco Santander y sus directivos ante tal noticia. Que nosotrxs sepamos una de las caracter铆sticas que tiene la justicia restaurativa es que se aleja de la individualizaci贸n sobre la persona que agrede propia del sistema penal. Otra cosa que sabemos es que se debe hacer en un proceso de mediaci贸n en la que no s贸lo participan de manera voluntaria personas agredidas y personas agresoras 驴qu茅 voluntariedad existe dentro de una prisi贸n para asumir tu propia responsabilidad de los actos? Sino la propia comunidad.

驴Qu茅 clase de responsabilizaci贸n colectiva y alejamiento de la individualizaci贸n hay aqu铆? Precisamente todo lo contrario. Psicolog铆a destructiva, tortura blanca y clara delimitaci贸n entre los que tienen que luchar para demostrar que 鈥渟on personas鈥 y quienes van por ah铆 perdonando vidas mientras trafican con armas. 驴De qu茅 clase de comunidad de iguales estamos hablando para poder asumir responsabilidades, cicatrizar heridas y reparar da帽os?

Si la justicia restaurativa es solamente una herramienta para descongestionar el aparato judicial actual y doblegar las voluntades de las personas presas y su dignidad, de tal manera que su concepto se puede usar a la ligera para cualquier cosa, no la queremos. No somos expertos en la materia, pero por favor, no nos vendan la moto. Que a ciertas personas en sus procesos vitales mientras cumplen condena esto pueda generarles ciertos beneficios a distintos niveles personales, no hay por qu茅 negarlo. Pero que con ello est茅is haciendo un mundo menos violento y m谩s respetuoso es una broma de mal gusto.

La justicia transformativa no es el problema. Es parte de la soluci贸n, teniendo en cuenta que tal 鈥渟oluci贸n鈥 no existe en t茅rminos absolutos. Para nosotras no cabe plantearse dichas herramientas como copart铆cipes del sistema punitivo para hacerlo m谩s amable, sino como alternativa real y comunitaria, libremente elegida cuando se pueda y se quiera por todas las partes. No enmarcada en un proceso absolutamente vertical donde la correlaci贸n de fuerzas es abismal y una persona carga con la culpa mientras un banco se llena de escucha y misericordia interclasista.

Nuestro aprendizaje viene de los feminismos antipunitivistas, de las comunidades ind铆genas, de los proyectos de resoluci贸n de conflictos abolicionistas de la carcel, del hist贸rico movimiento de liberaci贸n negra, de las imperfecciones libertarias. No hay nada m谩s triste que la publicidad barata de innovaciones penitenciarias y entidades bancarias. No hay nada m谩s alegre que reconocernos en surcos distintos.




Fuente: Briega.org