October 1, 2022
De parte de Indymedia Argentina
180 puntos de vista

El compromiso con los derechos de las personas y de la Naturaleza obligan a generar respuestas ante los extractivismos.

Imagen: 鈥淥 lago鈥, de Tarsila do Amaral (1928).

Por Eduardo Gudynas.

El t茅rmino 鈥渢ransiciones鈥, que hab铆a recobrado presencia en los 谩mbitos internacionales desde hace por lo menos un par de a帽os, ya est谩 en el centro de muchos debates en Colombia. Es la palabra utilizada para referirse sobre todo a cambios en la extracci贸n de minerales o hidrocarburos, pero tambi茅n a alternativas en las fuentes y usos de la energ铆a. No debe caerse en una simplificaci贸n que entienda que las 鈥渢ransiciones鈥 son apenas eso, una revisi贸n sobre la explotaci贸n, por ejemplo de carb贸n o petr贸leo. Es mucho m谩s: cualquier debate sobre las transiciones est谩 铆ntimamente asociado a la salvaguarda de los derechos y a todas las dimensiones de las justicias.

Esa estrecha relaci贸n, donde esos conceptos est谩n mutuamente asociados, se fundamenta de variados modos. Debe tenerse presente que Colombia, como ocurre con otros pa铆ses sudamericanos, se ha vuelto un enorme exportador de recursos naturales (estim谩ndose que sus exportaciones de recursos naturales, medidos en una escala f铆sica, supera los 110 millones de toneladas cada a帽o). Esos extractivismos desencadenan todo tipo de impactos negativos, que incluyen los desplazamientos de comunidades locales, la p茅rdida del acceso al agua o a una adecuada alimentaci贸n, la contaminaci贸n, la destrucci贸n de la biodiversidad e incluso una distorsi贸n de la econom铆a nacional, destruyendo la industria nacional y haci茅ndola m谩s dependiente de exportar materias primas. Al mismo tiempo, todos esos incumplimientos est谩n te帽idos por la violencia, afectando sobre todo a comunidades rurales, campesinos o ind铆genas, ya que all铆 est谩n los enclaves extractivos.

Si se repasa cualquiera de esas condiciones se observar谩 que est谩n en jaque o se incumplen todo tipo de derechos. Desde los m谩s fundamentales, como el que asegura la vida pero que no logra impedir que se repitan los asesinatos de l铆deres ambientales, o el de alimentaci贸n, que tampoco evita que sigan muriendo de hambre ni帽os en La Guajira, hasta aquellos de tercera generaci贸n asociados a un ambiente sano, que tampoco detienen la contaminaci贸n de aguas y suelos, o la deforestaci贸n.

Esas condiciones hacen que el compromiso con los derechos de las personas y de la Naturaleza obliguen a generar respuestas ante los extractivismos. Pero como en la actualidad, esas pr谩cticas tienen una alta intensidad y una enorme expansi贸n geogr谩fica, terminan siendo incompatibles con muchos de los derechos reconocidos en el pa铆s. Es m谩s, s贸lo es posible seguir adelante con los extractivismos si se recorta o debilita la salvaguarda de los derechos.

Simult谩neamente, las severas consecuencias de esos emprendimientos desencadenan la resistencia desde las comunidades locales, y entonces se recurre a m谩s violaciones del marco de derechos para sostenerlos. Esto ocurre con las trabas para contar con rigurosas evaluaciones ambientales o monitoreos efectivos, las limitaciones en el acceso a la informaci贸n o la anulaci贸n de medios de participaci贸n. Un paso m谩s en todo ese deterioro resulta de la proliferaci贸n de la violencia, sea aquella que organiza el Estado para blindar los enclaves extractivismos como la de grupos armados o bandas criminales que operan, por ejemplo, en los circuitos de la miner铆a de oro. Para las condiciones por las cuales se avanza en los extractivimos por medios de incumplimiento en las garant铆as de los derechos y creciente violencia, se utiliza el t茅rmino extrahecci贸n. Es una palabra que proviene del lat铆n, extraher, y que significa arrancar con violencia.

En sentido inverso, si se desea realmente asegurar los derechos, sea de las personas como los del ambiente, no existe otra opci贸n que comenzar a salir de la dependencia extractivista. Su intensidad es tan alta que ello su problem谩tica no se resuelve con m谩s tecnolog铆a ni m谩s dinero; sus impactos son inevitables.

El fortalecimiento de los derechos en el contexto latinoamericano actual requiere pensar, imaginar y dise帽ar transiciones m谩s all谩 de los extractivismos. Eso hace que, en la actualidad, la elaboraci贸n de posibles transiciones sea un componente necesario e ineludible para cualquier persona u organizaci贸n comprometida con los derechos.

Dando un paso m谩s en desentra帽ar esta problem谩tica, tambi茅n es evidente que est谩n en juego las concepciones sobre la justicia. Los incumplimientos en la salvaguarda de derechos, tales como los observados en los extractivismos sudamericanos, y en especial en el caso de las extrahecciones, deja en evidencia la debilidad del compromiso con la justicia. Es una limitaci贸n desde el Estado, desde buena parte de los actores pol铆ticos partidarios, pero tambi茅n por parte de muchos sectores ciudadanos 鈥 lo que debemos admitir con tristeza. Se ha naturalizado y aceptado que el asesinato de l铆deres locales, que mueran ni帽os de hambre, que comunidades no cuenten con agua potable, o que muchos sean forzados a abandonar sus hogares. Hechos como esos no desencadenan el horror ni el rechazo generalizado que se esperar铆a en las grandes ciudades, tampoco hace tambalear a gobiernos. Parecer铆a que la brutalidad se convierte en un ingrediente m谩s de una cotidianidad que es aceptada con resignaci贸n; la pol铆tica deriva hacia una necropol铆tica.

Entendido ese drama, est谩 claro que asegurar el marco de los derechos requiere, tal vez desesperadamente, fortalecer el compromiso con la justicia. No s贸lo se deben rescatar las cl谩sicas ideas de justicia, sino tambi茅n las reformulaciones en marcha en este siglo XXI. Es una justicia en plural que se expresa en varias dimensiones: adem谩s de la m谩s conocida, la justicia 鈥渟ocial鈥, existe otra, 鈥渁mbiental鈥, ya que el deterioro en el entorno, como ocurre con el acceso o la calidad del agua, tambi茅n afecta seriamente a las personas. Pero adem谩s se debe incorporar la dimensi贸n de una justicia 鈥渆col贸gica鈥, la que se enfoca en los derechos de la Naturaleza (los que en Colombia ya cuentan con reconocimiento como ocurre por ejemplo con el R铆o Atrato o la regi贸n amaz贸nica). Las nociones sobre la justicia, al mismo tiempo, son las que tambi茅n fundamentan las concepciones sobre los derechos y sobre los modos en que deben ser asegurados.

Un genuino compromiso con esas justicias es imposible bajo los actuales extractivismos. Por lo tanto es indispensable buscar transiciones de salida, y ese foco en las justicias nutre, al mismo tiempo, el compromiso con la salvaguarda de los derechos. Son mutuamente dependientes.

Se debe estar prevenido ante los discursos que simplifican estas cuestiones aduciendo que la justicia social, y en particular la reducci贸n de la pobreza, se lograr铆a por medio de m谩s extractivismos. Un examen riguroso de la evidencia muestra que los extractivismos han sido incapaces por s铆 solos de reducir la pobreza, que los recursos financieros que proveen son mucho menos que los publicitados por empresas y gobiernos, y que, en cambio, es la sociedad que termina sosteni茅ndolos, sea por medio de subsidios gubernamentales como por padecer sus efectos negativos.

Del mismo modo, hay que estar alerta ante los slogans publicitarios de una miner铆a 鈥渟ostenible鈥 o 鈥渆col贸gica鈥, que apela entre otros elementos a unas tecnolog铆as 鈥渧erdes鈥, que se ilusiona en decir que basta contar con indicadores de cambio clim谩tico para justificarla, o que es suficiente pagar compensaciones en dinero a las comunidades locales.

Ese simplismo distorsiona todav铆a m谩s el entramado de las justicias, y en lugar de ser soluciones son parte del problema. Son posturas que inevitablemente sacrifican un tipo de derechos por otro (por ejemplo, aceptar un pago en dinero a cambio del deterior ecol贸gico), y un tipo de justicia por otro (siguiendo con el ejemplo anterior, presentan una redistribuci贸n econ贸mica como si a ese mecanismo resolviera todos los componentes de la justicia social).

El ant铆doto ante los extractivismos, e incluso ante esas y otras falsas soluciones, se basa en justicias vigorosas en todas sus dimensiones, y no solamente en una, o en uno de sus componentes. Ese mandato es el que nutre las metas de las transiciones postextractivistas. Esa secuencia, por ejemplo, en los pa铆ses andinos llev贸 a reconocer los derechos de la Naturaleza, lo que implicaba una justicia ecol贸gica, y desde all铆 se desemboc贸 en proponer una moratoria de la explotaci贸n petrolera en la Amazonia para asegurar la protecci贸n de su biodiversidad, y al mismo tiempo atender los derechos de los pueblos ind铆genas. Similares razonamientos podr铆an seguirse en Colombia en tanto la regi贸n amaz贸nica ya ha sido reconocida con derechos propios.

No siempre es sencillo reconocer estas relaciones reciprocas entre transiciones, derechos y justicias. En cierto modo ello se debe a la divisi贸n entre distintas disciplinas, lo que hace que sea usual entender que la problem谩tica de los extractivismos sea abordada desde la econom铆a, ecolog铆a pol铆tica u otras ciencias sociales, mientras que las cuestiones de derechos estar铆an en manos de abogados, y las de justicia de fil贸sofos o polit贸logos. Pero en realidad, todos esos componentes est谩n 铆ntimamente asociados.

No es posible un compromiso con las justicias ni asegurar los derechos en todas sus expresiones, sin comenzar inmediatamente una transici贸n de salida de los extractivismos. Esa estrecha vinculaci贸n es un elemento distintivo de la coyuntura latinoamericana. A la vez, un plan riguroso, serio y efectivo de las transiciones no puede ser ni pensando ni elaborado sin asegurar los derechos y comprometerse con todas las justicias. Las concepciones sobre justicia y derechos por un lado, y las transiciones por el otro, son mutuamente dependientes, est谩n entretejidas, se alimentan entre ellos. El fracaso en un componente arrastra a los otros, y el 茅xito en cualquiera requiere el 茅xito en todos a la vez. Son esas condiciones las que hacen al debate sobre transiciones tanto urgente como imprescindible.

Informaciones adicionales:

Sobre los derechos de la Naturaleza y sus expresiones en Am茅rica Latina: Derechos de la Naturaleza. Etica bioc茅ntrica y pol铆ticas ambientales, E. Gudynas, edici贸n para Colombia publicada por el Jard铆n Bot谩nico J.C. Mutis (Bogot谩).

Sobre extractivismos, corrupci贸n y violencia: Extractivismos y corrupci贸n. Anatom铆a de una 铆ntima relaci贸n, E. Gudynas, Desde Abajo (Bogot谩).

Mas informaciones sobre transiciones y alternativas a los extractivismos en: www.transiciones.org

El presente texto est谩 basado en ideas compartidas en un conversatorio realizado en el Colectivo de Abogados Jos茅 Alvear Restrepo (Cajar), el 19 de setiembre, y en una conferencia p煤blica sobre transiciones, en la Universidad Santo Tom谩s (Bogot谩), el 20 setiembre 2022. Eduardo Gudynas es investigador en el Centro Latino Americano de Ecolog铆a Social (CLAES). Redes: @EGudynas Bolet铆n noticias: www.getrevue.co/profile/AccionyReaccion

Fuente: https://rebelion.org/justicias-derechos-y-transiciones-postextractivistas-dependientes-y-necesarias-2/




Fuente: Argentina.indymedia.org