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Juventud y r脡gimen del 78: amagos de divorcio


February 19, 2021
De parte de Asociacion Germinal
797 puntos de vista

Juventud y r茅gimen del 78: amagos de divorcio

La juventud en el Estado espa帽ol atesora en su corto recorrido la experiencia vivida de dos crisis casi consecutivas. Muchos afrontan esta nueva crisis abierta por la pandemia sanitaria con la memoria fresca de la crisis financiera de 2008.

No nos hacemos trampas al hablar aqu铆 de la juventud como un sector de la sociedad 煤nico y homog茅neo. Compiten en su seno posiciones opuestas y contradictorias, intereses y demandas enfrentadas que aparecen m谩s claramente con la actual crisis. Hablamos pues de toda esa juventud que d铆a tras d铆a compagina impotencia por la vida que nunca tendr谩n y hast铆o por la realidad que les ha tocado vivir. Por un modelo de vida que intentan alcanzar y que a su vez rechazan. No hablamos solo de cifras, hablamos de las vidas, de quienes por un lado acuden a las fiestas del hip贸dromo de la Zarzuela y de quienes entre estudios y trabajos precarios inflan las estad铆sticas que indican el alto consumo de ansiol铆ticos entre la juventud.

Lejos a煤n de movimientos hist贸ricos con una fuerte presencia de la juventud, como pudo ser el llamado Mayo del 68 en diferentes puntos del globo, algunos de los motivos que lanzaron a la calle a millones de chicas y chicos comienzan hoy a removerse. Como se帽alaron ese mismo a帽o desde Francia Daniel Bensaid y Henri Weber, la juventud tambi茅n vive hoy la actual crisis como una doble fractura. Crisis de los valores burgueses, asentados socialmente en la forma de sentido com煤n imperante, y crisis de legitimidad y reconocimiento social de las instituciones que los sostienen y vehiculan (familia, universidad e institutos, mundo del trabajo, monarqu铆a, etc).

Crisis de valores

Vayamos con la primera parte. Hablamos de los valores que en esta fase hist贸rica, desde el giro neoliberal de las d茅cadas de los 70 y 80, han sido proyectados por las clases dominantes como aut茅nticos baluartes de nuestras sociedades. Y que en su labor pol铆tica de construcci贸n hegem贸nica han tenido en las clases medias a sus aut茅nticos protagonistas. La proyecci贸n de estos valores sobre el conjunto de la sociedad establece los contornos que vienen dando forma a los estados de bienestar europeos, desde hace d茅cadas, acotando el marco de lo posible a un estrecho rango de opciones. No como artilugios m谩gicos o simples mentiras capaces de hipnotizar a la sociedad, sino como ideas fuerza capaces de dar una explicaci贸n y sentido a un sector social, que aun siendo cuantitativamente minoritario, es capaz de irradiar sus vivencias, necesidades, sue帽os y demandas sobre el resto. Es por tanto imprescindible que cuenten con su correlato en la vida real y material que justificaba su existencia. La meritocracia, la competitividad y la l贸gica del esfuerzo han constituido dos ejes sobre los que ha girado la vida de millones de personas j贸venes en la sociedad de clases medias desde que tenemos uso de raz贸n. Su efectividad era correspondida por la existencia de cierto ascensor social que aseguraba la mejora de la calidad de vida de una peque帽a fracci贸n con respecto a las vidas de sus padres por un lado, mientras por otro ofrec铆a a las clases dominantes la posibilidad de erigir  un aut茅ntico baluarte pol铆tico que encarnara la nueva era pol铆tica del acuerdo.

Estas ideas, constituyentes del relato enarbolado a partir de la Transici贸n, han sido otra v铆a m谩s de integraci贸n de la sociedad espa帽ola en la sociedad moderna del mercado. Romper, aparentemente, con las redes clientelares de la dictadura franquista implicaba generar nuevos mecanismos que aseguraran el convencimiento de millones de j贸venes que ansiaban con fuerza la llegada de la democracia. Asentada en el milagro econ贸mico con la entrada a la modernidad y al mercado com煤n de la Uni贸n Europea el sue帽o se hac铆a realidad, las universidades se llenaban de hijos de la clase obrera. Con un horizonte de culminaci贸n claro, el acceso al consumo privado. El sue帽o de formaci贸n, un piso en propiedad, coche y un par de semanas de vacaciones estaba cerca. Horizonte de libertad individual avalado por un modelo educativo que lleva a帽os grabando a sangre y fuego en la frente de cada joven su posici贸n en el progresivo proceso de especializaci贸n de la cadena de producci贸n.

Si la expansi贸n econ贸mica con la entrada al Mercado 脷nico de la UE, el papel de la industria, el desarrollo del sector inmobiliaria, y la potencia del sector tur铆stico sostuvieron el desarrollo econ贸mico y social de las pasadas d茅cadas, la imposibilidad m谩s que clara de un nuevo ciclo expansivo avoca a millones de j贸venes hoy a una vida a todas luces m谩s que previsiblemente precarizada. Es posible abrir el foco de la imagen, cada etapa hist贸rica del capitalismo desarrolla sus propias fuerzas productivas y con ellas nuevas relaciones sociales de producci贸n. Las nuestras hoy, con m谩s del 40% de la juventud en paro y casi cuatro millones de parados, el horizonte sobre el que se sostiene el ideal social europeo cada d铆a queda claro que no es m谩s que un espejismo en el desierto. Sobre estas arenas movedizas la doctrina meritocr谩tica se tambalea para millones de j贸venes a quienes la vida les depara principalmente incertidumbre pero con la escasa certeza de que su futuro ser谩 peor que el de quienes les precedieron. El progresivo proceso de proletarizaci贸n, formalmente caracterizado como terciarizaci贸n, impone condiciones de vida a la juventud que se consideraban superadas, pero lo cierto es que actualmente solo 2 de cada 10 j贸venes puede independizarse y de quienes tienen trabajo m谩s de la mitad cobran menos de 1000鈧 al mes.

Crisis institucional

Con estos datos sobre la mesa el conflicto est谩 servido. Proceso en creciente tensi贸n que no hace sino socavar las bases de legitimidad sobre las que se sostienen las sociedades occidentales proyectadas por la burgues铆a y con ella las instituciones que enarbola. Basta con echar un vistazo a c贸mo el corte generacional constituye un eje claro de ruptura en los procesos pol铆ticos y electorales que se vienen produciendo en los 煤ltimos a帽os en diferentes partes del globo. Es el caso del papel de la juventud en Chile que deriv贸 en meses de lucha contra un r茅gimen heredero directo de la dictadura pinochetista, no menos importante es el protagonismo tomado por las nuevas generaciones en las movilizaciones que recorrieron EE UU los pasados meses de mano del movimiento antirracista y el movimiento feminista o su papel protagonista en las revoluciones y levantamientos que se suceden desde la llamada 鈥淧rimavera 谩rabe鈥 hasta nuestros d铆as. El r茅gimen del 78 tampoco es una excepci贸n y no es casual el m谩s que claro rechazo de la juventud a la monarqu铆a espa帽ola, sector de la sociedad con un mayor rechazo hacia los borbones pues solo el 21,4% de quienes tienen entre 18 y 24 a帽os la apoyan seg煤n la 煤ltima encuesta del instituto demosc贸pico 40dB. Sin olvidar la implicaci贸n ascendente de la juventud en movimientos masivos como las huelgas feministas y el nuevo movimiento ecologista.

No podemos predecir cu谩l ser谩 la respuesta de la juventud a esta nueva crisis, que como la anterior, ha venido para quedarse. La brutal campa帽a de criminalizaci贸n impulsada desde pol铆ticos y medios de comunicaci贸n hacia la juventud ante la expansi贸n de los contagios, la ola represiva de las fuerzas policiales y judiciales del Estado, sumadas al hast铆o pand茅mico y la decepci贸n que genera el Gobierno de coalici贸n entre cada vez m谩s sectores de la izquierda, no es descartable estallidos violentos como los que se vienen sucediendo en diferentes partes del Estado. Ser铆a un error por nuestra parte dar por hecho la orientaci贸n pol铆tica de estos movimientos, pero para poder intervenir en la partida con alguna posibilidad se nos imponen ya algunas tareas. Se帽alar la pandemia como un fruto maduro del desarrollo capitalista, apuntar hacia las 茅lites pol铆ticas y econ贸micas como responsables no solo de su origen, sino de las consecuencias. Abrir espacios de autoorganizaci贸n juvenil que combinen una cr铆tica anticapitalista fuerte y un nuevo horizonte ecosocial y feminista como alternativa colectiva, potenciar la implantaci贸n social ante la paulatina retirada del Estado y la ofensiva durante d茅cadas hacia los tradicionales centros de organizaci贸n juvenil, como las universidades y centros de estudio, as铆 como reconocer el fuerte potencial transformador de las motivaciones soberanistas y territoriales ante un Estado hecho a medidas de las clases privilegiadas. Combinar en estos procesos la radicalidad pol铆tica con mecanismos asamblearios y democr谩ticos, no es solo una cuesti贸n de forma, sino parte sustancial de generaciones que rechazan las normas tradicionales de una izquierda de orden que cada d铆a se acerca m谩s al problema que a la soluci贸n.

18/02/2021

V铆ctor de la Fuente es militante de Anticapitalistas

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Fuente: Asociaciongerminal.org
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