January 31, 2021
De parte de A Las Barricadas
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A menudo, en el mundo de las religiones, sobre todo las monote铆stas, se dice que la 鈥渄ivinidad鈥, 鈥淒ios鈥, es indefinible 鈥揺n algunas, incluso, irrepresentable-, a pesar de su existencia. 驴Pasar谩 algo parecido cuando hablamos de nacionalismo o de naci贸n? No es casualidad que haya controversia a la hora de definir que es una naci贸n, quiz谩s no tanta en torno a lo que es el nacionalismo. Para una persona nacionalista, seguramente la naci贸n es algo muy antiguo; para otros es la voluntad de un conjunto de personas; otros aseguran que es un instrumento pol铆tico; otros, que se puede relacionar con una unidad ling眉铆stica o 茅tnica, pol铆tica, cultural, etc. As铆 mismo, el concepto ha variado a lo largo de la historia y se entiende de formas distintas dependiendo del momento y las circunstancias concretas. Pero, adem谩s, la forma de concebir lo que es la naci贸n puede tener implicaciones pol铆ticas muy diversas; para Siey猫s es un conjunto hist贸rico que en la naci贸n ve aseguradas sus libertades y derechos, el tercer estado forma una colectividad indivisible agrupada por el inter茅s com煤n, es decir que la naci贸n solo existe con el liberalismo. Por el contrario, el fascismo ve en esta concepci贸n la muerte de la naci贸n y conciben la misma como algo org谩nico en una suerte de palingenesia que integre y encuadre en el estado a los miembros de la comunidad nacional.

            La dificultad de definir que es una naci贸n es debida a que es algo poco tangible a la vez que cada nacionalidad se pretende justificar por factores diversos. Por esto Hobsbawm considera que no son satisfactorias las definiciones objetivas ni las subjetivas. Ser铆a una mezcla entre las dos, adornadas con mitos y folklore. En todo caso se distinguir铆a de otros colectivos por considerarse a s铆 mismos una naci贸n; es decir que lo que lo determinar铆a ser铆a el nacionalismo. Podr铆a resumirse a este como la ideolog铆a que pretende la defensa de los rasgos distintivos de la naci贸n a la que se considera pertenecer, su autonom铆a y unidad. Al variar durante la historia reciente y la diferencia en c贸mo se concibe cada naci贸n, podemos concluir que una naci贸n al igual que 鈥淒ios鈥 es algo et茅reo y que trasciende al individuo -suponiendo su existencia-. Con esta aproximaci贸n a lo que se entiende por naci贸n, lo que s铆 que se puede hacer es analizar c贸mo es percibido el concepto en un momento y lugar concreto.

            Lo importante no es tanto que es Dios o una naci贸n, si no, que es para la sociedad, que implica en el marco mental de una sociedad que se basa en estos conceptos para funcionar, as铆 como las acciones que derivan de los mismos. En definitiva, la naci贸n y el nacionalismo son una realidad definible en tanto que acaba materializ谩ndose y se le da un uso. As铆 pues, hay una clara relaci贸n entre religi贸n y nacionalismo, las dos utilizan una idea 鈥渟uperior鈥 que justifica la autoridad. En la naci贸n recae la soberan铆a, sin embargo, es el nacionalismo -como afirma Hobsbawm- el que articula estados y naciones -por tanto, la naci贸n es un invento-. En consecuencia, es inevitable hablar del estado. Por ello, la naci贸n y el nacionalismo son algo contempor谩neo, porque hab铆a que encontrar nuevas bases que sustentaran la autoridad a medida que la sociedad se fue laicizando.

            Para ver la realidad, lo que supone una naci贸n y el nacionalismo, se ha de comprender el origen, Gellner asocia este origen al desarrollo de una sociedad industrial, la cual necesita homogeneidad, uniformizar la lengua para extender la educaci贸n y la cultura. Este proceso, se realiza a trav茅s del estado y lo hace a expensas de unidades culturales m谩s peque帽as, las cuales tender谩n a desaparecer -no todas, de all铆 que se justifiquen naciones sometidas a un estado ajeno-. El estado debe dar respuesta a la necesidad de homogeneizar la cultura bajo su territorio y de esta manera se centraliza. Con una cultura m谩s o menos estandarizada, se crea una nueva forma de sociabilidad, el nacionalismo, el cual Hobsbawm insiste que inventa la naci贸n.

            As铆 pues, 驴Qu茅 supone este proceso? O, en otras palabras, 驴Cu谩l es la realidad definible -lo que implica el concepto naci贸n y el nacionalismo-? Se produce un discurso, una 鈥渧erdad鈥 revelada que es producida. Lo que Foucault podr铆a decir que existe como una verdad dentro de         

un discurso especifico y est谩 relacionada al poder. Es decir que la naci贸n existe en tanto que imaginario colectivo igual que 鈥淒ios鈥. Tal hecho se manifiesta en sociedad a trav茅s de acciones humanas. Es el concepto el que condiciona la vida humana, lo cual implica un condicionamiento del pensamiento colectivo. Pero, 驴Qu茅 implica? Implica aceptar la idea de un entre supraindividual que, en consecuencia, crea una comunidad supeditada a esta idea. Por tanto, 鈥淒ios鈥 o la naci贸n sobre pasa al individuo, trascienden a este lo cual genera devoci贸n. Se sacrifica as铆 al individuo en pro de la comunidad, debi茅ndose el primero a la segunda. Por consiguiente, se niega al mismo y en consecuencia su voluntad, pasando 茅sta a ser la voluntad -en teor铆a- de la comunidad, pero que es encarnada por un estado dominado por una minor铆a.

            Adem谩s, es necesario para formar parte del colectivo -y para que la naci贸n no carezca de sentido- aceptar que hay algo que sobre pasa al individuo, el 鈥渆sp铆ritu nacional鈥, que son costumbres, moral colectiva, tradici贸n, Etc. Que se deben respetar, de lo contrario dejar铆a de existir la naci贸n a la cual se debe devoci贸n. Es decir que se tienen que aceptar principios que en cierta medida se consideran inmutables -aunque es imposible que no muten con el paso del tiempo-, en todo caso, este hecho atenta contra la libertad de pensamiento del individuo e imposibilita hacer plenos juicios morales y de valores propios, ya que esto supondr铆a negar la naci贸n y por consiguiente la propia identidad -la cual se basa en formar parte de la naci贸n-.

            Sin embargo, adherirse a este grupo no es de libre elecci贸n, uno forma parte de una naci贸n por nacimiento. Pero 驴C贸mo se hace esto? Al igual que la religi贸n tiene una autoridad material, la iglesia; la naci贸n se materializa en otra instituci贸n, el estado, que es la base de la coerci贸n de toda sociedad. Se asocia a la fuerza al individuo, el cual en principio es el interesado, pero sin preguntar su opini贸n. Hallase aqu铆 el primer acto de opresi贸n y que niega des del nacimiento -igual que el bautizo- la libre elecci贸n del individuo, la libertad en t茅rminos absolutos.

            Puede parecer exagerada tal reflexi贸n, afirmo, sin embargo, que los grilletes est谩n all铆 y que pueden estar m谩s o menos apretados seg煤n la coyuntura. Que la idea de 鈥淒ios鈥 o de la naci贸n encarnadas en el estado engendran al totalitarismo aportando el marco mental descrito anteriormente. Prueba de ello, son las barbaridades cometidas en nombre de 鈥淒ios鈥 o la naci贸n ya que, a trav茅s del nacionalismo se consigue vincular intereses opuestos y someterlos al yugo de la autoridad, movilizar masas en forma de fan谩ticos armados que matan y mueren -por lo que por la dificultad de definir naci贸n podr铆a ser un delirio colectivo-.

            Como dec铆a Voltaire en su Tratado a la tolerancia, los humanos se exterminan bajo una misma moral por disputas sobre matices. Justamente por eso, como dec铆a el fil贸sofo se ha de escribir la historia, para que quede constancia de los horrores y no se cometan otra vez. Por este motivo es tan importante la realidad por la que se define una naci贸n, en nombre de la cual se cometen los mismos cr铆menes que se comet铆an por religi贸n. El fanatismo existe a煤n, aunque se mate por otros dioses.

             Sin embargo, este optimismo en relaci贸n con la historia es emp铆ricamente m谩s que dudoso y es que la historia es un recuerdo, no existe m谩s que en la mente. As铆 pues, hay una memoria colectiva que es selectiva y busca la reafirmaci贸n de la identidad en el pasado. Busca rasgos comunes en el pasado y el presente aunando a los individuos para avanzar hacia el futuro. Pero, no por ello es imperativo que haya una autoridad muy destacada para aglutinar a las personas a su alrededor y sacralizarla para asegurar su trascendencia; un colectivo descentralizado puede recorrer tambi茅n a vivir de mitos del pasado y referentes, los cuales conllevan la aceptaci贸n de valores morales, como puede ser la asunci贸n del uso de la violencia como un m茅todo deseable e incluso como algo bello, romantizado.

              Si aceptamos que como dice Gellner la naci贸n y el nacionalismo son producto de la industrializaci贸n y la creciente sociedad de masas, debemos tener en cuenta otra basta colectividad producto del desarrollo t茅cnico, la clase obrera. 脡sta se define en principio por su relaci贸n con los medios de producci贸n, caracterizada por ser una relaci贸n de dependencia. Dicha comunidad es por tanto muy extensa y con ello imaginada, ya que, igual que pasa con los miembros de una naci贸n, no todos los miembros se conocen directamente. As铆 pues, son estos colectivos imaginados una forma de crear identidad; por consiguiente, van impl铆citos algunos rasgos distintivos que hay que cumplir para poder consider谩rsele a uno miembro de ellas. La clase obrera se conforma por la oposici贸n a otro colectivo, la burgues铆a, esta visi贸n dicot贸mica delimita un 鈥渘osotros鈥 y un 鈥渆llos鈥 contrapuestos, en competencia, en lucha, que, dependiendo del contexto -sobre todo en el marco de un estallido revolucionario o una guerra- puede desencadenar un espiral de violencia desenfrenada dirigida contra toda persona clasificada dentro de un colectivo identificado como hostil para la comunidad. Con ello, el factor ideol贸gico es importante para identificar al enemigo, adem谩s, como m谩s homog茅neo y doctrinal sea el pensamiento que se deba compartir para formar parte de un colectivo, es m谩s probable que sea la exaltaci贸n una caracter铆stica de la conducta habitual.

               En definitiva, comportamientos fan谩ticos que hacen m谩s proclive que la violencia acabe siento un fin en s铆 misma y negando categ贸ricamente a sus enemigos, adquirir 茅sta el grado de rasgo definitorio de un movimiento. Con sus propios ritos, tradiciones y cultura y con su propia interpretaci贸n de la historia, la clase obrera bajo diferentes signos pol铆ticos -y habiendo tambi茅n, conseguido el control de varios estados o para estados y afianzar su autoridad sobre grandes grupos de poblaci贸n-, ha logrado tambi茅n como el nacionalismo y la religi贸n, cuantiosas carnicer铆as en su nombre. Parece pues, que lo que ha ense帽ado la historia es que se puede matar a cualquiera y que excusas no han faltado para ello y lograr el dominio sobre la poblaci贸n. El fanatismo ha llevado a matar en nombre de grandes ideas que siempre han acabado beneficiando a unos pocos.




Fuente: Alasbarricadas.org