January 20, 2022
De parte de Nodo50
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Vivimos en el tercer pa铆s del mundo en el que m谩s prostituci贸n se consume. Seg煤n Naciones Unidas, cuatro de cada diez hombres espa帽oles reconoce consumir prostituci贸n[1]. Sin duda alguna, estos datos deben preocuparnos, y mucho. Sin embargo, nos encontramos ante un fen贸meno global que forma parte del mercado mundial: Naciones Unidas calcula que la prostituci贸n mueve anualmente ciento ocho mil millones de d贸lares en un mercado que no ha estado exento de los cambios que la globalizaci贸n y el neoliberalismo han provocado en la econom铆a y el mercado a nivel mundial.

Si pensamos en prostituci贸n enseguida pensamos en trata, y es l贸gico ya que son dos fen贸menos indisociables. De hecho, si estudiamos algunos datos sobre la trata, aunque son realmente dif铆ciles de recopilar, comprobamos la dimensi贸n que la explotaci贸n sexual de mujeres y ni帽as tiene a nivel mundial; el 96% de las v铆ctimas de trata con fines de explotaci贸n sexual son mujeres y ni帽as, cada vez son m谩s las menores v铆ctimas de trata, lo que muestra una tendencia de pedofilizacion de la prostituci贸n[2].

La trata es uno de los ejes centrales del sistema prostitucional, pero no es el 煤nico, ni tampoco es el 煤nico que convierte este fen贸meno en un fen贸meno mundial, de modo que la 煤nica manera de luchar contra esto es desde una posici贸n internacionalista. No podemos hablar de prostituci贸n sin hablar de pol铆ticas migratorias, colonialismo y racismo.

El patriarcado nos ha dividido en esposas o putas, en mujeres p煤blicas o privadas, en mujeres de todos o de uno. Hist贸ricamente, esa divisi贸n ha sido muy sencilla: la pobre para puta, la rica para esposa. Los avances del feminismo en occidente 鈥搖n feminismo que hasta hace poco no ha empezado a tener en cuenta las realidades de las dem谩s mujeres鈥 nos han llevado a que no concibamos que las mujeres de nuestro entorno sean prostitutas. Esto, que sin duda es algo positivo, es un avance insuficiente mientras no extendamos esta idea a todas las mujeres, pero sobre todo, hasta que no sea inconcebible que los hombres consuman los cuerpos de las mujeres. Recordemos que cuatro de cada diez hombres han reconocido haber consumido prostituci贸n. No hay un perfil determinado de putero, encontramos hombres de todas las edades y de todos los perfiles, porque si algo es la prostituci贸n es interclasista, y no me refiero, claro est谩, a las mujeres, sino a los consumidores. Da igual su capacidad adquisitiva, pues siempre habr谩 una mujer a la que puedan comprar.

Para mantener esa inmensa demanda, occidente necesita mujeres cuyos cuerpos sirvan para el disfrute de los puteros, pero los cuerpos de sus mujeres no, ellas pertenecen a la categor铆a de las buenas mujeres, por lo que se recurre a los pa铆ses empobrecidos, aquellos con grandes bolsas de poblaci贸n sobrante, de mujeres sobrantes, y as铆 satisfacer la demanda de los pa铆ses enriquecidos[3].

Por supuesto hablamos de mujeres enga帽adas con promesas de vidas id铆licas en Europa que luego se ven atrapadas en las garras de tratantes y proxenetas, tambi茅n de aquellas que aunque saben a qu茅 se van a dedicar piensan que lo har谩n en unas condiciones muy diferentes. Pero no olvidemos que estamos hablando de una industria mucho mayor, hablamos de turismo sexual: Tailandia es seguramente el ejemplo m谩s paradigm谩tico, pero no el 煤nico, Espa帽a es uno de los principales destinos de turismo sexual de Europa. Hablamos de grandes cantidades de dinero enviadas en forma de remesas por las mujeres. En definitiva, estamos hablando de una fuente de desarrollo econ贸mico para muchos pa铆ses de las regiones m谩s pauperizadas del mundo. Por eso no sorprenden las declaraciones de un ministro de Gab贸n pidiendo que se legalizase la prostituci贸n para poder desarrollar el turismo en la regi贸n, o de un primer ministro tailand茅s afirmando que hab铆a que sacrificar una generaci贸n de mujeres para desarrollar el pa铆s[4].

Se calcula que el 80% de las mujeres en situaci贸n de prostituci贸n en Espa帽a son mujeres extranjeras en situaci贸n administrativa irregular[5]. No hace falta decir mucho m谩s para ver la relaci贸n entre migraci贸n y prostituci贸n, ni c贸mo las pol铆ticas migratorias que hacen realmente dif铆cil la regularizaci贸n lanzan a muchas mujeres a los brazos de los proxenetas y de la industria explotadora de la prostituci贸n. Una reforma de la ley de extranjer铆a que permita la regularizaci贸n y que otorgue derechos a las v铆ctimas de trata es urgente. Medidas concretas como esta es lo que necesitamos y lo que nos llevar谩 a la abolici贸n, pues es mucho m谩s 煤til tipificar en el C贸digo Penal la tercer铆a locativa que hacer grandes declaraciones de intenciones que luego no se concretan en nada[6].

Pero miremos m谩s arriba. La Uni贸n Europea y su modelo de Europa fortaleza tambi茅n provoca esto. No podemos quedarnos con la idea de mujeres que son enga帽adas con supuestos contratos de trabajo en Europa y cuando llegan se encuentran secuestradas por tratantes y proxenetas. No niego esta realidad, ni mucho menos, muy lejos quedo de aquellas corrientes 鈥搈inoritarias鈥 鈥渘egacionistas de la trata鈥. Pero s铆 se trata de ver que esta no es la 煤nica forma en la que mujeres extranjeras acaban explotadas en los pa铆ses de la UE. La falta de v铆as legales y seguras, el cierre y la externalizaci贸n de fronteras o el inmenso laberinto burocr谩tico con el que se encuentra quien llega a las fronteras de la Uni贸n provoca que muchas de ellas acaben dentro de la industria de la prostituci贸n no solo en el pa铆s de destino, sino tambi茅n en los pa铆ses de tr谩nsito.

Con esto no quiero decir que no haya mujeres espa帽olas explotadas por el sistema prostitucional, claro que las hay, mujeres excluidas del sistema, mujeres trans. Quiero hacer un inciso sobre esta cuesti贸n y en relaci贸n al debate que hemos vivido dentro del feminismo sobre la cuesti贸n trans, y sobre el hecho de que una parte del feminismo abolicionista haya adoptado posturas trans-excluyentes, ante las cuales quiero mostrar mi rechazo y mi firme oposici贸n: las mujeres trans son mujeres, atravesadas por el patriarcado y el sistema prostitucional como las dem谩s, y por tanto sujeto del feminismo. Flaco favor le hacen al abolicionismo quienes pretenden asociar como dos cuestiones inseparables las posiciones transexcluyentes y las abolicionistas, como si fuesen lo mismo, como si no pudieses querer reconocer los Derechos Humanos de las personas trans y tambi茅n querer abolir la prostituci贸n. Flaco favor porque el feminismo y la sociedad[7](aunque sin duda falta mucho para lograr la igualdad real) son mayoritariamente transinclusivas y necesitamos lo mismo para el abolicionismo.

Pero volvamos al tema que nos ocupaba. Claro que hay mujeres espa帽olas explotadas sexualmente, una parte de ellas son las que han decidido ejercer la prostituci贸n 鈥渓ibremente鈥 鈥搉o voy a entrar a valorar la libre decisi贸n y el consentimiento porque dar铆a para varios art铆culos, quiz谩 en otra ocasi贸n鈥. Hay quienes argumentan, err贸neamente, que la regularizaci贸n de la prostituci贸n contribuir谩 a acabar con la trata y con la prostituci贸n no deseada, y que solo quienes 鈥渓ibremente鈥 lo deciden ejercer谩n la prostituci贸n. Nada m谩s lejos de la realidad. 驴Por qu茅 no suceder铆a esto? Lo explico: podemos analizar el consumo de prostituci贸n desde una vertiente cuantitativa y otra cualitativa. Si vamos a la parte cuantitativa, como ya hemos dicho la demanda es enorme y quienes se lucran con esto necesitan recurrir a mujeres en exclusi贸n social para satisfacerla, las mujeres que ejercen la prostituci贸n de manera totalmente voluntaria y sin ninguna clase de coacci贸n son muy minoritarias, por lo que jam谩s ser铆an suficientes para la cantidad de hombres que consumen prostituci贸n, por lo que se seguir铆a recurriendo a mujeres para que ejerzan la prostituci贸n involuntariamente. Cuando hablo de la vertiente cualitativa, quiz谩 menos evidente, me refiero a que quienes acuden a los prost铆bulos, a las calles o a los pisos en busca de mujeres buscan tambi茅n llevar a cabo pr谩cticas que sus parejas nunca aceptar铆an, no buscan mujeres con las que tener una relaci贸n sexual, sino a quienes utilizar de formas que van mucho m谩s all谩 y que en muchas ocasiones son realmente violentas. Para poder lograr esto tienen que vulnerarse derechos inherentes a la condici贸n de ciudadan铆a, es por eso que buscan poblaci贸n sobrante extranjera. En definitiva, necesitan mujeres sin derechos. Sin embargo, las mujeres que reivindican la regularizaci贸n alegando, entre otras cosas, proporcionar derechos a las mujeres para que puedan elegir qu茅 hacen y qu茅 no hacen con los clientes, no contemplan esto, quiz谩 porque quienes se encuentran en estas posiciones y son prostitutas s铆 tienen la libertad de elegir a los clientes y qu茅 hacen con ellos.

Siento si estoy enfriando mucho la cuesti贸n con datos y argumentaciones que no muestran la realidad diaria de quienes sufren esta situaci贸n, pero considero que los datos emp铆ricos son la mejor forma de romper los argumentos del contrario, aunque tambi茅n reconozco que puede acabar provocando que veamos a las afectadas como n煤meros y cifras. Por esto est谩 bien contar y recordar sus historias, ponerles nombre, hablar de ellas, de las consecuencias que tiene en sus vidas pasar por el sistema prostitucional: secuelas f铆sicas y psicol贸gicas, aislamiento de las familias y el entorno, presentes y futuros rotos. Necesitamos un abolicionismo hecho con, por y para ellas.

El regulacionismo que lleva por bandera el lema 鈥淨ue hablen las putas鈥 acaba reduci茅ndose a un sector muy minoritario dentro de la prostituci贸n y esa es la realidad que conocen y la que muestran, dando a entender que todo lo que est茅 fuera de ah铆 son v铆ctimas de trata y que eso es lo que hay que erradicar, pero ya hemos visto que esto no es as铆. Ellas dan voz a una minor铆a. El hecho es que ahora mismo la voz la tienen los proxenetas que obviamente reclaman que su negocio sea legal, de esa manera se aseguran que sea socialmente aceptable y por tanto su cuota de mercado aumentar谩 y, no seamos ingenuas, la situaci贸n y los derechos de las mujeres a las que explotan no les importan en absoluto. Si les importasen no las someter铆an a semejantes niveles de violencia.

El problema es que las putas no pueden hablar. Sus proxenetas, el miedo constante, la violencia salvaje en la que viven no se lo permite. Desde el feminismo tenemos que hacer todo lo posible por que hablen, claro, pero que hablen todas, y lo debemos hacer porque son quienes tienen que ser, y ser谩n, el sujeto que acabe con esta instituci贸n que representa el nivel m谩s alto de la violencia contra las mujeres. Para ello, como dice Amelia Tiganus, todas debemos bajar a ese 煤ltimo escal贸n del patriarcado donde residen sus cimientos y empujar juntas para hacer la revuelta de las putas[8].

Mientras una mujer o una ni帽a, en cualquier rinc贸n del mundo, est茅 siendo explotada sexualmente, los hombres entender谩n que no somos sujetos, sino mercanc铆a que pueden comprar y por tanto hacer con nosotras lo que quieran, lo que genera una subjetividad en la que la igualdad es imposible, pues les pertenecemos. Por ello, es imprescindible recordar una y otra vez que sin abolici贸n no hay igualdad.

Irene Garc铆a Dur谩n (@IreneGarDur) es experta en Cooperaci贸n Internacional y migraciones y responsable de redes de activistas de Izquierda Unida.

Notas

[1] Hdez. Velasco, Irene. (4 de frebrero 2019). Espa帽a, tercer pa铆s del mundo en demanda de prostituci贸n. El Mundo. Recuperado de: https://www.elmundo.es/espana/2019/02/04/5c588ed421efa079228b45a5.html

[2] UNODC, Global Report on Trafficking in Persons 2020. (United Nations publication, Sales No. E.20.IV.3). Recuperado de: https://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/tip/2021/GLOTiP_2020_15jan_web.pdf

[3] V茅ase: Rodr铆guez Rojo, Jes煤s. (2021). Las tareas pendientes de la clase trabajadora, Barcelona: El viejo topo, p. 62.

[4] V茅ase: Cobo, Rosa. (2017). La prostituci贸n en el coraz贸n del capitalismo Madrid: Catarata, pp. 124-125

[5] M茅dicos del Mundo. (2020). La prostituci贸n como forma de violencia de g茅nero. La percepci贸n de las mujeres en situaci贸n de prostituci贸n. (M茅dicos del Mundo licencia CC BU-NC 4.0.) Recuperado de: https://www.medicosdelmundo.org/sites/default/files/la_prostitucion_como_forma_de_viole-ncia_de_genero.pdf

[6] Borraz, Marta. (23 de septiembre 2020). El Gobierno reformar谩 el C贸digo Penal para perseguir a los due帽os de los clubes que se enriquezcan con el ejercicio de la prostituci贸n. Eldiario.es. Recuperado de: https://www.eldiario.es/sociedad/gobierno-reformara-codigo-penal-perseguir-duenos-clubes-enriquezcan-ejercicio-prostitucion_1_6239084.html

[7] Nolsoe, Eir. (31 agosto 2021). International survey: How supportive would Britons be of a family member coming out? YouGov. Recuperado de: https://yougov.co.uk/topics/international/articles-reports/2021/08/31/international-survey-how-supportive-would-britons-?utm_source=twitter%20&utm_medium=website_article&utm_campaign=support_for_LGBT_family_members

[8] V茅ase: Tiganus, Amelia. (2021). La revuelta de las putas. Barcelona: Sinequanon, pp. 229-230.

Fotograf铆a de 脕lvaro Minguito, 8M de 2019.




Fuente: La-u.org