June 20, 2021
De parte de Acracia
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Se dice que cuando un acontecimiento da lugar a un efecto de extra帽eza la inteligencia produce mecanismos de defensa con af谩n de anularlo, desde la simple negaci贸n hasta incluso la exclusi贸n. Naturalmente, a este esfuerzo de la inteligencia puede seguir el trabajo de la reflexi贸n, sopesando con ecuanimidad y distanciamiento los argumentos tratando de acercarse a los hechos con una mirada m谩s abierta, desinteresada y comprensiva.

Por desgracia, no siempre esta admirable actitud ocurre as铆, sobre todo en los casos en que las implicaciones de aquello a lo que la reflexi贸n se enfrenta, en el caso de ser aceptado, pueden parecer tan graves como para que todo aquello en que creeemos -es decir, una parte considerable de lo que somos- se venga abajo. Ese es tambi茅n el caso del escepticismo, actitud filos贸fica que pretende socavar los fundamentos mismos de la raz贸n. Pero esos mecanismos de defensa no han podido eliminar la pulsi贸n esc茅ptica, lo que demuestra tal vez lo inherente que es esta actitud al ser humano al poner en cuesti贸n todo dogmatismo y toda verdad absoluta.

A pesar de no ser muy conocida, y tener el t茅rmino un uso popular bastante extenso y arbitrario, la escuela esc茅ptica ha tenido una importancia enorme en la formaci贸n del pensamiento moderno. Grosso modo, puede decirse que el escepticismo se esforz贸 en sostener lo dificultoso de alcanzar la verdad o el conocimiento. Sin embargo, no puede considerarse una doctrina positiva, ya que no afirma la imposibilidad de tal cosa, sino que se esfuerza en mostrar c贸mo es posible vivir sin creencias y considerar, adem谩s, que la incertidumbre es condici贸n sine qua non para una vida feliz. Precisamente, esa sensaci贸n de vac铆o o falta de sentido, de la que puede parecer que se parte en la mirada esc茅ptica, es la que lleva finalmente a buscar un sentido al mundo.
Estoy de acuerdo con aquellos expertos que sostienen que el escepticismo se encuentra en la base del progreso t茅cnico, cient铆fico, intelectual y, m谩s importante, moral de Occidente. Puede decirse, incluso, que la actitud esc茅ptica es una de las caracter铆sticas propias del pensamiento -occidental, al menos-.

El Cristianismo, parte importante de nuestro acervo cultural -no hay que negarlo-, dio lugar al dogma, a la doctrina fundada en una verdad revelada que mantiene la subordinaci贸n e imposibilita un aut茅ntico progreso social e individual. Poco nos queda de la pluralidad de la Antigua Grecia. La respuesta para seguir expandiendo la raz贸n y para darle un aut茅ntico sentido al progreso -a pesar de lo controvertido que resulta esta concepto en la llamada posmodernidad- est谩, tal vez, en tratar de recuperar el rico pensamiento de aquellos fil贸sofos fundadores que dieron lugar ya a una primera Ilustraci贸n siglos antes de la llegada del cristianismo.
Frente a todo dogma de su tiempo, el escepticismo se mantuvo en el otro lado de la balanza como un impagable guardi谩n permanente. Frente a tantos dogmas que siguen lastrando nuestra sociedad, y frente a tanta banalidad que nubla el pensamiento, pienso que es fundamental la actitud esc茅ptica -cuya etimolog铆a remite a 芦seguir indagando禄-.

Capi Vidal




Fuente: Acracia.org