June 12, 2021
De parte de La Haine
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Argentina es uno de los pocos de la regi贸n que construy贸 un imaginario blanco y europeo. El mito sigue vigente pese a las voces de lo no-blanco, lo ind铆gena, lo afro, lo mestizo y lo moreno que se las arreglan para plantear disidencias, abrir debates y construir narrativas de unidad que giren en torno a la mezcla.

El video cop贸 los noticieros, interrumpi贸 conversaciones y llen贸 de memes las redes sociales. Una frase de Alberto Fern谩ndez mostr贸 las ambivalencias y tensiones del perfil 茅tnico-racial de la Argentina. El presidente se permiti贸 repetir en un discurso el viejo adagio sobre los argentinos que 鈥渄escienden de los barcos鈥. Y lo hizo en una de sus formulaciones m谩s desagradables. Frente al Primer Ministro espa帽ol, buscando fortalecer lazos de fraternidad, dijo: 鈥渓os mexicanos salieron de los indios, los brasileros salieron de la selva, pero nosotros los argentinos llegamos de los barcos, y eran barcos que ven铆an de all铆, de Europa, y as铆 construimos nuestra sociedad鈥. Nada menos.

La formulaci贸n no es nueva en boca de mandatarios: Macri hab铆a dicho algo parecido, tambi茅n el contexto de buscar capitales y alianzas comerciales con el Viejo Continente. Lo de Fern谩ndez es un buen recordatorio de que el mito de la Argentina blanca y europea nos habita a (casi) todos. Aunque suela tenerlo m谩s a flor de piel, no es un problema s贸lo de la derecha. Los peronistas est谩n lejos de ser inmunes al respecto.

Es probable que, puestos a reflexionar un momento, ni Fern谩ndez ni Macri puedan o quieran sostener sus afirmaciones. El primero ya se disculp贸 por Twitter, pero es posible que incluso el segundo reconozca, si se lo cuestionamos, que este pa铆s no estuvo hecho solamente por inmigrantes europeos y, por tanto, que no les pertenece prioritariamente a sus descendientes. Porque eso es lo que la frase lleva impl铆cito: que en la Argentina puede haber gente de otros or铆genes, claro, pero que los verdadera y prioritariamente argentinos son los de ascendencia europea. Los dem谩s son invitados o argentinos de segunda.

El hecho de que esa visi贸n salga de sus labios es s铆ntoma de que el presupuesto sigue teniendo un lugar dominante en nuestra sociedad. No hacen falta an谩lisis demasiado sutiles para constatarlo. Nuestra prensa est谩 repleta de alusiones francamente racistas sobre 鈥渃onurbanos africanizados鈥, dirigentes a los que se nombra 鈥渃aciques鈥 para desacreditarlos, conflictos por tierras en los que se enfrenta alg煤n pueblo originario con 鈥渓a gente鈥 o 鈥渓os vecinos鈥. Para no mencionar los insultos contra 鈥渓os negros鈥 que se permiten con total impunidad periodistas, algunos dirigentes y miles de personas en las cloacas de las redes sociales.

Foto del cacique Foyel tomada durante su cautiverio en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata.

Argentina es uno de los poqu铆simos pa铆ses latinoamericanos cuyas 茅lites propusieron visiones del 鈥渘osotros鈥 nacional que lo imaginaban exclusivamente blanco y europeo. La mayor parte de sus equivalentes en la regi贸n plantearon narrativas de unidad que giraron en torno de la mezcla. Se imaginaron como naciones 鈥渕estizas鈥 (como M茅xico), 鈥渄emocracias raciales鈥 (Brasil), 鈥渢rigue帽as鈥 (Puerto Rico) o 鈥渃af茅 con leche鈥 (Venezuela). El Estado argentino eligi贸, en cambio, proclamar que su poblaci贸n era blanca y europea y que toda mezcla posible hab铆a quedado sepultada bajo la portentosa inmigraci贸n de ultramar de fines del siglo XIX. Hay que decir, sin embargo, que fue siempre una idea que gener贸 dudas y ansiedades. Las ten铆a Sarmiento cuando escribi贸 Conflictos y armon铆as de razas en Am茅rica (1883):

鈥溌縎omos europeos? 鈥 隆Tantas caras cobrizas nos desmienten!

驴Somos ind铆genas? 鈥 Sonrisas de desd茅n de nuestras blondas damas nos dan acaso la 煤nica respuesta.

驴Mixtos? 鈥 Nadie quiere serlo, y hay millares que ni americanos ni argentinos querr铆an ser llamados.

驴Somos Naci贸n? 鈥 驴Naci贸n sin amalgama de materiales acumulados, sin ajuste ni cimiento?

驴Argentinos? 鈥 Hasta d贸nde y desde cu谩ndo, bueno es darse cuenta de ello鈥.

Pocos a帽os despu茅s, intelectuales como Jos茅 Ingenieros, en su caso de ideas bien progresistas, afirmaron que la amalgama que Sarmiento sospechaba incompleta estaba ya concluida y que se hab铆a formado ya una 鈥渞aza argentina鈥 que era perfectamente blanca y europea. Buena parte de la sociedad eligi贸 creer en ese mito. Las personas cuyas ancestr铆as o aspectos f铆sicos no se correspond铆an con ese ideal fueron empujadas a la invisibilidad, a los m谩rgenes de la naci贸n.

Una de las familias de los caciques Mapuche tomada durante su cautiverio en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata.

La realidad de su existencia, sin embargo, continu贸 ejerciendo presi贸n sobre nuestra sociedad. De muchas maneras, la presencia de lo no-blanco, la existencia de lo ind铆gena, de lo afro, de lo mestizo, de lo moreno, se las arregl贸 para plantear sus disidencias. Fue una presencia espectral en la cultura oficial, pero bien real en la demograf铆a y en la cultura popular durante todo el siglo XX. A veces atraves贸 la barrera de lo enunciable y consigui贸 hacerse sentir en el terreno pol铆tico, pero fueron las menos. 

Las cosas en este terreno vienen cambiando aceleradamente desde 2001. Entre los numerosos efectos de la profunda crisis de entonces, uno no menor fue que min贸 la solidez de los discursos blanqueadores. Cada a帽o desde entonces hemos visto una progresiva conciencia, en los debates p煤blicos, acerca del profundo racismo estructural que existe en el pa铆s y de la inadecuaci贸n del mito de la Argentina blanca y europea respecto de nuestra realidad como naci贸n. 

En la 煤ltima d茅cada, el activismo afrodescendientede pueblos originarios y 鈥渕arr贸n鈥 se gan贸 un lugar de creciente importancia en una agenda p煤blica tambi茅n nutrida por muchas otras iniciativas anti-racistas del movimiento feminista y de otros movimientos sociales, de colectivos pol铆ticos y de acad茅micos. El Estado argentino comenz贸 a dotarse de pol铆ticas que, por primera vez, est谩n orientadas de manera expl铆cita a combatir el racismo y a visibilizar la presencia de lo no-blanco como parte insoslayable de una naci贸n de raigambres y colores m煤ltiples. Esos avances, como es de esperar, est谩n acompa帽ados de reacciones de sectores sociales que no desean ver sus privilegios cuestionados. La colisi贸n de esos dos impulsos es inevitable.

Parad贸jicamente, desde la asunci贸n de Alberto Fern谩ndez 鈥揺l mismo que acaba de pronunciar esa frase infortunada e inaceptable鈥 las pol铆ticas anti-racistas ganaron un lugar que no hab铆an tenido previamente. Por dar algunos ejemplos, se plasmaron en la creaci贸n de la Direcci贸n Nacional de Equidad 脡tnico Racial, Migrantes y Refugiados (conducida por un referente afroargentino, Carlos 脕lvarez), de una Comisi贸n Nacional para el Reconocimiento Hist贸rico de la Comunidad Afroargentina y de una serie de campa帽as espec铆ficas del INADI.

Mientras se viralizaba el video, el Ministerio de Trabajo daba inicio a un in茅dito 鈥Taller sobre perspectiva 茅tnico-racial para sindicatos鈥. La ir贸nica coincidencia temporal es ilustrativa del momento en el que vivimos. Aunque est茅 en retroceso, el mito de la Argentina blanca y europea sigue siendo poderoso. Tanto como para hablar por las bocas m谩s inesperadas.

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Fuente: Lahaine.org