January 5, 2022
De parte de Vamos Hacia La Vida
220 puntos de vista


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LA ALEGR脥A NUNCA LLEG脫 Y EL MIEDO SE DISFRAZA DE ESPERANZA

Notas sobre el cambio de administraci贸n estatal en la regi贸n chilena

I

El pasado 19 de diciembre pas贸 a la historia y no por pocas razones. Aquella jornada el nuevo presidente electo, la joven ex figura de la burocracia estudiantil, Gabriel Boric, se impuso en el balotaje con una gran diferencia sobre su contrincante Jos茅 Antonio Kast, un anticomunista y pinochetista recalcitrante que hab铆a logrado apoderarse de la primera mayor铆a en la primera vuelta, y con ello de la representaci贸n de la derecha y su pacto 鈥淐hile Podemos M谩s鈥.

Este logro electoral fue celebrado, en ese sentido, por fervientes dem贸cratas e izquierdistas 鈥渃r铆ticos鈥 como una verdadera victoria popular, como un triunfo aplastante frente al 鈥渇ascismo鈥 y como la continuidad de un proceso que desde el estallido de la revuelta en adelante, con Convenci贸n Constitucional incluida, viene abriendo el camino para la 鈥渄ignidad del pueblo chileno鈥; una actitud que contrasta mucho con la demostrada un mes antes, cuando con pavor estos mism@s dem贸cratas e izquierdistas ve铆an como esta figura del 鈥渇ascismo鈥 lograba obtener la primera mayor铆a: una lluvia de lamentos, insultos, memes, amenazas con irse del pa铆s y todo lo que el imaginario de izquierda lleva consigo junto al miedo se sum贸 a las repetidas increpaciones al 鈥減ueblo ignorante鈥 y a l@s 鈥渇ascistas de izquierda鈥, que gracias a su abstenci贸n permitieron 鈥攕upuestamente鈥 aquel resultado.

Y le agregamos 鈥渟upuestamente鈥, pues la reacci贸n frente a este primer resultado fue la que le permiti贸 a Boric su 鈥渁plastante鈥 triunfo electoral en segunda vuelta. En efecto, una vez pasada esta primera vuelta, Boric y Kast no dejaron de moverse hacia el centro como naturalmente buscar铆a cualquier candidato; Boric apelando a la vieja Concertaci贸n, cortejando sobre todo a la Democracia Cristiana, con los apoyos expl铆citos de Lagos y Bachelet, mientras que por su lado Kast se enfocaba en la cuesti贸n de la mujer, desprendi茅ndose de los elementos reaccionarios extremos que a煤n generaban anticuerpos en su electorado. Ambos, obviamente, concentrando su discurso en la estabilidad y el orden. Este lobby pol铆tico junto al uso de la famosa calculadora fue el que manten铆a a Boric liderando en las encuestas por un peque帽o margen, manteniendo la incertidumbre acerca de la eventual participaci贸n de quienes hist贸rica y mayoritariamente se han restado de estos procesos eleccionarios. No hay encuesta MORI para medir esto, pero efectivamente tras la primera vuelta que pon铆a a Kast en la delantera, y a contra corriente del 鈥済iro鈥 hacia el centro de su candidato 鈥攓ue en verdad es la continuidad de la pol铆tica institucional y policial que siempre ha defendido鈥, un tedioso vendaval desde la mayor parte de la izquierda se desat贸 en las redes sociales, algunos espacios sociales y calles, con su campa帽a de apoyo 鈥渃r铆tico鈥: comunidades LGTBIQ+ y feministas institucionales, izquierdistas trasnochados y antifascistas de conciertos, comenzaron la verdadera campa帽a 鈥渃ontra el nazi鈥 que le dio el triunfo a Boric, un candidato al que nadie quer铆a y famoso por su rol reaccionario, pero que fue capaz de movilizar a sus propi@s adversari@s en base a la caricatura del fascismo 鈥攊ncluso sin tener que mencionarlo鈥. Boric, sin ning煤n pelo de tonto, sell贸 con un broche de oro su triunfo en una jornada multitudinaria con la frase 鈥済an贸 la esperanza sobre el miedo鈥 (cuando en realidad fue el miedo a la ultraderecha pinochetista la que lo hizo ganar, no alguna esperanza general en su ya mediocre programa de gobierno), a sabiendas que su elecci贸n cerraba un ciclo y con 茅l se intenta enterrar toda proyecci贸n revolucionaria de la experiencia de octubre, o por lo menos, aplazarla lo suficiente por un buen periodo de tiempo.

Por otro lado, y tambi茅n a contra corriente del pensamiento popular, no fue su 鈥渇ascismo鈥 lo que le impidi贸 captar m谩s votos a Kast, sino todo lo contrario: la falta de 茅l. En primer lugar, el discurso de Kast no cont贸 para nada con elementos revolucionarios y populares propios del fascismo hist贸rico que pudieran enganchar con alg煤n sector indeciso del proletariado 鈥攁l cual necesita ganarse para imponerse democr谩ticamente鈥, y en segundo lugar, no logr贸 trascender el esquema pol铆tico tradicional aferr谩ndose a su pinochetismo cl谩sico con un car谩cter claramente burgu茅s, lo que al igual que en las elecciones del Apruebo/Rechazo se reflej贸 bien, por ejemplo, en el mapa del voto en las comunas del gran Santiago. Esto, al parecer, lo ha sabido leer bien el ex candidato, el cual inaugura una nueva etapa dentro del Partido Republicano el primer d铆a del 2022, presentando p煤blicamente su renuncia a la presidencia del partido, tomando la direcci贸n de su ala social Acci贸n Republicana y llamando a disputar las 鈥muchas zonas y territorios de nuestro pa铆s donde la izquierda tiene un predominio y donde por a帽os, nos hemos marginado de ejercer la acci贸n social y pol铆tica de nuestras ideas鈥, afirmando de paso que 鈥el debate en Chile sigue centrado en los problemas de la elite y los grupos de presi贸n, alejado de la realidad que d铆a a d铆a golpea a millones de chilenos鈥.

Sin duda alguna, estas 煤ltimas elecciones terminaron conmocionando a todo el pa铆s y la artificial y publicitada polarizaci贸n de la que tanto hablaron los periodistas termin贸 por movilizar a casi 1.300.000 personas m谩s a las urnas: el voto 鈥渁ntifa鈥 y 鈥渁ntiKast鈥, de proletari@s que no suelen votar, fue fundamental para que Boric venciera, m谩s que un voto a favor de su programa. En los tiempos de la volatilidad pol铆tica se pas贸 de un mes a otro, de una marcada abstenci贸n 鈥攙ot贸 en primera vuelta el 47.33% del padr贸n electoral鈥 a una participaci贸n hist贸rica 鈥55.65% del padr贸n鈥, todo esto en medio de debates televisados y ampliamente difundidos, declaraciones, pol茅micas, funas y des-funas. Basta recordar como Boric, repudiado con justa raz贸n desde su 茅poca como bur贸crata estudiantil en donde asumi贸 un rol desmovilizador en los momentos clave del 2011, pasando por su participaci贸n insigne en la firma del repudiado 鈥淎cuerdo por la Paz Social y la Nueva Constituci贸n鈥, y su recordado apoyo al paquete de leyes represivas implementadas en plena revuelta 鈥擫ey anti saqueos y anti barricadas鈥, golpeado, escupido y ba帽ado en cerveza rancia, le gan贸 a un Daniel Jadue que, adulado por grandes sectores de la izquierda, ven铆a desde hace a帽os prepar谩ndose como una de las grandes promesas de la pol铆tica pre y post revuelta. De esta misma forma, un Kast con capacidad de voto marginal, representante de una ultraderecha que se daba por muerta a no ser de por un par de ex boneheads y viejos pinochetistas sin influencia alguna, logr贸 ganarle al candidato de un oficialismo con aires de renovaci贸n (Sebasti谩n Sichel); o un Franco Parisi y el Partido de la Gente, que con su candidatura virtual capt贸 gran parte del electorado y fue tambi茅n relevante en el resultado final de la competencia al cargo presidencial.

Efectivamente, las 煤ltimas elecciones fueron un gran negocio para l@s analistas y periodistas pol铆tic@s, y de hecho aflor贸 tambi茅n en la poblaci贸n misma, todo un esp铆ritu republicano con viej@s militantes y 鈥渙pin贸log@s鈥 de pol铆tica, expert@s en estad铆sticas y, sobre todo, usuari@s pretendidamente h谩biles en los c谩lculos pol铆ticos a la hora de escoger 鈥渆l mal menor鈥. Toda esta ensalada que se presenta ahora como los s铆ntomas de un sistema pol铆tico en recuperaci贸n, como los sanos gestos de un pa铆s que vuelve a dialogar, solo expresan en resumen la bancarrota total de la pol铆tica que desde hace varios a帽os debe recurrir m谩s a figuras televisivas que a pol铆tic@s profesionales, y que por ende se encuentra a煤n m谩s a merced de los criterios del capital mundial; expresa la recta final de un aparato gubernamental con cada vez menos injerencia y m谩s supeditado a los consejos de tecn贸cratas y asesor@s fieles a los 铆ndices macro econ贸micos. Es la crisis en actos.

II

Como es bien sabido, el Covid-19 solo ha acelerado un proceso de restructuraci贸n capitalista frente a una crisis de valor y ecol贸gica sin precedentes, con las consecuencias nefastas que recaen sobre nuestra clase y la Tierra. La crisis de valorizaci贸n del capital 鈥揹isminuci贸n tendencial de la tasa de ganancia capitalista por la sustituci贸n del trabajo humano provocada por la automatizaci贸n de los procesos productivos鈥 se ha manifestado en tiempos de pandemia de diversas maneras: migraciones masivas, crisis log铆stica en los puertos y en las cadenas de suministro, escasez de suministros tecnol贸gicos, aumento del costo del transporte mar铆timo, subida de los precios de alimentos, combustibles y materias primas. Con respecto al aumento de los precios, el Banco Mundial indica que ha sido la recesi贸n con el incremento inflacionario m谩s r谩pido de los 煤ltimos 50 a帽os: el aumento de los precios de los combustibles y de las materias primas, ha repercutido  directamente en un aumento de los precios de otras mercanc铆as, y de esta forma, a trav茅s de precios inflados, se encubre la disminuci贸n real del valor 鈥搎ue representa el tiempo de trabajo socialmente necesario, en constante disminuci贸n desde la tercera revoluci贸n tecnol贸gica鈥 a la vez que se sigue asegurando una rentabilidad para la clase capitalista en t茅rminos de ganancia y renta de la tierra.

En la regi贸n dominada por el Estado chileno la inflaci贸n se ubic贸 a fines del 2021 cerca del 7%, lo que implica un marcado aumento del costo de la vida que no escapa a la din谩mica mundial y su potencial agravamiento frente a un proceso de recesi贸n m谩s duradero. Sin embargo, esta regi贸n presenta una 鈥渃aja chica鈥 a煤n solvente y una deuda p煤blica baja, lo que le entrega una mejor situaci贸n para hacer frente a la crisis del capital con respecto a otros pa铆ses de la regi贸n latinoamericana. Adem谩s Chile, por su posici贸n geogr谩fica, es fundamental para el capital mundial como puerta de entrada de mercanc铆as a trav茅s de sus puertos en el Pac铆fico, y los Tratados de Libre Comercio firmados, como tambi茅n por los capitales internacionales y nacionales instalados en el territorio, que poseen un marcado car谩cter extractivista y son altamente contaminantes 鈥搈egaminer铆a, forestales, agricultura de exportaci贸n y salmoneras鈥, por lo que no deja de ser una buena fuente de negocios para la clase capitalista, mientras generan mayores desastres ecol贸gicos y 鈥渮onas de sacrificio鈥. La destrucci贸n ecol贸gica de suelos, la sequ铆a permanente, y los cambios a nivel clim谩ticos que hemos observados durante la 煤ltima d茅cada han disminuido la productividad de las tierras locales presionando a un alza de los precios de los alimentos: todos ellos son s铆ntomas que indican el car谩cter demencial del modo de producci贸n capitalista. Por otra parte, la regi贸n chilena ha presentado durante el 煤ltimo a帽o una depreciaci贸n de la moneda nacional sin precedentes, llegando el precio del d贸lar a los $872 durante el triunfo de Boric, lo cual har铆a a煤n m谩s complejo el escenario inflacionario debido a la fuerte dependencia de esta regi贸n al capital internacional, y que recae por completo en la capacidad de nuestra clase de acceder a los medios de subsistencia para nuestra reproducci贸n.

La fase actual de descomposici贸n del capital hace incierto el panorama futuro, una reestructuraci贸n sin conflictos es imposible, y como sabemos todo el peso de la crisis recaer谩 sobre nosotr@s, por saludable que sea la econom铆a chilena hoy, y por ingenuas que sean las aspiraciones de mejorar el capitalismo, el peso de las tendencias destructivas del modo de (re)producci贸n capitalista se impondr谩n de forma violenta.

III

Ante la expectaci贸n e ilusi贸n de una parte de votantes que ven en Boric un cambio en la forma de hacer pol铆tica, una verdadera inoculaci贸n a un sistema en profunda crisis y muy recientemente cuestionado que busca extender su vida de manera desesperada, es l贸gico preguntarnos qu茅 es realmente lo que podemos esperar del pr贸ximo gobierno y, en contrapartida, qu茅 respuesta se puede visualizar de los grupos de izquierda frente al posible futuro escenario.

Como elementos de vital urgencia, se nos presentan dos aspectos fundamentales que constituyen el foco m谩s amplio de inter茅s, expectativa y controversia. Estos son, por un lado, la prisi贸n pol铆tica y el desarrollo de la guerra social en el Wallmapu, cuyo car谩cter humano lo transforma en la m谩s amplia contradicci贸n de los principios originales que alguna vez proclam贸 encarnar el proyecto hoy electo, y, por otra, la galopante inflaci贸n que amenaza las bases materiales de cualquier gobierno y que no es otra cosa que un s铆ntoma de la profunda crisis que atraviesa el capital global.

En cuanto a lo primero, se hace fundamental recordar a la propia concentraci贸n que se volc贸 a las calles el domingo 19 de diciembre que vocifer贸 la imperante necesidad de la liberaci贸n de l@s pres@s pol铆tic@s, espec铆ficamente l@s de la revuelta, que cuentan con mayor respaldo social en sus demandas, llamamiento que durante varios d铆as fue enfrentado con evasivas por el presidente electo y que junto con el avance de la lucha mapuche aut贸noma en el Wallmapu, que en los 煤ltimos meses ha significado un recrudecimiento de las medidas represivas, han suscitado el m谩s pol茅mico viraje de los principales ejes del discurso del otrora candidato desde  la primera a la segunda vuelta, que en el inter茅s de salvaguardar la democracia lo han encaminado a develar en su proclama el resguardo del orden p煤blico y el camino de la paz como el horizonte del siguiente gobierno, situaci贸n que ha tenido como consecuencia incluso las refutaciones con destacados miembros de su coalici贸n, como son Jackson y Siches, que han llegado tarde al desnudamiento de los verdaderos principios que mueve a la pol铆tica en la democracia.

Por otro lado, pero no menos importante, la creciente inflaci贸n y la desaceleraci贸n del crecimiento ha llevado al Banco Central a advertir el grave problema de las excesivas expectativas que se enfrentan, aconsejando 鈥渕oderaci贸n fiscal鈥 ante la alerta amarilla de la econom铆a e invitando a reducir la incertidumbre dando confianza al mercado con estabilidad social y pol铆tica, tornando altamente improbable que existan reformas o contrarreformas significativas. Muy por el contrario, se hace esperable que se perpet煤e un Estado subsidiario de car谩cter focalizado que pueda entregar medidas conciliadoras que no lograr谩n satisfacer las promesas de estatizaci贸n de los servicios b谩sicos y derogaci贸n de las leyes represivas que formaron parte del entramado de respuestas que buscaron explicar el descontento que vio nacer y result贸 de octubre 2019. Lo que, sin ir muy lejos, queda de manifiesto en el cambio que se ha dado al anhelado fin de las AFP 鈥搎ue junto con la educaci贸n, salud y vivienda han sido las demandas hist贸ricas de los movimientos sociales locales鈥 y que ha sido postergado a un plazo de cuarenta a帽os hacia el futuro seg煤n el equipo de Boric.

Es indudable que, ante un eventual escenario de masiva decepci贸n provocada por el sistem谩tico abandono de los principales ejes de campa帽a que hered贸 Boric de su experiencia en los movimientos sociales que ignora su propia naturaleza inviable en el marco capitalista,  se buscar谩 apoyo en la izquierda y probablemente la convocatoria a la moderaci贸n, la  unidad y el respaldo a un programa que traiciona sus propias ra铆ces muertas invocar谩 a la desmovilizaci贸n ante una cada vez mayor amenaza de una derecha alimentada del desencanto, lo que hace posible prever el resurgimiento de los llamados a respaldar y proteger al gobierno y, junto con esto, el aislamiento y la criminalizaci贸n de quienes rechacen este camino por 鈥渉acerle el juego a la derecha鈥, por amenazar el orden p煤blico y la paz, que se perpet煤an como las directrices de esta ficci贸n de nuevo proyecto de pa铆s.

IV

Desde luego, Chile no es una excepci贸n en esta din谩mica de contenci贸n institucional que le sigue a una profunda ruptura de la continuidad capitalista producida por una intensa agitaci贸n social. Adem谩s de la brutal represi贸n estatal, la pol铆tica de cooptaci贸n suele acompa帽arse con el aprovechamiento electoral del descontento generalizado por parte del progresismo y la centroizquierda, siempre en defensa del orden.

Esta es una constante hist贸rica, pero baste recordar lo que ha ocurrido recientemente en Grecia y Espa帽a, pa铆ses que han visto el ascenso al poder de distintas fracciones de la socialdemocracia, para refrescar la memoria.

Grecia, a fines de la primera d茅cada de este siglo, experiment贸 grandes movilizaciones sociales. En diciembre de 2008, luego del asesinato del adolescente de 15 a帽os Alexandros Grigoropoulos en Atenas a manos de la polic铆a, se desata una revuelta que encuentra su fermento en la grave situaci贸n econ贸mica y pol铆tica del pa铆s. A partir de ah铆 la tensi贸n es constante, y a fines del 2009 estalla la conocida como 鈥渃risis de la deuda soberana en Grecia鈥 o 鈥渄epresi贸n griega鈥. Organismos del capital y la Uni贸n Europea exigen la implementaci贸n de medidas de austeridad, atacando directamente las condiciones de vida del proletariado, el que resiste tenazmente estas pol铆ticas. Particularmente, en mayo de 2011 surge el 鈥淢ovimiento de las Plazas鈥, en sinton铆a con la aparici贸n de movilizaciones similares por toda Europa, Medio Oriente y otras regiones del mundo (EEU.U., por ejemplo), ocupando las plazas centrales de las ciudades, y centrado en este caso en el rechazo a la implementaci贸n de estas medidas de precarizaci贸n de la vida. En 2015, una coalici贸n de organizaciones de izquierda formada en 2004, que agrupaba a grupos trotskistas, mao铆stas, escisiones del Partido Comunista Griego (KKE) y otras variedades de izquierdismo, denominada Coalici贸n de Izquierda Radical (SYRIZA), logra hacerse del gobierno a trav茅s de las urnas 鈥攍a coalici贸n pasa a conformarse como partido pol铆tico ante estas elecciones, para optar a los premios electorales que el sistema griego otorga al partido m谩s votado鈥, marcando un hito en la historia pol铆tica del pa铆s, siendo Alexis Tsipras nombrado primer ministro. Llega al poder prometiendo la cancelaci贸n de la deuda p煤blica y la abolici贸n de los programas de austeridad, bajo el discurso de la no subordinaci贸n nacional a las medidas impuestas por la UE (a trav茅s de la Comisi贸n Europea), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) a cambio del 鈥渞escate econ贸mico鈥 del pa铆s. Sin embargo, SYRIZA no logra mayor铆a absoluta en el parlamento, por lo que forma alianza con el partido de derecha nacionalista y populista ANEL (lo que causa una primera decepci贸n con el reciente gobierno). Posteriormente, en las negociaciones por las medidas de austeridad, el mismo gobierno promovi贸 un refer茅ndum para decidir si se aceptaban o no las condiciones impuestas al pa铆s 鈥攁l proletariado griego, en realidad鈥 para el rescate econ贸mico, ganando el rechazo a estas medidas por un amplio margen (con un 61.31%). Sin embargo, se desentendi贸 a los pocos d铆as del resultado y termin贸 someti茅ndose a las exigencias de la troika, que fueron incluso m谩s duras que las que se hab铆an considerado cuando se llam贸 al refer茅ndum. Finalmente, fue a trav茅s de este gobierno izquierdista 鈥攑or su conformaci贸n, situado m谩s a la izquierda que el actual bloque FA-P鈥滳鈥 y sus amistades exconcertacionistas鈥 que las medidas de austeridad impuestas contra el pueblo griego por el capital, y que hab铆an sido f茅rreamente combatidas durante a帽os en las calles, pudieron seguir implement谩ndose, allanando el camino para que hoy sea nuevamente la derecha (Nueva Democracia) la que se encuentre instalada en el gobierno.

En Espa帽a, con sus particularidades, se vive un proceso que sigue una l贸gica similar. El movimiento de ocupaci贸n de las plazas tiene como referencia precisamente al movimiento de 鈥渓os indignados鈥 espa帽oles o 15M, que tambi茅n en mayo de 2011 explotara en el pa铆s ib茅rico. Si bien el contenido de dicho movimiento se encuentra desde un inicio supeditado a un ciudadanismo que exig铆a 鈥渕谩s y mejor democracia鈥, algunas de sus experiencias van m谩s all谩 en el cuestionamiento del orden social capitalista. Surge de un rechazo a un sistema pol铆tico deslegitimado y que se aprecia como agotado, y a una creciente precarizaci贸n de la vida, que se observa en el progresivo desmantelamiento de pol铆ticas de seguridad social a partir de la crisis mundial del 2008 y a la implementaci贸n de medidas privatizadoras de corte neoliberal. Este descontento lo intenta canalizar el partido pol铆tico PODEMOS, que pretende abandonar el eje izquierda-derecha y abrazar aquel que supone como contrarios a la democracia y la dictadura. PODEMOS surge con el discurso de defender y promover una verdadera democracia. Se form贸 el 2014 y en poco tiempo logr贸 cosechar varias victorias electorales, y desde el 2020 forma parte del gobierno espa帽ol gracias a un acuerdo con el PSOE 鈥攑artido tradicional del bipartidismo que era uno de los blancos de las protestas del movimiento 15M鈥. En esta posici贸n, por ejemplo, han implementado fundamentalmente las mismas pol铆ticas frente a la pandemia de coronavirus que casi todos los pa铆ses, es decir, salvaguardando los intereses de la clase capitalista frente a la vida de las personas, y se han destacado hace unas semanas por ser responsables de la brutal represi贸n a la huelga de los obreros del metal en C谩diz, dulcificada por las declaraciones de algunos de sus portavoces. Y es que, como es l贸gico, los gobiernos solo pueden defender los intereses del capital, y har谩n todo lo que tengan a mano para cumplir con tal fin.

La izquierda del capital funciona como agente desarticulador cuando llega a las esferas de poder. Incluso sin quererlo 鈥攏i comprenderlo鈥 forman parte de una estructura que no est谩 hecha para defender al proletariado, una estructura que tiene su funci贸n en garantizar la supervivencia a largo plazo de las relaciones de explotaci贸n. La izquierda se comporta como un medio eficiente para implementar medidas a favor de la acumulaci贸n capitalista que encontrar铆an mayor resistencia si fueran promovidas por otros gobiernos, y reprime tan brutalmente como le sea necesario: en la regi贸n chilena, con la llegada de Boric y 鈥淎pruebo Dignidad鈥 al control del Estado, no tiene por qu茅 ser diferente.




Fuente: Hacialavida.noblogs.org