January 10, 2022
De parte de La Tarcoteca Contrainfo
140 puntos de vista
Este es uno de los art铆culos que siempre quise escribir sobre la organizaci贸n de masas anarquistas. Breve, conciso y creo que certero. Gracias Lawson. Mi peque帽a aportaci贸n al debate es el an谩lisis de la estrategia de la CNT durante la Guerra Civil Espa帽ola ’36 denominada “los Tres Frentes“, en el cu谩l se contempla c贸mo se organizaba durante el periodo de guerra en el mantenimiento de una ej茅rcito capaz de enfrentarse al fascismo internacional conjurado y c贸mo se podr铆a adaptar a los d铆as de hoy.
Salud! PHkl/tctca
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Traducci贸n tarcoteca – Anarchy and its Allies: The United Front and Groupings of Tendency 3.11.2021 por Tommy Lawson. Libro en PDF

Un art铆culo que presenta los conceptos que los anarquistas han utilizado para enmarcar la colaboraci贸n con otras tendencias durante la lucha. Incluidos el Frente 脷nico, el Frente Popular, la Alianza de Trabajadores y la Tendencia Combativa.

El anarquismo en la regi贸n oce谩nica est谩 entrando en una nueva etapa de desarrollo. El nacimiento de varias organizaciones nuevas en Australia y la cooperaci贸n cada vez mayor entre ellas habla de la necesidad de claridad te贸rica. La base funcional del trabajo eficiente es la claridad te贸rica y, como tal,  comprender c贸mo y por qu茅 los anarquistas trabajan en los movimientos sociales, con qui茅n hacen alianzas y c贸mo luchan es fundamental.
Como sabemos, los movimientos revolucionarios no constituyen la mayor铆a de la sociedad. Si lo hicieran, ya habr铆a socialismo. Por tanto, toda tendencia revolucionaria debe abordar cuestiones relacionadas con su aislamiento y alianzas potenciales, sus metas m铆nimas y m谩ximas, y los medios estrat茅gicos y t谩cticos para alcanzarlas. Las relaciones entre revolucionarios y reformistas, el an谩lisis coyuntural de las condiciones materiales, las perspectivas del trabajo defensivo y ofensivo, y el nivel pol铆tico al que se van a formar las alianzas son consideraciones adicionales. Finalmente, una evaluaci贸n realista de las relaciones con la masa de la clase trabajadora forma a煤n m谩s la conceptualizaci贸n. Los marcos te贸ricos, desarrollados con el beneficio de la experiencia pasada, nos ayudan a aclarar qu茅 funciona y d贸nde.
Un marco com煤n para la lucha colaborativa empleado por los socialistas revolucionarios fue el Frente Unido. El Frente Unido fue teorizado a principios de la d茅cada de 1920 por el Marxist Comintern y desarrollado por Leon Trotsky. Casi al mismo tiempo, los anarquistas italianos Armando Borghi y Errico Malatesta articularon un modelo similar. Cualquier entendimiento del Frente Unido debe contrastarse con el Frente Popular, defendido por los partidos estalinistas y el Comintern en la d茅cada de 1930.
Sin embargo, el Frente Unido, todav铆a empleado por grupos marxistas y anarquistas como estrategia hoy, no se presenta como una soluci贸n para todos los tiempos y lugares. El espacio de intervenci贸n, la intermediaci贸n de metas y el contexto pol铆tico requieren de diferentes marcos para articular enfoques correctos hacia el trabajo pol铆tico. En respuesta a diversos contextos, anarquistas de diferentes tendencias han articulado otros enfoques; el Frente Proletario 脷nico y el Frente Revolucionario Singular de la UAI respectivamente, la Alianza Obrera Sindicalista de la CNT, la Tendencia Combativa de la Federaci贸n Anarquista Uruguaya y la Agrupaci贸n de Tendencia especifista moderna. Cada uno de estos ha contribuido a los marcos de c贸mo los anarquistas pueden y deber铆an abordar el trabajo colaborativo con otras fuerzas sociales.
驴Por qu茅 la lucha colaborativa?
La lucha social moviliza no solo a personas de diversas clases, sino evidentemente tambi茅n a personas de diferentes ideolog铆as pol铆ticas. En cualquier situaci贸n concreta, habr谩 una variedad de fuerzas trabajando para lograr objetivos a veces diferentes, a veces similares. Por ejemplo, los que se oponen a una monarqu铆a pueden ser todos, desde los republicanos burgueses progresistas hasta los socialistas y anarquistas. Contra un gobierno conservador en un estado democr谩tico liberal podr铆a estar todo el mundo, desde los socialdem贸cratas hasta los anarquistas. Adem谩s, en un momento de revoluci贸n social habr谩 varias facciones dispuestas a ‘llegar hasta el final’, incluso si difieren un poco en sus visiones de una sociedad posrevolucionaria 1. Dentro de los movimientos sociales y las luchas sindicales, las cuestiones planteadas son una vez m谩s diferentes.
Organizarse en cualquier situaci贸n requiere una teor铆a que pueda proporcionar un marco para evaluar una situaci贸n concreta, lo que se puede lograr (metas) y c贸mo se puede impulsar el movimiento hacia adelante. Se debe analizar un equilibrio de fuerzas y desarrollar un camino a seguir. Es decir, un marco te贸rico deber铆a proporcionar una estrategia. Hist贸ricamente ha habido varios marcos conceptuales y estrategias posteriores adoptadas por la extrema izquierda en lo que respecta a orientar el trabajo no solo durante una revoluci贸n, sino tambi茅n durante las campa帽as y luchas del d铆a a d铆a. Vale la pena abordar brevemente cada una de estas estrategias m谩s comunes para aclarar las fortalezas y debilidades y luego proponer un marco alternativo.
Los frentes Popular y Unido
El primer marco que veremos es el Frente Popular
El Frente Popular fue el nombre de la coalici贸n electoral de socialistas y republicanos de izquierda durante las elecciones espa帽olas de 1936. En Francia, una coalici贸n similar adopt贸 exactamente el mismo nombre. (Cooper, 2021) La estrategia de las organizaciones revolucionarias nominalmente proletarias que ingresan y se subordinan a coaliciones con fuerzas burguesas progresistas fue articulada por el Comintern frente a la amenaza internacional del fascismo. La l贸gica era que los objetivos revolucionarios de la clase trabajadora eran por el momento inalcanzables, por lo que sus organizaciones deb铆an formar una alianza con las fuerzas burguesas progresistas. Se argument贸 que los trabajadores no pod铆an derrotar al fascismo por s铆 solos.
Sin embargo, el Comintern en 1936 tambi茅n ten铆a el motivo oculto de apoyar los intereses nacionales sovi茅ticos sobre la revoluci贸n internacional. El giro hacia el Frente Popular supuso un cambio radical para los partidos afiliados al Comintern, tras un per铆odo de ‘ultraizquierdismo’ que hab铆a comenzado en 1928 (Hallas, 1972). Durante el llamado “tercer per铆odo” que llev贸 al Frente Popular, los partidos comunistas se hab铆an negado a trabajar incluso con otras fuerzas proletarias de izquierda. El zig-zag de la pol铆tica del Komintern durante la d茅cada reflej贸 las necesidades inmediatas de lo que ya se hab铆a desarrollado como imperialismo sovi茅tico.
Como tal, cuando la revoluci贸n comenz贸 en Espa帽a qued贸 bajo el control de la Uni贸n Sovi茅tica. El apoyo, en forma de armas, estaba condicionado a hacer retroceder las aspiraciones revolucionarias. Se abandon贸 la colectivizaci贸n para “ganar la guerra” atrayendo el apoyo de estados burgueses extranjeros no fascistas. Pero el Frente Popular fue un desastre total. No s贸lo las naciones extranjeras “democr谩ticas” no apoyaron a la Rep煤blica contra los fascistas, las fuerzas burguesas se aprovecharon de la alianza para aplastar a las fuerzas de la clase trabajadora. El resultado fue un 铆mpetu revolucionario severamente restringido que posiblemente podr铆a haber surgido de una crisis tan severa del capitalismo. El retroceso de la colectivizaci贸n tuvo un efecto secundario, que paraliz贸 tanto la moral como la econom铆a 2. Al mismo tiempo, Francia y B茅lgica experimentaron oleadas masivas de huelgas y ocupaciones de f谩bricas. El potencial de la lucha proletaria internacional para ayudar a los revolucionarios espa帽oles fue entonces traicionado por el Partido Comunista Franc茅s bajo la l贸gica del Frente Popular.
Como se帽al贸 en ese momento Bilan, el peri贸dico comunista de izquierda italiano, la Revoluci贸n espa帽ola fue finalmente derrotada bajo el lema del Antifascismo (Organizaci贸n Comunista de Trabajadores, 2011). Desde la derrota de la Revoluci贸n Espa帽ola, la estrategia del Frente Popular se ha utilizado con resultados en gran medida desastrosos durante la Segunda Guerra Mundial, la secuencia de las Luchas de Liberaci贸n Nacional e incluso el gobierno de Salvador Allende en 1973 en Chile (Cooper, 2021).
El Frente Unido
El Frente Popular, por supuesto, debe compararse con el Frente Unido. El Frente Unido, como se entiende popularmente, fue una estrategia desarrollada por el Partido Bolchevique e implementada a trav茅s del Komintern en varios otros contextos nacionales. Fue una estrategia para el per铆odo defensivo posterior a la Revoluci贸n Rusa. Los movimientos revolucionarios internacionales, en particular los de Italia y Alemania, hab铆an fracasado y la probabilidad de una revoluci贸n internacional hab铆a disminuido considerablemente (Choonara, 2007).
En Italia, al comienzo de la reacci贸n fascista de 1921, el c茅lebre anarquista Errico Malatesta propuso la Fronte Unico Rivoluzionario (Federazione dei Comunisti Anarchici, 2003). La intenci贸n era formar un Frente Unido antifascista defensivo. Los trabajadores italianos hab铆an formado inicialmente Comit茅s de Defensa de los Trabajadores, que un铆an a los proletarios de base para hacer frente al ataque fascista. Estos Comit茅s de Defensa pronto se unieron a los ex militares de izquierda, estableciendo la milicia antifascista, Artidi del Popolo (Fighting Talk, 1996). Tr谩gicamente, en Italia, el Partido Socialista y el Partido Comunista se retiraron de Artidi, dejando a los anarquistas, sindicalistas y republicanos solos para luchar contra el fascismo (Price, 2012). 
Leon Trotsky articul贸 a煤n m谩s la forma antifascista del Frente Unido en la d茅cada de 1930, argumentando que las organizaciones de trabajadores alemanas deben unirse en un nivel pr谩ctico para que la acci贸n de masas enfrente la amenaza fascista 3 (Trotsky, 1931).
En t茅rminos b谩sicos, el Frente Unido sugiere que las organizaciones proletarias revolucionarias deber铆an formar alianzas t谩cticas y estrat茅gicas con organizaciones proletarias reformistas, como los socialdem贸cratas. En primer lugar, en la forma defensiva es una estrategia a aplicar cuando las fuerzas radicales est谩n en minor铆a (Trotsky, 1922). Es imperativo en estas alianzas que la organizaci贸n revolucionaria mantenga su derecho a la independencia. En la lucha por lograr objetivos pol铆ticos concretos y compartidos, los socialdem贸cratas har谩n lo que inevitablemente hacen. Vacilar谩n, se detendr谩n antes de la meta o traicionar谩n a la clase. Por el otro lado, durante un per铆odo de luchas los trabajadores prueban una muestra de su propio poder. Es posible que deseen presentar demandas a煤n m谩s radicales que los reformistas no desear谩n seguir. En cualquiera de estas situaciones, las organizaciones comunistas revolucionarias pueden se帽alar los fracasos de la pol铆tica reformista. Potencialmente, esto puede resultar en ganarse a las bases, y a veces incluso a los l铆deres, de las organizaciones reformistas con las que los revolucionarios han estado trabajando codo con codo. Todo esto puede acumularse hacia un per铆odo en el que los revolucionarios pueden volver a la ofensiva.
Frente Unido Proletario
El anarcosindicalista italiano Armando Borghi tambi茅n hab铆a propuesto una forma ligeramente diferente de Frente Unido en 1920 durante el apogeo de las ocupaciones de f谩bricas. Conocido como el Frente Unido Proletario, se trataba de una posici贸n ofensiva (Malatesta, 2014). Borghi esperaba llevar a las organizaciones de trabajadores, todas nominalmente comprometidas con la revoluci贸n, a un frente compartido para hacer la revoluci贸n socialista 4. Esto inclu铆a una serie de organizaciones sindicales y partidos socialistas. Si bien los anarquistas se dieron cuenta de que con la propuesta no pod铆an ganarse la direcci贸n de las organizaciones menos revolucionarias, esperaban en la f谩brica poder ganarse a los trabajadores. Esta versi贸n ofensiva del Frente Unido fracas贸. Los socialistas, a pesar de su afiliaci贸n a la Tercera Internacional, y el organismo sindical reformista, la CGIL, votaron a favor de no perseguir la revoluci贸n social. (Lawson, 2021)
No cabe duda de que, en general, el Frente Unido tiene una l贸gica estrat茅gica s贸lida como concepto defensivo. Pero, por supuesto, tambi茅n tiene sus defectos. Sin embargo, no son tan nefastos como el Frente Popular. El modelo del Frente Unido puede ser aplicado de manera confusa por algunos grupos trotskistas a todo tipo de situaciones y niveles de lucha pol铆tica. Por ejemplo, seg煤n Choonara de la Internacional Socialista, el Frente Unido puede incluir el trabajo de campa帽a, donde las alianzas progresistas en realidad incluyen organizaciones burguesas y peque帽oburguesas (Choonara, 2007). Esto puede resultar en que las organizaciones socialistas sigan o subsuman su pol铆tica a las fuerzas socialdem贸cratas y liberales que las superan en n煤mero. La Internacional Socialista en Australia fue una organizaci贸n que fue v铆ctima de tal an谩lisis err贸neo. Los debates en torno al Frente Unido formaron parte de la base de la escisi贸n de Alternativa Socialista y Solidaridad (Armstrong, 2010).
El uso err贸neo del Frente Unido en campa帽as puede funcionar como tapadera para la pol铆tica liberal. Adem谩s, en alianzas pol铆ticas m谩s serias, el Frente Unido puede correr el riesgo de ser interpretado por los trabajadores como una traici贸n a los principios revolucionarios. Especialmente si en momentos cruciales las fuerzas reformistas no cumplen con su tarea acordada en acci贸n para lograr objetivos particulares, o si las fuerzas socialdem贸cratas se vuelven contra los revolucionarios. En ambas situaciones, se corre el riesgo de que las fuerzas revolucionarias queden aisladas y aparezcan como aventureros. Finalmente, el acuerdo de los l铆deres de las organizaciones en un Frente Unido no garantiza la cooperaci贸n a nivel de base. 
En definitiva, lo que hace que un Frente Unido sea eficaz es tanto la confianza que se genera al trabajar juntos en los niveles de base de las organizaciones constituyentes, el nivel pol铆tico y social 5 en el que va a operar el Frente Unido, y un an谩lisis correcto de la coyuntura.
La Alianza Obrera
Como se discuti贸 anteriormente, no se puede negar que el Frente Popular fuera el comienzo del fin de la Revoluci贸n Espa帽ola. En retrospectiva, son evidentes los fracasos del proletariado espa帽ol para completar sus tareas de hacer la revoluci贸n. Sin embargo, en los a帽os anteriores al 鈥36, el movimiento anarcosindicalista enfrent贸 otros momentos potencialmente revolucionarios.
En particular, en 1934, la regi贸n minera de Asturias estall贸 en una revuelta acu帽ada por la historia como la “Comuna Asturiana” 6. La revuelta fue un levantamiento planificado en respuesta a una organizaci贸n fascista, la CEDA, que se hizo con el Gobierno reci茅n elegido (Samblas, 2005). Fue precipitado por una coalici贸n revolucionaria conocida como ‘Alianza Obrera’ o Alianza de Trabajadores (Revolucionarios). Formado inicialmente por el sindicato anarcosindicalista CNT y la UGT dominada por los socialistas, luego se unieron el PSOE (Partido Socialista Espa帽ol), el BOC (Bloque Obrero-Campesino, marxistas de izquierda), la Izquierda Comunista y el Partido Comunista. (Hern谩ndez, 1994). En Asturias, las bases del movimiento socialista eran mucho m谩s izquierdistas que en el resto del pa铆s, y la federaci贸n local de la CNT buscaba unirse con sus compa帽eros de trabajo en sus aspiraciones revolucionarias (Palomo, 2017). En la mente de la mayor铆a de la CNT asturiana, la unidad podr铆a formarse sobre la base de la ‘econom铆a de los trabajadores’ y en torno a un programa b谩sico de ‘democracia obrera’ (Fern谩ndez, 1934). Es decir, su existencia como productores fue suficiente para unir a los trabajadores en aspiraciones revolucionarias, m谩s que en lealtades “pol铆ticas”. Esta actitud antipol铆tica 7 era t铆pica de los anarcosindicalistas en general.
Sin embargo, fuera de Asturias, las tensiones nacionales entre las fuerzas pol铆ticas socavaron los esfuerzos por formar una Alianza de Trabajadores a nivel nacional. El enfoque de arriba hacia abajo de otras fuerzas pol铆ticas, combinado con una historia de represi贸n del PSOE y el esquirolaje de UGT contra los trabajadores anarquistas alimentaron un sectarismo intempestivo. La FAI en particular se mostr贸 hostil a la Alianza Obrera. Cuando estall贸 la revuelta, la alianza fracas贸 por varias razones en todas las dem谩s regiones. Aunque la mayor铆a del pa铆s se declar贸 en huelga general, Asturias tuvo que luchar sola. Los trabajadores resistieron durante quince d铆as, estableciendo una forma de autogobierno proletario hasta que fueron aplastados por los militares (Hern谩ndez, 1994).
Hay una historia incre铆blemente complicada en las relaciones entre la UGT y la CNT que no es tarea de este art铆culo profundizar. Sin embargo, podemos extraer una serie de lecciones sobre la concepci贸n anarcosindicalista de la Alianza Obrera. En primer lugar, los sindicalistas asturianos ten铆an raz贸n en su an谩lisis de la relaci贸n potencialmente productiva con los trabajadores socialistas. Sin embargo, el movimiento nacional carec铆a de la capacidad para hacer un an谩lisis adecuado de la coyuntura en la que se encontraban (Palomo, 2017). Parte del error en su pensamiento era la creencia ingenua de que los trabajadores pod铆an estar unidos puramente sobre la base de su existencia proletaria. Esto refleja el error anarcosindicalista de colapso de los niveles social y pol铆tico.
Durante la Revoluci贸n Espa帽ola, este error volver铆a a asomar la cabeza. Los miembros de la CNT se unir铆an a los comit茅s revolucionarios en varios niveles con los miembros de la UGT sobre la base de su “unidad proletaria”. Sin embargo, los miembros estalinistas del PSUC usar铆an sus tarjetas de la UGT para ingresar a estos comit茅s y argumentar contra los fines revolucionarios.
Donde la Alianza de Trabajadores ten铆a raz贸n era en la comprensi贸n de la necesidad de luchar juntos. Hubo un an谩lisis acertado de que una relaci贸n positiva con las bases de la UGT en acci贸n podr铆a ganar a los trabajadores hacia perspectivas cada vez m谩s revolucionarias. Esto se hizo m谩s dif铆cil por el confuso enfoque anarcosindicalista de la pol铆tica y la base dividida del movimiento obrero en Espa帽a.
La ‘Combativa Tendencia’ y ‘Las Dos Patas’
El tercer ejemplo al que recurriremos es el de la experiencia 煤nica de la Federaci贸n Anarquista Uruguay (FAU) durante las d茅cadas de 1960 y 1970. La visi贸n de la FAU de las coaliciones de lucha en tres niveles marca un momento 煤nico en la historia del proletariado y una ruptura con las realidades pol铆ticas que produjeron los primeros Frentes Unidos.
En primer lugar, la ‘Combativa Tendencia’ [CNT]. A fines de la d茅cada de 1960, la FAU ayud贸 a precipitar la formaci贸n de un nuevo organismo sindical nacional en Uruguay que comprender铆a a m谩s del 90% de los trabajadores sindicalizados. La mayor铆a de estos trabajadores que fueron miembros de partidos pol铆ticos pertenecen al Partido Comunista de Uruguay [PC], una organizaci贸n reformista obediente a los intereses sovi茅ticos. Dentro de la CNT, la FAU se dispuso para organizarse con los grupos marxistas m谩s militantes, como el MLN-Tupamaros. Juntos, estos grupos formaron el bloque de votaci贸n de Tendencia Combativa (Kokinis, de pr贸xima publicaci贸n).
Mientras el PC intentaba impulsar a los movimientos y organizaciones progresistas hacia su proyecto electoral, el Frente Amplio (Broad Font), la FAU y la Tendencia crec铆an en el vac铆o dejado por el liderazgo del PC en el movimiento obrero. Si bien el Frente Amplio demostr贸 ser un fracaso total, en 1973 incluso los sindicatos que eran bastiones tradicionales del Partido Comunista estaban rompiendo con la pol铆tica del partido, haciendo huelga y ocupando f谩bricas. Como se帽ala un documento interno de la FAU de la 茅poca, 鈥al final … lo que importa … es qui茅n organiza y lidera en la pr谩ctica la lucha. No qui茅n tiene la mayor铆a en los congresos鈥 (Federaci贸n Anarquista Uruguaya, 2021). En medio de la escalada de tensiones de la guerra de clases, los militares lanzaron un golpe de estado en junio de 1973. La CNT lanz贸 una huelga general a nivel nacional y las ocupaciones de f谩bricas en respuesta. El PC hizo volver a sus sindicatos a trabajar en una semana, dejando a los sindicatos m谩s militantes de la Tendencia aislados en la lucha. Finalmente, estos tambi茅n cedieron y los militares asumieron el control del pa铆s.
En el exilio, ex miembros del Frente Amplio se separaron del Partido Comunista y en su lugar formaron un Frente Nacional de Resistencia que inclu铆a a la FAU. Esto finalmente aplast贸 la hegemon铆a del Partido Comunista, pero solo en el exilio (Kokinis, de pr贸xima publicaci贸n). La FAU y Tendencia hab铆an encontrado una manera de alentar la lucha de clases y canalizarla hacia m茅todos transformadores de acci贸n directa fuera del control de un Partido Comunista institucionalizado mucho m谩s grande. Cre铆an que el movimiento obrero era lo 煤nico capaz de superar el golpe militar que se avecinaba, pero se quedaron demasiado aislados para lograr la victoria cuando lleg贸 el momento.
Las Dos Patas: el ROE
El aspecto secundario del per铆odo se conoce como la estrategia de ‘Las Dos Patas’. Esto incluy贸 una organizaci贸n de masas, Resistencia Obrera Estudiantil ROE (Workers Student Resistance),  que ten铆a como objetivo unir las luchas emergentes tanto en el lugar de trabajo como en los movimientos sociales. El ROE integr贸 efectivamente a m谩s de 10.000 personas en general de extrema izquierda, incluidos grupos marxistas radicales (Kokinis, de pr贸xima publicaci贸n). El ROE se utiliz贸 para formar grupos de acci贸n a lo largo de l铆neas de acci贸n conjuntas dentro de los sindicatos durante el per铆odo en que la FAU era ilegal y, por lo tanto, clandestina. Este nivel secundario de organizaci贸n permiti贸 a la FAU encontrar un aparato funcional sobre el terreno, uni贸 a grupos sociales m谩s amplios detr谩s de los conflictos laborales y permiti贸 a diferentes grupos radicales la capacidad de “atacar juntos“.
Las Dos Patas: el OPR-23
El otro lado de ‘Las Dos Patas’ era la Organizaci贸n Revolucionaria del Pueblo (OPR-33), brazo armado de las FAU. Subordinada a la organizaci贸n pol铆tica, sus principales tareas eran la realizaci贸n de misiones que apoyaran la lucha de masas obreras. Esto incluy贸 secuestros solo cuando la lucha laboral hab铆a alcanzado su m谩ximo potencial durante las huelgas. Los magnates industriales como Molaguera, un bar贸n de la industria del caucho, fueron raptados pero no da帽ados. Sorprendentemente, esta t谩ctica generalmente condujo a conclusiones exitosas para las luchas laborales (Sharkley, 2009). Esto quiz谩s est茅 relacionado con los s贸lidos cimientos que los militantes de la OPR ten铆an en los lugares de trabajo en cuesti贸n.
Tales acciones ocurrieron en el contexto de una oleada continental de lucha armada inspirada por la Revoluci贸n Cubana. Sin embargo, la OPR difiri贸 marcadamente en las estrategias y razones para emplear la lucha armada, con la FAU ofreciendo cr铆ticas mordaces a los grupos marxistas de vanguardia en la regi贸n. (Federaci贸n Anarquista Uruguaya, 1972). A pesar de todo, esto no les impidi贸 emprender acciones conjuntas con grupos como MLN-Tupamaros en momentos cruciales de la lucha nacional 8.
A diferencia de los ejemplos anteriores de Italia, Rusia y Espa帽a, los revolucionarios uruguayos enfrentaron una tarea excepcionalmente dif铆cil. No solo estaban construyendo capacidades para la revoluci贸n, sino tambi茅n enfrentaban una situaci贸n de lucha popular dominada por la hegemon铆a de un Partido Comunista que era revolucionario en el nombre pero reformista en la pr谩ctica. Como podemos ver, la FAU naveg贸 por la din谩mica de un per铆odo social turbulento con una visi贸n 煤nica. Esto fue posible gracias al alto nivel de claridad pol铆tica, basada en una teor铆a y un programa unitarios, el cual a menudo faltaban en las organizaciones anarquistas anteriormente discutidas. La metodolog铆a de realizar an谩lisis concretos de d贸nde se pueden hacer alianzas pr谩cticas y para lograr fines concretos alimenta la pr贸xima concepci贸n desarrollada por los grupos especifistas sudamericanos.
La Agrupaci贸n de la Tendencia
Un modelo que algunos anarquistas especifistas han desarrollado para enmarcar y orientar su propia intervenci贸n en movimientos y luchas es el Agrupamiento de Tendencia. Es diferente a los mencionados Frentes Popular y Unido, ya que opera a nivel tanto de los movimientos sociales como de la lucha pol铆tica. La clara distinci贸n entre los niveles social y pol铆tico en la teor铆a especifista permite un an谩lisis concreto de qu茅 alianzas se pueden hacer y en qu茅 lugar de la sociedad.
Para la agrupaci贸n de tendencias, en cualquier situaci贸n en la que se re煤na una coalici贸n de fuerzas para lograr un objetivo particular, los anarquistas intentan establecer una forma intermedia de organizaci贸n basada en un conjunto de definiciones coherentes de pr谩ctica y afinidades ideol贸gicas (Federaci贸n Anarquista de R铆o de Janeiro, 2008). Este modelo puede verse inspirado en el trabajo de la FAU a trav茅s de la Resistencia Obrero Estudiantil. Es 煤til en una situaci贸n en la que tanto la organizaci贸n anarquista como el movimiento social pueden beneficiarse mejor participando a trav茅s de una organizaci贸n m谩s amplia. Antes de establecer una Agrupaci贸n de Tendencia, las organizaciones involucradas estudian las condiciones materiales y las perspectivas de lograr los objetivos finales para asegurarse de que sea la elecci贸n estrat茅gica correcta. Es muy posible que la participaci贸n directa en un movimiento social como organizaci贸n anarquista sea la estrategia correcta, y la Agrupaci贸n de Tendencia se arriesga a cometer un error similar al de cuando ciertos grupos marxistas se aprovecharon al utilizar al Frente Unido en su beneficio. Sin embargo, la distinci贸n entre tener un marco te贸rico para el movimiento social y el trabajo sindical como oposici贸n a situaciones revolucionarias no debe ser subestimado.
Cu谩ndo marchar separados, cu谩ndo atacar juntos
Como hemos visto en unos cuantos ejemplos, la historia del anarquismo ha sido rica en luchas 煤tiles. Hay lecciones de innumerables contextos para aprovechar al confeccionar nuestro an谩lisis de los resultados potenciales en cualquier coyuntura. No se puede discutir que el Frente Popular fuera un desastre, con la subsunci贸n de los movimientos y organizaciones revolucionarias a los intereses de la pol铆tica burguesa. La lecci贸n de que las organizaciones proletarias deben mantener su independencia est谩 escrita con la sangre de los revolucionarios espa帽oles.
El Frente Unido, indudablemente rico en historia tanto entre anarquistas como entre marxistas, es un concepto que se puede trazar y aprovechar en situaciones importantes. Desde momentos potencialmente revolucionarios hasta el desgarrador trabajo del antifascismo. Los errores de los marxistas italianos y alemanes al rechazar el Frente Unido defensivo est谩n marcados en la historia como grandes tragedias proletarias. Pero eso no significa que sea un modelo para aplicar a todo tipo de trabajo social. Como podemos ver, incluso en el contexto australiano, se puede aplicar err贸neamente cuando una organizaci贸n no cuenta con un marco te贸rico para el trabajo social en varios niveles pol铆ticos. Comprometerse con otras organizaciones con un marco tambi茅n ayuda a evitar las trampas del sectarismo sin principios. Saber cu谩ndo, d贸nde y por qu茅 discutir con otra organizaci贸n es un est谩ndar de una organizaci贸n o tendencia que se toma en serio sus metas y c贸mo lograrlas.
La Agrupaci贸n de Tendencia, desarrollada a partir de las experiencias de la FAU y perfeccionada por la experiencia de organizaciones especifistas, puede ser un marco 煤til para el compromiso. Una vez m谩s, esto depende de las tareas en cuesti贸n y de los medios para lograrlas. Los revolucionarios deber铆an preguntarse: 驴qu茅 enfoque sirve mejor tanto al movimiento como al crecimiento de la ideolog铆a? 驴Con qu茅 medios podemos lograr los fines que buscamos en un momento determinado? 驴Cu谩les son los equilibrios de fuerzas? 驴Trabajamos en sindicatos, movimientos sociales o nos enfrentamos la perspectiva de una transformaci贸n revolucionaria? 驴Nos aplastar谩 la traici贸n o la represi贸n, a nuestros aliados o al movimiento? 驴C贸mo influye la situaci贸n internacional en las perspectivas?
La situaci贸n enfrentadas hoy son inmensamente diferente a las que enfrentaron las organizaciones discutidas en este art铆culo. En 煤ltima instancia, un marco es una gu铆a 煤til basada en la experiencia previa. Sin embargo, no sustituye a la pol铆tica, la capacidad de pensar cr铆ticamente y analizar colectivamente una situaci贸n.
Son innumerables los factores que deben analizarse en cualquier situaci贸n. La comprensi贸n correcta requiere no solo una participaci贸n concreta en la lucha de masas, sino tambi茅n unidad te贸rica y un sentido de direcci贸n. Esta es la fuerza de la organizaci贸n anarquista-comunista espec铆fica, evitando los errores de otras tendencias anarquistas y algunos movimientos anteriores. Al final, lo que importa es que nuestras acciones contribuyan al desarrollo del poder de la clase trabajadora.
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Referencias

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Notas

1. Es decir, trotskistas, mao铆stas, autonomistas, sindicalistas, etc.

2. En particular, las llamadas “Guerras del Pan” de Barcelona, 鈥嬧媜rquestadas por un ministro estalinista, llevaron a la poblaci贸n de clase trabajadora de la ciudad a niveles cercanos a la inanici贸n. La producci贸n y distribuci贸n socializada fue aplastada y devuelta a los especuladores y la propiedad privada, diezmando la capacidad de muchas familias para alimentarse por s铆 mismas. Cuando la prioridad pasa a ser la comida, tambi茅n hay menos tiempo para la pol铆tica.

3. La larga historia de traici贸n entre socialdem贸cratas y comunistas alemanes aliment贸 una relaci贸n hostil, m谩s da帽ada por la oposici贸n “ultraizquierdista” de Cominterns a los Frentes Unidos en ese momento. Esto tuvo terribles consecuencias. De manera similar, en Argentina, el trabajo antifascista se vio empa帽ado por relaciones hostiles entre anarquistas y marxistas. Los anarquistas no trabajar铆an con los marxistas que no hablar铆an por sus camaradas encarcelados en Rusia. A veces, en el trabajo antifascista, puede ser m谩s importante tragarnos nuestro orgullo.

4. Para m谩s informaci贸n sobre el Frente Unido Proletario y los l铆mites de la acci贸n colaborativa, ver Vernon Richards 鈥淰ida e ideas: Los escritos anarquistas de Errico Malatesta鈥, PM Press.

5. Por ejemplo, durante la acci贸n revolucionaria, la organizaci贸n antifascista y los movimientos sociales. Todas estas situaciones pueden requerir diferentes alianzas, estrategias y t谩cticas y no deben confundirse. De ah铆 la importancia del correcto an谩lisis coyuntural.

6. Para un panorama completo de los acontecimientos de 1934 en Asturias, v茅ase Matthew Kerry, “隆Un铆os, hermanos proletarios! Radicalismo y revoluci贸n en la Segunda Rep煤blica espa帽ola”, University of London Press.

7. Es un mito com煤n que la “antipol铆tica” anarquista significa ignorar completamente la pol铆tica. En realidad, significa abstenerse de la pol铆tica parlamentaria y luchar por los beneficios pol铆ticos utilizando m茅todos econ贸micos, es decir, sindicalismo, huelgas, boicots y sabotajes en el lugar de trabajo. Si bien los sindicalistas pueden rechazar la “pol铆tica” en ocasiones, la otra cara de este abstencionismo pueden ser las alianzas oportunistas.

8.Para una brillante cr铆tica de la lucha armada terrorista, consulte el panfleto de Brisbane Self-Management Groups “No se puede hacer estallar una relaci贸n social”, una alternativa publicada por la Australian Libertarian Socialist Organisation.

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Para Saber M谩s

La Estrategia Revolucionaria de “los Tres Frentes” y su organizaci贸n – La Revoluci贸n Posible 13.5.2017

Pensamiento: Por la recuperaci贸n de los Comit茅s de Defensa en la CNT 17.6.2013




Fuente: Tarcoteca.blogspot.com