March 5, 2021
De parte de La Haine
244 puntos de vista


La enorme presi贸n popular de las masas que bull铆a en las calles para defender el triunfo de Allende hicieron naufragar la tentativa de un fraude pos-electoral

La pandemia y reclusi贸n forzosa me posibilitaron ponerme al d铆a con muchas lecturas, escribir a diario y organizar mis archivos y carpetas, recuperando de ese modo documentos y escritos varios, entre ellos algunos 鈥減apers鈥 presentados en congresos cient铆ficos.

Pero mi sorpresa fue may煤scula cuando, perdida en el fondo de una caja con libros que estaba a punto de donar, me encontr茅 con una carpeta que dec铆a 鈥淟a izquierda chilena: 1970鈥. Me abalanc茅 sobre ella, la abr铆 y en su interior hall茅 varios documentos que hab铆a dado por perdido a causa de mis numerosas mudanzas, dentro y fuera del pa铆s, am茅n de algunas rupturas matrimoniales que siempre perturban el orden de archivos y bibliotecas. Entre ellos se encontraba el original -en ingl茅s porque lo deb铆a presentar al Congreso Mundial de la Asociaci贸n Internacional de Ciencia Pol铆tica (IPSA), en Munich, 1970- de un art铆culo de 33 carillas titulado 鈥淧olitical Mobilization and Political Crisis in Chile, 1920-1970鈥 y publicado como Documento de Trabajo N潞 17 de la Escuela de Ciencia Pol铆tica de la FLACSO/Chile. En esa misma carpeta encontr茅 otra joya: el trabajo de un acad茅mico estadounidense, Miles Wolpin, al cual me referir茅 m谩s abajo.

El hallazgo de aquel original, escrito a mediados de 1970, me llen贸 de alegr铆a porque ese era el sustento fundamental de mi pron贸stico sobre la victoria electoral de Allende en las elecciones fijadas para el 4 de septiembre de ese a帽o. La tesis se formulaba de este modo. Si en las inminentes elecciones presidenciales se manten铆a la competencia a tres bandas: Allende, Alessandri y Tomic, las probabilidades de un triunfo de la Unidad Popular aumentaban considerablemente. Esta predicci贸n se apoyaba en una minuciosa compilaci贸n y an谩lisis de una serie de datos longitudinales sobre el comportamiento pol铆tico de la ciudadan铆a chilena a lo largo de cincuenta a帽os y en una atenta lectura de la historia econ贸mica, social y pol铆tica de ese pa铆s a lo largo del siglo veinte.

Durante los meses previos a las elecciones esta tesis era vista por mis amigos y compa帽eros de la izquierda, militantes de la Unidad Popular, como insanablemente err贸nea. Hac铆an un intenso trabajo de base, pero prevalec铆a en muchos ellos el esp铆ritu de la derrota. En m谩s de una ocasi贸n se me dijo, fraternalmente, que lo m铆o era una extravagancia personal, un caso extremo de pensamiento ilusorio (鈥渨ishful thinking鈥), un espejismo que me hac铆a ver y esperar lo que quer铆a con todas mis fuerzas que ocurriese pero, lamentablemente, no iba a ocurrir. Si bien yo estaba, como siempre, abierto a discutir mis ideas el pesimismo que imbu铆a a gran parte de la cultura de la izquierda chilena me resultaba exasperante y chocaba frontalmente con mi arraigado optimismo de la voluntad, para decirlo en t茅rminos gramscianos.

Claro que aquella actitud cr铆tica de tantos compa帽eros no era caprichosa. Reflejaba la fundada desconfianza que ellos ten铆an acerca de la neutralidad de las autoridades electorales chilenas ante la candidatura de Allende y el papel conservador del Congreso Pleno que deber铆a dar su veredicto entre las dos primeras minor铆as en caso de que ninguno obtuviese la mayor铆a absoluta de los votos. A ello se sumaba el desembozado, obsceno, involucramiento de 鈥渓a embajada鈥 en la campa帽a electoral volcando millones de d贸lares y un ej茅rcito de 鈥渁sesores鈥 y ONGs para la candidatura de Jorge Alessandri y los efectos de una pionera campa帽a de terrorismo medi谩tico -liderada por El Mercurio y el Canal 13 de la Universidad Cat贸lica- que auguraban un futuro apocal铆ptico en caso de que el 鈥渃贸mplice鈥 y 茅mulo de Fidel llegase a La Moneda. En esa 茅poca no se hablaba de Venezuela pero siempre hab铆a un infierno a mano para refregar en la cara de los votantes. Y en esos a帽os era Cuba.

Para colmo, un extenso trabajo de investigaci贸n del ya citado Miles Wolpin, originalmente publicado en la revista Foro Internacional (M茅xico) en su edici贸n de Julio-Septiembre de1968 y reproducido en Mayo de 1969 nada menos que por Pensamiento Cr铆tico, la gran revista te贸rica cubana, argumentaba que hab铆a 鈥渇actores estructurales鈥 que impedir铆an la victoria de la izquierda en 1970. Su art铆culo fue reproducido poco despu茅s en la prestigiosa revista chilena Punto Final, material de consulta obligada para todos quienes luch谩bamos contra la derecha y el imperialismo en Chile. La edici贸n del 30 de Septiembre de 1969, a menos de un a帽o de la elecci贸n, ven铆a acompa帽ada de una separata especial; nada menos que el art铆culo de Wolpin, cuyo facs铆mil de la primera p谩gina acompa帽a esta nota.

La 煤ltima parte de su ensayo remataba con un diagn贸stico apabullante, sombr铆o, casi dir铆amos f煤nebre. La izquierda tropezar铆a con una imposibilidad estructural de triunfar porque 鈥渓a alineaci贸n de los medios de comunicaci贸n; el papel anticomunista de la Iglesia Cat贸lica; la disparidad de los recursos para financiar campa帽as; la autoridad congresional para elegir al presidente鈥 la probabilidad de intervenci贸n militar; la extensi贸n y variedad de la inversi贸n probable de EEUU dentro del 鈥榓bierto鈥 sistema sociopol铆tico chileno y ciertos patrones de la opini贸n p煤blica鈥 movilizar铆an la preferencia del electorado鈥 en contra de la izquierda. El impacto de esa nota, cuando la public贸 Punto Final, fue enorme, un baldazo de agua helada para la fervorosa militancia entre la cual me contaba y la confirmaci贸n de sus peores presagios.

Claro est谩 lo del estadounidense no era un rayo en un d铆a sereno. En una entrevista especial que Punto Final le hab铆a realizado a Clodomiro Almeyda el 22 de Noviembre de 1967, es decir a un mes y medio del asesinato del Che en Bolivia, aquel distinguido militante socialista y entra帽able amigo de Allende recomendaba nada menos que 鈥渄ejar a un lado el ilusionismo electoral鈥. Su planteamiento no era descabellado ni un homenaje al radicalismo ret贸rico sino que obedec铆a a un cuidadoso relevamiento de los obst谩culos que se interpon铆an a una estrategia s贸lo electoral que, en esos momentos, prevalec铆a en general en la izquierda lo cual, obviamente, era tambi茅n un error. Lo suyo era una voz de alerta que no pod铆a ser deso铆da, pero, creo, fue interpretada literalmente sin ponderar los matices y las sutilezas que hab铆a en su razonamiento que no necesariamente era un llamamiento a la 鈥渓ucha armada鈥. Lo suyo era una advertencia en contra del 鈥渆lectoralismo鈥, tal vez expresada de modo desafortunado por quien luego ser铆a nada menos que un gran ministro de Relaciones Exteriores de Allende.

El veredicto de la historia me reivindic贸, y quienes me fustigaban por mi 鈥渄esbocado optimismo鈥 tuvieron que llamarse a silencio. Debo aclarar que no era yo el 煤nico que confiaba en tan promisorio desenlace. Hab铆a otras pocos que compart铆an mi pron贸stico. Uno era el propio Salvador Allende, que estaba totalmente convencido de tres cosas: (a) que obtendr铆a la primera minor铆a; (b) que el Congreso Pleno no ser铆a capaz de violar tan escandalosamente la institucionalidad chilena eligiendo como presidente a quien saliera segundo en las urnas; y (c) que los militares chilenos no producir铆an un golpe de estado para anular su victoria. Tanto era as铆 que semanas antes del comicio daba por descontada su llegada a la presidencia. Otro que recuerde era Joan Garc茅s, un brillante abogado y polit贸logo valenciano que hab铆a sido mi profesor en FLACSO y que, apelando a una metodolog铆a de trabajo distinta a la m铆a lleg贸 a la misma conclusi贸n. Garc茅s se incorporar铆a luego al equipo de trabajo de Allende y colaborar铆a con el presidente m谩rtir hasta el mismo 11 de setiembre.

Teniendo a la vista la complejidad de la escena sociopol铆tica argentina cabr铆a preguntarse lo siguiente: 驴por qu茅 se equivocaron quienes daban por descontada la derrota de Allende? Respuesta telegr谩fica: porque como advirtiera Gramsci en un c茅lebre pasaje de sus Notas sobre Maquiavelo, la pol铆tica y el estado moderno, la resoluci贸n progresiva o regresiva de una coyuntura depende de una compleja dial茅ctica en donde juegan factores 鈥渙rg谩nicos鈥 y tambi茅n elementos 鈥渙casionales鈥. As铆, nos dice, con frecuencia 鈥渟e llegan a exponer como inmediatamente activas causas que operan en cambio de una manera mediata; o por el contrario a afirmar que las causas inmediatas son las 煤nicas eficientes.鈥 Los an谩lisis de Wolpin y de Almeyda identificaban correctamente aquellos factores 鈥渙rg谩nicos鈥 o 鈥渆structurales鈥 que definen un marco de acci贸n, siempre acotado pero nunca carente de fisuras y entresijos.

Pero al hacerlo subestimaron por completo los elementos de tipo 鈥渙casional鈥 que, en circunstancias como las que prevalec铆an en el Chile de 1970 adquirieron una decisiva gravitaci贸n: una democracia cristiana (la nueva derecha) que terminaba desprestigiada luego de seis a帽os de mandato; las dificultades para la reunificaci贸n de la derecha tradicional en torno a la figura de Jorge Alessandri; las contradicciones entre la derecha tradicional y la 鈥渕odernizada鈥 por EEUU; el respeto y reconocimiento que suscitaba Allende; la movilizaci贸n y concientizaci贸n de nuevos contingentes ciudadanos formados por j贸venes, campesinos, mujeres, pobladores; la fuerte labor de organizaci贸n del campo popular realizada por los partidos de izquierda durante los a帽os sesentas, entre otros. Todo lo que, en referencia a esto 煤ltimo, configuran las famosas 鈥渃ondiciones subjetivas鈥 a las cuales tantas veces se refiri贸 Lenin en sus escritos. Quienes en aquellos lejanos d铆as pudimos encontrar la relaci贸n justa entre unos y otros factores, entre los 鈥渙rg谩nicos鈥 y estructurales y los que conformaban el caleidoscopio de elementos ocasionales y factores subjetivos acertamos con nuestros pron贸sticos.

En las im谩genes que acompa帽an esta nota puede verse la Tabla 5 de mi ponencia, actualizada una vez conocido el triunfo de Allende. All铆 se puede apreciar la evoluci贸n hist贸rica del voto de los principales partidos pol铆ticos chilenos y c贸mo la alianza de la UP, con 36,5 % de los votos se alz贸 con la primera minor铆a que hubo de ser ratificada por el Congreso Pleno. Claro que hubo muchas amenazas y chantajes, pero la enorme presi贸n popular de las masas que bull铆a en las calles para defender el triunfo de Allende hicieron naufragar la tentativa de un fraude pos-electoral. Sin esa demostraci贸n de fuerza, tal vez los parlamentarios hubieran elegido a Jorge Alessandri como presidente. Pero el impulso plebeyo era demasiado fuerte, la amenaza de un incontrolable desborde popular era muy grande y no se atrevieron a jugar esa carta que contaba no s贸lo con la aprobaci贸n sino con el impulso de Edward M. Korry, a la saz贸n embajador de EEUU, en l铆nea directa con las instrucciones recibidas desde Washington y emitidas por el fat铆dico d煤o de Richard Nixon y Henry Kissinger.

Toda una lecci贸n para la Argentina de hoy, 2021, donde los grandes temas de la agenda del actual gobierno como el impuesto a la riqueza, la reforma del Poder Judicial, la democratizaci贸n del espacio medi谩tico y el control del poder de veto de las grandes empresas y la elite plutocr谩tica tropiezan con la inercia de las estructuras e instituciones tradicionales y la absoluta falta de voluntad de aceptar la puesta en marcha de una moderada reforma social. No obstante, esta par谩lisis, este rechazo del Poder Judicial para autodepurarse, el de los millonarios para pagar impuestos y el de los medios de comunicaci贸n para democratizar el espacio p煤blico tendr谩 corta duraci贸n porque, una vez que gran parte de nuestra poblaci贸n se encuentre inmunizada contra el Covid-19, si el pueblo sale a las calles desde all铆 doblegar谩 con su multitudinaria presencia la fuerza de los baluartes conservadores y reaccionarios en su empe帽o por frustrar el avance democr谩tico de la Argentina.

La Haine




Fuente: Lahaine.org