June 18, 2021
De parte de Nodo50
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La ajustada victoria del centroizquierda en la regi贸n metropolitana de Santiago en la segunda vuelta de las elecciones a gobernadores regionales celebradas el 6 de junio en Chile matiza, en cierto modo, la irrupci贸n de la que podr铆amos llamar izquierda milenial o alternativa en el mapa pol铆tico chileno. Los resultados de las s煤per-elecciones, celebradas en el pa铆s dos semanas antes, que sirvieron para elegir constituyentes, alcaldes y gobernadores regionales (primera vuelta) hab铆an colocado a los partidos tradicionales en una situaci贸n muy delicada en un momento trascendental en la historia pol铆tica del pa铆s. Los buenos resultados de independientes y de la izquierda alternativa en las constituyentes, sumado a los excelentes resultados del Frente Amplio y el Partido Comunista en alcald铆as tan simb贸licas como la propia capital Santiago, pusieron todos los focos en la segunda vuelta metropolitana, en lo que se ha denominado la batalla de Santiago.

El pase a la segunda vuelta de la frenteamplista Karina Oliva en la elecci贸n a gobernador de la regi贸n metropolitana de Santiago abr铆a un escenario no previsto y de consecuencias pol铆ticas inciertas. Una victoria de Oliva ante el democratacristiano Claudio Orrego hubiera situado al Frente Amplio en una posici贸n relevante en la carrera presidencial abierta este a帽o en el pa铆s. El triunfo de Orrego diluye en cierta medida dichas expectativas y relaja la tensi贸n a la que est谩n sometidos los partidos tradicionales, de izquierda y derechas. Sin embargo, no puede ni debe enmascarar algunos de los principales apuntes que nos deja el proceso electoral. Apuntes que deben ser tenidos muy en cuenta para entender el panorama pol铆tico en que se celebrar谩n las elecciones presidenciales del pr贸ximo mes de noviembre.

M谩s all谩 de gobernar en los municipios m谩s poblados, la izquierda alternativa presenta una agenda transformadora que rompe con los postulados tradicionales de la pol铆tica chilena 

El malestar de una parte muy importante de la sociedad chilena con las 茅lites gubernamentales y los partidos tradicionales explica, en buena medida, dicho panorama. Un malestar que origin贸 las protestas de octubre de 2019, reflejo de un pa铆s profundamente desigual y fragmentado, y que probablemente est谩n en la base del crecimiento electoral de la izquierda alternativa. Una izquierda que ha ganado en algunas de las alcald铆as m谩s pobladas del pa铆s y en cuatro regiones. Alcald铆as tan simb贸licas como la de Santiago, en la que la economista comunista Irac铆 Hassler ha derrotado al alcalde saliente de Renovaci贸n Nacional, Felipe Alessandri, descendiente de una poderosa estirpe pol铆tica conservadora; Valpara铆so, basti贸n durante a帽os de la democracia cristiana, en la que Jorge Sharp result贸 reelecto con el 56% de los votos; o Vi帽a del Mar, la popular Maip煤 o Nu帽oa, donde la derecha hab铆a gobernado los 煤ltimos 24 a帽os.

Pero m谩s all谩 de gobernar en los municipios m谩s poblados y en un n煤mero significativo de regiones, la izquierda alternativa presenta una agenda transformadora que rompe con los postulados tradicionales de la pol铆tica chilena. En el pa铆s que durante tiempo simboliz贸 el milagro del neoliberalismo econ贸mico de Milton Friedman, en el que el centroizquierda preserv贸 las esencias del libre mercado y la privatizaci贸n de los recursos naturales y de servicios tan b谩sicos como la salud, las pensiones o la educaci贸n; la izquierda alternativa, encarnada por el Frente Amplio, el Partido Comunista y un buen grupo de candidatos independientes, emerge, desde lo local, con una agenda feminista, ecologista, basada en derechos y en el buen vivir, cercana a los sectores m谩s populares y desfavorecidos de la sociedad chilena y orientada a acabar con determinados privilegios.

Una agenda que, en un pa铆s fuertemente marcado por el malestar social, el impacto de la pandemia y la desconfianza en las 茅lites pol铆ticas y econ贸micas puede abrir un escenario alternativo. Un escenario marcado por liderazgos j贸venes, nacidos ya en democracia, buena parte de los cuales femeninos, que plantean una manera diferente de hacer pol铆tica y sit煤an nuevas prioridades como puede ser la despenalizaci贸n del aborto, el acceso a la salud, a la educaci贸n o a la vivienda, la desprivatizaci贸n de las pensiones o de los recursos naturales o la democracia participativa.

La victoria de Claudio Orrego puede suponer un freno en las aspiraciones presidenciales de los l铆deres del Partido Comunista y del Frente Amplio. Sin embargo, los partidos que conforman lo que algunos denominan el duopolio chileno, la derecha gobernante integrada en Chile Vamos, y el centroizquierda agrupado en torno a Unidad Constituyente (la antigua Concertaci贸n), deber铆an tomar nota y tratar de entender lo que hay detr谩s del malestar social y la desafecci贸n de buena parte de la sociedad chilena con la pol铆tica tradicional. Ser谩 dif铆cil que la derecha se mueva, pero el centroizquierda deber铆a plantearse la revisi贸n de un modelo socioecon贸mico y productivo que se ha mostrado caduco e injusto. A su vez, los partidos de la izquierda alternativa deber谩n realizar un esfuerzo importante para que se les visibilice como opciones de gobierno homologados en una sociedad de ra铆z conservadora. Una gesti贸n exitosa en lo municipal, como la llevada a cabo por Jorge Sharp en Valpara铆so, puede ayudar.

A pesar de la muy baja participaci贸n, inferior al 40%, la batalla de Santiago puede haber servido para tomar el pulso a la agenda pol铆tica chilena ante las elecciones presidenciales de noviembre. Corren vientos de cambio, no solo en Chile, tambi茅n en Europa o en Estados Unidos. Se imponen nuevas narrativas. La recuperaci贸n de la pandemia sit煤a una agenda pol铆tica transformadora en la que lo p煤blico adquiere una relevancia sin precedentes para impulsar las m煤ltiples transiciones, digital, ecol贸gica y social, que las sociedades y el planeta demandan. Los partidos chilenos tendr谩n que ser capaces de leer las aspiraciones de la sociedad y posicionarse.

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Agust铆 Fern谩ndez de Losada es investigador s茅nior y director del Programa Ciudades Globales, CIDOB




Fuente: Ctxt.es