March 29, 2022
De parte de El Topo
202 puntos de vista

A toda buena siesa que se precie jam谩s le ha importado la invisibilidad. Enti茅ndase esto como la manera en que es percibida por el entorno: si bien se inclina a dar el cante en determinadas situaciones, no es por protagonismo, sino por el simple placer de crear distorsi贸n. Pero incluso este placer cumple una funci贸n social. La prestigiosa doctora de ascendencia africana Miss Tomisecualayatimen Smith, directora del Good Siensin Study, ya apostill贸 en su d铆a sobre la importancia de la siesa como mantenedora del ecosistema del barrio. Su eliminaci贸n supondr铆a la desaparici贸n paulatina del resto de especies necesarias: la buena hija, la cultureta, la creyente, la funcionaria, la trabajadora social y la que vende droga aunque a veces invita.

Podr铆amos considerar a la buena siesa como una catalizadora de reacciones encontradas que empuja a las personas a no ser indiferentes a cierta cotidianidad zombi. A la siesa le acojonan los zombis desde que, siendo chiquita, presenci贸 el estreno mundial de Thriller. La sola idea de la no vida, del movimiento absurdo de quien no se plantea salirse de la coreograf铆a porque es inevitable, le producen tremendo pavor. A veces su impresi贸n es que los zombis cagan y mean (algo inexplicable en el mundo zombi, porque si est谩n muertos no tienen aparato digestivo), comen y discuten seg煤n lo marcado por el Benidorn Fest y se enredan en conversaciones sin salida con la administraci贸n p煤blica. Pero la realidad es que la gente son las bailarinas de Miguel, el hijo del Jack, movi茅ndose como un enjambre sin vida y creyendo que tienen libre albedr铆o porque se visten como les da la gana y saben la verdad sobre el asunto de Alberto Garz贸n.

El modus operandi de la siesa en estos casos est谩 perfectamente marcado por un resorte que se activa en una regi贸n del sistema nervioso, conectando el cerebro con la m茅dula siesal. Algo no perceptible a la vista, que en nuestra protagonista se traduce como 芦u帽as de gata en celo clavadas en la nuca que desencadenan peque帽as catarsis禄.

Como cuando al llegar a la plaza de abastos, por ejemplo, escucha en su mente los primeros compases de la musiquita de Thriller. Instantes despu茅s tiene lugar una reacci贸n aleatoria (eructo de proporciones b铆blicas, a veces peo con efectos de ayahuasca) en apariencia trivial, pero que constituye un par茅ntesis en las vidas de las personas de alrededor. Porque de pronto, como saliendo de la mediocridad, estas se plantean su lugar en el mundo, el devenir del tiempo, qu茅 quieren dejar como huella a generaciones posteriores; y, durante unos minutos, son conscientes de que los peque帽os actos cotidianos de amor constituyen la aut茅ntica revoluci贸n invisible.

Cerrado el par茅ntesis, las bailarinas coordinan movimientos de nuevo mientras la siesa se escabulle y reconoce el miedo a brillar en algunos de los ojos que va dejando atr谩s.

Por lo tanto hay que valorar que la siesa sea una hijaeputa ocasional.

Extracto de De la siesa mona a la siesa contempor谩nea,
Ed. Metocaelco, 1999




Fuente: Eltopo.org