May 1, 2021
De parte de Briega
310 puntos de vista


El 23 de agosto de 1940 Leonora Carrington, escritora y pintora surrealista fue ingresada en la Cl√≠nica Psiqui√°trica del Dr. Luis Morales, en Santander. Varias circunstancias conducen a este encierro. La invasi√≥n nazi de Francia, que tiene a Max Ernst entre los millones de v√≠ctimas. Max Ernst y Leonora Carrington manten√≠an una relaci√≥n amorosa. Por segunda vez √©l fue apresado y encarcelado en un campo de concentraci√≥n, en  mayo de 1940. A partir de ese instante ella entra en un estado de alteraci√≥n mental agudo que le condujo hasta Madrid y, considerada como loca, a Santander.

El Dr. Luis Morales, de ideolog√≠a nazi, la acoge en su cl√≠nica (una de las poqu√≠simas existentes en Europa que gozase del prestigio de la alta burgues√≠a, de la nobleza y de la realeza), experimentando con ella, al igual que lo hac√≠a con otros pacientes, una cura ejemplar. En sus palabras, Leonora Carrington san√≥ ‚Äúcon solo tres sesiones de meduna (choque convulsivo qu√≠mico con cardiazol‚ÄĚ), lo que le permiti√≥ que ‚Äúrecuperase un buen y bien vivir‚ÄĚ. La narraci√≥n que hace Leonora Carrington de este periodo de su vida en su texto Abajo C√©sar Moro, Versiones del surrealismo, pag. 79, Tusquets Editor, Cuadernos Marginales 41, Barcelona, 1974) nos da cuenta detallada de una versi√≥n que desmiente la santidad de la confesi√≥n del psiquiatra.

 Desde siempre ha formado parte del inconsciente colectivo del Grupo surrealista de Madrid este episodio de la historia de la represi√≥n psiqui√°trica, inextricablemente asociada a la pol√≠tica y la capitalista.

El pasado mes de julio (2009), No√© Ortega, Vicente Guti√©rrez y yo mismo acudimos al Parque Morales, lugar donde se asentaba originalmente la Cl√≠nica del m√©dico nazi, con el prop√≥sito de llevar a cabo una exploraci√≥n psicogeogr√°fica del lugar. Ciertas ilusiones nos hicieron creer que hab√≠amos encontrado alg√ļn que otro resto del paso de Leonora por tal lugar. Fue s√≥lo un espejismo. Sin embargo, la b√ļsqueda no fue inf√©rtil sino todo lo contrario. Fuimos informados, por un‚Ķ cura de una Residencia de ancianos cercana, de la existencia, a√ļn, de la cl√≠nica del Dr. Morales y de su posible nueva ubicaci√≥n. No√© Ortega investig√≥ los datos aportados por el cura. El resultado fue obtener la direcci√≥n de la cl√≠nica. Tanto inter√©s en encontrarla no obedec√≠a a un anhelo arqueol√≥gico. Obedec√≠a al deseo de llevar a cabo una venganza -sin duda simb√≥lica, pero no por ello exenta de una violencia verbal perturbadora- contra los Morales en nombre de Leonora. Llevamos a cabo la acci√≥n en la medianoche la noche del 23 de julio de 2009, bajo la lluvia y los √ļltimos estertores de una tormenta, perge√Īada por No√© Ortega y Eugenio Castro, a la que se sum√≥ su amiga Claudia. Consisti√≥ en escribir las frases amenazantes, ‚Äúdelirantes‚ÄĚ, casi el ululato de unos esp√≠ritus que quer√≠an exorcisar el dolor de Leonora Carrington. La tensi√≥n se apoder√≥ de algunos de nosotros. Las fotograf√≠as que reproducimos son el testimonio de esa breve e intensa cat√°rsis.
                                                                       

Eugenio Castro, Noé Ortega y Claudia.

El Rapto. Observatorio del sonambulismo contempor√°neo n¬ļ 5 (diciembre de 2009)

 




Fuente: Briega.org