March 17, 2023
De parte de Nodo50
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Por Ignacio Adanero

Existe una vieja costumbre familiar (por cierto, en v铆as de extinci贸n), basada en el ejercicio de revolver anticuarios, muebles o cajones; all铆 donde entre polvo se descubren fotos antiguas. Observar esas fotos permite rememorar en colectivo ciertos personajes, momentos o situaciones de la historia. Como tales, las fotos poseen limitaciones explicativas, pero su potencia radica en la captaci贸n de recortes que indefectiblemente son comparativos con el ahora. 

Deteng谩monos un instante y repliquemos aquella vieja costumbre en medio de la bater铆a agobiante de internas y relatos pre-electorales. Probemos viajar a nuestro pasado reciente como argentinos y tomemos como referencia tres fotos viejas: la elecci贸n presidencial del a帽o 2011 (victoria de Cristina Fern谩ndez por el 54 % de los votos); la elecci贸n del a帽o 2015 (batacazo de Mauricio Macri contra Daniel Scioli) y la elecci贸n de 2019 (derrota precipitada de Juntos por el Cambio a manos del Frente de Todos). Concentremos arbitrariamente el inter茅s en determinados recortes y vayamos con la ocurrencia a donde la memoria nos lleve, al igual que en la costumbre familiar. 

En la foto de 2011, se recordar谩 que el nudo discursivo del peronismo kirchnerista se sintetizaba en la consigna: 鈥淗ay que profundizar el modelo鈥. Si bien esta ten铆a como destinataria a la sociedad toda, su foco se dirig铆a especialmente a sectores sociales que comenzaban a sumarse a las cr铆ticas de ciertos grupos opositores. La consigna conten铆a una clara interpelaci贸n al universo de los trabajadores y trabajadoras: si por un lado el kirchnerismo estaba reconociendo que ciertos indicadores econ贸micos hab铆an desmejorado su performance, por el otro ratificaba el rumbo (鈥渆l modelo鈥) adoptado desde hac铆a casi una d茅cada. Dar un paso atr谩s significaba un retroceso a las transformaciones sociales distributivas, inclusivas y de crecimiento que marcaban la pendiente; m谩xime ante una alternativa opositora como UNEN, que se mostraba precaria tanto en su armado pol铆tico como en su coherencia ideol贸gica. La foto del 2011 evidenciaba que el peronismo post mortem a N茅stor Kirchner estaba por inaugurar un nuevo ciclo bajo Cristina Fern谩ndez, pero a diez a帽os de la crisis 2001, no pod铆an soslayarse los s贸lidos indicadores econ贸micos.   

La foto de 2015 muestra c贸mo las im谩genes de esperanza y promesa de futuro se hab铆an mudado de vereda, aglutin谩ndose bajo la 茅gida consignataria del 鈥淐ambio鈥. En aquella foto podemos observar c贸mo la narrativa del naciente Cambiemos conten铆a apelaciones universalistas que aventajaron la rigidez ideol贸gica del kirchnerperonismo de entonces: estandartes como la 鈥渄茅cada ganada鈥 o la promesas de consolidar el proyecto con 鈥渇e鈥 y 鈥渆speranza鈥 (en palabras de Daniel Scioli), resultaban insuficientes para contrapesar una fuerza pol铆tica montada en un aluvi贸n de im谩genes esperanzadoras como la 鈥渞evoluci贸n de la alegr铆a鈥 o 鈥渃errar la grieta鈥 y 鈥渦nir a los argentinos鈥 (en palabras de Mauricio Macri). Los destinatarios de estas consignas, una vez m谩s, eran todos, pero en especial aquellos para los cuales la instalaci贸n de la idea de 鈥渇in de ciclo鈥 que se acentu贸 durante el bienio 2013-2015 constituy贸 una apuesta (donde oper贸 el factor medi谩tico) por definir una coyuntura plagada de im谩genes dist贸picas u apocal铆pticas en la que una nueva victoria del peronismo pod铆a implicar el 鈥渃amino hacia Venezuela鈥. La idea de fin de ciclo, como se帽ala De Gainza, jug贸 un rol preciso al colaborar con un ajuste de temporalidades y afectividades necesario para el avance estrat茅gico de la derecha: si el 2011 se enmarcaba en cierto nivel de estabilidad macroecon贸mica para que trabajadores y trabajadoras continuaran apostando a lo que el kirchnerismo llamaba un 鈥渕odelo鈥, el 2015 se plagaba de emotividades prestas al riesgo en una suerte de juego fundacional donde nadie pod铆a quedarse fuera (驴qui茅n puede oponerse a la 鈥渞evoluci贸n de la alegr铆a鈥, a la 鈥渘ueva pol铆tica鈥 o a 鈥渓a lluvia de inversiones鈥?). El imaginario de un fin de ciclo y su contracara la necesidad de 鈥淐ambio鈥, cumplieron un papel apaciguador no s贸lo para los hist贸ricos segmentos crispados con el peronismo, sino para aquellos segmentos sociales (trabajadores o sectores populares) que se plegaron a sumarse con menor temor o culpabilidad a la propuesta que encabezaba un empresario fundador de un espacio pol铆tico donde sus principales figuras eran 鈥渄e otra clase鈥.

La foto de 2019, sorpresivamente, halla a Cambiemos como Juntos por el Cambio imbuido de una ret贸rica antagonista y defensiva, habiendo abandonado casi la totalidad de los elementos simb贸licos que apelaban a una reconciliaci贸n prospera entre los argentinos. Tras el acuerdo con el FMI y el derrotero de indicadores socioecon贸micos alarmantes, la apuesta discursiva polarizante basada en 鈥渄efender la rep煤blica鈥 frente al retorno de la 鈥渁menaza populista鈥, no alcanz贸 para reconstruir un horizonte seductor entre la ingente cantidad de electores desencantados con un programa que hab铆a pasado desde la promesa de prosperidad en un segundo semestre, a una narrativa de la espera donde hab铆a que aguardar m谩s de una generaci贸n para observar los frutos del crecimiento. El desencanto originado en la postergaci贸n e incumplimiento de las propuestas de 2015 (como la eliminaci贸n del impuesto a las ganancias, la baja de la inflaci贸n o la creaci贸n de empleo) no pudo ser suplido por una narrativa confusa que combinaba imaginarios poco atrayentes como el del emprendedorismo sin resultados o las consignas de 铆ndole republicana basadas en defender la libertad y la constituci贸n. La foto de 2019 refleja la ausencia (por fuera de los discursos xen贸fobos, securitistas y punitivistas), de consignas o modulaciones interpelativas de la centroderecha hacia trabajadores o sectores populares. Esa carencia fue captada indefectiblemente por las distintas fracciones del peronismo, que al menos por su focalizada batalla en la reversi贸n de indicadores econ贸micos que multiplicaban demandas sociales (pymes cerradas, despidos y nuevos bolsones de desempleo, clubes de barrio afectados por los tarifazos, centrales gremiales que no adhirieron a una pol铆tica de flexibilizaci贸n laboral, 鈥), dieron paso a la conformaci贸n del actual Frente de Todos mediante la instalaci贸n de consignas reparatorias.

Como se puede ver, en las tres fotos las clases trabajadoras y los sectores populares aparecen interpelados bajo afectividades distintas. Si auscultamos un poco, observaremos que en cada una de ellas se aparece una suerte de frontera, umbral o l铆mite a derribar. Mientras que en la foto de 2011 las promesas electorales a la cabeza se anclaban en la plausibilidad de indicadores econ贸micos que constataban mejor铆as y avances redistributivos a profundizar; en las promesas de 2015 las consignas a la cabeza propon铆an el v茅rtigo de lo desconocido derribando el supuesto lastre de 鈥70 a帽os de peronismo鈥 en pos de aperturas fundacionales: una especie de a帽o cero al que ning煤n trabajador ofuscado podr铆a negarse en un 鈥渇in de ciclo鈥. La foto de 2019 vuelve a mudar relativamente la posici贸n de las barreras por atravesar, pues si bien el peronismo concentr贸 sus ejes en consignas tales como desandar los pasos del ajuste y retomar v铆as inclusivas o reparatorias 鈥減ara todos y todas鈥; el macrismo y sus anexos diagramaron una campa帽a con ribetes dram谩ticamente abismales: un retroceso del umbral de 鈥減a铆s normal鈥 era un retorno al tiempo oscuro del 鈥減opulismo鈥; una narrativa para impeler al no-retroceso del tiempo. 

Es evidente que nos queda saber qu茅 tipo de fronteras o murallas operar谩n con la suficiente efectividad simb贸lica como para permitirnos cierta astucia intuitiva de cara a la elecci贸n que se viene (y donde las fronteras de lo desconocido, a caballo de promesas libertarias como 鈥渆liminar el Banco Central鈥, no parecieran consolidarse). Una posible clave de lectura ser铆a analizar las elecciones y sus consignas como trazos del desenvolvimiento de las luchas o contradicciones en una formaci贸n social dada. En t茅rminos althusserianos, ser铆a pensar las formas espec铆ficas en que se perpet煤a conflictivamente la dominaci贸n en el capitalismo contempor谩neo a pesar de sus efectos materialmente desintegradores. Si 鈥減rofundizar el modelo鈥 fue la consigna que hall贸 el 煤ltimo proyecto peronista para impeler a sus navegantes a que no se bajen del barco, la misma demuestra tanto las dificultades que tuvo el kirchnerismo por constituir su sujeto hist贸rico como los l铆mites o contradicciones a que se enfrent贸 un 鈥渕odelo鈥 anclado en la expansi贸n del consumo. Si la experiencia macrista hall贸 una profusa productividad pol铆tica al punto tal que desdibuj贸 las viejas caras de la derecha en consignas que revolvieron imaginarios de esperanza, encontr贸 sus l铆mites una vez sus elementos simb贸licos (como el relato del ajuste sacrificial) entraron en litigio con la realidad social del 2019. El kirchnerismo, el movimiento obrero organizado y los sectores populares, terminaron hallando l铆mites a su potencia articulatoria pese a todos sus esfuerzos contra-tendenciales a la era neoliberal. Cambiemos, pese a toda su productividad pol铆tica de combinar slogans esperanzadores y reconciliatorios en el marco de una concepci贸n reaccionaria y neo-colonialista del pa铆s (que aliment贸 ilusiones entre sectores populares), debi贸 afrontar una intensa conflictividad pol铆tica y movilizaciones m煤ltiples, ante las cuales trastabill贸 en m谩s de una oportunidad.  

Llegados a este punto, reposadas las fotos en sus respectivos muebles o anticuarios, estamos un tanto perplejos para intuir lo que puede venir, pues si Juntos por el Cambio oscila entre el resabio polarizador y antagonista vis a vis una pretensi贸n dialoguista en manos de nuevos dirigentes; el Frente de Todos carece de monedas de cambio lo suficientemente instaladas como para convertirlas en consignas del momento (para trascender el 鈥渕odelo鈥 y convertirse en 鈥減royecto鈥). De all铆 que cierta libertad imaginativa, al igual que en la costumbre familiar de revisar fotos, nos lleva por esos caminos de la memoria un tanto dif铆ciles de explicar. Si las clases trabajadoras argentinas apostaron a la profundizaci贸n del modelo pero el engranaje de las m谩quinas las coloc贸 frente a la misma l贸gica inequitativa de siempre, si el viraje hacia promesas de optimismo o revoluciones de alegr铆a termin贸 por demostrar que la insustancialidad discursiva es otro de los ropajes del neoliberalismo, o si la promesa reparatoria de una patria de todos y todas s贸lo signific贸 recuperar precariamente las conquistas perdidas; ello trae a la memoria una lejana escena proveniente del cine,  donde un conjunto de trabajadores de una planta industrial, luego de haber pasado por los distintos estadios de movilizaci贸n, huelga y pensar una nueva sociedad; finalizan un d铆a en medio de la reconciliaci贸n entre Sindicado y Empresa, aceptando el trabajo a destajo con sus horas extras, y discutiendo nuevamente una ma帽ana cu谩l ser谩 el destino de la clase obrera. Aquella ma帽ana, pasadas las consignas que modulaban ambig眉edades, ilusiones y frustraciones, los obreros comenzaron a compartir un sue帽o que se figuraban en las noches. Ese sue帽o constaba de derribar un muro tras el cual hab铆a un para铆so: 鈥渓a clave es derribar el muro鈥, dec铆an los viejos. La similitud entre aquella clase obrera y el desasosiego de los millones de trabajadores y trabajadoras que en Argentina se encuentran en la antesala de una nueva elecci贸n, nos obliga a retomar la pregunta que el director Elio Petri (1973) se hiciera en aquella particular pel铆cula italiana La clase obrera va al para铆so: una vez derribados los muros, los trabajadores y las trabajadoras鈥 驴habitaremos alg煤n para铆so?   




Fuente: Revistazoom.com.ar