December 21, 2020
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                                   I
K C



CONTENIDO

UNA SOLUCI脫N
DEFINITIVA AL PROBLEMA DE LA VIVIENDA

1 La urbanizaci贸n
del mundo despu茅s de la 2陋 guerra mundial.

2 La dimensi贸n
actual del problema de la vivienda.

2.1 La infravivienda en
las ciudades del mundo.

2.2 El hacinamiento y la
privaci贸n grave de vivienda en la UE.

2.3 Las viviendas sin
ocupar y los edificios de uso parasitario.

3 La vivienda en
la diana del capital ficticio del siglo XXI.

3.1 Las burbujas
inmobiliarias en un contexto de incremento generalizado de los
precios reales.

3.2 Los precios de la
vivienda ya superan los m谩ximos hist贸ricos del ciclo anterior.

3.3 鈥淧ara los precios
inmobiliarios en Londres, consulte las cotizaciones en Tokio鈥.

4 La b煤squeda de
una soluci贸n efectiva exige romper con la burgues铆a.

4.1 Las pol铆ticas
reformistas respetan el mantenimiento de los precios actuales.

4.2 Un programa de clase
para solucionar el problema de la vivienda.

CUANDO LA VIVIENDA
OBRERA ES EL NICHO DE MERCADO DEL GRAN CAPITAL
 

1 Los pisos procedentes
de los desahucios bancarios ahora son …

2 鈥 el negocio de los
bancos y de los fondos buitres.

3 La burbuja de los
precios de la vivienda alquilada.

4 De 鈥淣o tendr谩s casa
en tu puta vida鈥 a la aparici贸n de las PAH (Plataformas de
Afectados por las Hipotecas)

4 La Propuesta de Ley de
Vivienda de la PAH.

5 Ni una familia sin
casa, ni una casa sin familia.



UNA SOLUCI脫N
DEFINITIVA AL PROBLEMA DE LA VIVIENDA

Lo que hoy se entiende
por penuria de la vivienda es la particular agravaci贸n de las malas
condiciones de habitaci贸n de los obreros a consecuencia de la
afluencia repentina de la poblaci贸n hacia las grandes ciudades; es
el alza formidable de los alquileres, una mayor aglomeraci贸n de
inquilinos en cada casa y, para algunos, la imposibilidad total de
encontrar albergue. Y esta penuria de la vivienda da tanto que hablar
porque no afecta s贸lo a la clase obrera, sino igualmente a la
peque帽a burgues铆a. [鈥

驴C贸mo, pues,
resolver el problema de la vivienda? En la sociedad actual, se
resuelve exactamente lo mismo que otro problema social cualquiera:
por la nivelaci贸n econ贸mica gradual de la oferta y la demanda,
soluci贸n que reproduce constantemente el problema y que, por tanto,
no es tal soluci贸n. […] Lo cierto, sin embargo, es que ya hoy
existen en las grandes ciudades edificios suficientes para remediar
en seguida, si se les diese un empleo racional, toda verdadera
芦penuria de la vivienda禄. Esto s贸lo puede lograrse, naturalmente,
expropiando a los actuales poseedores y alojando en sus casas a los
obreros que carecen de vivienda o que viven hacinados en la suya. Y
tan pronto como el proletariado conquiste el poder pol铆tico, esta
medida, impuesta por los intereses del bien p煤blico, ser谩 de tan
f谩cil ejecuci贸n como lo son hoy las otras expropiaciones y las
requisas de viviendas que lleva a cabo el Estado actual
. (F.
Engels. Contribuci贸n al problema de la vivienda. 1872
)

1 La urbanizaci贸n
del mundo despu茅s de la 2陋 guerra mundial

En 2007, por primera vez
en la historia, la poblaci贸n urbana mundial super贸 a la rural. La
aceleraci贸n del crecimiento de la poblaci贸n mundial despu茅s de la
2陋 Guerra Mundial ha ido acompa帽ada por un gran declive del
porcentaje de la poblaci贸n rural a favor de la urbana. As铆, de
acuerdo con los
datos
de la ONU
[1], la poblaci贸n mundial, entre 1960 y 2017, creci贸
un total de 4,57 mil millones (pasando de 2,98 a 7,55 MM). Pero en
ese mismo periodo, la poblaci贸n urbana ha pasado de 1,00 MM 鈥 el
33,6% de la poblaci贸n mundial en 1960- a 4,17 MM, el 55,3% del total
en 2017.

En resumen, en los
煤ltimos 57 a帽os, la poblaci贸n que vive en las ciudades se ha
cuadruplicado, increment谩ndose con ello en 4,17 MM de personas.
Adicionalmente, este importante fen贸meno de urbanizaci贸n se ha
concentrado en unas pocas ciudades de cada pa铆s, que suman a su
crecimiento natural un flujo ininterrumpido de migraci贸n (nacional e
internacional) de la poblaci贸n del campo y de las peque帽as
ciudades, en busca de trabajo y mejores servicios.

En 2017 la cuarta parte
de la poblaci贸n del planeta vive aglomerada en solo 600 ciudades,
alrededor de las cuales se produce el 55% del PIB mundial[2].


Megaciudades y sus 谩reas
metropolitanas, como Guangzhou (Cant贸n), Tokio, Shangh谩i, Yakarta y
Delhi, tienen alrededor de 40M de habitantes. Y entre los 20M y 30M
encontramos: en el continente americano, Nueva York, Sao Paulo,
Ciudad de M茅xico y Los 脕ngeles; en Europa, Mosc煤, Londres, Par铆s,
Estambul; y en 脕frica, Lagos y El Cairo.

La urbanizaci贸n y
aglomeraci贸n demogr谩fica a velocidades crecientes es un viejo
fen贸meno conocido, fruto de la extensi贸n de las relaciones de
producci贸n capitalistas y su tendencia a la concentraci贸n de la
producci贸n y, en consecuencia, de la poblaci贸n. En 1900, la mayor
ciudad del mundo y la 煤nica que superaba los 5M de habitantes era
Londres, el centro neur谩lgico del desarrollo capitalista. Hoy, en el
siglo XXI, el capitalismo controla la casi totalidad de la producci贸n
mundial, hace pr谩cticamente imposible el mantenimiento de las
econom铆as de subsistencia de las viejas poblaciones campesinas y ha
absorbido las econom铆as planificadas de la URSS, China y de casi
todos los pa铆ses donde en alg煤n momento fue expropiada la propiedad
privada de los medios de producci贸n.

El resultado es la
urbanizaci贸n casi total de continentes completos como Am茅rica y
buena parte de Europa y un desarrollo colosal de las grandes ciudades
de los pa铆ses de mayor dinamismo capitalista, especialmente de
China, pero tambi茅n de unas pocas ciudades en las regiones m谩s
desarrolladas del resto de los pa铆ses.

2 La dimensi贸n
actual del problema de la vivienda

Como explica Engels en la
cita del principio, la burgues铆a encara el problema de la necesidad
de vivienda de los miles de millones de personas sobre las que ejerce
su dominaci贸n del mismo modo que el resto de los problemas sociales:
como un negocio m谩s cuyo mercado tendr谩 una nivelaci贸n econ贸mica
gradual hasta que se equilibre la oferta y la demanda. Es decir,
salvo cuando la lucha de clases le obliga a ello, la burgues铆a no
encara en absoluto el problema.

Las buenas viviendas
vac铆as existen por doquier, pero la l贸gica natural del mercado har谩
que 茅ste ofrezca siempre, a los trabajadores m谩s precarios y a los
reci茅n llegados que buscan empleo, las peores viviendas en los
peores barrios con los peores servicios. Viviendas que son
desproporcionadamente caras cuando la demanda es muy fuerte y la
ciudad reprime de manera efectiva la formaci贸n de nuevos
asentamientos informales o la ampliaci贸n de los existentes. En estos
casos, que actualmente son muy comunes en los grandes pa铆ses
capitalistas, el mercado 鈥渞esuelve鈥 el problema mediante el
hacinamiento hasta lo inhumano en el interior de esas viviendas
鈥渇ormales鈥.

La vivienda, como la
comida y el agua, es una necesidad de las m谩s b谩sicas que existen.
Si el mercado formal no la cubre aunque sea en malas condiciones, la
poblaci贸n precaria la soluciona como puede. Por ello, en muchas de
las grandes ciudades han aparecido y se han desarrollado inmensos
鈥渂arrios鈥 de infraviviendas (slums) con pocos o ning煤n servicio
b谩sico como, por ejemplo, alcantarillado, agua corriente,
iluminaci贸n, etc. Llamar 鈥渂arrio鈥 a estos asentamientos es un
residuo del pasado, porque pueden llegar a ser aut茅nticas grandes
urbes, que sobrepasan en muchas ocasiones los 2M de habitantes
(M茅xico, R铆o de Janeiro, Nairobi, El Cairo, Mumbai, Yakarta鈥).

2.1 La infravivienda
en las ciudades del mundo

La ONU calcula que en
1950 la poblaci贸n total viviendo en barrios de chabolas era de unos
35M de personas. Ahora, en su Informe sobre las ciudades del mundo de
20163, la ONU-Habitat estima que en 2014 viv铆an en chabolas 881,1M
de personas, lo que viene a significar el 11,7% de toda la poblaci贸n
mundial de ese a帽o.

Las limitaciones de este
estudio de la ONU son importantes: se refiere exclusivamente al
chabolismo urbano (poblaciones de m谩s de 2.000 habitantes) de las
regiones en desarrollo[4], como ellos las denominan. La
cuantificaci贸n del problema de la infravivienda en las regiones
rurales de todos los pa铆ses y en las poblaciones urbanas de los
pa铆ses clasificados como desarrollados queda fuera de su alcance.


Pero, a煤n limitados, los
resultados son muy significativos. En 脕frica subsahariana, el 55,9 %
de los habitantes de las ciudades vive en un barrio de chabolas. En
Asia, ese porcentaje se mueve entre el 24 y el 31% y en Latinoam茅rica
alcanza el 21,1 %. La mejora relativa de estos porcentajes durante
los 煤ltimos 25 a帽os no puede esconder la enorme magnitud del
problema.

驴No hay barrios de
chabolas en EEUU, Canad谩, Europa o Jap贸n? Lo que no hay son
estad铆sticas, al menos globales. En todos los pa铆ses imperialistas
existen ciudades con asentamientos urbanos informales, m谩s o menos
importantes seg煤n la presi贸n de la inmigraci贸n o de la poblaci贸n
desahuciada de su vivienda a causa de su insolvencia econ贸mica. En
estos pa铆ses hay una gran represi贸n policial del chabolismo, lo que
empuja a la poblaci贸n precaria hacia el hacinamiento y las
infraviviendas 鈥渇ormales鈥, la ocupaci贸n ilegal de pisos vac铆os,
la vida en tiendas de campa帽a o caravanas agrupadas en colonias,
incluso a adoptar como hogar los coches viejos, los t煤neles del
metro o la simple calle, cuando el clima lo permite.

En EEUU el chabolismo
legal tiene el nombre de trailer park y es un objeto de negocio como
cualquier otro. El 煤ltimo censo de viviendas en EEUU report贸 m谩s
de 20M de personas viviendo en unos 100.000 parques de casas m贸viles
propiedad de grandes empresas.5 Adem谩s, en ese mismo pa铆s, el
recuento de 2018 arroja una cifra de 552.830 personas sin hogar, de
las que 79.000 callejean por la ciudad de Nueva York y 50.000 por la
de Los 脕ngeles[6].

Ciertamente, en los
pa铆ses capitalistas donde hay o hubo un movimiento obrero
suficientemente organizado para arrancar algunas mejoras a su
burgues铆a (y no perderlas), el problema de la vivienda est谩
amortiguado a menudo por los parques de vivienda p煤blica con
alquileres muy inferiores a los del mercado y asequibles a las
familias de trabajadores.

La mayor parte de las
ciudades norteamericanas ha derruido o privatizado ya su parque de
vivienda p煤blica, pero todav铆a la Autoridad de la Vivienda de la
Ciudad de Nueva York (NYCHA)[7] aloja en 181.581 apartamentos a m谩s
de 400.000 personas de bajos recursos, el 5,2% de los habitantes
empadronados. El segundo gestor en importancia de vivienda p煤blica
en Am茅rica se encuentra en Toronto (Canad谩) y gestiona 58.000
viviendas p煤blicas con 164,000 inquilinos. Y en los pa铆ses de la
UE, de acuerdo con Eurostat, el 10,7% de la poblaci贸n vive en este
tipo de viviendas de 鈥渁lquiler social鈥. En realidad este dato
tiene mucha variaci贸n seg煤n el pa铆s y se mueve entre los m谩ximos
de 15-19 % de la poblaci贸n en Eslovenia, Reino Unido, Francia,
Irlanda o Austria y los m铆nimos cercanos a 0 de Eslovaquia o
Ruman铆a. En Alemania y Espa帽a alrededor del 8,5% de la poblaci贸n
habita viviendas de alquiler social.

Por su parte, Jap贸n[8]
tiene un importante parque de 2,17 millones de viviendas p煤blicas
que las autoridades responsables est谩n dejando envejecer y reducir
progresivamente. Y ello a pesar de que existe una fuerte demanda
social, que para el Gran Tokio alcanza las 20 personas solicitantes
por vivienda disponible.

2.2 El hacinamiento
y la privaci贸n grave de vivienda en la UE

La agencia de la UE,
Eurostat, publica una estad铆stica de la vivienda que incluye el
c谩lculo de una tasa de hacinamiento[9]. Esta tasa mide qu茅 parte
del total de la poblaci贸n habita en viviendas sobreocupadas, de
acuerdo al n煤mero de habitaciones disponibles en la vivienda, el
tama帽o de la misma y la edad y la situaci贸n familiar de sus
ocupantes. La estad铆stica incorpora adem谩s de los datos de los
pa铆ses de la UE, los de algunos otros europeos como los procedentes
de la antigua Yugoslavia y Turqu铆a.

En 2017, una de cada seis
personas de la UE, el 15,7% de la poblaci贸n, resid铆a en viviendas
sobreocupadas.


Entre los pa铆ses
estudiados, las mayores tasas de hacinamiento (alrededor del 50% de
la poblaci贸n) se encuentran en Serbia, Ruman铆a, Macedonia del Norte
y Turqu铆a, seguidas de cerca por la mayor parte de los pa铆ses de la
antigua orla de la URSS , as铆 como de Grecia e Italia.

Estos datos, por s铆
mismos muy serios, no dan la medida real del problema de vivienda en
Europa, dram谩tico y en crecimiento en las grandes ciudades y sus
谩reas metropolitanas, aunque en la media estad铆stica del pa铆s no
se manifieste mucho.

Un ejemplo de la gravedad
subyacente al dato de Eurostat es Espa帽a. En 2018 [10] se detect贸
hacinamiento grave en el 6,7 % de los hogares en Espa帽a, pero en las
comunidades de Catalu帽a y Madrid este 铆ndice se duplica (12,6% y
11,6 % respectivamente) y afecta a 1M de personas en cada una de las
谩reas metropolitanas de las ciudades de Barcelona y Madrid.

Otro ejemplo se puede
encontrar en el Reino Unido. Londres[11], en 2015-16, ten铆a el 7,5 %
de hogares en condiciones de hacinamiento y duplicaba con creces el
铆ndice medio del pa铆s (3,4%).

Eurostat utiliza otro
indicador de la calidad de las viviendas, la tasa de privaci贸n grave
en la vivienda, que se define como el porcentaje de la poblaci贸n que
reside en viviendas consideradas sobreocupadas, pero que tambi茅n
presentan, al menos, uno de los siguientes elementos de privaci贸n en
la vivienda: goteras en el techo, ausencia de ba帽o/ducha, ausencia
de inodoro interior, vivienda considerada demasiado oscura. De
acuerdo con ello, en el conjunto de los 28 pa铆ses de la UE, el 4,0 %
de la poblaci贸n sufr铆a en 2017 de privaci贸n grave en la vivienda.
Las tasas m谩s altas se dieron en Turqu铆a (25,1%), Ruman铆a (16,5
%), Letonia (15,2 %) y Hungr铆a (16,2%).


Todas estos datos imponen
una conclusi贸n: en ning煤n pa铆s del mundo, ni siquiera en los m谩s
ricos ni a largo plazo, la ley del mercado capitalista es capaz de
cubrir en condiciones dignas la necesidad de vivienda de la totalidad
de la poblaci贸n.

La pregunta es 驴ello se
debe a limitaciones de capacidad de producci贸n o de 鈥渞iqueza鈥 de
las naciones, propias de un momento hist贸rico? 驴hay que tener
paciencia y confiar en que el desarrollo econ贸mico progresivo mejore
la situaci贸n?

La respuesta, como
argumentaremos m谩s adelante, es negativa: hay suficiente capacidad
productiva para solucionar el problema de manera inmediata. Pero lo
que ocurre en el sector de la construcci贸n, como en cualquier otro,
es que el sistema econ贸mico capitalista dirige los recursos
productivos disponibles exclusivamente hacia donde hay o cree que
habr谩 beneficio privado. Por ello, la producci贸n de viviendas es
ca贸tica, ajena a las necesidades del conjunto de la poblaci贸n y
concentrada en la demanda y los caprichos de la poblaci贸n con
capacidad adquisitiva.

Adem谩s, el ciclo
econ贸mico del capital termina cuando el producto (la vivienda) es
vendido y la plusval铆a se realiza, de manera que aqu茅l puede quedar
indefinidamente sin uso, dedicado a reserva de valor si as铆 lo
decide su propietario privado. M谩s a煤n, cuando llegan los a帽os de
crisis recurrente, se da la gran paradoja capitalista: aparece el
fen贸meno de la sobreproducci贸n (miles de pisos nuevos imposibles de
vender en el mercado) mientras se agravan las penurias de vivienda de
la poblaci贸n trabajadora. Espa帽a vuelve a ser un buen ejemplo de
esto 煤ltimo. En ese pa铆s quedan por vender todav铆a 500.000
viviendas de nueva construcci贸n de la 茅poca de la burbuja
inmobiliaria de hace una d茅cada[12]. Al mismo tiempo, en 2018, los
desahucios[13] por impago de alquileres o hipoteca afectaron a 56.000
familias y se calculan que han sido unas 500.000 las desalojadas de
sus hogares en los 煤ltimos 8 a帽os.

      2.3 Las viviendas
      sin ocupar y los edificios de uso parasitario

En todo el mundo, el
chabolismo, el hacinamiento y la infravivienda que el capitalismo
destina a las poblaciones m谩s empobrecidas se combina con el
despilfarro de millones de viviendas vac铆as y la existencia de
magn铆ficos edificios dedicados a usos parasitarios.

Adem谩s de las viviendas
de lujo habitadas por las 茅lites sociales, a la vista de los barrios
de chabolas de Johanesburgo, R铆o de Janeiro, Lagos, Manila, Delhi o
cualquier otro del planeta, se levantan imponentes rascacielos
dedicados exclusivamente a fines comerciales, como oficinas de
grandes compa帽铆as u hoteles de superlujo. El n煤mero de pisos de
estos rascacielos puede exceder con mucho el centenar y su superficie
habitable y desperdiciada medirse por millones de m虏. Para estos
barrios de negocios, que habitualmente quedan vac铆os cada noche, no
hay problemas de alcantarillado ni de suministro de agua corriente y
de electricidad suficiente para mantener en su interior una
temperatura confortable. Sin contar con que sus excelentes c谩lculos
arquitect贸nicos los protegen ante cualquier eventualidad natural
(tifones, deslizamientos de tierras, terremotos…) del tipo que en
las colonias de chabolas puede provocar ocasionalmente miles de
muertos.

Por otro lado, adem谩s de
este tipo de edificios, en todas las ciudades hay siempre una
proporci贸n importante de viviendas utilizables y vac铆as. En 2014,
el diario The Guardian[14] hizo una recopilaci贸n de estad铆sticas
nacionales europeas, llegando al c谩lculo de un total de 11 millones
en el conjunto de la UE: 3.4 millones en Espa帽a, 2 millones en
Italia y Francia, 1,8 millones en Alemania y 0,7 millones en el Reino
Unido. En China[15], en medio de la mayor burbuja inmobiliaria jam谩s
vista, se calcula que existen 50 millones de viviendas vac铆as que
constituyen el 22% del parque de vivienda urbana.

3 La vivienda en la
diana del capital ficticio del siglo XXI

Como resum铆a Engels en
su discusi贸n sobre las propuestas de Proudhon, el precio del
alquiler de una vivienda (y de la venta) est谩 regulado por las leyes
econ贸micas que regulan la venta de las mercanc铆as en general, y, en
particular, la venta de la mercanc铆a 芦propiedad del suelo禄. Los
gastos de construcci贸n y de conservaci贸n de la casa o de su parte
en cuesti贸n han de tenerse en cuenta en primer lugar; despu茅s, el
valor del terreno, condicionado por el emplazamiento m谩s o menos
favorable de la casa; finalmente, y esto es lo decisivo, la relaci贸n
entre la oferta y la demanda en el momento dado[16].

En t茅rminos de teor铆a
del valor, en un mercado de libre competencia, los precios medios
tienden a igualarse al valor de la media de horas socialmente
necesarias para producir la vivienda m谩s la parte que corresponda a
la renta de la tierra. Pero esta tendencia viene deformada de manera
decisiva, en cada momento, por la relaci贸n entre la oferta y la
demanda.

3.1 Las burbujas
inmobiliarias en un contexto de incremento generalizado de los
precios reales
[17]

En las 煤ltimas d茅cadas,
la construcci贸n ha intensificado enormemente la incorporaci贸n de
tecnolog铆a con el consiguiente aumento de la productividad y el
abaratamiento de costes. Hoy es posible construir en tiempo r茅cord
grandes edificaciones a base de materiales prefabricados de alta
intensidad tecnol贸gica. Por tanto, el valor de cambio de las nuevas
construcciones (sin contar el del terreno) deber铆a tener tendencia a
disminuir, aunque el valor de uso pueda aumentar (en caso de mejor
calidad, equipamiento, etc.).

El segundo elemento del
precio de la vivienda es el precio de la parte proporcional del
terreno que ocupa en el edificio del que forma parte.

No hay que confundir
renta de la tierra con precio de la tierra. Como explica Marx en la
secci贸n 鈥淐贸mo se convierte la ganancia extraordinaria en renta
del suelo鈥, tomo III del capital[18], la renta de la tierra tiene
su origen en la propiedad territorial, que es el monopolio de ciertas
personas que les da derecho a disponer sobre determinada porci贸n del
planeta como esfera privativa de su voluntad privada. Su cuant铆a
viene determinada estrictamente por la leyes econ贸micas y en 煤ltimo
t茅rmino proviene del trabajo humano no pagado al proletario, de las
ganancias extraordinarias del capital invertido en el terreno. Marx
demuestra que, en funci贸n de las diversas circunstancias econ贸micas,
la renta de la tierra puede no crecer
aunque aumente el precio
del suelo o crecer
porque aumente el precio del suelo[19].

El precio de la tierra,
por su parte, es la capitalizaci贸n de su renta al tipo medio de
inter茅s, que a su vez est谩 regulado por la tasa de ganancia. El
Capital lo explica as铆:

La renta del suelo
se presenta en una suma dineraria determinada que el terrateniente
obtiene anualmente a partir del arriendo de una porci贸n del planeta.
Hemos visto c贸mo todo ingreso determinado de dinero puede ser
capitalizado, es decir, considerado como el inter茅s de un capital
imaginario. Por ejemplo, si el tipo medio de inter茅s es del 5%,
tambi茅n puede considerarse a una renta anual de 拢 200 como inter茅s
de un capital de 拢 4.000. Es la renta capitalizada de este modo la
que forma el precio de compra o valor del suelo[鈥

Se deduce de ello que,
presuponiendo la renta de la tierra como una magnitud constante, el
precio del suelo puede aumentar o disminuir en forma inversamente
proporcional al aumento o a la disminuci贸n del tipo de inter茅s.[鈥

Es 茅ste un movimiento
del precio de la tierra independiente del movimiento de la propia
renta, y regulado solamente por el tipo de inter茅s. Pero puesto que
hemos visto que, en el curso del desarrollo social la tasa de
ganancia tiene una tendencia a la baja, y por ende tambi茅n lo tiene
el tipo de inter茅s, en la medida en que 茅ste es regulado por la
tasa de ganancia, que adem谩s, haciendo abstracci贸n tambi茅n de la
tasa de ganancia, el tipo de inter茅s tiene una tendencia a la baja
como consecuencia del crecimiento de capital dinerario prestable, de
todo ello se desprende que el precio del suelo tiene una tendencia al
alza, tambi茅n de forma independiente del movimiento de la renta y
del precio de los productos de la tierra, de los cuales la renta
constituye una parte. [20]

En resumen, en la base
del crecimiento general de los precios del suelo urbano,
independientemente de las otras circunstancias que en cada ciudad o
pa铆s inciden tanto en la renta como en el precio de la tierra, se
encuentra el descenso de la tasa de ganancia, que ha llevado a nivel
mundial a los actuales tipos de inter茅s real muy cercanos a cero.

Por otro lado, este
crecimiento general de los precios por m虏 del suelo no tiene por qu茅
trasladarse trasladarse autom谩ticamente en la misma proporci贸n al
precio de la vivienda individual. Hay dos factores relacionados con
el nivel tecnol贸gico actual que inciden en contra de ello: los
modernos sistemas de transporte que permiten una gran extensi贸n
horizontal de las ciudades (crecimiento sobre suelo m谩s barato que
la media) y el crecimiento vertical de los nuevos edificios con un
gran n煤mero de viviendas sobre el mismo terreno (por lo que a cada
vivienda le corresponde una parte m谩s peque帽a del suelo que ocupa
el edificio). No obstante, no hay duda de que la proporci贸n del
coste del suelo sobre el precio de la vivienda se vuelve
sensiblemente creciente cuando hay fuertes restricciones geogr谩ficas
o legislaciones urban铆sticas que limitan la posibilidad de extensi贸n
y altura de construcci贸n o en funci贸n de la estructura de la
propiedad (si hay gran concentraci贸n de propiedad del suelo
urbanizable).

Los estudios
internacionales muestran una tendencia generalizada y constante desde
los a帽os 70 al incremento de los precios de las viviendas en todo el
mundo. Los precios de los inmuebles, sobre todo en las grandes
ciudades, crecen muy por encima de sus costes de producci贸n de las
edificaciones y generan altas tasas de beneficio y rentas de la
tierra mientras desarrollan, una tras otra, burbujas inmobiliarias
cada vez mayores, que se desploman de manera semejante y paralela a
los cracks burs谩tiles.


Las burbujas se
caracterizan por una espiral de creciente producci贸n alimentada por
una demanda que parece no tener l铆mite y que extiende su tensi贸n
inflacionista al conjunto de las construcciones existentes, primero
en el mercado de la compraventa y inmediatamente del alquiler. Dicha
demanda no nace de los ahorros de las clases trabajadoras cuyo l铆mite
es muy obvio. Su carburante proviene de la abundancia de capital que
busca rentabilidades ante la disminuci贸n de la tasa de ganancia en
la producci贸n en general. La perspectiva de reventa de los inmuebles
con grandes beneficios inicia el proceso de especulaci贸n y se
alimenta del cr茅dito f谩cil y barato de las entidades financieras,
creando a su vez una burbuja de deuda. Cuando finalmente la tensi贸n
del mercado llega al l铆mite y los inmuebles empiezan a no poder ser
vendidos, los cr茅ditos dejan de poder ser amortizados y el propio
sistema financiero peligra con la desvalorizaci贸n de los inmuebles y
el impago de la deuda hipotecaria.

Este fue el caso de la
burbuja inmobiliaria de la d茅cada de 1980 en Jap贸n, en su momento
la mayor de la historia, hoy probablemente superada por la de China.
Su tama帽o colosal suele explicarse con un dato comparativo: en 1989,
el valor alcanzado por los inmuebles del entorno metropolitano de
Tokio era el mismo que el de todos los inmuebles de EEUU el mismo
a帽o. La burbuja de Jap贸n acab贸 estallando al inicio de su gran
crisis de los a帽os 90, y descalabr贸 todo su sistema financiero, que
tuvo que ser apuntalado por el Estado. Despu茅s de esa crisis, Jap贸n
ha ido perdiendo su posici贸n de segunda potencia mundial y
reduciendo su gran superioridad respecto a Alemania.

Las burbuja inmobiliaria
norteamericana que precedi贸 a la gran crisis internacional de 2008
extendi贸 sus efectos a todo el sistema financiero mundial, adem谩s
de afectar gravemente a su propia poblaci贸n. Durante su desarrollo,
en la espiral consabida, los capitales especulativos fueron
multiplicados hasta niveles jam谩s conocidos, mediante la creaci贸n
de productos financieros derivados que se vendieron en todas las
bolsas del mundo y que a su vez pasaron a formar parte de otros
productos financieros, que formaban parte de otros productos
financieros鈥 que representaron masas ingentes de capital ficticio
apalancado en masas ingentes de deuda, de r谩pidos movimientos
especulativos por todo el planeta. Cuando al final la base real del
proceso se desmoron贸 por su eslab贸n m谩s d茅bil, las hipotecas
subprime concedidas a familias americanas muy f谩cilmente
insolventes, el hundimiento del castillo de naipes arrastr贸 a la
quiebra de facto a la mayor parte de los principales bancos de mundo.
Solo un enorme gasto de dinero p煤blico de los estados m谩s poderosos
evit贸 la desaparici贸n de la mayor铆a de los bancos y de las
entidades de cr茅dito de los pa铆ses imperialistas occidentales,
consideradas 鈥渄emasiado sist茅micas鈥 para ser dejadas caer.

En el anterior ciclo
econ贸mico, la burbuja americana fue acompa帽ada de algunas otras de
efectos dram谩ticos como las que se desarrollaron en Grecia, Espa帽a,
Irlanda y Letonia o en las grandes ciudades del Reino Unido, Rusia o
Brasil. Pero el fen贸meno del incremento de precios reales de la
vivienda fue mundial y de caracter铆sticas hist贸ricas por su
amplitud. La OCDE lo resum铆a as铆 en 2010: 鈥淓l precio real de la
vivienda se ha disparado. Durante el reciente auge, los precios de la
vivienda aumentaron en un 120% en promedio. El aumento promedio de
los precios reales durante las expansiones anteriores hab铆a sido de
alrededor del 45% (Girouard et al., 2006a)鈥漑21].

      3.2 Los precios de
      la vivienda ya superan los m谩ximos hist贸ricos del ciclo anterior

La OCDE22, que utiliza
como 铆ndice 100 los precios medios de cada pa铆s en 2015, calcula
que en el conjunto de sus pa铆ses miembros los precios reales de la
vivienda sufrieron un continuo ascenso desde el 铆ndice 82,2 del a帽o
2000 al 106,5 del 2007, a partir del cual descendieron siguiendo la
onda general de la econom铆a. En el presente ciclo, los precios han
partido del 90,4 en 2011 para alcanzar ya, el a帽o 2018 el 铆ndice
110,9. En resumidas cuentas, eso significa que hoy los precios reales
de la vivienda ya son m谩s altos que los del punto m谩s alto del
ciclo anterior. En general, todos los pa铆ses superan ese nivel.
Entre las excepciones m谩s notorias est谩n Estados Unidos, Espa帽a o
Irlanda, que todav铆a no han alcanzado los precios desorbitados de
2007, pero no por ello escapan al nuevo proceso inflacionista (ver
gr谩ficos m谩s abajo).

De hecho, EEUU y Espa帽a
figuran detr谩s de China, Alemania y Canad谩 entre los cinco pa铆ses
de mayor incremento de los precios en los 煤ltimos tres a帽os.


3.3 鈥淧ara los
precios inmobiliarios en Londres, consulte las cotizaciones en Tokio鈥

El t铆tulo de este
apartado lo hemos tomado de un resumen explicativo del Global
Financial Stability Report 2018 del FMI23. El organismo est谩
altamente preocupado por la evoluci贸n de los precios de la vivienda
a nivel mundial. No por su alt铆simo nivel, claro est谩, sino por la
manera de evitar que bajen demasiado y vuelva a ponerse en peligro el
sistema financiero mundial.

Nuestro estudio de 44
ciudades y 40 econom铆as avanzadas y de mercados emergentes indica
que la creciente integraci贸n de los mercados financieros es un
factor muy importante. [鈥 El comportamiento de los precios
inmobiliarios est谩 empezando a asemejarse cada vez m谩s al de los
precios de los activos financieros, como acciones y bonos, que est谩n
influenciados por los inversionistas en otras partes del mundo. En
los pa铆ses m谩s abiertos a los flujos de capital internacionales,
los precios tanto de las viviendas como de las acciones tienden a
moverse de manera m谩s sincronizada con los mercados mundiales
.[24]

El estudio del FMI
identifica como principal origen del fen贸meno a 鈥渓os
inversionistas institucionales, las empresas de capital de riesgo
(private equity) y los fondos de inversi贸n inmobiliaria [que] han
estado buscando cada vez m谩s activamente rendimientos m谩s altos en
ciudades importantes鈥.

En Espa帽a se conoce bien
a algunos de estos buitres capitalistas, que han comprado a precio de
saldo miles de pisos p煤blicos privatizados por el ayuntamiento de
Madrid, decenas de miles de hipotecas vivas de dif铆cil pago y
centenas de miles de pisos propiedad de los bancos quebrados y
procedentes de hipotecas impagadas. Solo uno de esos fondos,
Blackstone, que ni siquiera es el m谩s grande, posee en Espa帽a m谩s
de 50.000 viviendas dedicadas al alquiler y compradas en los 煤ltimos
5 a帽os. En esos mismo a帽os, los alquileres, de acuerdo con el
c谩lculo del Banco de Espa帽a[25], se han incrementado un 50%.
Tambi茅n crecen sin parar los desahucios por impago de alquiler. Y
contin煤an menudeando los suicidios por desesperaci贸n ante los
desahucios, como en los peores a帽os de la crisis.

No hay una estad铆stica
del peso de estas inversiones en el conjunto de pa铆ses, pero el
煤ltimo informe de la norteamericana CBRE consulting, que afirma ser
el mayor de esos fondos internacionales, nos da un buen indicio de su
desarrollo actual en la zona europea. Bajo el t铆tulo A帽o r茅cord de
inversi贸n en el sector inmobiliario europeo, afirma que:

Francia, Pa铆ses
Bajos, Polonia, Espa帽a y Portugal han registrado niveles de
inversi贸n r茅cord en 2018, siendo estos dos 煤ltimos los 煤nicos que
han crecido por encima del 50% (56,9% y 51,4% respecto a 2017,
respectivamente). [鈥 Por otro lado, en Alemania 2018 ha sido el
segundo a帽o con mayor inversi贸n inmobiliaria, con 77.000 millones
de euros, un 5,9% m谩s que la cifra de 2017. Mientras que la
inversi贸n total en Reino Unido ha disminuido un 6,5% en 2018, debido
a la mayor cautela por parte de los inversores ante un escenario
geopol铆tico incierto, la actividad en Londres Central ha subido un
10% en comparaci贸n con 2017.[26]

En resumen, lo que se
concluye de los estudios del FMI, como de los de la propia OCDE, es
que los crecimientos hist贸ricos de precios del ciclo anterior y del
presente son la consecuencia de una gran concentraci贸n del poder de
estos capitales especulativos sobre los mercados, de la conversi贸n
de la vivienda en un simple nicho de inversi贸n, a exprimir al m谩ximo
y lo m谩s r谩pidamente posible.

Con seguridad, habr谩 un
final de ciclo y un cierto descenso de precios que acompa帽ar谩 a la
recesi贸n econ贸mica que ya se anuncia. Pero lo que ya no cambiar谩
ser谩 la preponderancia del gran capital sobre el mercado
inmobiliario, como la tiene sobre la casi totalidad de los mercados.
Y si nada lo impide, el ciclo se repetir谩 de nuevo, con precios cada
vez m谩s altos y, por tanto, m谩s poblaci贸n expulsada del acceso a
una vivienda digna y asequible.

4 La b煤squeda de
una soluci贸n efectiva exige romper con la burgues铆a

Los organismos burgueses
encargados de mantener un cierto orden en el caos de la econom铆a
capitalista a nivel nacional, como los gobiernos y los bancos
centrales, o a nivel internacional, como el FMI, tienen uno de sus
principales focos de atenci贸n en la inflaci贸n del mercado
inmobiliario, ante la posibilidad de un crack que multiplique los
efectos de la recesi贸n que se avecina. Como explic谩bamos m谩s
arriba, su preocupaci贸n como gestores de las clases explotadora y
parasitaria se centra en los riesgos a la baja para los precios de la
vivienda y por tanto sus propuestas se dirigen a frenar el
crecimiento para evitar en lo posible el descenso. El citado Informe
sobre la estabilidad financiera 2018 del FMI lo explica con claridad
y marca el paso con las recetas a aplicar por los gobiernos:

驴Cu谩l deber铆a ser
la respuesta de pol铆tica al incremento del riesgo para los precios
de la vivienda? [鈥 Una de ellas es endurecer las llamadas
pol铆ticas macroprudenciales cuando la econom铆a es s贸lida y el
mercado de la vivienda est谩 en auge; por ejemplo, restringiendo el
importe de los pr茅stamos hipotecarios a un porcentaje del valor de
la propiedad y limitando el importe de los pagos hipotecarios
mensuales a un porcentaje del ingreso.

[鈥 Puede
considerarse tambi茅n el uso de otros instrumentos de pol铆tica, como
pol铆ticas estructurales a m谩s largo plazo 鈥攑ara incrementar la
oferta de vivienda o imponer restricciones urban铆sticas鈥 o medidas
fiscales, como impuestos sobre la propiedad.
[27]

Todos los gobiernos de
los pa铆ses m谩s afectados por la escalada de precios, empezando por
China, est谩n aplicando o van a aplicar la mayor parte de estas
medidas, que nada tienen que ver con solucionar ni siquiera
amortiguar el grave problema material que aquella escalada ha creado
para la mayor parte de la poblaci贸n. No hay una soluci贸n burguesa
al problema de la vivienda, porque el problema de la burgues铆a no es
la vivienda sino evitar la desvalorizaci贸n de sus inversiones.

4.1 Las pol铆ticas
reformistas respetan el mantenimiento de los precios actuales

Por otra parte, todas las
propuestas que desde los partidos socialdem贸cratas o reformistas, se
ofrecen para encarar el problema parten del mismo respeto religioso a
la gran propiedad privada inmobiliaria y al nivel actual de precios
que tanto la beneficia. Estos partidos, en Europa, parecen tener un
煤nico recetario que aplican o quieren aplicar desde las alcald铆as
que controlan como Berl铆n (SPD), Par铆s (PS) o Barcelona (En
Com煤-Podemos). Fundamentalmente la f贸rmula m谩gica consiste el la
creaci贸n de 铆ndices de referencia de precios de alquiler por zonas,
para premiar con beneficios fiscales a los caseros que
voluntariamente no los excedan demasiado. Adicionalmente, cuando su
鈥渞adicalidad鈥 lo permite, incorporan impuestos especiales a las
viviendas vac铆as, llegando (en muy pocos casos) a su 鈥渞equisici贸n鈥
de uso temporal para ofrecerlas en el mercado de arrendamiento en
substituci贸n del propietario.

A se帽alar que todas
estas pol铆ticas son medidas fiscales o de incremento de la oferta de
la vivienda, en la l铆nea de las recomendaciones del FMI transcritas
en la cita anterior y que su m谩ximo efecto ha sido ralentizar por
poco tiempo el ascenso de los precios del alquiler. El fracaso de su
aplicaci贸n en Berl铆n lo muestra el proyecto de ley presentado en
junio de 2019, en el parlamento regional, por el tripartito
SPD-Verdes-Die Linke, seg煤n el cual los alquileres de las viviendas
se congelar铆an durante los pr贸ximos cinco a帽os al nivel de precios
actual[28].


Sin moverse de su l铆nea
de respeto a los beneficios burgueses, nuestros reformistas nos
quieren congraciar con los precios actuales 隆a pesar de que
reconocen que su nivel inaccesible ha provocado una situaci贸n de
鈥渆mergencia habitacional鈥!

La misma adaptaci贸n a la
propiedad privada y a lo que puede ser admisible en el contexto de
las relaciones capitalistas de producci贸n se encuentra tambi茅n
generalizada en los partidos y organizaciones que se reclaman
(falsamente) del anticapitalismo y la revoluci贸n. As铆, por ejemplo,
el Partido Obrero argentino, en su programa oficial (lo mismo que su
coalici贸n electoral con el PTS[29] se limita a reclamar impuestos
progresivos sobre la propiedad del suelo y un 鈥渞茅gimen de cr茅ditos
a tasa cero para la vivienda y un plan en茅rgico de urbanizaci贸n鈥
[30]). El PSOL de Brasil, en su programa de coalici贸n de 2018
reclama poco m谩s que la 鈥渦rbanizaci贸n de las favelas鈥 y la
鈥渆xpropiaci贸n y adquisici贸n de terrenos para vivienda de inter茅s
social鈥漑31]. Del mismo modo, en EEUU, la organizaci贸n del CWI
Socialist Alternative, que tiene una representante elegida en el
gobierno local de Seattle, solo presenta como alternativa a la grave
crisis de la vivienda en esa ciudad la creaci贸n de un impuesto para
financiar la construcci贸n de vivienda p煤blica.[32]

      4.2 Un programa de
      clase para solucionar el problema de la vivienda

Para la clase obrera
mundial el problema de la vivienda es de naturaleza prioritaria. En
sus manos est谩 resolver la contradicci贸n entre ser la productora de
todos los inmuebles y no tener acceso de uso m谩s que de los peores y
cada vez con mayor dificultad.

Un programa de clase debe
partir no de lo que la clase dirigente est谩 dispuesta a ceder, sino
de las necesidades reales de las masas trabajadoras en cada poblaci贸n
y pa铆s. El nivel de desarrollo actual de las fuerzas productivas
permitir铆a la desaparici贸n de los problemas de vivienda si los
recursos fueran planificados en funci贸n de su optimizaci贸n social y
no del beneficio del capital.

Eso significa que el
problema de la vivienda de los trabajadores puede resolverse de
manera efectiva y definitiva, pero a condici贸n de partir de la
visi贸n sim茅trica a la que tienen la burgues铆a y sus ac贸litos
reformistas: declarando la vivienda (incluidos los suministros
b谩sicos) un derecho b谩sico real de responsabilidad y ejecuci贸n
social, al igual que la sanidad, la educaci贸n y las pensiones. Y
tomando las propias organizaciones de clase el control de la
ejecuci贸n de ese derecho.

El principio es sencillo:
en vez de dar buenos consejos a los capitales para que se porten
mejor en el mercado de la vivienda para la clase obrera, hay que
eliminar los capitales de ese mercado y el mercado mismo.

El programa a desarrollar
ha de adaptarse a las realidades nacionales, pero en general habr铆a
de incluir las siguientes reivindicaciones:

Prohibici贸n de todos
los desahucios de familias trabajadoras


Congelaci贸n de todos
los alquileres al nivel m谩s bajo de los 煤ltimos 20 a帽os


Municipalizaci贸n de
todo el suelo urbano.


Expropiaci贸n sin
indemnizaci贸n de todas la viviendas en manos de grandes propietarios
y

su incorporaci贸n al
parque p煤blico de alquiler social, a precios adaptados a la renta

familiar.


Incorporaci贸n al
parque p煤blico de toda vivienda vac铆a m谩s de dos a帽os.


Plan urgente de
construcci贸n de vivienda p煤blica en todas aquellas poblaciones
donde las 
medidas anteriores no
sean suficientes para garantizar vivienda digna a toda la poblaci贸n.

Adem谩s, es importante
que nuestro programa incorpore dentro del concepto de 鈥渧ivienda
digna鈥 no solo la unidad individual, con los metros m铆nimos
habitualmente aceptables en funci贸n del n煤mero de sus habitantes y
salubridad, calidad, etc., sino la calidad y salubridad del conjunto
del barrio, mucho m谩s all谩 del m铆nimo referido al alcantarillado,
asfaltado y suministros de agua y energ铆a:

Aire limpio y entorno
sin contaminaci贸n ni ruido, zonas ajardinadas, transporte p煤blico
eficiente, servicios educacionales y sanitarios de proximidad,
instalaciones culturales y de socializaci贸n de ni帽os, j贸venes y
personas mayores, zonas deportivas, etc, tienen que dejar de ser el
privilegio de la clase capitalista, han de ser exigidos para el
disfrute de la clase obrera y el resto de la poblaci贸n trabajadora.

La degradaci贸n de las
seguridad de los barrios pobres es otra cuesti贸n relevante. Muchos
barrios obreros tradicionales de las ciudades, al igual que muchos
barrios de chabolas del mundo, sufren una lacra adicional a la
pobreza: la violencia de mafias ligadas al tr谩fico ilegal de drogas,
al robo y a la prostituci贸n. Una violencia a la que a menudo se
suma, incluso super谩ndola, la de los cuerpos policiales
militarizados o el mismo ej茅rcito, que utilizan los barrios como
zona de entrenamiento de guerra. Es el caso, por ejemplo, de Brasil y
Filipinas. Frente a ello, un programa obrero adem谩s ha de incorporar
consignas espec铆ficas que llamen a la autoorganizaci贸n y
autodefensa de masas para expulsar de los barrios a los traficantes
de drogas y para forzar pol铆ticas p煤blicas de choque contra el
abandono escolar y la desocupaci贸n, que son el terreno de la
delincuencia. Pero tambi茅n para expulsar del territorio a las
fuerzas oficiales de represi贸n, que en todos sitios forman parte de
las redes mismas de traficantes (cuando no son el origen) y agravan
mucho m谩s el problema.

Este programa deber铆a
ser la base de la lucha com煤n de todas las organizaciones del
movimiento obrero que dicen defender el derecho a la vivienda.
Sindicatos y partidos pol铆ticos, organizaciones de migrantes, contra
los desahucios, de vecinos, de j贸venes, sindicatos de inquilinos…
si todos golpearan como un 煤nico pu帽o certero reivindicando lo que
necesitamos, en vez de acomodarse a la p茅rdida de lo poco que
tenemos, la lucha ser铆a dura, pero la victoria estar铆a asegurada.

I.F. Noviembre 2019


Cuando la vivienda
obrera es el nicho de mercado del gran capital

Entre los muchos derechos
y garant铆as que el gobierno de Rajoy nos arrebat贸, en sus famosos
viernes de Consejo de Ministros, se encontr贸 la reforma de la Ley de
Arrendamientos Urbanos del 2013, que agrav贸 enormemente las
condiciones de los alquileres. Con ella, la duraci贸n m铆nima de los
contratos pas贸 de cinco a tres a帽os y las subidas quedaron
desvinculadas del IPC. La reforma fue acompa帽ada de dos medidas
clave: muchas mayores facilidades para desahuciar a los inquilinos y
finalizar los contratos junto a una nueva regulaci贸n de las Socimi,
gracias a la cual quedaron completamente exentas del Impuesto de
Sociedades y casi exentas del Impuesto sobre Transmisiones
Patrimoniales (con una bonificaci贸n del 95%).

En plena crisis
econ贸mica, con m谩s de 6 millones de parados y centenares de miles
de familias que ya hab铆an sido desahuciadas por no poder pagar la
hipoteca, el gobierno dejaba la vivienda de los hogares obreros al
libre deseo de los propietarios 隆cada tres a帽os!

Los pisos procedentes
de los desahucios bancarios ahora son…

Desde el inicio de la
crisis hasta 2017 se calculan cerca de 500.000 desahucios. En 2013,
la banca hab铆a sido rescatada imp煤dicamente con dinero p煤blico y
pose铆a una cantidad inmensa de viviendas procedentes de aquellos
desahucios. Ellos les llamaban 鈥渁ctivos t贸xicos鈥 porque se hab铆a
roto la cadena especulativa 鈥揷on la par谩lisis de las ventas y el
posterior hundimiento de los precios鈥 y su valor era muy inferior a
las hipotecas a las que iban ligados. Ya no era posible revenderlos y
recuperar con creces la hipoteca impagada. Ciertamente, aquellas
hipotecas eran (y son) un grav铆simo 鈥減asivo t贸xico鈥 para los
trabajadores que las firmaron, que se han encontrado pagando cr茅ditos
por cantidades muy superiores al valor del piso, mientras su trabajo
(cuando lo tienen) se precariza y sus salarios reales descienden sin
parar. Peor a煤n, cuando ya no pueden pagar, no s贸lo pierden el
piso, sino que la Ley Hipotecaria permite que los bancos les persigan
hasta la muerte con una deuda adicional que corresponde a la
diferencia entre el precio de subasta (o el 70% de su tasaci贸n, si
queda desierta) y la cantidad hipotecada, m谩s intereses que rondan
entre el 15% y el 25% y todas las costas procesales.

Y aqu铆 entran las
Socimi.


el negocio de los
bancos y de los fondos buitres

Uno de los objetivos
espec铆ficos declarados por el PP para justificar la Reforma de la
Ley de Arrendamientos Urbanos fue la voluntad expresa de ayudar a
desarrollarse a esas Socimi a las que se exoneraba casi por completo
de impuestos.

La Socimi (Real
Estate Investment Trust
) son sociedades cotizadas de inversi贸n
en el mercado inmobiliario cuyos ingresos proceden fundamentalmente
de los alquileres de los inmuebles que compran. Su capital procede
sobre todo de fondos de capital riesgo (fondos buitres) extranjeros y
lo habitual es que se gestionen desde para铆sos fiscales. A la cabeza
de todas se encuentran las creadas o absorbidas por la norteamericana
Blackstone a trav茅s de un complejo sistema de sociedades (Albirana
Properties, Fidere, Corona Patrimonial, Torbel Investment, Tourmalet,
Pegarena, Hispania, Testa…). Blackstone, el mayor casero del Estado
Espa帽ol, compr贸 a precio de saldo 40.000 hipotecas de la
desaparecida Catalunya Caixa y 1.800 viviendas sociales propiedad del
ayuntamiento de Madrid, a las que subi贸 inmediatamente los
alquileres provocando nuevos desahucios. Blackstone se ha hecho con
3.500 inmuebles del BBVA, 4.000 del Banco Sabadell, 1.000 pisos de la
Sareb y FCC, 12.000 de Catalunya Caixa y, el 51% de los inmuebles del
Banco Popular. En la actualidad se calcula que tiene una cartera de
50.000 viviendas de alquiler repartidas por todo el Estado, adem谩s
de haberse convertido en el mayor propietario de hoteles en Espa帽a
con casi 17.000 habitaciones, por encima de Meli谩 (que tiene
11.000).

En cuatro a帽os,
las socimis han dado un vuelco total al panorama inmobiliario en
Espa帽a. Las cinco mayores de estas sociedades controlan, seg煤n los
resultados presentados de 2017, propiedades por valor de 26.334
millones de euros. Supone casi un 85% m谩s respecto a lo controlado
el a帽o anterior.鈥
Cinco D铆as,
1 de marzo de 2018.


No ser铆a justo olvidar
que la guinda del gobierno Rajoy en sus regalos al gran capital
inmobiliario han sido los sucesivos Planes de Vivienda, que en vez de
crear vivienda social han consistido 煤nicamente en transferir fondos
p煤blicos a las grandes constructoras y propietarios. Como ejemplo,
el Plan de Vivienda 2018-2021, del ex ministro De la Serna, prev茅 un
gasto de 1.445 millones de euros para financiar promociones privadas
de vivienda destinada durante un tiempo al alquiler, la
rehabilitaci贸n de casas y edificios. Todo ello, a pesar de que se
calcula que todav铆a quedan en manos de los bancos unas 388.000
viviendas, en su mayor铆a vac铆as, que no se sacan al mercado para
evitar una nueva ca铆da de los precios.

En Espa帽a no hay un
parque sustancial de vivienda social estable para las familias
necesitadas. No lo hay por voluntad continuada de las
administraciones p煤blicas que incluso, como en el caso de la
Comunidad y Ayuntamiento de Madrid, llegaron a vender, en 2013, 4.000
viviendas de alquiler social a las socimis, en una operaci贸n que
est谩 a punto de ser anulada por un tribunal. Actualmente el parque
de vivienda p煤blica es menor del 2% del total de viviendas, en
contraste sangrante con una media del 15% en la Uni贸n Europea. Por
otro lado, la figura de la vivienda de protecci贸n oficial, a precio
limitado y parcialmente subvencionada, ha dado luz a solo 5.375
viviendas en todo el Estado durante 2017 y a precios que muy pocos
j贸venes trabajadores pueden asumir.

La burbuja de los
precios de la vivienda alquilada

Desahucios hipotecarios,
ausencia de vivienda social, precios de compra de nuevo en aumento,
trabajos precarios que hacen imposible acceder a una hipoteca, todo
se conjuga para un gran incremento de la demanda de pisos de
alquiler, concentrada, como es natural, en las grandes ciudades y en
los trabajadores j贸venes, los migrantes y en general los de sueldos
m谩s bajos.

Por el lado de la oferta,
encontramos libertad absoluta de precios y tres a帽os de contrato
m铆nimo, centenares de miles pisos vac铆os en manos de los bancos,
concentraci贸n en muy pocas sociedades de grandes cantidades de
viviendas de alquiler destinadas exprimir al arrendatario el mayor
beneficio posible inmediato, exenciones fiscales totales y
subvenciones p煤blicas para los caseros buitres. El boom de los pisos
tur铆sticos, que se retiran de la oferta para vivienda familiar y
permiten rentas mucho mayores, a帽ade su peso al tir贸n de los
precios, aunque no sean, como muchos quieren hacer creer, ni el 煤nico
ni el principal elemento en esa direcci贸n.


Un desequilibrio tan
reforzado entre la atomizaci贸n y la pobreza de los que buscan
arrendar vivienda frente a la concentraci贸n, fuerza y riqueza de los
que la poseen, s贸lo pod铆a dar lugar a la actual burbuja de los
precios de los alquileres, que se ha convertido en el segundo gran
problema de la clase obrera, indisolublemente ligado al primero: el
paro, el trabajo precario y los salarios reducidos durante la crisis.

En Espa帽a la
administraci贸n p煤blica todav铆a no tiene una estad铆stica propia
sobre los precios de la vivienda de alquiler. El INE ha anunciado
recientemente que va a iniciarla. Mientras tanto, los datos que se
tienen proceden de los grandes portales inmobiliarios en Internet.
Los informes anuales de El Idealista han calculado, de media para
todo el Estado Espa帽ol, unos incrementos anuales que han pasado del
鈥渕odesto鈥 2,6% en 2014 al 7,1% en 2015, el 15,9% en 2016 hasta el
18,4% en 2017. En lo que va de a帽o 2018 este portal calcula un 15,6%
adicional.
Esto significa que los precios de los alquileres ha
subido en cinco a帽os m谩s del 78%
. De media. En ciudades como
Barcelona y Madrid, los incrementos han sido mucho mayores. Esto es
una aut茅ntica tragedia para las familias de trabajadores que no son
propietarias, cada vez m谩s numerosas.

El resultado: los
inquilinos deben cambiar de piso cada tres a帽os, alej谩ndose cada
vez m谩s de su ciudad de trabajo en la b煤squeda de alquileres m谩s
asequibles. Los desahucios por impago de alquiler crecen, mientras
que los hipotecarios se reducen lentamente. Y lo que demuestra el
nivel de gravedad social del problema: crecen sin parar los
desahucios de inquilinos con trabajo, que antes de las subidas del
propietario pagaban sin problemas el alquiler y ahora no encuentran
vivienda alternativa asequible a sus ingresos. Y los suicidios por
desesperaci贸n ante los desahucios contin煤an menudeando, como en los
peores a帽os de la crisis.

De 鈥淣o tendr谩s casa
en tu puta vida鈥 a la aparici贸n de las PAH (Plataformas de
Afectados por las Hipotecas)

En 2006, a partir de
Barcelona, ciudad con gran tradici贸n de lucha vecinal en los barrios
obreros, se extendi贸 un movimiento de j贸venes trabajadores que
denunciaba la burbuja de los precios inmobiliarios y la imposibilidad
para la juventud de acceder a una vivienda independiente de sus
padres (鈥淣o tendr谩s casa en tu puta vida鈥, fue uno de sus
lemas). En 2007 llegaron a organizar algunas manifestaciones
simult谩neas en todo el Estado y fueron el caldo de cultivo hacia un
fuerte impulso de la ocupaci贸n de viviendas vac铆as. Inmediatamente,
en 2008, al estallar la burbuja y comenzar un proceso masivo de
familias expulsadas de sus viviendas por impagos hipotecarios, el
movimiento cambi贸 de objetivo y componentes. Aparece la primera PAH,
tambi茅n en Barcelona, y se extienden como la p贸lvora por todas las
ciudades del Estado.


Las PAH-Stop Desahucios
son organizaciones fluidas, asamblearias, con coordinacion floja
entre ellas, compuestas fundamentalmente por familias inmersas en
procesos de desahucios. Han conseguido grandes movilizaciones, han
parado miles de desahucios y arrancado a algunas administraciones
auton贸micas y locales (no gobernadas por el PP) medidas de socorro
inmediatas para paliar un poco su drama. Se han ganado a pulso una
gran simpat铆a en el conjunto de la clase trabajadora. Su prestigio,
por ejemplo, fue utilizado para la candidatura que gobierna Barcelona
(Barcelona en com煤: un pupurri de izquierdas unidas, ecologistas,
Podemos y otros) cuyo mayor atractivo electoral se concentraba en la
persona de Ada Colau, una de las organizadoras y portavoz de la PAH
de la ciudad.

En ausencia de ning煤n
tipo de defensa ni reacci贸n espec铆fica real por parte de los
partidos y sindicatos obreros ante las tragedias inmediatas y masivas
de miles de familias cada a帽o, las PAH-Stop Desahucios siguen siendo
las organizaciones que marcan las reivindicaciones y dirigen la lucha
en relaci贸n al derecho a la vivienda para los trabajadores y contra
una Ley Hipotecaria que s贸lo protege los intereses de los bancos.

En ausencia tambi茅n de
componentes de peso que posean una visi贸n global del problema de la
vivienda obrera y su soluci贸n definitiva, las reivindicaciones de
las PAH han quedado limitadas a la soluci贸n inmediata de los
problemas inmediatos y muy influidas por propuestas de Podemos, el
nuevo partido reformista aparecido durante los 煤ltimos a帽os.

La Propuesta de Ley de
Vivienda de la PAH

A finales de septiembre,
las PAH consiguieron que su Propuesta de Ley de Vivienda fuera
aceptada para la discusi贸n en las Cortes, con el aval de Unidos
Podemos-En Com煤, Podem-En Marea, ERC, Comprom铆s y EH Bildu.

El proyecto recoge las
viejas reivindicaciones de la ILP que bloque贸 el PP (daci贸n en pago
retroactiva, alquiler social y moratoria en los desahucios), a las
que se ha a帽adido la creaci贸n de un 铆ndice para regular los
precios, 鈥渃omo existe en Berl铆n y en Par铆s, pero que no solo
contemple las caracter铆sticas o localizaci贸n de la vivienda, sino
tambi茅n la capacidad adquisitiva de la poblaci贸n鈥.

Los contratos de alquiler
pasar铆an a cinco a帽os y a diez cuando se trate de un gran
propietario, como bancos o inmobiliarias.

El Proyecto tambi茅n
introduce medidas para 鈥減aliar la pobreza energ茅tica鈥. Se basan
en la 鈥渆xperiencia catalana, donde la parte relativa a pobreza
energ茅tica de la ley auton贸mica impulsada por la PAH sigue en
vigor鈥.

La daci贸n en pago
retroactiva, el alquiler social, la moratoria de los desahucios hasta
que las familias tengan una vivienda digna alternativa en el mismo
barrio y la prohibici贸n de los cortes de suministros b谩sicos por
impagos de los hogares sin recursos son reivindicaciones b谩sicas,
necesarias, de urgente aplicaci贸n.

Pero el proyecto, que
tiene todo el tufo de la mano redactora de Podemos-IU, se enmarca en
el respeto m谩s religioso a la propiedad privada inmobiliaria que
busca el negocio a costa de la vivienda de los trabajadores. Una
aut茅ntica traici贸n a la vieja lucha de los activistas de las
asambleas PAH-Stop Desahucios, que siempre han defendido la vivienda
como un derecho contra los que la convierten en un negocio m谩s.

El proyecto de Ley de
Vivienda de la PAH:

a) comienza por no
cuestionar la propiedad de la inmensa cantidad de pisos en manos de
grandes propietarios, ni siquiera de los inmuebles que la SAREB le
gestiona a los bancos rescatados, ni de los que los fondos buitres
han comprado ileg铆timamente a los bancos o al Ayuntamiento y la
Comunidad de Madrid. Todos deber铆an pasar a titularidad p煤blica sin
indemnizaci贸n (ya los pagamos con muchas creces todos con el dinero
del rescate) y ser ofertados de manera estable al alquiler social
驴D贸nde ha quedado esa vieja reivindicaci贸n de las PAH?

b) continua por no
discutir la existencia misma de las Socimi y de cualquier tipo de
empresa privada dedicada a la explotaci贸n de viviendas familiares.
Ya imagin谩bamos que los dirigentes actuales de las PAH, demasiado
ligados pol铆ticamente al reformismo de colaboraci贸n de clases, no
propondr铆an medidas de gran alcance como la estatizaci贸n de todas
las grandes empresas y tenedores inmobiliarios y la municipalizaci贸n
de todo el suelo urbano. Pero legitimar con este proyecto de Ley la
existencia de las Socimi, limit谩ndose a pedir que paguen m谩s
impuestos, es una burla cruel hacia los ya centenares de miles de
familias que han ca铆do bajo sus garras de buitre.

c) responde al criterio
capitalista de asegurar el beneficio del propietario y la libertad
de precios, dejando en segundo plano los intereses reales de los
trabajadores. La creaci贸n de 鈥渦n 铆ndice para regular los
precios, como existe en Par铆s y en Berl铆n鈥 se basa en la
aceptaci贸n del actual nivel, ya que se calculan en base al 铆ndice
de 鈥減recios relativos a vivienda habitual de similares
caracter铆sticas de la zona en la que se encuentre el inmueble
arrendado publicado por el Instituto Nacional de Estad铆stica鈥
(Art. 17.4). Tampoco servir谩 de mucho la voluntariedad de los
propietarios de no subir 隆m谩s del 10%! (como si eso fuera poco).
Aunque hay que reconocer que el castigo previsto en la Disposici贸n
Adicional Quinta cuando el nuevo contrato implique una subida
superior a ese porcentaje es terrible porque: 鈥渆l propietario y la
finca se incluir谩n en el Registro de Malas Praxis de Propietarios鈥.
Eso s铆, los propietarios que sean buenos no solo no ver谩n apuntado
su nombre en la pizarra sino que tendr谩n 隆incentivos fiscales!.
隆En un Estado donde el grueso del peso fiscal recae solo sobre los
trabajadores, m谩s desgravaciones al capital!


Pero la mayor parte de
las familias trabajadoras de las grandes ciudades que no son
propietarias ya no pueden pagar los precios actuales. Est谩n teniendo
que buscar vivienda a grandes distancias geogr谩ficas donde, a su
vez, los precios empiezan a dispararse. Lo hogares de uso compartido,
muchas veces con desconocidos, han dejado de ser una cuesti贸n de
estudiantes o de migrantes en sus primeros a帽os de estancia: son ya
habituales, incluso en familias con dos miembros con ingresos
regulares. Seg煤n las propias entidades financieras, el a帽o pasado
ya hab铆an 70.000 viviendas de su propiedad ocupadas ilegalmente
(Expansi贸n, 16 de abril de 2017). El problema es grav铆simo pero el
proyecto de Ley se limita a rogar al 鈥渕ercado鈥 que los precios no
suban mucho m谩s.

Si los redactores del
proyecto hubieran pensado menos en defender y 鈥渉umanizar鈥 el
mercado y m谩s en la emergencia habitacional que reconocen, hubieran
propuesto como medida inmediata la congelaci贸n indefinida de los
precios de los alquileres al nivel de 2013, inmediatamente antes de
la burbuja. Pero ni se atreven a pensarlo.

Garant铆a p煤blica de
vivienda barata y de calidad

para todos los
trabajadores y trabajadoras

Ni una familia sin
casa, ni una casa sin familia

El problema de la
vivienda de los trabajadores, en el Estado Espa帽ol como en muchos
otros pa铆ses capitalistas que presentan desarrollos de burbujas
inmobiliarias, s贸lo puede resolverse de manera efectiva y definitiva
con la visi贸n sim茅trica a la que tiene todo el proyecto de de Ley
de Vivienda de la PAH: declarando la vivienda (incluidos los
suministros b谩sicos) un derecho b谩sico real de responsabilidad y
ejecuci贸n social, como lo son la sanidad, la educaci贸n y las
pensiones p煤blicas. El principio es sencillo: en vez de dar buenos
consejos a los capitales para que se porten mejor en el mercado de la
vivienda de la clase obrera, hay que eliminar los capitales de ese
mercado y el mercado mismo. Pero igual que la educaci贸n p煤blica y
la Seguridad Social no nacieron de la voluntad de la burgues铆a, sino
de d茅cadas de organizaci贸n y lucha obrera en todos los pa铆ses, la
vivienda como servicio p煤blico para los trabajadores solo podr谩
nacer con la lucha unida de las organizaciones del movimiento obrero
(no solo PAH-Stop desahucios, tambi茅n los partidos, sindicatos,
organizaciones de migrantes, de j贸venes, etc.). Todos decididos a
defender lo que necesitamos para vivir dignamente, sin miedo a
incordiar con ello los negocios del capital.

Articulo de IKC Publicado
en Kreta Cirklo n.潞 2, oto帽o 2018.



NOTAS:

1 En ingl茅s,
informe de la ONU (disponible en otras lenguas):

https://population.un.org/wup/Publications/Files/WUP2018-Highlights.pdf.
Pueden consultarse tambi茅n,

en el sitio web del Banco
Mundial, los gr谩ficos pa铆s por pa铆s, en ingl茅s y otras lenguas :

https://data.worldbank.org/indicator/SP.URB.TOTL.IN.ZS?end=2018&name_desc=false&start=1960.

2 Urban
world: meeting the demographic challenge. Informe McKinsey Global
Institute. 2016

3 Datos obtenidos
de ONU-HABITAT. World Cities Report 2016: Urbanization and
Development 鈥 Emerging Futures
.
https://unhabitat.org/books/world-cities-report/

4 La clasificaci贸n
actual de la ONU, define toda Europa y Am茅rica del Norte, junto con
Jap贸n, Australia y Nueva Zelanda, como regiones desarrolladas,
y todas las dem谩s (隆incluida China!) como regiones en
desarrollo
.

5
https://en.wikipedia.org/wiki/Trailer_park

6
https://endhomelessness.org/homelessness-in-america/homelessness-statistics/

7
https://en.wikipedia.org/wiki/New_York_City_Housing_Authority

8
https://www.japantimes.co.jp/community/2015/04/04/how-tos/japans-public-housing-system-shelf-life/

https://www.nippon.com/es/japan-data/h00475/

9
https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php?title=Housing_statistics

Disponible en varios
idiomas

10 Catalu帽a:
Encuesta sobre Integraci贸n y Necesidades Sociales. Fundaci贸n Foessa
. Madrid : VSUPM/Estudio sobre la gesti贸n de la vivienda en el
Ayuntamiento de Madrid (EMVS y UPM)
.

Ver tambi茅n Informe
sobre exclusi贸n y desarrollo social en Espa帽a. Fundaci贸n FOESSA
2019
.

11
https://data.london.gov.uk/dataset/housing-london
;

https://www.trustforlondon.org.uk/data/overcrowding/.

12 Informe sobre
el stock de vivienda nueva. 2018. Ministerio de Fomento de Espa帽a.

https://www.fomento.gob.es/recursos_mfom/comodin/recursos/svn_18.pdf

13
https://elpais.com/economia/2019/03/01/actualidad/1551435395_623427.html

14
https://www.theguardian.com/society/2014/feb/23/europe-11m-empty-properties-enough-house-homeless-continent-twice

15
https://www.efe.com/efe/america/economia/contener-el-precio-de-la-vivienda-un-reto-constante-para-gobierno-chino/20000011-3820653

16 F.
Engels. C ontribuci贸n al problema de la vivienda . 187 2
.

17 Descontada la
inflaci贸n del pa铆s

18 Ver 鈥淐贸mo se
convierte la ganancia extraordinaria en renta del suelo鈥. El
Capital, tomo III, Secci贸n sexta

19 El Capital,
tomo III, Secci贸n sexta. Cap铆tulo XLIV Renta de solares, renta de
minas, precio de la tierra.

20 El Capital,
tomo III, Secci贸n sexta. Introducci贸n.

21 Ver Andr茅, C.
(2010), “A Bird’s Eye View of OECD Housing Markets”, OECD
Economics Department Working Papers, No. 746, OECD Publishing, Paris,
https://doi.org/10.1787/5kmlh5qvz1s4-en.

22
https://data.oecd.org/price/housing-prices.htm

23 En castellano:
https://blog-dialogoafondo.imf.org/?p=9044
. En ingl茅s, franc茅s y otras lenguas:

https://blogs.imf.org/2018/04/10/for-home-prices-in-london-check-the-tokyo-listings/

24 En castellano:
https://blog-dialogoafondo.imf.org/?p=9044.
En ingl茅s, franc茅s y otras lenguas:

https://blogs.imf.org/2018/04/10/for-home-prices-in-london-check-the-tokyo-listings/

25 Evoluci贸n
reciente del mercado de alquiler de vivienda en Espa帽a. Banco de
Espa帽a. Agosto 2019

26
https://noticias.cbre.es/ano-record-de-inversion-en-el-sector-inmobiliario-europeo/.
Ver tambi茅n las 鈥減revisiones de inversi贸n鈥 de la consultora
mutinacional Pricewaterhouse Coopers en

https://www.pwc.es/es/real-estate/tendencias-mercado-inmobiliario-2019.html

27
Resumen del cap. 2 del Informe sobre la estabilidad financiera 2018
del FMI obtenido en https://blogdialogoafondo.imf.org/?p=10967.
En ingl茅s y otras lenguas
https://blogs.imf.org/2019/04/04/assessingthe-risk-of-the-next-housing-bust/

28
https://elpais.com/economia/2019/06/18/actualidad/1560878482_152610.html

29 Punto 11 del
programa del Frente de Izquierda y de trabajadores Unidad:

http://www.laizquierdadiario.com/Veinte-puntos-cuales-son-las-propuestas-del-Frente-de-Izquierda-y-de-Trabajadores-Unidad

30 Partido Obrero,
Argentina. Programa. Punto 6. Vivienda:
https://po.org.ar/el-partido/programa

31 Programa da
Coliga莽茫oVAMOS SEM MEDO DE MUDAR O BRASIL. Punto 7 鈥揗oradia e
territ贸rio:

https://ep00.epimg.net/descargables/2018/08/14/f94e371343a084564f3e05e07692f360.pdf

32 Socialist
Alternative. The 2018 Seattle People鈥檚 Budget Fight for Affordable
Housing:

https://www.socialistalternative.org/2018/12/04/2018-seattle-peoples-budget-fight-affordable-housing/




Fuente: Arrezafe.blogspot.com