February 18, 2021
De parte de La Haine
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El premio Nobel argentino Adolfo P茅rez Esquivel relata una f谩bula que al parecer le cont贸 el escritor uruguayo Eduardo Galeano a prop贸sito de la democracia. En un establecimiento hostelero el cocinero reuni贸 a una gran cantidad de animales; vacas, cerdos, pavos, corderos鈥, y les habl贸 as铆 鈥 隆Tienen ustedes que decidir con que salsa van a ser cocinados! Ante el silencio general se alz贸 tr茅mula la voz de una humilde gallina, que dijo: – Yo no quiero ser cocinada con ninguna salsa.

Ignoro si el ilustre Galeano sigui贸 o no su relato, afirmando que pas贸 con tan atrevida ave; nada bueno, supongo, pero lo cierto es que Pablo Hasel est谩 en prisi贸n por haber manifestado reiteradamente que no quieres ser 鈥渄emocr谩ticamente鈥 cocinado.

Las movilizaciones que se est谩n sucediendo en apoyo al rapero han puesto el foco en los l铆mites de la tan cacareada como escasa libertad de expresi贸n, y la existencia y persistencia de figuras punitivas como las injurias a la corona (con la que est谩 cayendo), la ofensa a los sentimientos religiosos, la utilizaci贸n torticera del delito de odio, etc. Recuerdo que hace a帽os una conocida, refugiada pol铆tica del Congo (entonces Zaire), me coment贸 que cuando pidi贸 asilo aqu铆 le dijeron que esto era una democracia y que ella pensaba que en una democracia cada cual pod铆a decir lo que pensaba, y ahora se daba cuenta de que hab铆a muchas cosas que aqu铆 no se pod铆an decir.

La incomodidad del poder ante la significativa respuesta frente al encarcelamiento de Hasel ha sido evidente, ya que se airea la trastienda de la cocina de este autodenominado Estado de Derecho (as铆, con may煤sculas, como les gusta afirmar los voceros del poder), lo que ha llevado a muchas voces a plantear la revisi贸n de ciertas figuras delictivas tildadas de anacr贸nicas por el propio Tribunal de Justicia de la Uni贸n Europea.

Incluso, una parte del Gobierno est谩 barajando la concesi贸n de un indulto para Pablo Hasel, que no deja de ser un parche a un problema de fondo, y es que las tribulaciones del rapero en cuesti贸n es un aviso a navegantes para quien se帽ale por ejemplo que nuestro campechano rey em茅rito no solo tiene cuentas multimillonarias de procedencia m谩s que dudosa en Suiza y diversos para铆sos fiscales, sino que, a帽ado yo, vive amparado por el Emir de Dubai, que tiene secuestrada a su propia hija por ser disidente: 隆Una Joya! Y tambi茅n es una advertencia para quien cuestione el sacrosanto capitalismo en todas sus facetas.

Paralelamente estamos asistiendo, a resultas de las cargas policiales que se han producido en las manifestaciones pidiendo la libertad de Pablo Hasel, como los portavoces informales del poder repiten como cacat煤as que una parte de las personas que se est谩n movilizando ejercen la violencia y 茅ste es un l铆mite que no se puede tolerar: es m谩s c贸modo para el sistema poner el foco en la consecuencia y no en la causa, confiando en que la ideolog铆a dominante, que al fin y a la postre hegemoniza el pensamiento mayoritario, sirva para deslizar la idea de que existen medios pac铆ficos para resolver todos los conflictos, porque vivimos en una democracia imperfecta, s铆, pero democracia al fin y al cabo.

Estos palmeros pasan de puntillas sobre las actuaciones policiales, cuya violencia es exponencialmente mayor que la de la gente que protesta, bajo el amparo de la impunidad de la que gozan.

Lo cierto es que la realidad sociopol铆tica en este Estado, y episodios como el que nos ocupa, apunta a que para un sector no tan minoritario de la gente la idea de que por medios pac铆ficos e institucionales se pueden satisfacer las demandas populares empieza a resquebrajarse.

Dicho claramente: si el Estado y las instituciones de 茅ste, tras m谩s de 40 a帽os de protestas mayoritariamente pac铆ficas, no responde a las m谩s b谩sicas aspiraciones de la clase trabajadora y la juventud popular, y la entrada en las instituciones de supuestos tribunos que iban a cambiar las cosas no sirve m谩s que para dar un barniz lustroso a una realidad podrida, no puede extra帽arnos que se abra paso la idea, viendo el ejemplo de la vecina Francia, que no basta ser m谩s y tener raz贸n (algo subjetivo, es cierto), sino que si no rompes algo de mobiliario urbano (aunque sea de mala educaci贸n), nadie te hace ni caso.

Porque el temor fundamental del poder es que se desenmascaren los manejos de la cocina, no vaya a ser que nos demos cuenta que tan solo podemos decidir con que salsa vamos a ser cocinados.

 Francisco Garc铆a Cediel.




Fuente: Lahaine.org