June 22, 2022
De parte de SAS Madrid
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El pueblo francés habló, o mejor dicho, menos de la mitad del pueblo, ya que la abstención fue superior al 50%. Y, según todas las proyecciones, no solo habló sino que le ha gritado en la cara a la mayoría presidencial macronista.

A dos meses de la reelección de Emmanuel Macron gracias al “voto con la nariz tapada” contra la extrema derecha –que aun así obtuvo un histórico 41,4%–, el “partido presidencial” perdió la mayoría absoluta y necesitará a la derecha de Los Republicanos.

En las presidenciales, el país quedó dividido en tres tercios: el macronismo y los conservadores, la izquierda/centroizquierda y la extrema derecha. El nuevo Parlamento se aproxima ahora a esa configuración. Tanto la izquierda, agrupada en NUPES (Nueva Unión Popular Ecologista y Social), como la extrema derecha de Marine Le Pen han dado el zarpazo, en el marco de un enorme malestar extendido a lo largo y ancho del país.

La izquierda pasó de 60 a más de 150 parlamentarios. El “pueblo de izquierda” recupera un espacio central en el Parlamento en gran medida gracias a la concentración de votos (producto de la unidad de la Francia Insumisa, los socialistas, los ecologistas y los comunistas).

La abstención entre los jóvenes y los sectores populares urbanos ha limitado este renacimiento de la izquierda, que podría haber sido mayor según las encuestas. Con todo, la persistencia de Jean-Luc Mélenchon como líder carismático –que transformó estas elecciones en una tercera vuelta– le ha permitido a La Francia Insumisa pasar de 17 a más de 80 diputados, beneficiada del retroceso socialdemócrata. La izquierda en su conjunto, si se mantiene unida, se transformará en la principal fuerza de oposición a la macronie.

Un dato de la elección es el gran salto de la extrema derecha. Aun en desventaja por el sistema mayoritario uninominal, Rassemblement National de Marine Le Pen ha saltado de 8 a 89 diputados. Y ha demostrado así que su crecimiento sostenido en las presidenciales se ha traducido en penetración territorial. Incluso aunque varios de sus candidatos dejaran en evidencia un pobre desempeño en los medios durante la campaña electoral.

Marine Le Pen, electa con el 62% en su circunscripción, dijo que ahora la Asamblea Nacional será un poco más nacional y convocó a los “patriotas de izquierda y de derecha” a luchar en conjunto. El desafío del ultra Éric Zemmour es hoy solo un recuerdo: el escritor y tertuliano quedó fuera del Congreso en la primera vuelta de las legislativas, aunque eligió para presentarse la exclusiva circunscripción de Saint-Tropez. El fracaso de Reconquête muestra el fallido intento de poner en pie una extrema derecha burguesa, mientras Le Pen ha logrado construir un discurso “popular”, desdemonizar a RN y canalizar el rechazo al “presidente de los ricos”.

El “cordón democrático”, debilitado en las últimas presidenciales, se ha erosionado más aún. El macronismo hizo una equivalencia entre lepenistas y melenchonistas como “dos extremos” o demonios antirrepublicanos. Y el cabreo social hizo el resto.

Por fuera de esa equiparación de “extremos” (en NUPES están los Verdes y socialdemócratas, muy poco extremistas), lo cierto es que la elección dejó en claro el inconformismo social que atraviesa a la Quinta República y la vuelve más ingobernable.

Los “Chalecos amarillos” fueron una primera advertencia en las calles; sus ecos llegan ahora a la Asamblea Nacional.

Enlace relacionado Ctxt.es (20/06/2022).




Fuente: Sasmadrid.org