November 15, 2021
De parte de Amor Y Rabia
128 puntos de vista


por Sergio Zurita

En a帽os recientes, la correcci贸n pol铆tica ha ganado influencia, sin duda muchas veces con plena justicia, aunque en otras ocasiones se ha instalado m谩s bien como un prejuicio que excluye todo lo que resulta problem谩tico, antes de convertirlo en blasfemia. Este ensayo precisa los rasgos de un fen贸meno que no funciona como un ideario pol铆tico sino como una nueva religi贸n 鈥攅n algunos casos, tambi茅n, como un tribunal. Su consecuencia es otra especie de tab煤, no exento de oportunismo, hipocres铆a y mentira, sobre asuntos sensibles como los derechos humanos, la discriminaci贸n, el abuso, entre otros temas cruciales. En ese marco, una corriente progresista o una supuesta izquierda condena por principio a quien se atreve a cuestionar sus postulados o dogmas. Sergio Zurita disiente y polemiza en aspectos puntuales cuyo se帽alamiento hoy puede ser, por s铆 mismo, un acto de provocaci贸n.

El grupo country The Dixie Chicks ahora se llama The Chicks, porque Dixie les parece un t茅rmino racista. Dixie viene del billete de diez d贸lares, que se imprim铆a en ingl茅s y en franc茅s en Luisiana, excolonia francesa. De un lado, el billete dec铆a 鈥淭en鈥 y del otro 鈥淒ix鈥 (diez, en franc茅s). A Nueva Orleans se le dec铆a Dixie o Dixieland desde el periodo conocido como Antebellum, cuyo significado literal es 鈥渁ntes de la guerra鈥, pero en su uso cotidiano se refiere, espec铆ficamente, a la 茅poca previa a la Guerra Civil de Estados Unidos. Otro grupo country, Lady Antebellum, acaba de cambiar su nombre por el de Lady A porque, supuestamente, Antebellum es un t茅rmino en el que se idealiza la 茅poca de la esclavitud y las plantaciones.

Colocar un nombre en la mente del p煤blico cuesta a帽os, pero estos grupos prefieren tirar a la basura sus carreras para no quedar mal con el movimiento Black Lives Matter. 驴Las vidas negras importan? Por supuesto. 驴Es horrible que haya polic铆as que matan negros injustificadamente? Claro que s铆. Sin embargo, los principales asesinos de j贸venes negros son otros j贸venes negros.

En un video de YouTube llamado 鈥淗ow AntiRacism Hurts Black People鈥 (鈥淐贸mo el antirracismo lastima a la gente negra鈥), el acad茅mico afroamericano John McWhorter, profesor de Literatura Comparada en la Universidad de Columbia, comienza cuestionando el supuesto racismo de la polic铆a: 鈥淭amir Rice era un chico negro de doce a帽os que estaba blandiendo una pistola de juguete y lo mataron a tiros. Exactamente lo mismo le ocurri贸 a un chico llamado Daniel Shaver poco despu茅s. Daniel Shaver era blanco. Sam DuBose fue abatido a tiros por la polic铆a huyendo de una patrulla. Exactamente lo mismo le ocurri贸, un poco antes, a un blanco llamado Andrew Thomas. Alton Stirling era un hombre negro que acerc贸 la mano a su cintur贸n para tomar la billetera durante un altercado con la polic铆a; lo mataron a tiros. Fue un evento penoso. La misma cosa le ocurri贸, en los mismos d铆as, a un blanco llamado Dylan Noble. Alton Stirling apareci贸 en las noticias a nivel nacional. Nadie supo nada de Dylan Noble. George Zimmerman dijo cosas realmente horribles acerca de ciertas 鈥榗riaturas peque帽as que siempre andan robando cosas鈥, poco antes de matar a Trayvon Martin. Eso fue espantoso. Un polic铆a dijo exactamente las mismas cosas, incluyendo la palabra 鈥榝ucker鈥, antes de matar a un adolescente blanco llamado Loren Simpson… Podr铆a hacer esto durante veinte minutos. Hay una tendencia muy comprensible en los medios a reportar historias de gente negra ejecutada injustamente por la polic铆a. Sin embargo, lo que no sabemos es que, por cada uno de esos eventos, hay un adolescente o veintea帽ero blanco que es ejecutado de la misma, ominosa manera鈥.

Y contin煤a: 鈥淣o estoy diciendo que haya fake news o una gran conspiraci贸n. Entiendo por qu茅 los medios est谩n tan preocupados por los casos de v铆ctimas negras. Pero hablo de esto porque, con frecuencia, cualquier conversaci贸n acerca de la raza se detiene cuando alguien habla de las presuntas tendencias racistas de polic铆as que, bajo determinadas situaciones, matan un negro, mientras que a un blanco  lo dejan ir con una advertencia. 脡sa es una muy razonable suposici贸n. Pero la suposici贸n no se sostiene ante el escrutinio鈥.

Seg煤n el profesor McWhorter, nueve de cada diez hombres negros corren m谩s peligro de ser asesinados por otros hombres negros. Pero de eso no se habla. Porque el antirracismo moderno se ha convertido en una religi贸n. A帽ade finalmente que cualquier persona blanca responsable debe dar fe de su privilegio blanco, dar fe de que 茅ste nunca desaparecer谩 y sentirse eternamente culpable al respecto. Eso es el pecado original. La idea de que un d铆a Estados Unidos saldar谩 sus cuentas con la raza. Eso corresponde a nuestra concepci贸n del D铆a del Juicio Final. Cuando usamos la palabra problem谩tico, lo que realmente queremos decir es blasfemo.

EL PROBLEMA con las religiones es que la fe supera la l贸gica. Uno no debe preguntar o decir ciertas cosas porque son problem谩ticas. Es decir, blasfemas. Y cuando algo se convierte en religi贸n, est谩 prohibido cuestionarlo. Vivimos en una 茅poca en la que resulta m谩s importante decir lo correcto que decir la verdad.

Esto no es nuevo. En 1994, el exjugador de futbol americano O. J. Simpson mat贸 a su esposa Nicole Brown y a su amigo Ronald Goldman. Simpson  sali贸 libre cuando sus abogados probaron que el polic铆a de Los 脕ngeles, Mark Fuhrman, quien particip贸 en la  investigaci贸n que llev贸 al exdeportista a juicio, usaba con frecuencia la palabra nigger. S铆, es peor decir nigger que matar a cuchilladas a tu esposa y a tu amigo.

En mi opini贸n, prohibir palabras no sirve para nada. De hecho, es peligroso. El director de cine Lars Von Trier ha dicho que 鈥渃uando se proh铆be una palabra, se remueve una de las piedras sobre las que se funda la democracia鈥. Bienvenidos al reino de la correcci贸n pol铆tica, bienvenidos a un mundo en el que se puede acusar a diestra y siniestra a quien sea, de lo que sea, en las redes sociales, y el acusado es culpable de inmediato. No me sorprende que la correcci贸n pol铆tica tenga 茅xito. Me sorprende que no lo haya tenido antes. Lo 煤nico que hay que hacer para estar del lado de los buenos es siempre apoyar las causas de moda, no cuestionar nada, repetir consignas a lo idiota, ignorar cualquier cosa que contradiga o debilite a la causa y 隆listo!

Adem谩s, la correcci贸n pol铆tica opera con magia. Hay palabras que inmediatamente frenan al adversario: mis贸gino y racista son las m谩s populares y poderosas. Hace poco, un amigo le dijo a una chica que iba en bicicleta sobre la acera que se bajara a la calle. 鈥淢is贸gino鈥, fue la respuesta. Esa mujer no solamente ha encontrado la palabra m谩gica para callar a cualquier hombre. Tambi茅n ha encontrado un camino para hacer exactamente lo que se le pegue la gana. Ser correctos nos evita tener que pensar. Nos convierte en ratas que ya saben cu谩l bot贸n apretar para que salga la comida.

LA CORRECCI脫N POL脥TICA es enemiga de la l贸gica y tambi茅n de la raz贸n. Y una sociedad que no razona es mucho m谩s f谩cil de llevar al matadero. Lo primero que hacen los tiranos cuando suben al poder es prohibir que se hagan caricaturas con su imagen, porque al re铆rnos de ellos los desmitificamos, los volvemos humanos y, por lo tanto, rid铆culos. Los nazis prohib铆an las caricaturas de Hitler mientras los bolcheviques, las de Stalin. En el peri贸dico sat铆rico Charlie Hebdo murieron once personas a cargo de un grupo de terroristas musulmanes por una caricatura de Mahoma. Es terrible, pero l贸gico: el Islam proh铆be las im谩genes del profeta. Lo que no es l贸gico es que ahora est茅n prohibidas las caricaturas en The New York Times.

En palabras de Octavio Paz, 鈥渦na sociedad sin im谩genes es una sociedad puritana. Una sociedad opresora del cuerpo y de la imaginaci贸n鈥. 驴No era The New York Times un basti贸n de la libertad de expresi贸n y palabra? Por lo visto, ya no. Los Estados Unidos puritanos, esos que son retratados magistralmente en la pieza teatral Las brujas de Salem de Arthur Miller, est谩n m谩s vivos que nunca. Son esos mismos Estados Unidos que permitieron la persecuci贸n de presuntos comunistas a cargo del senador Joseph McCarthy en los a帽os cuarenta y cincuenta del siglo pasado.

Lo sorprendente es que la nueva cacer铆a de brujas, el nuevo macartismo, llamado correcci贸n pol铆tica, viene de la izquierda. Es sorprendente, pero no il贸gico. A nombre del marxismo 鈥攃onvertido en mao铆smo, estalinismo o castrismo鈥 han sido asesinadas m谩s personas en la historia de la humanidad que a nombre de cualquier otra ideolog铆a. Sin embargo, hoy a煤n se puede hablar bien del r茅gimen castrista sin consecuencias. En cambio, alabar a Pinochet puede costarle el trabajo a un comunicador. Ambos son dictadores, ambos son genocidas. Pero a Fidel Castro hay que perdonarlo, pobrecito, igual que al asesino Ernesto Che Guevara, porque su revoluci贸n ten铆a buenas intenciones. No hay que cuestionarlo. 驴Por qu茅? Porque la izquierda ya no es una ideolog铆a, sino una religi贸n. Marx es Dios; Eva Per贸n, Evo Morales y Nicol谩s Maduro son sus ap贸stoles. A Hugo Ch谩vez le provocaron c谩ncer los yanquis con una m谩quina. Por qu茅 no han usado la misma m谩quina para matar a Maduro es algo que no se pregunta. Es problem谩tico, es decir: blasfemo.

Un ingrediente m谩s del 茅xito de la correcci贸n pol铆tica es lo que el autor afroamericano Shelby Steele llama 鈥渃ulpa blanca鈥. As铆 se llama su libro m谩s famoso y en 茅l habla de la acci贸n afirmativa implementada por el gobierno de Lyndon B. Johnson: consta de una serie de leyes en las que se busc贸 favorecer a los afroamericanos por sufrir discriminaci贸n en el pasado. Un ejemplo de las implicaciones de esa pol铆tica es que los negocios que reciben fondos del gobierno tienen prohibido aplicar ex谩menes de aptitud a los afroamericanos que soliciten trabajo. Claro, los 鈥渓iberales鈥 del partido dem贸crata aplaudieron al presidente Johnson. Sin embargo, seg煤n Shelby Steele, la acci贸n afirmativa es tan mala como la esclavitud, ya que ha ense帽ado a los afroamericanos a usar el racismo a su favor: 鈥渆n vez de buscar extinguirlo, quieren agrandarlo鈥. La acci贸n afirmativa traiciona los principios de Martin Luther King Jr.

Seg煤n John McWhorter, los estudiantes negros que son calificados de forma diferente para entrar a universidades como Harvard (les hacen preguntas m谩s f谩ciles), no tienen la ambici贸n de hacer un posgrado. En cambio, los estudiantes negros que son calificados igual que los blancos en las universidades a las que logran entrar sin ayuda, con frecuencia se grad煤an entre los mejores. Para Steele y McWhorter, la culpa blanca le estorba a la comunidad negra.

UNA PEL脥CULA de Woody Allen, Everyone Says I Love You (Todos dicen te amo), cuenta la historia de una familia dem贸crata, liberal y millonaria. Viven en un penthouse del Upper East Side de Nueva York y la matriarca es Goldie Hawn. Ella, en palabras de su propia hija, siempre est谩 metida en causas nobles porque 鈥渆s dem贸crata, liberal y con culpa, ya que, a diferencia de pap谩, siempre tuvo dinero鈥. En una escena de la pel铆cula, esta mujer invita a cenar a un delincuente al que logr贸 sacar de la c谩rcel. La hija mayor de la familia se enamora de 茅l. Todo mundo pone el grito en el cielo. La enamorada le dice a su madre: 鈥淧ens茅 que 茅l te importaba鈥, a lo que la madre responde: 鈥淪铆, pero como s铆mbolo social, no como una persona real鈥.

Una vez, en la revista Proceso le preguntaron a Elena Poniatowska su opini贸n sobre los vendedores ambulantes del Centro Hist贸rico. Ella contest贸 que los dejaran en paz. 鈥溌縌u茅 es m谩s importante, una persona o una calle?鈥, aleg贸. Me gustar铆a ver la cara que pone si le llevamos a unos ambulantes a vender frente a la puerta de su casa. Pero Poniatowska 鈥測a no tiene lectores, tiene seguidores鈥, como afirm贸 Gil Gam茅s en su columna de Milenio.

El movimiento #MeToo ha tenido grandes logros en Estados Unidos, como la captura de Harvey Weinstein. Pero tambi茅n se ha vuelto una rebeli贸n revanchista, que pone en la misma caja a Weinstein y a Woody Allen. A nadie le importa que la inocencia de Allen haya sido probada dos veces y que jam谩s haya llegado a juicio. En el #MeToo hay que creerle a la mujer siempre, sin cuestionar nada, no importa si se acaba con la carrera de un genio del cine que jam谩s hab铆a sido acusado de nada ni ha vuelto a serlo despu茅s. Como #MeToo es una religi贸n, acabo de decir una blasfemia. Quien piense que exagero, escuche c贸mo los hombres que apoyan ciegamente el #MeToo se la pasan confesando su pecado original: haber nacido hombres.

驴A QU脡 SE DEBE que el antirracismo, la acci贸n afirmativa, el #MeToo y dem谩s causas nobles dejen de admitir la l贸gica y la raz贸n, que se conviertan en religiones? Michael Crichton, m茅dico graduado en Harvard y guionista de Parque Jur谩sico, escribi贸 un art铆culo al respecto, titulado 鈥淐omentarios para el Commonwealth Club鈥 (que puede encontrarse en la p谩gina liberalismo.org). En 茅l, Crichton dice que hoy en d铆a mucha gente no profesa ninguna religi贸n, sin embargo, la necesidad de sustituir la fe religiosa con algo m谩s, de creer en algo, ha llevado a muchos agn贸sticos y ateos a convertir en religiones sus ideolog铆as. El ejemplo que pone Crichton es el Ecologismo. Se habla de una 茅poca id铆lica en la que la naturaleza estaba en perfecto equilibrio. Es decir, el jard铆n del Ed茅n. Pero el hombre abus贸 de la naturaleza y ahora sufre las consecuencias. L茅ase, la expulsi贸n del para铆so. El abuso est谩 resultando en la hecatombe del calentamiento global, que nos matar谩 a todos. El juicio final. Todo esto lo dice un profeta llamado Al Gore.

Que la correcci贸n pol铆tica se vuelva una religi贸n es abominable. Pero hay algo peor: que se convierta en ley. Cuando ley y religi贸n son una misma cosa, nos acercamos peligrosamente al territorio de los talibanes y de Hezbol谩. Esto ya comenz贸. Y, como toda tragedia, casi nadie la toma en serio al principio, porque viene disfrazada de algo bonito, de una causa noble que nadie en su sano juicio se atrever铆a a cuestionar. Me refiero a la ley C-16 de Canad谩, aprobada en 2017. Andr茅s Reynaldo, columnista de El Nuevo Herald, la define perfectamente: 鈥淟a ley C-16 declara ilegal el uso err贸neo de un pronombre de g茅nero. Es decir, usted comete un delito de odio al calificar de 茅l o ella a una persona que reclama un pronombre neutro (隆o un pronombre de su propia inspiraci贸n!), con la posibilidad de sufrir prisi贸n, pagar una multa y/o verse obligado a tomar un curso de 鈥榠mparcialidad鈥欌.

LA LEY C-16 ha sido elaborada, supuestamente, para proteger los derechos civiles y humanos de las personas que son transg茅nero. 驴Qu茅 clase de salvaje se opondr铆a a esto? El salvaje es, en mi opini贸n, uno de los grandes intelectuales de este siglo: el doctor Jordan B. Peterson, quien se volvi贸 una celebridad en YouTube a ra铆z de videos en los que declar贸 que se negar铆a a obedecer dicha ley, porque va contra la libertad de expresi贸n. Por supuesto, tiene raz贸n. Si un estudiante no quiere que se le llame 茅l o ella sino te la pelo y el maestro se reh煤sa a decir te la pelo cada vez que lo nombre, puede ser multado o ir a la c谩rcel.

Eso no es lo peor del asunto. En una audiencia ante el Senado de Canad谩, Peterson dijo que la ley C-16 va en contra de las personas transg茅nero. El senador Serge Joyal le dijo a Peterson que un juez de la Suprema Corte Canadiense declar贸 en una conferencia: 鈥淐uando la Corte se enfrenta con asuntos que tocan la identidad transg茅nero debe partir de dos marcos de referencia esenciales: 1. La identidad no es fija, sino cambiante; 2. La identidad no es innata, sino contextual鈥. Peterson replic贸 de inmediato: 鈥淎sumamos que la identidad es cambiante y contextual. Entonces, 驴cu谩l es el problema con la terapia de conversi贸n? La gente que tiene una identidad no convencional… El argumento m谩s s贸lido que tienen para obtener aceptaci贸n p煤blica de esa identidad es que se encuentra muy poderosamente constre帽ida a procesos biol贸gicos que est谩n m谩s all谩 de su control. Si la identidad es mutable, cambiable, subjetiva y se modifica por capricho, 驴por qu茅 alguien tendr铆a que respetarla?鈥.

En esa misma audiencia, Peterson tambi茅n afirm贸 lo siguiente: 鈥淟a sola idea de que llamar a alguien por un t茅rmino que no haya elegido le cause un da帽o tan irreparable que deba recurrirse a correctivos legales indica cu谩n profundo ha calado la cultura de la victimizaci贸n en nuestra sociedad鈥. Desde luego, esto s贸lo pod铆a ocurrir en un pa铆s cuyo primer ministro corrigi贸 a una mujer que en un evento dijo mankind (humanidad). Fue interrumpida de inmediato por el mandatario, quien subray贸: 鈥淎qu铆 preferimos el t茅rmino peoplekind, es m谩s inclusivo鈥. As铆 es: Justin Trudeau inventa palabras para no decir las que incluyan la palabra 鈥渕an鈥. Y no s贸lo eso: ya le quit贸 todos los pronombres masculinos al himno nacional canadiense, para volverlo m谩s incluyente.

ESTE C脕NCER LLEG脫 a M茅xico. En muchos c铆rculos se maneja el adjetivo todes o todxs. Por supuesto, a personalidades como Mario Vargas Llosa eso les parece una tonter铆a. Y lo es. El lenguaje se transforma, pero no por decreto. Seg煤n fil贸sofos como Jacques Derrida, aqu铆 explicado por Reza Yavarian, 鈥渆n una oposici贸n binaria, la noci贸n primaria se considera la privilegiada, como d铆a en d铆a/noche u hombre en hombre/mujer […] Esto no es una inocente relaci贸n estructural, sino una relaci贸n de poder鈥.

Seg煤n el doctor Peterson, la correcci贸n pol铆tica actual tiene su origen en el marxismo y en la filosof铆a posmodernista: 鈥淒errida y Foucault sostienen que cualquier jerarqu铆a de valores excluye. Esto es obvio, porque en una jerarqu铆a de valores algunas cosas son m谩s valiosas que otras, pero ellos dicen que dichas jerarqu铆as de valor son construidas para excluir y mantener la estructura de poder intr铆nseca a cualquier jerarqu铆a de valores鈥. Casi nunca coincido con las opiniones de Noam Chomsky, pero tiene una frase demoledora que aplaudo: 鈥淓l posmodernismo no es ni siquiera una mentira鈥.

A pesar de ser una gran falacia, la filosof铆a posmodernista se aplica en la correcci贸n pol铆tica: no debe haber un sistema de valores porque eso margina. Todo el mundo debe ser aceptado en las universidades. Y es importante que, en una facultad de ingenier铆a (por poner un ejemplo), se grad煤e la misma cantidad de hombres que de mujeres.

El resultado de esto ser谩 desastroso, por la simple raz贸n de que a las mujeres les interesan m谩s las personas y a los hombres les interesan m谩s los objetos. Desde muy peque帽os, ya sea en la ciudad m谩s cosmopolita o en la villa africana m谩s apartada de la civilizaci贸n, los ni帽os construyen cochecitos y juegan con ellos, mientras que las ni帽as toman, digamos, una mazorca de ma铆z, convierten sus hojas en s谩banas y las arrullan como si fueran un beb茅.

Esto significa que a las mujeres les interesan m谩s las personas y a los hombres les interesan m谩s los objetos. Por tanto, las mujeres son buenas para la medicina, la biolog铆a, la qu铆mica y las ciencias sociales, mientras que los hombres son mejores ingenieros, f铆sicos, matem谩ticos. Por supuesto que hay excepciones. Existen magn铆ficas ingenieras, pero son minor铆a. Decidir que, de los cincuenta graduados de la facultad de ingenier铆a, veinticinco van a ser mujeres, sea como sea, es una f贸rmula para el fracaso. Permitir que una mujer se grad煤e como ingeniera aunque no lo merezca es tan terrible como prohibirle estudiar ingenier铆a.

El doctor Peterson cree en la igualdad de oportunidades, pero no necesariamente en la igualdad de resultados. Cualquier persona, hombre, mujer o transg茅nero, debe tener derecho a estudiar lo que quiera, pero s贸lo los mejores deben obtener un t铆tulo. En el video de YouTube 鈥淛ordan B. Peterson: The Differences in Interest Between Genders鈥 (鈥淟as diferencias de intereses entre g茅neros鈥), Peterson les pregunta a sus alumnos: 鈥溌縌ueremos una sociedad en la que a todo mundo se le permite ser quien es y tener 茅xito en eso, o queremos una sociedad que haga todo lo posible por lograr que las personas sean iguales a pesar de sus diferencias individuales intr铆nsecas?鈥.

脡stas son la clase de cosas que no se dicen. Son blasfemias. De hecho, lo pol铆ticamente correcto es decirles a ni帽os y ni帽as que pueden lograr todo lo que se propongan. De hecho, vivimos en una sociedad en la que, en un partido de futbol de ni帽os de primaria, no hay perdedores ni ganadores. Todo mundo recibe un trofeo por participar 鈥測 el ni帽o gordo recibe un trofeo de chocolate鈥, remata el comediante Dennis Leary. Y hablando de comedia, la correcci贸n pol铆tica es su peor enemiga. Los estudiantes universitarios se han vuelto tan solemnes y llorones que los comediantes ya no van a las universidades. Y no s贸lo los comediantes padecen estos males.

EL ESCRITOR, DRAMATURGO, guionista y director David Mamet imparti贸 clases de gui贸n y dramaturgia en las universidades m谩s prestigiadas de Estados Unidos. Un d铆a estaba planteando una situaci贸n ficticia: 鈥淪upongamos que un avi贸n es secuestrado por terroristas musulmanes鈥. Un alumno levant贸 la mano: 鈥溌縋odr铆amos evitar decir 鈥榯erroristas musulmanes鈥? No es bueno convertir a las personas en estereotipos鈥. 脡se fue el 煤ltimo curso que ense帽贸 David Mamet en una universidad. Nunca dio clases porque necesitara el dinero, sino porque amaba ser maestro. Sin embargo, la correcci贸n pol铆tica pudo m谩s. Mamet no es un caso aislado. Muchos maestros extraordinarios, de todas las materias, han dejado de ense帽ar porque las universidades ya no son lugares para el intercambio de ideas, sino guarder铆as donde el alumnado debe sentirse protegido.

De hecho, hay que proteger a los ni帽os y a los j贸venes de cualquier tipo de trauma. Ellos son las v铆ctimas del heteropatriarcado, un monstruo similar a la mafia del poder o El Coco. Ninguno de los tres existe, pero sirven como pretexto para infantilizar a la gente. Bajo el pretexto de la inclusi贸n y de evitar el racismo, un profesor de literatura de Alabama sac贸 una edici贸n de Las aventuras de Huckleberry Finn,  de Mark Twain, donde el nombre del personaje 鈥渘igger Jim鈥 ha sido cambiado por 鈥渟lave Jim鈥 (esclavo Jim). Para que las peque帽as del hogar no se sientan marginadas, alguien sac贸 a la venta La princesita, que es El principito protagonizado por una ni帽a.

Ante la negativa de los universitarios actuales a escuchar ideas diferentes a las propias, el comediante Joe Rogan le pregunt贸 a Jordan B. Peterson qu茅 deb铆a hacer cuando sus ni帽os terminaran la preparatoria. 鈥淢茅telos a una escuela de oficios鈥, replic贸. No estaba bromeando.

LA CAPITAL de la correcci贸n pol铆tica es, sin duda, Hollywood. Ah铆 el absurdo ha llegado a niveles que ni Ionesco hubiera podido imaginar: hace poco, Halle Berry declar贸, muy contenta, que iba a interpretar a una mujer transg茅nero en una pel铆cula. Las cr铆ticas en redes sociales la destrozaron, dici茅ndole que el personaje deb铆a interpretarlo una mujer transg茅nero en la vida real. Al d铆a siguiente, la actriz se disculp贸 y dijo que declinaba la pel铆cula. El actor de piel blanca que hac铆a la voz del negro Cleveland en The Cleveland Show tuvo que renunciar, luego de veinte a帽os de interpretar al personaje. Se despidi贸 pidiendo disculpas. Como actor, puedo asegurar que uno de los m谩s grandes placeres de esta profesi贸n es convertirse en otro. La correcci贸n pol铆tica quiere robarnos ese placer. En un espect谩culo de stand up, el gran comediante Bill Burr imita a un espectador muy ofendido, que le grita a la pantalla de cine: 鈥溌igan, yo vi c贸mo mataban a ese tipo en otra pel铆cula! 驴C贸mo es que ahora est谩 vivo?鈥.

Otra caracter铆stica de la correcci贸n pol铆tica es que es m谩s sabrosa cuando se aplica con dinero ajeno. A principios de este a帽o, el senador Mart铆 Batres propuso una ley que obligar铆a a los cines a pasar las pel铆culas dobladas al espa帽ol en la misma cantidad de salas donde se exhiban en ingl茅s. Es decir, si en una sala est谩 la nueva pel铆cula de Woody Allen en ingl茅s, tendr铆a que estar doblada al espa帽ol en otra sala del mismo complejo. 驴El resultado en todos los cines que conozco? La primera sala llena y la segunda, vac铆a. Otra moner铆a de dicha propuesta dice lo siguiente: 鈥淓n al menos un horario por sala, adem谩s, deber谩 ofrecerse una versi贸n doblada a la lengua ind铆gena predominante en la regi贸n鈥. 驴Cu谩l ser谩 la lengua ind铆gena predominante en el 谩rea de Cin茅polis Perisur? Estamos ante el t铆pico caso de un pol铆tico que quiere meter sus manotas en una industria que desconoce, para quedar como el bueno de la pel铆cula. Lo malo es que esa pel铆cula no la podr铆a ver nadie, porque lo que propone Batres significar铆a la destrucci贸n de los cines. El mercado debe determinar qu茅 pel铆culas se doblan y d贸nde, no el gobierno.

LAS MINOR脥AS, como siempre, son un bot铆n pol铆tico. Los ind铆genas no le importan a nadie 鈥攖al vez como s铆mbolos sociales s铆, pero no como personas de verdad鈥 y la pobreza, que deber铆a erradicarse, sirve para aventarles unos mendrugos cuando se van acercando las elecciones.

En 1984, la obra maestra de George Orwell, el sue帽o siniestro de Marx es una realidad: la propiedad privada ha sido abolida y 鈥渆l Gran Hermano te est谩 vigilando鈥. En 2020, el Gran Hermano es obsoleto. Nosotros mismos nos vigilamos unos a otros. Las redes sociales nos han convertido en una sociedad de soplones, todos listos para ver qui茅n dice la siguiente blasfemia. Todos acumulamos tuits viejos para ech谩rselos en cara a la pr贸xima v铆ctima. Pero no somos malintencionados: cualquier acto es un acto pol铆tico y todo acto pol铆tico debe ser el correcto. Decir las palabras equivocadas puede costarle la vida a alguien, pero ese alguien seguramente se lo merece.

Hay que tener cuidado con cada cosa que decimos, con cada cosa que escribimos. Y cuidado con las preguntas. Antes se dec铆a que la 煤nica pregunta tonta es la que no se hace. Aunque eso era antes. Ahora todo est谩 resuelto. Todas las preguntas han sido respondidas. Las cosas feas del pasado no han sido borradas, pero est谩n muy bien barridas debajo de la alfombra. Todo tiene un l铆mite, especialmente el conocimiento. Todo est谩 en su lugar. Todo correcto. 




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com