March 23, 2022
De parte de SAS Madrid
284 puntos de vista

Las secuelas cerebrales que deja la infección por SARS-CoV-2 se han empezado a constatar ahora, dos años después de que la pandemia comenzase a azotar a todo el planeta. Y las conclusiones son reveladoras: “La covid causa una pérdida significativa de materia gris cortical, equivalente a casi 10 años de envejecimiento”. 

Así lo asegura en un artículo de la revista Forbes el prestigioso científico William A. Haseltine. Profesor en la Escuela de Medicina de Harvard durante 20 años, Haseltine (77 años, San Luis, Misuri, Estados Unidos) es uno de los investigadores más reconocidos del mundo gracias a sus trabajos sobre el cáncer, el VIH/SIDA, la genómica o la covid.  

En su artículo, Haseltine se refiere a un reciente un estudio llevado a cabo por la Universidad de Oxford y publicado en la prestigiosa revista Nature en el que se asegura que la covid causa una pérdida de materia gris y de volumen del cerebro.

En la investigación participaron 785 personas entre 51 y 81 años, de las cuales la mitad se infectaron de SARS-CoV-2. A todas ellas se les realizó dos escáneres con una diferencia de tres años. Entre los que contrajeron la enfermedad, la primera prueba diagnóstica se le había realizado antes de contagiarse, y la segunda, después.

Entre el primer y el segundo escáner cerebral, las personas previamente infectadas con covid-19 experimentaron una reducción de media del 0,7% en la materia gris cortical general en comparación con el grupo de control. En circunstancias normales, las personas de mediana y mayor edad solo pierden entre el 0,2 % y el 0,3 % del volumen por año.

“Lo más sorprendente es que las personas que no experimentaron síntomas o solo síntomas leves de covid mostraron cambios específicamente significativos”, escribe Haseltine. “El daño cortical parece ocurrir independientemente de la gravedad de la enfermedad, la edad, el sexo o el estado de vacunación. Podrían pasar años antes de que se entendiesen por completo las consecuencias a largo plazo de estas diferencias estructurales”, señala.

Lo que el estudio no revela es cómo se produce este daño en el cerebro sin infectar directamente las células nerviosas. “Las teorías actuales sugieren que puede haber múltiples factores que contribuyen a estos déficits. De hecho, las anomalías estructurales en el cerebro pueden ser secundarias a infecciones que ocurren en otros sitios del cuerpo, incluido el epitelio olfativo”, señala el científico estadounidense.

Pérdida de olfato 

El 86% de las personas que se infectan de covid pierden parcial o totalmente el olfato. Un porcentaje más pequeño también acaba sufriendo confusión mental, fatiga, deterioro de la función cognitiva y encefalografía. Estas complicaciones neurológicas pueden prolongarse desde meses a más de un año después de que una persona se haya infectado sin que tenga relación en cómo de leve o grave ha cursado la enfermedad.

El estudio llevado a cabo por la Universidad de Oxford halló materia gris reducida en varias regiones asociadas con el olfato, lo que podría estar relacionada con la pérdida prolongada de este sentido. Pero, además, encontraron anomalías adicionales en regiones que normalmente no se asocian con este sentido. “En particular, observaron un volumen reducido de materia gris en algunas regiones del sistema límbico, lo que involucra varias estructuras importantes para producir respuestas conductuales y emocionales”, escribe.

Los investigadores hallaron también reducciones en regiones que juegan un papel importante en el sistema de memoria del hipocampo, por lo que la pérdida de materia gris podría significar futuras deficiencias en la memoria.

Haseltine sostiene que el daño al epitelio olfativo también podría tener consecuencias desastrosas en las regiones del cerebro que no están exclusivamente involucradas en el olfato. “Sin embargo, lo más probable es que estos y otros cambios en la estructura cerebral puedan ser consecuencia de una respuesta inmunitaria robusta que ocurre en todo el cerebro, aunque los mecanismos subyacentes al daño cerebral inducido por la inflamación siguen sin estar claros”, señala.

Exploraciones adicionales encontraron, además, pérdida de materia gris en regiones del cerebro que juegan un papel en el procesamiento y la regulación de las emociones. “Se necesitan más investigación para determinar si los déficits en estas regiones del cerebro pueden estar relacionados con los trastornos del estado de ánimo asociados con la covid-19 persistente, incluidas la depresión y la ansiedad·, señala el investigador.

Mayor afección en los hospitalizados 

Pero no todas las personas infectadas con covid-19 experimentan de igual menera una reducción en el volumen cerebral. “Los hospitalizados con covid-19, por ejemplo, tenían un daño y una atrofia tisular más generalizados, en comparación con los que no estaban hospitalizados por esta infección. Más allá de hospitalizados versus no hospitalizados, hubo datos limitados de este estudio que muestran cómo la gravedad de la infección puede contribuir a estos efectos·, apunta Haseltine.

“El daño a las células cerebrales no se puede revertir. Cuando los tejidos mueren, el líquido cefalorraquídeo y otras biomoléculas llenan el exceso de espacio para mantener la integridad del cerebro. Quizás esto explique por qué las complicaciones neurológicas asociadas con el covid-19 persistente muestran poca mejoría con el tiempo. Se necesitan años de investigación adicional antes de comprender completamente las consecuencias de perder tanta materia gris”, señala el científico.

En cualquier caso, los investigadores parecen estar seguros de que el virus no infecta directamente las células cerebrales. “Si la nariz es una ventana al cerebro, puede ser hora de desarrollar nuevas vacunas que apunten a aislarla del virus SARS-CoV-2”, defiende Haseltine.

Enlace relacionado NiusDiario.es (23/03/2022).




Fuente: Sasmadrid.org