June 23, 2021
De parte de La Haine
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Algo que no comprendi贸 la izquierda institucional fue que la 煤nica forma de lograr la transformaci贸n social era la superaci贸n del r茅gimen de dominaci贸n en crisis

El d铆a 15 de junio el organismo electoral peruano termin贸 el conteo oficial de la segunda ronda de la elecci贸n presidencial realizada once d铆as atr谩s. El candidato Pedro Castillo, del partido de izquierda Per煤 Libre, super贸 por 44240 votos a su contendora, Keiko Fujimori, lideresa de Fuerza Popular, partido que reivindica el legado del exdictador Alberto Fujimori. No obstante, a la fecha, persiste la incertidumbre y crece la tensi贸n en el pa铆s. Ambas partes tienen a sus partidarios movilizados.

La incertidumbre proviene de que el bando perdedor, una vez conocidos los resultados, ha iniciado un proceso para anular centenares de mesas de votaci贸n por haberse dado, seg煤n denuncia, un 芦fraude en mesa禄. Detr谩s suyo ha movilizado a los abogados de los estudios m谩s caros del pa铆s.

Estas mesas corresponden a distritos del sur peruano, de amplia mayor铆a ind铆gena, donde Pedro Castillo gana con porcentajes que en algunos casos superan el 90%. 

Los argumentos fujimoristas se resumen en que se habr铆an falsificado firmas, que su candidata no cuenta con ning煤n voto en varios casos y que entre los miembros de mesa comparten el apellido, sugiriendo que son familiares. La autoridad electoral ha desestimado estas acusaciones y ha resuelto en primera instancia declarar improcedentes todas las impugnaciones. Pero la disputa legal prosigue y adopta cada vez m谩s los contornos de una batalla pol铆tica.

Keiko Fujimori ha logrado liderar a casi todas las fuerzas de derecha, a la mayor parte de los medios de comunicaci贸n, a la mayor铆a de grupos empresariales, a casi la totalidad de las familias de ingresos altos y a un sector de las capas medias urbanas, especialmente lime帽as. Bajo las banderas de la 芦democracia禄 y la 芦libertad禄, sus partidarios se movilizan en la capital y cobijan cada vez m谩s voces que llaman a un golpe militar. Las expresiones racistas no han faltado. Tampoco el azuzamiento del temor al 芦terrorismo禄 con el que asocian a Castillo. 

La estrategia de la derecha peruana consiste en dilatar lo m谩s posible la declaraci贸n del ganador de las elecciones y, mientras tanto, deslegitimar al gobierno entrante y provocar una polarizaci贸n social que justifique un eventual golpe de Estado (sea por intervenci贸n castrense o de tipo parlamentario). Las bancadas de derecha han acusado al presidente de transici贸n, Sagasti, de no ser neutral. Y una carta firmada por exgenerales dirigida al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas llam贸 a no reconocer 芦un gobierno usurpador禄.

En paralelo, Pedro Castillo ha recibido el apoyo casi de la totalidad de organizaciones sociales y de agrupaciones de izquierda. Cientos de delegaciones provenientes de las provincias y distritos m谩s pobres del pa铆s se han reunido en Lima. Por sus calles, con protagonismo de las rondas campesinas y del movimiento de maestros, el Per煤 popular, con fuerte componente ind铆gena, hoy se moviliza en defensa de su victoria. 

El Per煤 muestra sus asimetr铆as m谩s profundas en una escenificaci贸n que pareciera hecha a pedido de un director de teatro. Lima, de un lado; las regiones del interior, del otro. La minor铆a rica frente a la mayor铆a popular. La minor铆a blanca y occidental frente a la mayor铆a cobriza, andino鈥揳maz贸nica e ind铆gena. Los representantes de los sectores m谩s poderosos del pa铆s en cruzada contra un maestro rural. Todo ello en medio de una elecci贸n presidencial que coincide con el bicentenario de la independencia peruana. En ambos lados, la bandera y el himno patrios. La naci贸n en disputa.

驴Qu茅 est谩 en juego en el Per煤? 驴Son justificados el p谩nico de la burgues铆a peruana y la esperanza popular en transformaciones profundas? 驴Se acerca m谩s Castillo a lo que fue Ollanta Humala, un candidato con apoyo popular que se subordin贸 a los grupos econ贸micos, asegurando la continuidad del neoliberalismo? 驴O se asemeja m谩s a un l铆der que represente lo que Evo Morales en Bolivia y que motiv贸 el odio de la elite blanca boliviana?

Lo cierto es que estamos ante una crisis de r茅gimen de dominaci贸n social. Aunque no hay elementos suficientes para se帽alar que se trata de una crisis definitiva, s铆 es posible afirmar que la elecci贸n de Pedro Castillo constituye una oportunidad (oportunidad, no una garant铆a) para transitar hacia un cambio profundo en las estructuras de poder en el pa铆s. La 煤ltima palabra la tendr谩 el movimiento popular.

El modelo neoliberal y su crisis

La palabra crisis se asoma en los discursos de casi todos los actores pol铆ticos. Constituye un recurso f谩cil. La apelaci贸n a la crisis alude tanto a las objetivas crisis econ贸mica y sanitaria, como a la gaseosa crisis de valores, de la que se nutre la pr茅dica conservadora. A ello se suma la constataci贸n de una crisis pol铆tica, apoyada en la existencia de cuatro presidentes distintos en cinco a帽os. No falta quienes atribuyen al Per煤 una situaci贸n permanente de crisis, con ra铆ces en tiempos coloniales.

Para darle al concepto alg煤n contenido 煤til para el an谩lisis, comencemos por entender que una crisis no puede ser permanente. Por definici贸n, es temporal. Solo entra en crisis algo que fue previamente estable y que comienza ahora a sufrir alteraciones que ponen en riesgo su continuidad. En ese punto se liberan fuerzas de restauraci贸n y fuerzas de cambio. En el an谩lisis social, una crisis puede dar cuenta de la alteraci贸n de la estabilidad de una determinada configuraci贸n social en cierto grado y con respecto a aspectos m谩s o menos estructurales. 

Si hacemos un an谩lisis con el inter茅s puesto en la forma en que se configura el poder, es posible se帽alar que en el Per煤 del a帽o 2021 el r茅gimen de dominaci贸n neoliberal, construido en la d茅cada de 1990, enfrenta contradicciones internas que desatan una crisis que podr铆a significar el inicio de su final (al menos, del r茅gimen tal como lo conocemos). Un r茅gimen de dominaci贸n social puede ser entendido como la estabilizaci贸n relativa de una estructura de poder. Combina, para reproducirse en el tiempo y adquirir un car谩cter instituido, la organizaci贸n de la producci贸n y la apropiaci贸n 鈥攕ustento material de la estructura de clases鈥, mecanismos de control pol铆tico y ejercicio de la autoridad, formas de jerarquizaci贸n social y discursos ideol贸gicos. Todos estos aspectos aseguran su reproducci贸n y tienen formas hist贸ricas concretas. No obstante, hay dentro de ellos elementos esenciales para asegurar su continuidad.

El r茅gimen neoliberal, nacido con las medidas de ajuste estructural fujimoristas, se ha sostenido en algunos cimientos espec铆ficos. Sin pretender exhaustividad, es posible reconocer los siguientes: i) la estabilidad y el crecimiento macroecon贸mico, ii) el control empresarial e imperialista del Estado y la pol铆tica, iii) la hegemon铆a de la cultura del 芦emprendedurismo禄 en las zonas urbanas y iv) la debilidad y divisi贸n de la oposici贸n social y pol铆tica. Estos cimientos se vienen debilitando desde hace algunos a帽os. Y los efectos de la crisis econ贸mica y sanitaria motivada por la pandemia han acentuado dos procesos internos del r茅gimen neoliberal peruano que tienen ese efecto. El primero tiene que ver con el estancamiento del crecimiento econ贸mico. El segundo, con el conflicto desatado al interior de la derecha peruana, motivado por el caso Lava Jato.

La presi贸n por mantener alta la tasa de ganancia en una econom铆a estancada

Uno de los principales argumentos de los t茅cnicos neoliberales para defender las pol铆ticas ortodoxas de libre mercado en el Per煤 fue que estas trajeron crecimiento econ贸mico, estabilidad de precios y super谩vit fiscal. La d茅cada de 1990 mostr贸 indicadores auspiciosos en comparaci贸n al desastre hiperinflacionario de la d茅cada anterior, y el a帽o 2001 inici贸 un ciclo de crecimiento extraordinario del producto bruto interno (PIB) motivado por los altos precios del cobre y del oro. Este, adem谩s, fue de la mano con una disminuci贸n sostenida de la pobreza. 

Si bien las asimetr铆as de ingreso crec铆an, la estabilidad macroecon贸mica era bien valorada por una poblaci贸n urbana mayoritariamente desempe帽ada en actividades marginales basadas en el trabajo y en la venta del d铆a. Pero en el a帽o 2014 el escenario comienza a cambiar: el ritmo de crecimiento disminuye. A la par, el empleo formal comienza a reducirse en la capital y, por primera vez en m谩s de diez a帽os, en 2017 la pobreza aumenta. Se pone en agenda la cuesti贸n de la 芦desaceleraci贸n禄. El estancamiento econ贸mico se agrava en el a帽o 2020 con la pandemia, con un correlato sanitario que ya ha costado m谩s de 180 mil vidas.

El efecto de este fen贸meno econ贸mico radica no solo en que la clase trabajadora se ve m谩s empobrecida que antes, sino tambi茅n (y esto es lo m谩s importante) en que ante un excedente productivo m谩s reducido, los sectores empresariales buscan profundizar el modelo econ贸mico. Su respuesta ante una econom铆a que crece menos es elevar su tasa de ganancia a costa de los trabajadores, el ambiente y la recaudaci贸n fiscal. Solo as铆 pueden cumplir sus expectativas de rentabilidad y, para hacerlo, cuentan con un alto poder pol铆tico.

El a帽o 2014 el gobierno de Ollanta Humala intent贸 implementar un r茅gimen laboral especial que recortaba derechos a los trabajadores j贸venes. A pesar de que la norma fue derogada tras masivas movilizaciones, no han cesado los intentos empresariales de reformas en ese sentido. Se promulgaron, a su vez, diversas normas orientadas a reducir las regulaciones ambientales para la realizaci贸n de actividades extractivas y crecieron las exoneraciones tributarias millonarias. El reciente rescate financiero en tiempos de pandemia, como lo fue el programa Reactiva Per煤, va en la misma direcci贸n.

Estas medidas, promovidas por la gran burgues铆a nacional y transnacional en el Per煤, tienen como resultado que precisamente cuando la econom铆a tiene menos que ofrecer a los sectores populares, sus condiciones materiales se vuelvan m谩s severas.

Dicho de otro modo: dada su racionalidad econ贸mica, los capitalistas provocan que la contradicci贸n de clase se agudice. Ello responde a un fen贸meno objetivo, material, propio de las crisis econ贸micas en este sistema y acrecentado en un contexto como el peruano, donde el empresariado tiene un control casi total del juego pol铆tico.

La crisis en las alturas y la canibalizaci贸n pol铆tica de la derecha

En paralelo, en el plano pol铆tico institucional se ha desarrollado una crisis particular. Antes que responder a una disputa entre fuerzas pol铆ticas antag贸nicas, se ha debido a un fen贸meno de exceso de poder. Expresi贸n de ello ha sido la renuncia a la presidencia de Kuczynski el a帽o 2018, la disoluci贸n del Congreso por parte de Vizcarra en 2019 y, solo en 2020, la vacancia de Vizcarra, la asunci贸n breve de Merino, su renuncia y la asunci贸n de Sagasti. Detr谩s de tales hechos, el enfrentamiento permanente entre el gobierno y el Congreso, ambos dirigidos por fuerzas pol铆ticas de derecha, ha tenido en vilo a las instituciones neoliberales. 

En todo ese periodo, la izquierda ha sido pol铆ticamente marginal y el movimiento social no ha participado con protagonismo, salvo un sector de las capas medias urbanas movilizado con consignas liberales e institucionales contra el fujimorismo. El conflicto pol铆tico se ha dado entre los operadores de la clase dominante, y la clase trabajadora ha sido en gran medida una espectadora.

La crisis institucional se explica por dos razones. La primera es la estrategia pragm谩tica del empresariado, consistente en cooptar a las agrupaciones pol铆ticas de turno sin considerar necesario contar con una fuerza org谩nica con legitimidad popular y real aparato pol铆tico. La segunda es la investigaci贸n judicial contra los casos de corrupci贸n relacionados con Odebrecht. En el fondo, la disputa ha sido por ganar posiciones de poder para evitar la c谩rcel. El propio esquema neoliberal de dominaci贸n pol铆tica gest贸 ese conflicto. El efecto de tal fen贸meno fue socavar la fr谩gil legitimidad de sus instituciones. La disoluci贸n del Congreso el a帽o 2019 fue aprobada por la mayor铆a de la poblaci贸n, y las marchas (ef铆meras pero multitudinarias) contra Merino tuvieron un fuerte componente de cr铆tica general a todo el sistema pol铆tico, m谩xime tras ser evidente que dentro de sus reglas no hab铆a forma de resolver con rapidez la sucesi贸n presidencial ni asegurar que el Estado defendiera la vida de la poblaci贸n en contexto de pandemia. 

La impresi贸n general era que los partidos y las instituciones pol铆ticas no sirven. Por tal motivo, la contradicci贸n de clases en desarrollo encuentra un entramado institucional fr谩gil, altamente cuestionado y sin liderazgos de derecha bien constituidos. Aquello pone en posici贸n vulnerable a la institucionalidad vigente. De hecho, en tales circunstancias, las figuras liberales fueron un salvavidas (como el caso de Vizcarra y la izquierda institucional).

En conjunto, el deterioro de la estabilidad material y de la legitimidad institucional sientan las condiciones para que se socaven tambi茅n otros cimientos: la hegemon铆a neoliberal y la debilidad de la oposici贸n social y pol铆tica. El emprendedor puede creer que solo con su trabajo sale adelante, pero es m谩s dif铆cil seguir crey茅ndolo si no hay empleo o si su familia ha quedado endeudada al intentar salvar la vida de un familiar en un sistema de salud privado sin regulaci贸n. A su vez, el valor de la organizaci贸n y de la movilizaci贸n aumenta en un contexto en el que las salidas individuales ya no son suficientes.

Pedro Castillo y el terror de la burgues铆a

Que existan estas contradicciones internas en el r茅gimen neoliberal de dominaci贸n no significa que de inmediato se geste su derrumbe. Antes bien, abren un periodo de crisis en el que se desatan de forma cada vez m谩s evidente las fuerzas de conservaci贸n y las de transformaci贸n. Estos procesos se han expresado en el terreno pol铆tico en los dos 煤ltimos a帽os, aunque con especial claridad en las elecciones generales.

Algo que no comprendi贸 la izquierda institucional fue que la 煤nica forma de colaborar con la transformaci贸n social era plantearse la superaci贸n del r茅gimen de dominaci贸n que se encontraba en crisis. Antes que eso, su intento por hacerse un espacio en el juego pol铆tico, aceptando sus t茅rminos y centrando su acci贸n pol铆tica en una postura moral (contra la corrupci贸n) y no de clase, la llevaron a menudo a defender una posici贸n institucionalista que terminaba colaborando con la conservaci贸n de un r茅gimen en crisis. 

Sin embargo, aunque con car谩cter heterog茅neo, los procesos de lucha avanzaron. Junto con las grandes y muy cortas movilizaciones de noviembre de 2020, protagonizadas por las capas medias urbanas, tuvieron lugar otras con decantado car谩cter proletario, como las protestas de los obreros del agro contra el r茅gimen especial de la agroexportaci贸n y la agroindustria. A ellas podemos sumar otras con fuerte componente ind铆gena, como las protestas por atenci贸n sanitaria en la selva norte y contra la empresa minera Las Bambas, en la provincia cuzque帽a de Espinar. Todas ellas se dieron el a帽o 2020.

De esta manera, mientras la peque帽a burgues铆a se involucraba con entusiasmo en el relato construido por los sectores liberales de derecha e izquierda, centr谩ndose en una visi贸n moralista e institucionalista del poder, la clase trabajadora se iba expresando con fuerza creciente en diversos estallidos de protesta. As铆 llegamos al escenario electoral. En una oferta de candidatos pr谩cticamente copada por las fuerzas de derecha y con una presencia de izquierda de orientaci贸n socialdem贸crata, sin entronque real con el movimiento social, se asom贸 casi a 煤ltimo momento una candidatura como la de Pedro Castillo.

Las razones de su 茅xito, m谩s que a ser el candidato de Per煤 Libre (pues fue invitado en 煤ltimo momento), responden al hecho de provenir del movimiento social y encarnar eficientemente las necesidades y la voz de los sectores m谩s golpeados del pueblo trabajador, un pueblo que en el Per煤 involucra variables territoriales y 茅tnicas. Castillo encarna solo en su figura varias posiciones en la estructura social: dirigente social, provinciano, campesino, andino y cobrizo. Su discurso, 芦desarticulado禄 para los est谩ndares culturales de las capas medias urbanas, ten铆a pleno sentido para sus votantes.

Pedro Castillo logr贸 canalizar mediante un apoyo electoral masivo las expectativas y la rabia acumulada de los sectores oprimidos. Al mismo tiempo, leyendo bien el fen贸meno, la clase dominante le teme y lo desprecia por las mismas razones, pues tambi茅n le cree. En un sentido consciente, a las familias ricas les asusta que pueda implementar reformas que vayan contra sus intereses objetivos. En un sentido inconsciente, les aterroriza la posibilidad de un desborde de los de abajo: que los invisibles, de pronto, muestren su mayor铆a, los rodeen y vayan por sus privilegios.

Se trata del mismo temor de la 茅lite criolla blanca ante el levantamiento ind铆gena de 1780 liderado por T煤pac Amaru, aunque aqu铆 se trate de una manifestaci贸n pac铆fica y en las urnas, y no de una sublevaci贸n violenta. No extra帽a, entonces, que encuentren terreno f茅rtil las tendencias fascistas. No es casual que Castillo tenga enfrente a Keiko Fujimori, pues se espera de ella que cumpla el rol que cumpli贸 su padre hace tres d茅cadas: imponer el orden y destruir 芦la amenaza terrorista禄. Consciente de ello, realiz贸 su campa帽a apelando a ese recuerdo: 芦mano dura para volver a rescatar al Per煤禄.

Un punto de partida m谩s que uno de llegada

El Per煤 se est谩 jugando en cuesti贸n de d铆as o meses su devenir en las pr贸ximas d茅cadas. No hago referencia solo a que se consolide el triunfo de Pedro Castillo en el marco de las instituciones vigentes. Me refiero, sobre todo, a que su victoria constituye una oportunidad hist贸rica para el movimiento popular en varios sentidos.

En lo inmediato, la agudizaci贸n de las contradicciones de clase y la emergencia de posiciones fascistas en los sectores dominantes favorecen la organizaci贸n social del pueblo trabajador. Facilitan la construcci贸n de una identidad com煤n. Se demarcan las posiciones y se politiza r谩pidamente la sociedad. Junto con ello, la divisi贸n tiene puntos concretos de definici贸n. Uno es el triunfo de Pedro Castillo; pero otro, de corto plazo, es la nueva Constituci贸n Pol铆tica. La instalaci贸n de una Asamblea Popular Constituyente es un objetivo tangible con alta capacidad de movilizaci贸n.

Asimismo, el contexto resulta propicio para la construcci贸n contrahegem贸nica. La posibilidad concreta de que los de abajo gobiernen, expresada en el triunfo de un candidato proveniente del movimiento social y que venci贸 a toda la maquinaria del poder, es un mensaje de gran relevancia. Se rompe la sacralidad tecnocr谩tica, elitista, criolla y blanca de la direcci贸n del pa铆s. Pedro Castillo no gana tras pasar por el filtro cultural y pol铆tico por el que pas贸 Ollanta Humala el a帽o 2011, en una metamorfosis que acab贸 por convertirlo en un pol铆tico sin identidad. 

Ante un movimiento social creciente, existen tambi茅n incentivos tanto para la radicalizaci贸n de las organizaciones de izquierda, su entronque con el movimiento popular y su unidad pol铆tica. La izquierda socialista, dispersa en peque帽os n煤cleos, tiene la ocasi贸n de acelerar su confluencia y la oportunidad de jugar un rol central en la organizaci贸n de base. En la izquierda institucional, los elementos m谩s radicales podr铆an ganar terreno frente a los m谩s moderados y entablarse as铆 procesos unitarios en t茅rminos m谩s program谩ticos y menos 芦antiderecha禄. Eso, por supuesto, si las presiones empresariales no llevan a que sea la izquierda moderada la que se encargue de acartonar y centrar al gobierno entrante.

En lo mediato, si los primeros a帽os resultan exitosos, se abrir铆a la oportunidad para una transformaci贸n sustancial de la estructura de poder, cristalizando esa alteraci贸n en una nueva Constituci贸n. Ser铆a el inicio del fin del r茅gimen neoliberal.

Todo ello generar铆a a su vez mejores condiciones para que el movimiento popular siga en ascenso, con dirigencias m谩s experimentadas, con bases mejor constituidas y con mayor claridad pol铆tica. Podr铆a remontarse la debilidad de las 煤ltimas d茅cadas que ha mantenido disperso y atomizado al movimiento social. 

El momento actual concatena un conjunto de elementos que aceleran procesos que marchaban a menor ritmo.

Pero esta oportunidad tambi茅n puede no concretarse, y de ello hay que ser plenamente conscientes. Esto podr铆a suceder, por ejemplo, si las presiones contra Pedro Castillo son tan fuertes que logran alejarlo tanto de la izquierda como del movimiento popular, como sucedi贸 en el pasado con Humala. O, en todo caso, as铆 el presidente se mantenga firme, puede suceder que las organizaciones sociales y pol铆ticas del campo popular no logren sostener los cambios gubernamentales.

Al mismo tiempo, as铆 como las condiciones para el agrupamiento de las fuerzas sociales y pol铆ticas de la clase trabajadora son mejores, tambi茅n lo son para la clase dominante. La 芦amenaza comunista禄 constituye un factor de unidad sumamente fuerte para superar los conflictos internos en la derecha y construir un liderazgo org谩nico renovado. No olvidemos tampoco qu茅 rol cumple la pol铆tica internacional y, en ella, los EEUU y los organismos financieros. La gran burgues铆a tiene de su lado a los medios de comunicaci贸n, al capital privado, a las Fuerzas Armadas y a la derecha internacional. Est谩n lejos de haber sido derrotados.

Como se帽ala David Tejada, en este contexto se condensan 500 a帽os de resistencia anticolonial, 200 a帽os de luchas contra una Rep煤blica criolla y 30 a帽os de recuperaci贸n del movimiento social golpeado por el r茅gimen neoliberal. La labor de las organizaciones sociales es unirse, formarse, articularse y ser soporte del poder popular que cambiar谩 el Per煤. El gobierno entrante tendr谩 que apoyarse sin temor en ellas y saber contener con inteligencia los intentos de desestabilizaci贸n econ贸mica y pol铆tica tanto como los de tecnocratizaci贸n. El ritmo hist贸rico se acelera. En contextos como este se abren espacios in茅ditos para que las voluntades tengan efecto. Lo que hagamos hoy ser谩 determinante.

jacobinlat.com




Fuente: Lahaine.org