October 2, 2021
De parte de Indymedia Argentina
155 puntos de vista


Cisnes negros, rinocerontes grises y un elefante en la habitaci贸n-mundo.

Estaci贸n de servicio en Liverpool sin combustible. Foto: Peter Byrne.

Por Antonio Turiel y Juan Bordera.

Colas y peleas en las gasolineras en Gran Breta帽a. Multitud de surtidores y escaparates vac铆os. Estaciones de servicio completamente cerradas. Rumores de que en unos pocos d铆as el ej茅rcito saldr谩 con los tanques para tratar de normalizar el suministro. Quiebras en empresas peque帽as del sector energ茅tico por la subida del precio del gas. Parece que estemos ante el comienzo de un guion dist贸pico para una serie de televisi贸n 鈥揹e hecho podr铆a ser un episodio tanto de la aclamada Years & Years, ambientada en ese mismo lugar, como de la francesa El Colapso, cuyo segundo cap铆tulo es tan similar a la realidad brit谩nica que verlo ahora da escalofr铆os鈥. Pero no, desgraciadamente se trata de aquello que siempre acaba superando a la ficci贸n.

La tormenta perfecta se ha conformado en Gran Breta帽a. Una mezcla de factores 鈥揳lgunos inesperados, otros completamente previsibles, como ya avisamos recientemente en un texto de mirada m谩s amplia: 鈥El oto帽o de la civilizaci贸n鈥濃 se han dado cita para provocar im谩genes que, de haber ocurrido en Cuba, ya sabemos con qu茅 cr铆tica habr铆a venido acompa帽ada. Pero no. Han ocurrido en Brexitzuela.

La crisis de los surtidores comenz贸 a finales de septiembre. BP (British Petroleum) se vio forzada temporalmente a cerrar algunas de sus estaciones debido a la ausencia de transportistas y camioneros 鈥搒e estima que faltan unos 100.000鈥 que el brexit ha ayudado a provocar, entremezclado con las consecuencias naturales de la pandemia y el maltrato habitual a una profesi贸n mal pagada aunque absolutamente esencial.

El anuncio gubernamental de que no hab铆a que temer por el suministro 鈥揹ando una muestra m谩s del nivel de confianza que se tiene en la pol铆tica actual鈥 fue lo que, l贸gicamente, encendi贸 la mecha y desat贸 el principio del p谩nico: los surtidores se llenaron de clientes incr茅dulos 鈥搚/o precavidos鈥 que buscaban llenar por completo los dep贸sitos, ante el sospechoso anuncio. Cuando el estanque se seca, los peces se ponen nerviosos. Se ha llegado hasta a suspender la Ley de Competencia 鈥搈ancillando los sagrados preceptos del sacrosanto neoliberalismo occidental鈥 para permitir a los proveedores suministrar combustible a los operadores rivales.

Estos hechos est谩n desencadenando un fen贸meno claro de 鈥榙ime a qu茅 culpas y te dir茅 qui茅n eres鈥. Los miembros del Gobierno ingl茅s y su prensa af铆n han tratado de evitar nombrar la palabra maldita, brexit, 鈥搒e rumorea que si la repites tres veces frente al espejo se te aparece el fantasma de Margaret Thatcher dici茅ndote que no hay alternativa鈥, aunque es muy evidente que esta incipiente crisis energ茅tica que est谩 impactando en todo el mundo est谩 siendo particularmente virulenta en la ya no tan Gran Breta帽a. Donde se crey贸, ingenuamente, que es mejor bailar solo cuando aparentemente llevas uno de los mejores trajes del baile. Para lucir. Y vaya si se est谩n luciendo.

Pese a todo, se est谩 intentando transmitir una imagen de calma que ayude a que la tormenta amaine, pero la realidad es que el invierno se prev茅 muy duro por los otros factores que est谩n presionando a la cadena de suministros y que no son coyunturales, sino claramente estructurales. Al ser una crisis multifactorial con diferentes ramificaciones las consecuencias no se quedan en lo ya relatado. Algunas f谩bricas de fertilizantes han tenido que parar debido al creciente precio del gas 鈥搎ue ha m谩s que quintuplicado su precio desde marzo all铆. Mientras tanto, el precio del Brent, el barril de referencia, ya ha superado la barrera de los 80 d贸lares por barril, algo que ocurre por primera vez en tres a帽os. Este es el precio a partir del cual el riesgo de recesi贸n crece exponencialmente por cada d贸lar que se encarece. Y los augurios m谩s extendidos y l贸gicos son que la subida no se detendr谩, agravando una situaci贸n de escalada de precios que se est谩 dando en todos los sectores energ茅ticos: gas, carb贸n, petr贸leo y l贸gicamente, factura de la luz.

Hay quien insin煤a que esta crisis tiene mucho que ver con lo geopol铆tico, como si el tema del gasoducto Nord Stream 2 y las disputas que lo acompa帽an fueran uno de los motivos por los que Rusia est谩 provocando que el gas suba de precio hasta que se cierre el acuerdo. Sin embargo, es mucho m谩s una cuesti贸n de l铆mites, de termodin谩mica, que de geopol铆tica.

Pretender hacer a la vez, la transici贸n en todas partes, estrangula una cadena de suministros hipercompleja, que ya ven铆a tocada por la pandemia. A eso hay que a帽adirle el ineludible choque contra los l铆mites que no se quiere reconocer abiertamente, el verdadero elefante en la habitaci贸n: la producci贸n de cobre en Chile est谩 comenzando a bajar por los crecientes costes de extracci贸n del mineral y de su procesado; la producci贸n de petr贸leo comenz贸 a caer  despu茅s de 7 a帽os de desinversi贸n continuada por parte de las compa帽铆as petroleras: no queda ya en el planeta petr贸leo barato; la producci贸n de gas de Argelia y de Rusia, principales suministradores de Europa, lleva tiempo estancada y con tendencia a la baja; la producci贸n de carb贸n de China, y por ende del mundo, lleva estancada 鈥揺n t茅rminos de energ铆a鈥 desde 2014. Hablando claro: la crisis que no se quiso ver venir ya ha llegado. Falta gasolina en el Reino Unido. Falta electricidad en China y en Brasil. Falta gas natural en Europa y Asia.

Y probablemente tampoco se quiere reconocer abiertamente que esa crisis ha llegado para no marcharse nunca m谩s 鈥揳unque habr谩 vaivenes, como en todo ciclo en forma de espiral鈥 porque quiz谩 se piensa que, como le ocurri贸 al Gobierno brit谩nico, levantar la voz de alarma agravar铆a el conflicto. Pero si se tienen los pavorosos datos clim谩ticos en la mano de Groenlandia, el Amazonas o la paralizaci贸n de la vital corriente termohalina, suponer eso, es no tener ni idea de en qu茅 estado est谩n los ciclos y los sistemas del planeta que se est谩 pisando. Estamos callando por encima de nuestras posibilidades.

Volviendo a Gran Breta帽a: parad贸jicamente, al pa铆s que comenz贸 la revoluci贸n industrial que nos ha convertido en una civilizaci贸n capaz de alterar durante milenios la estabilidad clim谩tica, por si todo lo descrito no fuera suficiente, le ha faltado tambi茅n CO2. Esto ha afectado entre otras a la industria c谩rnica y a la de bebidas carbonatadas. Aunque este problema parece estar cerca de 鈥渟olucionarse鈥 temporalmente, mediante subsidios a la empresa estadounidense responsable del suministro, nos deja otra se帽al de la fragilidad de un sistema muy complejo, demasiado complejo. Por si alguien necesitara una prueba de la influencia del brexit, este es un muy buen ejemplo: en Irlanda del Norte, no ha habido problemas con este suministro. As铆, podemos concluir que los factores de la particular crisis brit谩nica son principalmente cuatro: pandemia, brexit, ruptura de la cadena de suministros y crisis energ茅tica. Las interrelaciones entre ellos son tambi茅n enormemente complejas.

Podr铆amos tambi茅n clasificar esos factores en tres tipos: cisnes negros, rinocerontes grises y elefantes en la habitaci贸n, pero antes, especifiquemos: un cisne negro es un hecho sorprendente, pero que pasado el tiempo se racionaliza haciendo que parezca predecible. Un 鈥渞inoceronte gris鈥 es algo que tienes enfrente y se dirige hacia ti, seg煤n Michele Wucker, la autora del libro que populariz贸 la idea. Un problema visible y comentado que no se ataja. Caracter铆stica esta 煤ltima que comparte con 鈥渆l elefante en la habitaci贸n鈥, una imagen que, simplificando, habla de un problema (o de la conjunci贸n de varios) que todos (o al menos la mayor铆a) vemos, pero apenas hablamos de 茅l, o de c贸mo enfrentarlo, sobre todo por su enormidad, que nos supera. Ignorarlo provoca que aumente 鈥搊 dicho de otro modo, que no pare de crecer鈥, que engorde a煤n m谩s, alimentado por la inercia, la indiferencia y las mentiras que nos contamos para poder seguir adelante, hasta que inevitablemente, acaba por aplastar a quien se encuentre en esa metaf贸rica habitaci贸n.

Sobre la pandemia hay debate, pero podr铆a considerarse un cisne negro, tal y como ha acabado reconociendo el ensayista libanes Nassim Nicholas Taleb, quien populariz贸 el concepto del cisne negro a帽os antes que la pel铆cula de Natalie Portman y Darren Aronofsky. El brexit en principio no era un problema, aparentemente, pero una vez desatada la pandemia, era evidente que la mezcla de ambos factores iba a conformar no uno, sino varios rinocerontes grises para los brit谩nicos. La falta de camioneros y mano de obra esencial es el primero de ellos que no se ha sabido enfrentar a tiempo, y cuya consecuencia ha sido el vaciado de escaparates y surtidores.

Por otra parte, tanto la ruptura de la cadena de suministros como la crisis energ茅tica forman parte del enorme elefante en la habitaci贸n que amenaza con aplastarnos a todos. Porque seguimos sin querer reconocerlo. Tenemos los ojos tapados. Tapados por la fe en la doctrina del liberalismo econ贸mico actual, que predica el crecimiento infinito, absurdo e imposible en un planeta finito, pero, 驴qu茅 importa la l贸gica b谩sica? Todos los gobiernos buscaban 鈥搚  a煤n buscan, en medio de este marasmo鈥 que el PIB crezca este a帽o un 2,5%, y el siguiente, y el otro, sin ver que a ese ritmo continuado en unos 25 a帽os se tendr铆a que haber duplicado la producci贸n mundial, y en 50 a帽os ser铆a el cu谩druple de hoy, y en un siglo 16 veces m谩s, y en dos siglos 256,  y as铆 hasta el infinito (y m谩s all谩, si 茅ste no nos basta). Y tapados por unos pol铆ticos algo cobardes y unos medios de comunicaci贸n a los que les cuesta hablar claro, porque 隆oh, sorpresa! sus due帽os suelen ser aquellos a quienes m谩s deber铆an presionar.

Y ante este panorama, tal vez lo peor es que el riesgo de frenar lo poco avanzado y volver a usar m谩s carb贸n planea sobre un horizonte ya muy enturbiado y una transici贸n que es mucho m谩s dif铆cil de ejecutar de lo que se est谩 contando. Justo antes de la crucial COP26 en la que tanto nos jugamos, todo se ha complicado a煤n m谩s. Es evidente que no se entiende bien a煤n qu茅 est谩 pasando y qu茅 nos estamos jugando, y se pretenden hacer valer propuestas que ya llegan fuera de tiempo. No hay tiempo para crecimientos sostenibles y verdes ni para unicornios violetas porque tales cosas no son posibles. Y es Occidente quien ha de liderar, porque ha sido quien lider贸 los beneficios creados por la creaci贸n del problema. Punto.

No se quiere asumir que el decrecimiento y cooperar para alcanzarlo de una manera justa es el 煤nico camino. Yendo cada pa铆s a su bola, el destino est谩 claro cu谩l ser谩. A煤n quedan Years & Years para El colapso 鈥搎ue no es un punto concreto como corresponder铆a en una producci贸n audiovisual sino un proceso. 驴Pero, alguien sabe d贸nde est谩 el punto de no retorno? Tanto para cumplir con los retos clim谩ticos e impedir llegar a un nuevo estado catastr贸fico para la vida, como para afrontar las limitaciones energ茅ticas b谩sicas de un planeta finito, necesitamos planificaci贸n conjunta. Pero juntar ambas crisis 鈥揺col贸gica y energ茅tica鈥 y pretender resolverlas sin provocar efectos no deseados es la cuadratura del c铆rculo. Si le a帽adimos seguir creciendo, esa cuadratura es f铆sica y termodin谩micamente imposible.

El otro d铆a, otra palabra hasta ahora maldita, decrecimiento, apareci贸 en la portada de The New York Times en su versi贸n internacional diciendo textualmente que era la 煤nica soluci贸n posible. Quiz谩 se est谩 abriendo una rendija que har铆amos mal en no aprovechar porque tememos que con la verdad no se conquistan mayor铆as o que la poblaci贸n no est谩 preparada. 驴Y si lo est谩 y est谩 esperando que se le diga, para variar, la verdad?

1/10/2021


Fuente: https://ctxt.es/es/20211001/Firmas/37408/crisis-combustible-Reino-Unido-suministros-decrecimiento.htm




Fuente: Argentina.indymedia.org