September 4, 2022
De parte de Lobo Suelto
227 puntos de vista

Hemos escuchado hablar en estos d铆as de odio y de discursos de odio. Tiene su importancia, desde ya, de hecho, me vengo dedicando a escribir y pensar acerca del lenguaje como un territorio de conflictos y productor de afectaciones, del lenguaje como un dispositivo vital de subjetivaci贸n. Quiero decir sint茅ticamente que el lenguaje no solo expresa cosas que ya existen sino que tambi茅n las fabrica, las produce.
Ahora bien, quiero referirme al odio. En primer lugar, deslind谩ndome de una lectura que tiende a plantear los conflictos que subyacen a los acontecimientos de estos d铆as, y a tantos otros, en t茅rminos de amor versus odio. Pienso que es fundamental no llevar el trabajo de pensar a esa idea reduccionista de que hay buenos y malos, los que amamos y los que odian. O que se trata de ubicarnos del lado del amor, amor le铆do en t茅rminos de bondad. A los seres humanos nos animan diversidad y complejidad de afectos, y de pasiones. No somos seres puros, animados por sentimientos 鈥渆senciales鈥, absolutos, un铆vocos. Estamos habitados por un mont贸n de afectaciones. Amor, odio, son algunos de ellos, gozan de buena prensa. Yo quisiera referirme al terror y a la crueldad como afectos y acciones que urge pensar, sobre todo si queremos abordar los acontecimientos de estos d铆as.
La Derecha, los sectores conservadores, tambi茅n aman. Son muy amorosos, como ya lo sabemos, la compasi贸n, el amor, la ternura, les son propias tambi茅n a los sujetos que se ubican de esa manera. Tambi茅n conviene decir que quienes no nos sentimos representados por esos sectores, sino que nos ubicamos de un modo antag贸nico, tambi茅n odiamos, tambi茅n nos enfurecemos, nos animan broncas, rabias, furias. Sin embargo, aqu铆 estamos refiri茅ndonos al deseo y al acto de dar muerte al otro, en este caso a la vicepresidenta de la naci贸n, mujer y peronista. Indisciplinable si las hay, se rehusa sistem谩ticamente a todo intento de domesticaci贸n y silenciamiento. En ese sentido, la vengo pensando cercana a la figura de Evita, mujer capaz de movilizar multitudes, mujer capaz de transformar la noci贸n de 鈥減ueblo鈥 en multitud. si hab铆an pensado que Cristina hab铆a sido desactivada de la escena pol铆tica, los sucesos de los 煤ltimos meses evidencian que no es as铆, incluso que es exactamente al rev茅s. Cristina siempre ha sido peligrosa. El poder se ha dedicado a deshumanizarla, a estereotiparla, a degradarla, han llevado a cabo su propia inquisici贸n, la han convertido en alguien a quien temer y eliminar. Pertenece al linaje de 鈥渓as yeguas鈥, para las que se festeja el c谩ncer, el asesinato, y para las que se desea que vuelvan al corral del que nunca deber铆an haber salido.
Pienso que es central ubicar al poder como punto de vista para pensar lo que ocurre. Es consideradx peligroso (y por ende est谩 en verdadero peligro) quien es radicalmente capaz de poner en discusi贸n al poder. El poder utiliza todo tipo de recursos, desde los m谩s banales a los m谩s sofisticados: poner vallas, desplegar estrategias judiciales, hasta querer demoler edificios simb贸licamente vivos, en nombre de la necesidad de pavimentar el espacio para que garanticemos la 鈥渓ibertad鈥 de movimiento de los ciudadanos de bien, que trabajan y no entorpecen la circulaci贸n en el espacio p煤blico, que son quienes cuentan por supuesto. Entonces, tenemos por un lado a los garantes y defensores de 鈥渓a rep煤blica鈥, conformada por ciudadanos de bien, y por otro lado a lxs vagxs, negrxs, planerxs, piqueterxs, migrantes, ladronxs, aquellxs que sobran y no merecen, no son dignxs de iguales derechos. El peronismo se ha dedicado a ampliar derechos, eso no quiere decir que no est茅 atravesado por conflictos y fracturas en su interior mismo, pero el peronismo ampli贸 la noci贸n de pueblo. La transform贸. Modific贸 brutalmente la distribuci贸n del poder, y si la plaza de mayo hoy es emblema y sitio de resistencia y celebraci贸n de derechos, se lo debe en gran parte a ello. Plaza bombardeada, gaseada, vallada tambi茅n. Plaza que tambi茅n es territorio de rondas y de pa帽uelos blancos y verdes. Los feminismos populares se adue帽aron de la plaza y volvieron a transformar la noci贸n de multitud. Ingresamos a ella de otro modo las mujeres y diversidades. Cristina es hoy la mujer m谩s amenazante para el Poder, encargado de pavimentar el territorio nacional y correr y neutralizar a todo lo que le resulte indeseable. Cristina es la figura capaz de volver a animar multitudes, incluso en el barrio de Recoleta. Cristina est谩 sitiada por el poder econ贸mico 鈥 judicial 鈥 medi谩tico, y tambi茅n enfrentada en el interior de su propio partido.
Volvamos al amor y al odio. A la crueldad y el terror. 驴Qu茅 permite que los ciudadanos de bien quieran que se muera Cristina, qu茅 permite que digan que si la matan, mejor as铆, que se lo busc贸 o que se lo tiene bien ganado? 驴C贸mo se instala la naturalizaci贸n de discursos en la escena pol铆tica que piden desde humillaci贸n y escarnio hasta pena de muerte? O presa o muerta, esos son los destinos que le dedican, son los destinos por los que militan y trabajan, cada d铆a.
El neoliberalismo y los movimientos de extrema derecha no son 煤nicamente esquemas econ贸micos sino modos de subjetivaci贸n, modos de ligar la subjetividad humana al consumo, al s谩lvese quien pueda al mismo tiempo que presentan una fuerte carga moralizante, modos dedicados a eliminar lo que no es capaz de insertarse en el sistema que el Poder establece como leg铆timo. Son esquemas que fijan existencias de primera y otras鈥 dir铆a que de cuarta. Modos que reducen la existencia al consumo y que erradican toda rebeli贸n posible. O la transforman a ella misma en objeto de consumo. Hacer que la rebeli贸n produzca ganancias que el poder captura. Son tambi茅n dispositivos des-historizantes. Desprenden sus valores de sus encarnaduras hist贸ricas y de las batallas y conflictos que los han gestado. Fin de la historia, decret贸 Fukuyama y estableci贸 ese lema que condensa y sintetiza una forma de esencializar y condenar al destino neoliberal, al mismo tiempo que desarticular cualquier conflicto transformador de las realidades humanas.
Muchos sujetos expulsan toda posible sensaci贸n de inermidad, indefensi贸n, desamparo o desvalimiento, alien谩ndose a lo que el poder fija y propone. No s贸lo se someten a esos poderes externos, sino que los interiorizan, los internalizan, reproduciendo y perpetrando actos crueles. El poder conquista dominando por dentro, erigiendo al interior de los sujetos dispositivos de alienaci贸n, indiferencia, odio y sometimiento. El poder masifica, transforma a los colectivos en masa, masa que se ubica en las ant铆podas de las multitudes. La masa obedece, rehusa a pensar y a pensarse, la masa es disciplinada y reproduce disciplinamiento. El terror queda afuera, el terror es el muro que protege a la masa y a quien se refugie en ella, lo sucio, oscuro, abyecto, diferente, queda afuera. Circunscripto por lenguajes que estigmatizan y des-humanizan, a salvo de generar interpelaciones que amenacen el espacio libre y puro de lo que la moral impone. El poder es hip贸crita pero eficaz. Y cuando domina desde adentro de las subjetividades, no tiene l铆mites.
Los llamados discursos odiantes o discursos del odio, son formas de aterrorizar, son una econom铆a del terror. El terror que activan conduce a pr谩cticas de llamado a la seguridad de la casa, el barrio, el pa铆s, tambi茅n de la sexualidad y el amor, lo aberrante quedar谩 por fuera, estigmatizado, enfermo, loco, oscuro, perverso. Se trata, siempre, de eliminar todo aquello que haga peligrar el negocio del miedo. Las mujeres y disidencias somos desde siempre un blanco f谩cil, salir de siglos de subordinaci贸n no es tarea acabada. Los derechos siempre est谩n en peligro y bajo amenaza.
Este pa铆s es tambi茅n la historia que ha escrito sus p谩ginas con sangre y silencio, proscripci贸n y advertencia, es la historia que ha escrito p谩ginas de absoluto terror y de crueldad banalizada, naturalizada.
Ana Berezin escribi贸: 鈥淔rente a la crueldad solemos quedarnos sin palabras, en un estado de estupor, de un siempre renovado asombro鈥 para consolidar su eficacia destructiva, en primer lugar, hay que destruir las condiciones de pensamiento que articulen una defensa鈥. Asistimos a la violencia que tiene ondas expansivas, de los discursos de los medios dominados por el poder de la Derecha, articulados a tantos otros dispositivos de construcci贸n de condiciones de violencia e impunidad. Asistimos a un silencio decidido. No efecto de estupor o perplejidad. Un silencio c贸mplice y decidido. Sabemos que las Derechas no tiemblan ni titubean, tienen su propia agenda, sus planes sistem谩ticos aqu铆 y en el mundo entero. Si pudimos pensar que nunca m谩s estar铆an dadas las condiciones para un nuevo golpe de Estado, aqu铆 en la Argentina, creo que nos equivocamos. El golpismo trabaja de diferentes maneras, no moviliza 煤nicamente ej茅rcitos de hombres tambi茅n moviliza ej茅rcitos con sus soldados de las narrativas, dispuestos a calzarse el traje de locos sueltos, tambi茅n. Ahora bien, 驴C贸mo es que nosotres consentimos o reproducimos el terror y la crueldad? 驴Cu谩les mecanismos o resortes subjetivos as铆 lo permiten? Asistimos a veces a un efecto de par谩lisis y al silencio naturalizados, la indiferencia o la desmentida del horror del intento de magnicidio y feminicidio. Asistimos a los modos en que se culpabiliza a la propia v铆ctima, porque no olvidemos que es una mujer 鈥渃rispada鈥, a la que se le diagnosticaron varios trastornos mentales y a la que se la gatilla en la cabeza, porque su inteligencia es superior a la de tantes. Algo habr谩 hecho, algo hizo, se le dice conchuda, yegua, loca, se la ataca por mujer, no se le perdona la inteligencia y el coraje, que juntos son una virtud escasa. Est谩 ocurriendo, se vuelve a agitar la teor铆a de los dos demonios. Creo, entonces, que urge no limitarnos a hablar de odio, porque de lo que se trata es del terror, de la creaci贸n de condiciones de despliegue de terror. La Derecha es la polic铆a de los fantasmas que ella misma agita y produce. Despliega sus mecanismos de 鈥渃ontrol鈥 y exterminio material y simb贸lico para lo que ella misma construye y califica como peligroso. Ana Berezin cita a Primo Levi, v铆ctima y sobreviviente del genocidio nazi, cuando escribe que lo que centellea en tiempos crueles es 鈥渓a facultad de negar nuestro consentimiento鈥. Cruel, escribe Ana, es quien puede hacer padecer a otrxs o ver que padecen, sin conmoverse o con complacencia. La crueldad es la violencia organizada que es propia e inherente a la condici贸n humana, no es un rasgo propio de otras especies.
A las armas de la crueldad y la muerte las carga el terror. A veces gatillan por fuera. Siempre gatillan por dentro.
No hace falta amar para negar nuestra complacencia a la crueldad.




Fuente: Lobosuelto.com