May 17, 2021
De parte de SAS Madrid
222 puntos de vista


Todos fuimos j贸venes. Aunque algunos ya ni se acuerdan. Aunque tantos lo fueron de la peor forma. Sin dejarse agitar ni un poco la vida ni la conciencia. Transitando caminos muchas veces c贸modos sin mirar a los lados ni en las cunetas. Tantas fueron j贸venes que hicieron de su divino tesoro superficial baratija. Muchas sin embargo lo apreciamos cuando lo tuvimos, el divino tesoro, las hojas en blanco, la libertad a conquistar, la alegr铆a de estar entre otros, los caminos a desbrozar entre la maleza.

Hace una semana, muchas j贸venes salist茅is a la calle tras el fin del Estado de Alarma. Seguramente habr铆a entre vosotros gente haciendo idioteces, papanatas de todas las edades. Pero no importa cu谩ntos fueran ni qu茅 hicieran exactamente, es lo que tiene alterizar a un grupo entero, estigmatizar al por mayor a la pe帽a, te bastan un pu帽ado de im谩genes circulando por las redes para etiquetar a vastas capas de la poblaci贸n. Y as铆, para muchos, os convertisteis en una amenaza, personificast茅is todo lo malo de esta sociedad: el individualismo, la irresponsabilidad, la indiferencia hacia el pr贸jimo. Erais molestos, 鈥渟ubnormales鈥, bombas contagiadoras, un peligro biol贸gico para las abuelas y antropol贸gico para la humanidad.

Los guardianes del status quo  deben de pensar que la madurez es eso, un mon贸logo continuo, con el que justificar este sistema que, o contribuyeron a apuntalar, o no consiguieron transformar

A menudo se oye ese ruido 谩spero e irritante que producen quienes insisten en rasgarse las vestiduras ante lo que hacen los dem谩s. Es una pr谩ctica que tiene un fil贸n eterno en el esc谩ndalo por las conductas, costumbres, valores y gustos de las generaciones que vienen despu茅s, siempre peores, siempre menos responsables, siempre m谩s flojas, siempre m谩s consentidas que las que les preceden.

Desconfiad de todo aquel que inicie una frase con la vetusta expresi贸n de: 鈥渆s que los j贸venes de hoy鈥, no os tom茅is en serio a quienes pontifiquen sobre 鈥渓o que le pasa a la juventud鈥, como si fuera una especie aparte y estanca de seres homog茅neos, y no, ni m谩s ni menos, que una zona de tr谩nsito de la existencia, una de las m谩s importantes, de las m谩s f茅rtiles cuando no se la estigmatiza y ahoga, de las que m谩s potencial de lucidez y transformaci贸n trae consigo, si se la escucha y se la tiene en cuenta.

Y sin embargo, para tanta gente acomodada en el orden del 鈥渆sto es lo que hay鈥, guardianes del status quo camuflados de sensatez y sentido com煤n, no sois m谩s que un incordio: les molest谩is cuando protest谩is, les molest谩is cuando os evad铆s, les molest谩is cuando luch谩is por cambiar el planeta, les molest谩is hasta cuando habl谩is. Solo se quieren escuchar a s铆 mismos, deben de pensar que la madurez es eso, un mon贸logo continuo, con el que justificar este sistema que o contribuyeron a apuntalar o que no consiguieron transformar. Y as铆, hablar de vuestro individualismo, de vuestro ego铆smo, de vuestra inmadurez, permite proyectar sobre vosotros los pecados de una sociedad entera.

No sois la primera ni ser茅is la 煤ltima generaci贸n de j贸venes teniendo que explicar que les importa el mundo en el que viven, su comunidad, el futuro. No gast茅is ni un 谩pice del precioso tiempo con el que cont谩is para responder a ese runr煤n mon贸tono, fue igual hace 10 y 30 y 50 a帽os. Un runr煤n que ofende a la memoria de todas esas personas j贸venes que entregaron su aliento y su vida, que a煤n lo hacen, para cambiar la realidad en la que viv铆an y que por eso se convirtieron y se convierten en las primeras v铆ctimas de la represi贸n y la violencia.

El espacio que se os ha dejado es muy chiquito, necesitar茅is toda la energ铆a para expandirlo, para vosotras y para todos. Trabajos mal pagos, privatizaci贸n de la educaci贸n, alquileres inalcanzables, con una mano se os acusa de intolerantes al fracaso y poco apa帽ados, con la otra se saca r茅dito de vuestro curro, vuestra ansia de futuro y vuestra necesidad de independencia. Cuando protest茅is os tachar谩n de idealistas, de radicales, de violentos, o de estar desconectados de la vida y de c贸mo funcionan las cosas. Como si hubiese un 谩pice de normalidad en el r茅gimen que os deja sin casa, sin un duro y sin la posibilidad de planear una mierda. Cuando busqu茅is evadiros ante tanto muro, se os calificar谩 de flojos y conformistas.

Se venera la juventud mientras se desprecia a las personas j贸venes. Tanta gente queriendo anclarse en una permanente juventud, como si esta no fuera m谩s que una condici贸n est茅tica, y no una disposici贸n 茅tica, de proceso y cuestionamiento

Vivimos en un extra帽铆simo r茅gimen etario en el que se descuida a la vejez, y se convierte a la infancia en una condici贸n molesta con la que deben lidiar las peque帽itas familias. Un r茅gimen atravesado por una gran paradoja: se venera la juventud mientras se desprecia a las personas j贸venes. Tanta gente queriendo aparentar menos a帽os, cremas, t茅cnicas, cirug铆as, para anclarse en una permanente juventud, como si esta no fuera m谩s que una condici贸n est茅tica, un privilegio para quienes pueden cuidarse la piel y enga帽ar al tiempo, y no una disposici贸n 茅tica, de proceso y cuestionamiento, de vida por armar, y dudas y voluntad y v茅rtigo.

Todas fuimos j贸venes, y algunas no queremos nunca dejar de serlo, no es que queramos conservar la piel tersa, y el brillo en el pelo, lo que a煤n atesoramos es la fe en que las cosas a煤n deben cambiar, la imaginaci贸n y el aplomo para inventarse otros caminos, el suspense por lo que vendr谩 y una ingenuidad militante y creadora mucho m谩s f茅rtil que los resabidillos diagn贸sticos de los dispensadores de pesimismo.

Estamos muy jodidos. Y sois conscientes. No hay pantalla ni evasi贸n ni droga dura que disimule esto. Sal铆s a gritarlo en las calles de Cali o de Barcelona, de Dakar o de Berl铆n, de Gaza o de Santiago, como otros lo hicieron antes en la Puerta del Sol o en la Plaza Tahrir. Muchas y muchos ten茅is los ojos muy abiertos. Muchos cre茅is saber lo que os espera y coherentemente lo tem茅is y os desborda. Pero la historia est谩 por escribir. Sabemos que tiende a repetirse, pero tambi茅n que a veces hace piruetas y sorprende. Sabemos que no se escribe sola y sois tan v谩lidos como cualquier otra generaci贸n para escribirla.

Pobres de quienes no escuchan a la gente joven, tristes quienes les miran por encima del hombro desde el falso pedestal de una presunta madurez o sabidur铆a adquirida con los a帽os. Claro que la experiencia es un grado, claro que en el paso por la existencia se pueden sumar saberes y perspectivas, conocimientos e inteligencia. Pero tambi茅n hay quienes caminan desde la m谩s tierna infancia con el piloto autom谩tico puesto, dirigido hacia la nada. Desconfiad de aquellos que no se dignen a escucharos, a aprender de vosotras, a mezclarse con vuestras ganas. Tengamos piedad por quienes os se帽alan desde lo alto, su torre est谩 asediada de pura resignaci贸n y abismo.

Enlace relacionado ElSaltoDiario.com (16/05/2021).




Fuente: Sasmadrid.org