March 26, 2022
De parte de ANRed
222 puntos de vista

A contramarcha de un sector cr铆tico al FMI, el economista Rolando Astarita rechaza el an谩lisis que el acuerdo con el organismo internacional sea una muestra de relaci贸n colonial del pa铆s con el 芦Imperio禄 o que el pacto lleve a un co-gobierno. Si desde el 2010 hasta el 2020 hubo un d茅ficit de 120.076 millones de d贸lares, 驴podemos decir que es resultado de una estafa o una imposici贸n colonial? Si entre 2006 y 2015 la salida de capitales fue de 79.000 millones de d贸lares y entre 2015 y 2019 salieron otros 93.000 millones, 驴podemos decir que la fuga solo se produjo bajo el gobierno de Macri, 鈥渘eoliberal agente del capital financiero鈥? Astarita se帽ala que no hubo coacci贸n militar colonialista de tipo alguno para endeudarse y firmar el reciente acuerdo y que esto sucede porque hay consonancia con la burgues铆a para llevar adelante las medidas acordadas. El an谩lisis cuestiona a los 芦nacionalismos禄 y a la 芦izquierda禄 que en su enfoque hacen hincapi茅 en el FMI. El autor dice que esta lectura lleva a centrase contra 芦los estafadores禄 o 芦el capitalismo financiero禄 y deja a un lado las verdaderas causas, 芦las relaciones de producci贸n y de cambio asociadas a un capitalismo atrasado y dependiente禄. 


FMI y deuda, 驴nacionalismo o enfoque de clase?

En la nota anterior (aqu铆) critiqu茅 la afirmaci贸n de que Argentina pas贸 a ser una colonia a partir de la firma del acuerdo con el FMI. Tambi茅n cuestion茅 la idea de que la 鈥渃ontradicci贸n principal鈥 (para usar la terminolog铆a de la militancia de los 1960 y 1970) est茅 planteada, en Argentina, en t茅rminos de 鈥渘aci贸n versus imperio鈥, o 鈥渕ovimiento nacional versus la anti-patria鈥. En esta entrada ampl铆o esa cr铆tica con algunos datos y precisiones sobre la deuda externa y su din谩mica.

El discurso del nacionalismo de izquierda sobre la deuda

Tal vez el diagn贸stico m谩s repetido en la izquierda nacional es que la deuda es producto de una estafa, de un fraude o ilegalidad. Y que sus causantes principales son el FMI; los gobiernos neoliberales y el capital financiero internacional. De manera que tendr铆a un origen subjetivo y externo. El 茅nfasis en lo subjetivo alimenta la creencia de que el problema son los estafadores 鈥揼obiernos neoliberales y sus amigos-, y no las relaciones de producci贸n y de cambio asociadas a un capitalismo atrasado y dependiente.

En cuanto al acento en lo 鈥渆xterno鈥, apunta a que el pa铆s, de conjunto, (los neoliberales y los 鈥済rupos econ贸micos locales鈥 son la anti-patria) es explotado por los pa铆ses desarrollados. Por eso se dice que estos 煤ltimos 鈥渆xplotan nuestros recursos鈥, 鈥nuestra riqueza鈥. Expresiones que sacan del radar a la explotaci贸n del trabajo por el capital (para reforzar la idea se llega a decir que nuestro querido suelo, o el viento, generan plusval铆a, que se llevan los imperialistas).

Establecidos estos criterios, el nacional-marxismo considera entonces que la deuda es uno de los mecanismos principales de la explotaci贸n de Argentina. Es sencillo como funciona: 鈥渘os鈥 prestan determinada suma, y a partir de ah铆 comienza el infinito suplicio del S铆sifo colonizado, de pagar pero nunca achicar la deuda. Como dice un periodista del palo nacional-trotskista: 鈥淎rgentina pag贸 200.000 millones de d贸lares entre 2003 y 2015 y sigue debiendo 200.000 millones de d贸lares鈥. Peor a煤n, a partir de la firma del acuerdo con el Fondo 鈥渆l pa铆s ha pasado a ser el virreinato del FMI鈥, como sentencia una conocida dirigente del FIT-U.

Un enfoque alternativo

En primer lugar, ponemos el acento en la cuesti贸n estructural. La deuda es una consecuencia de los mecanismos de acumulaci贸n del capitalismo subdesarrollado y dependiente. Lo subjetivo juega un rol secundario. La clave es el bajo nivel de inversi贸n o, en t茅rminos marxistas, de acumulaci贸n de capital productivo (forma social bajo la cual se desarrollan las fuerzas productivas en el modo de producci贸n capitalista). De ah铆 la falta de competitividad de la econom铆a. Y el hecho de que la competitividad se busque casi siempre por medio del tipo de cambio real alto (o sea, bajos salarios en t茅rminos d贸lar o euro).

Segundo, a partir de 2010, y hasta 2020, la cuenta corriente fue altamente deficitaria. En esa d茅cada el d茅ficit acumulado fue de 120.076 millones de d贸lares. Semejante negativo no puede explicarse por alguna maniobra especulativa, estafa o imposici贸n colonial. Agreguemos que en 2020 y 2021 (hasta el tercer trimestre) la cuenta corriente fue superavitaria por 6600 millones de d贸lares (producto de la recesi贸n interna, suba del tipo de cambio, mejora de los t茅rminos de intercambio). Pero las reservas apenas crecieron.

Tercero, entre 2006 y 2015 la salida de capitales (tomando en cuenta solo la adquisici贸n de moneda y dep贸sitos en moneda extranjera) fue de 79.000 millones de d贸lares. Y entre 2015 y 2019 salieron otros 93.000 millones (si se agrega la inversi贸n directa y de cartera en el exterior, fueron 128.000 millones de d贸lares en los cuatro a帽os del macrismo). O sea, la fuga se produjo tanto bajo el gobierno 鈥渘acional y popular鈥 como bajo el gobierno 鈥渘eoliberal agente del capital financiero鈥. De nuevo, esto no ocurre porque lo ordene alguna potencia colonial, o el FMI, sino porque la burgues铆a argentina lo considera conveniente para sus intereses.

Cuarto, las tenencias de activos externos por residentes argentinos son superiores a la tenencia de activos argentinos por residentes en el exterior. O sea, Argentina es acreedora, no deudora como muchas veces se dice. Al tercer trimestre de 2021 el neto positivo era de 122.513 millones de d贸lares. El total de activos en el exterior, siempre en 2021-3, alcanzaba los 413.288 millones, de los cuales 235.995 millones correspond铆an a particulares (estos incluyen m谩s que la clase capitalista; amplios sectores de las clases medias ahorran en d贸lares). Este avance de la posici贸n inversora internacional tuvo como contrapartida el crecimiento de la deuda externa. Por otra parte, los activos de argentinos en el exterior 鈥搃ncluidos los colocados en pa铆ses desarrollados- rinden intereses, rentas y ganancias, esto es, plusval铆a. Plusval铆a que es trabajo no pagado de los obreros de esos pa铆ses. Todo esto es dif铆cil de cuadrar con el relato 鈥渟omos una colonia鈥.

Quinto, si el d茅ficit en cuenta corriente no se financia con entrada de capitales, o pr茅stamos de alg煤n tipo, caen las reservas. Entre 2011 y 2015 el BCRA perdi贸 reservas por 28.900 millones de d贸lares. En el extremo, la econom铆a puede llegar a la cesaci贸n de pagos, con la consiguiente crisis cambiaria, devaluaci贸n, eventualmente crisis bancaria. Una alternativa entonces es endeudarse. Esto ocurre por encima o por fuera de que haya estafadores o especuladores.

Por otra parte, cuando se dispar贸 la corrida contra el peso, en 2018, las reservas del Central disminuyeron dram谩ticamente. Con el pr茅stamo del FMI, a fines de 2018 se elevaron a 65.786 millones de d贸lares. Pero a fines de 2019 se hab铆an reducido de nuevo; estaban en 44.848 millones de d贸lares. La salida de capitales 鈥搎ue exced铆a en mucho a algunos 鈥渁migos del poder鈥- continuaba a todo vapor. Una salida que se explica por una 鈥渓贸gica de clase鈥.

Sexto: bajo los gobiernos de Cristina Kirchner la deuda externa argentina se mantuvo estable y el d茅ficit en la balanza de pagos deriv贸 en la p茅rdida progresiva de reservas. En 2015 esa baja orillaba l铆mites peligrosos. Luego, en el gobierno de Macri, el d茅ficit externo fue cubierto con entradas de capitales especulativos y la deuda se increment贸 hasta que estall贸 la crisis cambiaria (salida precipitada de capitales, en abril de 2018). Entonces entraron en juego el FMI y su pr茅stamo. La deuda de la Administraci贸n Central con organismos multilaterales y bilaterales (FMI en primer lugar) pas贸 del 6% del PBI en 2015 al 20% en 2019.

La salida de los capitales que hab铆an entrado al pa铆s entre 2016 y 2018 se produjo obedeciendo a decisiones tomadas con criterios capitalistas (rentabilidad, previsibilidad, etc.). A lo que se sumaron salidas de fondos de residentes argentinos (una vez m谩s, no lo hicieron bajo 鈥渃oerci贸n colonial鈥).

S茅ptimo, el d茅ficit fiscal, en promedio, rond贸 el 4,5% del PBI entre 2011 y 2021. Es el resultado tanto de la debilidad de la acumulaci贸n 鈥揳fecta los ingresos del Estado- como del incremento del gasto fiscal improductivo y de las erogaciones destinadas a contener estallidos y desviar la bronca de los millones de desocupados y pobres (m谩s el sostenimiento de la burocracia y de miles de chupasangre puestos a 鈥渁ltos funcionarios鈥 del Estado).

El d茅ficit puede cubrirse con emisi贸n monetaria o con deuda. El gobierno kirchnerista primero lo cubri贸 recurriendo mayormente a la emisi贸n. Pero ya en la segunda presidencia de Cristina Kirchner aument贸 el endeudamiento. La deuda bruta de la Administraci贸n Central, que se hab铆a mantenido relativamente estable, se increment贸 en 43.000 millones de d贸lares entre 2011 y 2015. Con la particularidad de que ese aumento se debi贸, esencialmente, a deuda con Agencias del Sector P煤blico. Una consecuencia fue el deterioro del activo del BCRA (y por lo tanto, del valor del peso).

Luego, entre 2015 y 2019 el gobierno de Macri aument贸 el stock de deuda del Gobierno en otros 82.400 millones de d贸lares. Pero acentu贸 el endeudamiento externo: a finales de 2019 la deuda externa del gobierno general lleg贸 a los 172.898 millones de d贸lares.

Octavo: no hay forma de que el Estado argentino haya transferido a los acreedores, en t茅rminos reales, 200.000 millones de d贸lares en la 煤ltima d茅cada o d茅cada y media. Es que para que ocurra una transferencia en t茅rminos reales no basta con que haya super谩vit fiscal. Es necesario que tambi茅n haya divisas, y estas solo pueden provenir de super谩vits en el sector externo. Pero si a lo largo de una d茅cada hubo d茅ficit fiscal (no solo financiero, sino primario, o sea, antes del pago de intereses); y d茅ficit en la balanza de pagos, 驴c贸mo se pudo haber realizado una transferencia en t茅rminos reales? No hay forma de que ello pudiera producirse. La deuda se pag贸 tomando deuda. No solo para renovar los principales, sino tambi茅n para pagar los intereses. En consecuencia los diferentes gobiernos (鈥渘acionales鈥 o 鈥渘eoliberales鈥) aceptaron endeudarse a tasas cada vez m谩s elevadas. Es lo que se puede llamar un esquema Ponzi. Esto se hizo sin que mediara coacci贸n militar, o extraecon贸mica alguna.

Noveno: la din谩mica Ponzi desemboca en desvalorizaciones masivas de los capitales y reestructuraciones de deudas. As铆, antes del acuerdo con los bonistas privados el gobierno enfrentaba vencimientos por 63.000 millones de d贸lares entre 2020 y 2024. Se impuso pues la reestructuraci贸n de la deuda.

Las reestructuraciones implican desvalorizaciones de capital, pero son imprescindibles en la historia de las finanzas capitalistas. Por eso, el FMI busc贸 poner l铆mites a los que las traban con tenencias minoritarias de t铆tulos. Una cuesti贸n bastante natural, pero varios intelectuales del campo nacional dijeron entonces que hab铆a un 鈥渘uevo FMI鈥, como si este hubiera pasado al bando de la liberaci贸n tercermundista. En paralelo, presentaban al ministro Guzm谩n como un astuto y firme negociador capaz de poner en vereda a los buitres especuladores. Es una manifestaci贸n del abordaje subjetivista de la deuda.

En su momento criticamos estas interpretaciones (aqu铆) y dijimos que no hab铆a que poner esperanza en el 鈥渘uevo FMI鈥, ni en el docto experto en negociaciones de deuda. Tambi茅n criticamos la afirmaci贸n de que a partir de esa reestructuraci贸n el pa铆s dispondr铆a de m谩s fondos para las necesidades sociales. Sin embargo, los apologistas miraron para otro lado. En cualquier caso, los bonos reestructurados hace a帽o y medio hoy est谩n a precios de remate (y el riesgo pa铆s por las nubes). Y los que hace poco m谩s de un a帽o elogiaban a Guzm谩n, hoy lo acusan de 鈥渇alta de firmeza鈥 para negociar. No salen del psicologismo (y barato).

D茅cimo: no hay salida progresista de la deuda en el sistema capitalista. Un default sin un programa que ataque las ra铆ces del problema, no es soluci贸n. Sectores de la izquierda radical proponen medidas avanzadas, que tendr铆an sentido bajo un r茅gimen obrero y socialista que implemente un programa articulado. Pero son parches precarios y hasta in煤tiles en un sistema capitalista.

Destacamos tambi茅n que la reestructuraci贸n de la deuda con los bonistas no mejor贸 un 谩pice la situaci贸n de la clase obrera y las masas populares. Los salarios y jubilaciones y pensiones, que hab铆an bajado fuertemente entre 2018 y 2019 -20% promedio los salarios, algo m谩s las pensiones- se mantuvieron hundidos (e incluso perdieron alg煤n punto adicional). La pobreza, seg煤n el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, alcanz贸 en 2021 el 44% de la poblaci贸n (en 2015 era el 29%). El 28% de los trabajadores ocupados es pobre. Casi el 45% de la poblaci贸n vive con un programa social.  Y la perspectiva post acuerdo con el FMI es que las cosas empeoren para las masas trabajadoras. La inflaci贸n proyectada se acerca al 60% anual; los aumentos de tarifas est谩n en el horizonte cercano; el tipo de cambio se indexar谩, lo que sumar谩 a la inflaci贸n; el d茅ficit en la cuenta energ茅tica seguramente aumentar谩. El gobierno y las c谩maras empresarias pretenden que los aumentos salariales no superen el 40 o 45%, muy por debajo de la inflaci贸n.

Todo apunta a que la reducci贸n del d茅ficit fiscal se d茅 por fuerte licuaci贸n de los gastos en salud, educaci贸n, los planes sociales y los ingresos de los trabajadores estatales. A su vez, contin煤a abierta la posibilidad de que en un plazo cercano Argentina entre en un nuevo default (y despu茅s de 2024 escalan los vencimientos con los acreedores privados). Por lo que tendr铆amos nuevas rondas de desvalorizaciones de capital y 鈥渁justes鈥 sobre las masas laboriosas.

En resumen, los capitalistas y sus gobiernos se han endeudado atendiendo a la defensa de sus posiciones e intereses. La deuda habilit贸 una masiva salida de capitales, que tuvo como contrapartida un bajo nivel de acumulaci贸n. La salida del estancamiento y crisis v铆a aumento de la explotaci贸n del trabajo, salarios bajos, reducci贸n de prestaciones sociales, y similares medidas, es una pol铆tica hacia la que convergen todas las formas del capital (nacionales y extranjeros, grandes o peque帽os), y los organismos de cr茅dito internacionales, con el FMI a la cabeza; pero no se trata de explotaci贸n colonial, sino capitalista.





Fuente: Anred.org