April 15, 2022
De parte de Nodo50
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La (primera) vez que abusaron de m铆 es uno de mis primeros recuerdos de infancia. Siento empezar as铆. Pero es, quiz谩, como la tirita que dicen que es mejor arrancar de golpe. No voy a mentir. Arrancar la m铆a me ha llevado m谩s de 30 a帽os pero, una vez quitada, parece que la elimine una y otra vez cada vez que lo cuento de nuevo y siempre tengo que decirlo de golpe porque, si no, no sale. Es como salir del armario, que, para quien no lo haya vivido, no solo se hace una vez sino que es un trago que se pasa cada vez que tienes un nuevo c铆rculo, un nuevo entorno o una nueva realidad social en la que quieres darte a conocer, de verdad.

Con los abusos me ha pasado un poco lo mismo. Siento que he estado m谩s de 30 a帽os sin darme a conocer del todo a mucha gente y lidiando sola con una ansiedad insoportable. El movimiento #MeToo, empoderador para muchas, a m铆 me cay贸 como una losa; como el peso de la responsabilidad de algo que cre铆a -sab铆a- que deb铆a hacer, algo en lo que deb铆a participar, sobre lo que ten铆a mucho que decir. M谩s de lo que me gustar铆a. No fui capaz. Solo pod铆a admirar desde la oscuridad a esas mujeres valientes que alzaban la voz e iluminaban el camino esperando, alg煤n d铆a, poder seguirlas.

Durante mucho tiempo, mi 煤nica relaci贸n con el tema era, primero, evitarlo. No pod铆a ver pel铆culas ni series ni leer libros donde se tratase lo m谩s m铆nimo relacionado con esto porque me romp铆a por dentro y tardaba d铆as en recomponerme. Pesadillas y m谩s pesadillas. Flashbacks y regresiones. Miedo. P谩nico.

Con los a帽os, consegu铆 verbalizarlo con una persona, a duras penas y solo en formato titulares. Este fue el comienzo. Y me crey贸. Me abraz贸 y solo me dio la mano y me escuch贸, sin preguntas ni juicios. Siempre le estar茅 agradecida. Ese fue el inicio del camino que me ayud贸 a dar otro paso y cont谩rselo a otra persona, a帽os despu茅s. Luego, a otra y otra. Y, cada vez, los titulares se ampliaban con un poco de entradilla, con algo m谩s de cuerpo en la historia y el tiempo entre confesiones se iba reduciendo.

Hace tres a帽os, antes de la pandemia, en plena comida rodeada de personas, escuch茅 en la televisi贸n el caso de Pl谩cido Domingo y una persona, sentada a mi lado, dec铆a: 鈥溌縋or qu茅 no lo dejan tranquilo? Ha pasado mucho tiempo y le est谩n arruinando la vida鈥. De golpe, esa frase, que no iba dirigida a m铆, se sinti贸 m铆a. Y me despert贸. No paraba de repetirla en la cabeza. Ha pasado mucho tiempo. Le est谩n arruinando la vida. No hab铆a dejado de tener pesadillas desde los tres a帽os. Me hab铆an arruinado la vida en cierta manera y necesitaba soltar para que el tiempo pudiese correr porque, en mi cabeza, segu铆a sinti茅ndome esa ni帽a, segu铆a sintiendo que hab铆a pasado ayer, segu铆a sin haber tenido la justicia que necesitaba, la paz de sacar de mi vida cualquier menci贸n a la persona que me hab铆a hecho da帽o. Y pensar que alguien pensara que el hecho de alzar la voz era ego铆sta o le destrozar铆a la vida al agresor y no a la agredida hizo que me hirviera la sangre.

Fue la primera vez que pens茅 en 茅l como eso: un agresor. Curioso y desolador saber que tienes tanta teor铆a de g茅nero, que has ido a tantas charlas y manifestaciones, que has le铆do art铆culos y ensayos鈥 pero que, en primera persona, la herida es tan profunda que no hay raciocinio que te ayude a empaparte -de verdad- de frases como no es tu culpa. Lo sabes, pero no lo comprendes. Hasta que, de repente, lo haces.

As铆 que me levant茅 de la comida en la que estaba, me fui, llorando, a casa. Encend铆 el ordenador, tecle茅 con manos temblorosas 鈥榩sic贸loga cita鈥. Busqu茅, escog铆, llam茅, fui. Temblando.

Han pasado tres a帽os y puedo decir que no ha sido f谩cil. El proceso ha sido duro. Pero ahora me doy cuenta de que era mucho m谩s duro convivir con ese terror a hablar por miedo a que otras personas sufrieran con mi historia, por miedo a no ser cre铆da, por miedo a ser juzgada, por鈥 miedo. Ahora, mi casa est谩 limpia, en mi vida hay menos gente pero est谩 la correcta, la necesaria. Ahora, entro en Twitter y leo toda la pol茅mica por las declaraciones del Xokas sobre c贸mo su amigo se 鈥榣igaba a chicas colocadas鈥 y me siento fuerte para leer los comentarios con historias terribles de violaciones y abusos, para decir que es cultura de la violaci贸n, para dar mi apoyo a mis amigas que, ahora, me dan la mano y tambi茅n me cuentan sus historias -porque, s铆, hay muchas enterradas-. Y me siento fuerte para escribir esto, con la esperanza de iluminar el camino a m谩s y m谩s mujeres que me leen desde la oscuridad. Aunque todav铆a est茅 temblando.




Fuente: Lamarea.com