April 10, 2021
De parte de ANRed
311 puntos de vista


Detr谩s de la alternancia y disputas entre dos modelos dentro del sistema capitalista en Argentina se esconde una crisis del propio capitalismo criollo, donde el nivel de vida de su mayor铆a trabajadora tiende a la baja de manera discontinua pero sostenida en transcurso de las 煤ltimas d茅cadas. En una nueva entrevista con ANRed, el economista Cristian Caracoche, autor del libro 芦Duhaldismo, kirchnerismo y macrismo 鈥 El capitalismo argentino y su recurrencia hist贸rica禄, explica sus particularidades y reflexiona sobre el contexto latinoamericano y las dificultades del capitalismo global para dar respuesta ante la crisis sanitaria generada por la pandemia. Por Ramiro Giganti (ANRed).


En entrevistas anteriores, el economista explic贸 parte de lo escrito en su libro sobre situaciones recurrentes en el capitalismo argentino d贸nde la resistencia de la clase trabajadora a los embates se centr贸 principalmente en cuestiones defensivas, para mantener conquistas logradas d茅cadas atr谩s. Sin embargo, en los distintos procesos de crisis la recuperaci贸n nunca fue plena, siendo en el largo plazo un proceso de decadencia econ贸mica, con breves per铆odos de crecimiento. En esta entrevista, Caracoche amplia algunas ideas y comparte reflexiones posteriores a la publicaci贸n de su libro relacionando esta coyuntura con lo que ocurre en la regi贸n.

La econom铆a Argentina se caracteriza por una fuerte irregularidad, pasando de recesiones a momentos de crecimiento, sucedidos por otra crisis, momentos de fuerte inflaci贸n, inversi贸n y desinversi贸n. 驴Qu茅 diagn贸stico hac茅s al respecto?

Efectivamente como vos dec铆s, Argentina tiene un elevad铆simo nivel de inestabilidad. Como para tener una idea, desde principios de los setenta para ac谩 solamente hubo diez a帽os con una inflaci贸n menor al 10%,  quince a帽os con super谩vit fiscal primario, seis con super谩vit financiero, y solo catorce a帽os donde entraron m谩s d贸lares de los que salieron por la cuenta corriente externa. A partir de lo anterior podemos decir sin miedo a equivocarnos que al menos en el 煤ltimo medio siglo, los desequilibrios y la inestabilidad han sido parte de la cotidianidad del capitalismo argentino.

Desde una mirada keynesiana, estos desequilibrios no revisten mayor importancia, ya que en el corto plazo el crecimiento econ贸mico es compatible con alta inflaci贸n o con d茅ficits gemelos, y el largo plazo poco importa, ya que seg煤n el mismo Keynes, para esa altura 鈥渆stamos todos muertos鈥.

Frente a este aforismo, la evidencia hist贸rica muestra que acorde pasa el tiempo los desequilibrios se tornan cada vez m谩s dif铆ciles de controlar. En el mediano plazo, el d茅ficit fiscal deriva en un crecimiento de la deuda p煤blica, en un incremento de la emisi贸n monetaria o en una combinaci贸n de ambas; el d茅ficit externo trae consigo la escases de divisas y el riesgo de devaluaci贸n; y la inflaci贸n creciente puede transformarse f谩cilmente en hiperinflaci贸n. Dicho esto, queda claro que los nombrados desequilibrios son capaces de causar, de un momento a otro, una crisis de gran escala tales como las ocurridas en Argentina en 1989 o en 2001.

Como excepci贸n, pueden darse algunas condiciones que permitan transitoriamente mantener los desequilibrios sin caer en las temidas crisis. Sin embargo, con el paso del tiempo estos desequilibrios igualmente afectan a la expansi贸n de la econom铆a por otras v铆as. Es bien sabido entre los economistas que a corto plazo es posible crecer simplemente incentivando a la demanda. Pero una vez que las empresas ocupan toda su capacidad instalada, para continuar en el sendero expansivo se requieren nuevas inversiones. Y estas nuevas inversiones exigen no solamente una elevada ganancia, sino tambi茅n un 谩mbito de acumulaci贸n estable que permita realizar el c谩lculo de los beneficios futuros y asegure al empresario la libre disponibilidad y apropiaci贸n de la rentabilidad.

En funci贸n de lo anterior se entiende que la inestabilidad, adem谩s de causar repetidas crisis, tambi茅n desalienta a la inversi贸n, lo cual deriva en un proceso de crecimiento econ贸mico d茅bil y ecl茅ctico, que naturalmente tiene sus respectivas consecuencias negativas en las condiciones de subsistencia de la clase trabajadora.

Se utiliza mucho la palabra 鈥渋nversi贸n鈥 como llave para la prosperidad鈥 tambi茅n como excusa a la hora de implementar medidas de ajuste. 驴Qu茅 beneficios y perjuicios traer铆a la inversi贸n para la mayor铆a trabajadora?

Dentro del capitalismo, los pa铆ses con mejores est谩ndares de vida poseen un elevado nivel de capital por obrero -por ejemplo Jap贸n o Alemania-, una abundante cantidad de recursos naturales por habitante -como Australia o Canad谩-, o una combinaci贸n de ambas -como Noruega-. Cualquiera de estas situaciones trae aparejado un alto PBI per c谩pita, lo que implica en t茅rminos de la lucha de clases una mayor cantidad de recursos para disputar, decantando esto normalmente en mejores salarios y condiciones de vida.

Seg煤n los datos del Banco Mundial, Argentina no tiene una gran cantidad de capital por trabajador ocupado, y a pesar de lo que se suele creer tampoco se encuentra dentro del grupo de las naciones con mayores riquezas naturales por habitante. M谩s all谩 de que el pa铆s cuenta con la pampa h煤meda que es una de las extensiones de tierra m谩s f茅rtiles del mundo, la matriz productiva que se desprende de sus recursos naturales es limitada y poco diversificada, lo que no solo implica que est茅 muy por detr谩s de pa铆ses como Australia, Canad谩 o Noruega, sino que tambi茅n la ubica varios escalones por debajo de pueblos vecinos como Brasil, Chile, Paraguay o Uruguay.

De no contar con los suficientes recursos naturales, para alcanzar niveles de vida relativamente aceptables, cualquier pa铆s capitalista debe aumentar su dotaci贸n de capital fijo -o como se dice coloquialmente, incrementar su inversi贸n-, para as铆 mejorar la productividad y posibilitar en el largo plazo mejoras salariales sostenidas.

Como dijimos anteriormente, para hacerse efectiva esta inversi贸n se requiere de estabilidad y ganancias elevadas. La historia reciente nos muestra que los pa铆ses que han completado estos objetivos lo han hecho a partir de enormes ajustes sobre la clase trabajadora, los cuales en no pocas oportunidades llegaron acompa帽ados de feroces dictaduras. El Chile de Pinochet, la Corea de Park Chung-hee, la Indonesia de Suharto, o la China de Deng Xiaoping, son algunos ejemplos de c贸mo naciones que anta帽o ten铆an muy bajos niveles de ingreso, luego de varias d茅cadas de hambre, sangre y fuego pudieron atraer a los inversores, avanzar en un proceso de acumulaci贸n de capital y crecimiento econ贸mico relativamente sostenido, y a la postre lograr ciertas mejoras concretas en las condiciones de vida de buena parte de su poblaci贸n.

Dicho esto, en t茅rminos estrictos podemos responder que s铆, que la inversi贸n suele traer consigo alg煤n tipo de prosperidad material a la poblaci贸n. Sin embargo, bajo la l贸gica del capitalismo, esta prosperidad parece exigir un precio muy elevado, el cual, al menos por ahora, y a pesar de las intenciones de varios de sus dirigentes, la clase trabajadora argentina no parece dispuesta a querer pagar.

El capitalismo argentino y el contexto de movilizaciones en la regi贸n

El trabajo de Caracoche se centra en la historia reciente del capitalismo argentino, pero su situaci贸n est谩 ligada a lo que sucede a nivel global, y particularmente en la regi贸n. En este contexto resulta pertinente reflexionar sobre los despertares y las movilizaciones en pa铆ses vecinos. Mientras un recurso argumentativo del paradigma liberal era poner de ejemplo a Chile como 鈥減a铆s pr贸spero y ordenado鈥 ese argumento se vio fuertemente sacudido con el estallido social iniciado en octubre de 2019.  Junto con el despertar de Chile otros pa铆ses de la regi贸n experimentaron procesos similares. Ecuador, , incluso semanas antes que Chile, desat贸 una fuerte lucha popular que dio el brazo a torcer al gobierno de Lenin Moreno, movilizaciones en Colombia y Per煤 se desarrollaron el a帽o pasado, generando en este 煤ltimo la renuncia del presidente Vizcarra. Bolivia recuper贸 la democracia, y en este a帽o Paraguay tuvo movilizaciones in茅ditas recordando la consigna 鈥渜ue se vayan todos鈥.

En intervenciones y art铆culos que escribiste se帽alas como caracter铆stica de Argentina a una clase trabajadora, pese a todo, mas organizada y resistente que en otros pa铆ses de la regi贸n y que eso le permite mantener conquistas, que entran en contradicci贸n con intereses empresarios que para invertir necesitan medidas de ajuste. Lo planteas en relaci贸n a otros pa铆ses vecinos cuyas clases obreras se presentan m谩s 鈥渄贸ciles鈥 y por eso reciben m谩s inversi贸n.

驴C贸mo caracteriz谩s lo que est谩 pasando actualmente en pa铆ses vecinos donde sus poblaciones se revelan, desde Chile, tantas veces puesto como ejemplo por parte de los liberales (y alguna vez tambi茅n CFK) y m谩s recientemente Par煤 y Paraguay, entre otros pa铆ses latinoamericanos?

Luego de la publicaci贸n de mi libro comenc茅 a estudiar de a poco el devenir hist贸rico de la regi贸n. A partir de este an谩lisis, not茅 que si bien en Latinoam茅rica no hay pa铆ses ricos, s铆 hay algunos que, a diferencia de Argentina, han logrado de una u otra manera un crecimiento econ贸mico relativamente sostenido y ciertas mejoras en las condiciones de vida de su poblaci贸n en los 煤ltimos 50 a帽os.

Obviamente que el mejor ejemplo de lo anterior es el caso chileno. El capitalismo del pa铆s trasandino, adem谩s de basarse en la explotaci贸n de abundantes recursos naturales, se desarroll贸 a partir de una sumisi贸n casi total de su clase trabajadora a los dictados del capital, resultando esto en el largo plazo en un 谩mbito de acumulaci贸n estable y con elevadas ganancias, escenario ideal para la inversi贸n. M谩s all谩 de los preconceptos que podemos tener, en lo que se refiere a indicadores econ贸micos y sociales Chile exhibe resultados claramente superiores a los del resto del continente.

En el otro extremo vemos a Argentina: un pa铆s que inici贸 la d茅cada de los setenta con niveles de vida muy por encima del resto de la regi贸n e inclusive de pa铆ses europeos, y que cincuenta a帽os m谩s tarde cuenta con est谩ndares similares al promedio latinoamericano y salarios de los m谩s bajos medidos en moneda internacional.

A partir de lo descripto se nota que Argentina viene arrastrando una decadencia de largo plazo, y sus causas son tanto internas como externas. Previo a los a帽os setenta, el pa铆s contaba con un stock de capital por obrero relativamente alto, fruto de un largo proceso de reinversi贸n productiva de la renta agraria. Dentro de un capitalismo mundial que presentaba elevadas tasas aduaneras y altos costos de transporte y comunicaci贸n, el capital contaba con una limitada capacidad de movilidad, lo que empujaba a la burgues铆a local a reinvertir sus ganancias dentro del pa铆s. En este marco, dado un PBI per c谩pita elevado y una clase obrera movilizada, se hac铆a posible para los trabajadores argentinos contar con muy buenos niveles salariales y bajo desempleo.

Con la apertura comercial que implic贸 el neoliberalismo y el abaratamiento registrado en el transporte y en las telecomunicaciones, el capital gan贸 movilidad, y comenz贸 a reubicar su producci贸n a lo largo del mundo, escapando as铆 de aquellos destinos donde la clase trabajadora mostraba cierta fortaleza. Como ya dijimos, es en este contexto donde aparecen una serie de pa铆ses que producto del disciplinamiento de su fuerza de trabajo atraen al capital, incrementan sus vol煤menes de inversi贸n, y en el largo plazo alcanzan algunas mejoras concretas para la poblaci贸n.

Volviendo a Argentina, lo descripto nos muestra que, m谩s all谩 de los beneficios de anta帽o, hoy por hoy tener una clase trabajadora combativa pero reformista implica un enorme problema, ya que en tanto que la misma obstaculiza los planes del capital y desalienta la inversi贸n, tambi茅n bloquea todo avance de cualquier programa socialista, conden谩ndose a s铆 misma a las estancadas y paup茅rrimas condiciones de vida actuales.

Ahora bien, yendo a la cuesti贸n de las rebeliones que se han dado recientemente, creo que son esperanzadoras, sobre todo en un marco como el que venimos describiendo, donde el avance de la burgues铆a a lo largo de la regi贸n parece imparable. No obstante, entiendo que tenemos que tomar estos episodios como lo que realmente son, es decir, como una posibilidad de construcci贸n, como una potencia. Desde el marxismo estamos acostumbrados a ver revoluciones en todas partes, y la historia no deja de remarcar nuestro exagerado optimismo.

Es alentador ver a la primera l铆nea chilena combatir contra los carabineros, pero m谩s alentador ser铆a que esa primera l铆nea se aliara con los trabajadores del cobre y los pescadores en una gran huelga general. Y todav铆a m谩s alentador ser铆a si esta alianza estuviera guiada por un programa que proponga la superaci贸n del capitalismo. Pero lejos estamos de eso. Y en tanto y en cuanto los conflictos que se vienen dando tanto en Chile, como en la regi贸n o en el mundo no se estructuren bajo un programa propio de nuestra clase, pasar谩n a la historia como un mero proceso m谩s de revueltas derrotadas o cooptadas por parte del Estado burgu茅s.

Sin embargo, cabe remarcar que es tarea de quienes nos reivindicamos de izquierda aportar todo lo que est茅 a nuestro alcance para lograr la victoria de los trabajadores, pero sabiendo que esta no es una labor para nada f谩cil, y el camino, aunque desafiante, es largo y tortuoso.

El capitalismo y la crisis sanitaria

Uno de los temas m谩s preocupantes en la actualidad es la crisis sanitaria en relaci贸n a la pandemia COVID-19. Adem谩s de las consecuencias econ贸micas globales a partir de las muertes y contagios y las dificultades para llevar adelante medidas de confinamiento, el mundo empez贸 a desarrollar vacunas pero de manera desigual con muchas dificultades para su producci贸n y distribuci贸n.

Mientras los modelos de centralizaci贸n mediantes estados activos lograron un relativo 茅xito, como sucede con las vacunas en Rusia y China y los avances en Cuba (que adem谩s es uno de los modelos m谩s exitosos en relaci贸n a la pandemia desde la prevenci贸n con menos de 50 muertes cada mill贸n de habitantes), Europa atraviesa una fuerte crisis, tanto por nuevas olas de contagios como por la lentitud en el proceso de vacunaci贸n. En este contexto y a pesar de lo prematuro al tratarse de una situaci贸n que todav铆a se encuentra en desarrollo, Caracoche reflexiona sobre algunas caracter铆sticas del capitalismo global que se expresan en esta crisis.

A m谩s de un a帽o de la pandemia por el COVID-19, y a pesar de ya tener dise帽adas varias vacunas, el mundo sigue convulsionado. Por un lado la ciencia logr贸 crear en tiempo record las vacunas, pero faltan las dosis y su distribuci贸n es muy desigual. En Argentina las vacunas llegan a cuentagotas. Despu茅s de una puja con Pfizer, las primeras dosis que llegaron y actualmente la mayor铆a de ellas vienen del instituto Gamaleya, una entidad estatal nacionalizada en 1919 durante los primeros a帽os de la Revoluci贸n Rusa. Por otra parte en Argentina se pudieron producir dosis de la vacuna Astraz茅nca pero por acuerdos privados previos fueron a M茅xico para ser envasadas y actualmente estar铆an varadas.

驴Qu茅 caracterizaci贸n y diagn贸stico ten茅s para esta ca贸tica situaci贸n, desde tu visi贸n como economista y tus an谩lisis sobre el capitalismo?

Me cuesta mucho hablar sobre la pandemia, dado que todav铆a la estamos transitando, por lo que todas las conclusiones que saquemos son muy provisorias. Y todav铆a me cuesta m谩s hablar de vacunas, ya que hay toda una trama de negociaciones y presiones pol铆ticas que se oculta a los ojos de los simples mortales.

Dicho lo anterior, obviamente que acuerdo en que se hace muy necesario el incremento en la producci贸n de dosis, pero el capitalismo, m谩s all谩 de la enorme acumulaci贸n de riquezas que ha amasado en el 煤ltimo siglo, se muestra impotente de realizarlo. Desgraciadamente esto no se podr铆a solucionar como plantean algunos compa帽eros con consignas del tipo 鈥渓iberalizaci贸n de patentes鈥, ya que en el presente no existe la capacidad productiva ni la disponibilidad de recursos humanos especializados que son necesarios para escalar la producci贸n en el corto plazo. Quiz谩s s铆 se liberaran hoy esas patentes, siendo optimistas en 6 meses tendr铆amos las primeras vacunas, pero para esa altura imagino que el mercado mundial estar谩 bastante m谩s provisto de dosis.

En este sentido, nuevamente lo que manda es el monto y el tiempo de la inversi贸n, y el ejemplo m谩s ilustrativo es Cuba: m谩s all谩 de las cr铆ticas que uno puede tener sobre el gobierno de la isla, se observa c贸mo a partir de una inversi贸n inteligente en investigaci贸n y medicina preventiva lograron no solo una gesti贸n relativamente buena de la pandemia, sino tambi茅n un desarrollo de vacunas casi al mismo tiempo que los laboratorios financiados por los pa铆ses capitalistas m谩s ricos del mundo.

En un futuro donde seg煤n dicen varios expertos las pandemias se volver谩n todav铆a m谩s frecuentes, se hace necesario avanzar hacia un modo de producci贸n que deje de privilegiar la ganancia y pase a producir en funci贸n de las necesidades humanas, cuidando tanto a la poblaci贸n como al medio ambiente. Claramente ese modo de producci贸n no es ni puede ser nunca el capitalismo, por lo que es cada vez m谩s imprescindible comenzar a pensar, organizar y ejecutar su superaci贸n.

芦Existe la posibilidad de que la pandemia sea para Alberto lo que el duhaldismo fue para N茅stor: el ejecutor del trabajo sucio禄





Fuente: Anred.org